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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2013

La excelente y duradera salud del Partido Comunista portugus

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


 

Duante el curso acadmico 1982-1983, Manuel Sacristn Luzn (1925-1985) imparti un curso de doctorado sobre Induccin y dialctica en la Facultad de Ciencias Polticas y Sociales de la UNAM, y un seminario sobre Karl Marx como socilogo de la ciencia dirigido a un grupo de profesores de la propia universidad. La visita y los cursos se realizaron gracias a la iniciativa de Mara ngeles Lizn, una profesora de teora social y metodologa de la ciencia de la UNAM que posteriormente sera esposa del autor de Panfletos y Materiales.

Uno de los asistentes al segundo seminario, el entonces estudiante Ignacio Perrotini (actual decano de la Facultad de Econmicas de la UNAM), con el que Sacristn mantuvo una profunda relacin, le solicit que impartiera una conferencia sobre la relacin entre el marxismo y la clase obrera en Europa occidental. La reunin se celebr una maana del invierno de 1982-1983, en algn lugar del sur de la ciudad de Mxico, y estuvo dirigida fundamentalmente a militantes y activistas de la izquierda revolucionaria mexicana (entonces clandestina si no ando errado), que conocan a Sacristn por su faceta de traductor de las obras de Antonio Gramsci y Gyrgy Lukcs.

Una copia de la primera cinta grabada le fue facilitada a Xavier Juncosa, director de un amplsimo proyecto cinematogrfico de ocho documentales sobre la vida y la obra de Sacristn [1], por el profesor Perrotini. La grabacin queda interrumpida cuando Sacristn est explicando la singularidad del PC de Portugal. Sus palabras finales y el coloquio que sigui a la conferencia [2] se grabaron en una segunda cita que no ha podido ser recuperada.

Ignacio Perrotini tuvo la amabilidad de indicarme el contexto poltico en el que se produjo la intervencin de Sacristn. Resumo brevemente: el gobierno mexicano haba logrado derrotar a la izquierda transformadora y al movimiento obrero a travs de varios instrumentos: legalizacin y adocenamiento de los partidos tradicionales; guerra sucia contra las guerrillas urbana y rural, y represin indiscriminada contra los sindicatos independientes que haban tenido la osada de apartarse del sindicalismo corporativista controlado por el gobierno. En el debate en el seno de la izquierda revolucionaria mexicana (IRM) se sostena que en aquellos aos de fuerte crisis econmica y poltica [3] ni la va electoral controlada ni la guerrilla podan facilitar un cambio sustantivo. No se negaba la validez de la democracia como procedimiento ni la conquista de libertades civiles y polticas sino la posibilidad de un triunfo real sin antes eliminar o debilitar fuertemente los mtodos autoritarios del PRI y de la gran burguesa mexicana (y sus aliados del Norte).

De ah la necesidad, o cuanto menos la conveniencia, de saber que ocurra con los sindicatos obreros y con los partidos de izquierda en Europa occidental en aquellos aos, y en particular, en Espaa que estaba entonces desarrollando su peculiar transicin poltica (el PSOE haba ganado las elecciones legislativas con mayora absoluta haca apenas medio ao y el tema de la permanencia en a OTAN era central). A eso se aada el inters, dentro del IRM, por temticas pacifistas y de ecologismo poltico, sin olvidar la fuerte e intensa discusin sobre la crisis del marxismo en aquellos aos y el eco que en Mxico tuvieron las tesis sobre el futuro del socialismo de Negri, Gorz y Bahro. Manuel Sacristn, como filsofo, como pensador singular y activista poltico, como marxista-comunista, como militante poltico de larga experiencia, era persona adecuada para esa reflexin.

Retomo ahora brevemente los pasos en los que Sacristn hizo referencia a la historia y situacin del PC portugus.

Lo que pretendo hacer, seal Sacristn al inicio de su intervencin, es un repaso rpido de la situacin del movimiento obrero en Europa Occidental. Repasar primero la situacin de los sindicatos y luego la de los partidos obreros. Cerrara con algunas consideraciones que a m me parecen que se desprenden de los hechos.

Tras comentar el papel e historia de los sindicatos obreros, el nudo central de las palabras que llegaron a ser grabadas, pas Sacristn a analizar los partidos comunistas. En cuanto a los partidos comunistas tradicionales, podramos clasificarlos en tres grupos. Un grupo de ellos mantiene su fuerza electoral y de militancia, organizativa, pero se va degradando polticamente en el sentido de que va adoptando posiciones cada vez ms a la derecha y simplemente reformistas. Ah se poda incluir al PCF y al PCI. que, en aquel entonces (1983), no haban perdido mucha fuerza. Han perdido un poco de fuerza electoral y de militancia, pero se mantienen. En cambio, cada vez estaban en posiciones ms derechistas: en poltica interna, en poltica econmica, como se prueba con la presencia del PCF en el gobierno francs [junto al PS] haciendo toda la poltica de austeridad, y hacindola, adems, sin aclarar a la clase obrera lo que est pasando.

En el mbito de la poltica internacional la situacin no era mejor. Por lo que hace a la poltica internacional tanto el PCF como el PCI estn verdaderamente llegando a extremos que nadie -vamos, yo no- habra sospechado nunca. El primero estaba aceptando toda la poltica militar nuclear del gobierno, est suscribiendo la fuerza de golpe que dicen ellos, la force de frappe francesa, una fuerza nuclear muy importante, y est suscribiendo adems la instalacin de los Pershing y de los proyectiles de crucero en Europa. Paradoja de paradojas: estaba aceptando (por realismo poltico sucio tal vez) la poltica armamentista ms reaccionaria que entonces exista, la simbolizada por Ronald Reagan.

Ese era el primer grupo de partidos comunistas, los que se mantienen estables, los que no estn perdiendo fuerza ni electoral ni orgnica, o estn perdiendo poca. Luego estaba el grupo de partidos comunistas con prdida clara de proyeccin electoral y, sobre todo, de fuerza orgnica, de militancia. En ese grupo poda incluirse el Partido Comunista griego, el espaol, los dos partidos comunistas alemanes, el maosta y el otro, KPD y DKP, y los partidos comunistas menores: el sueco, el ingls, el dans, el belga, el holands, el noruego, el suizo.

Por ltimo, sealaba Sacristn, haba que contar con un nico partido comunista europeo que est en ascenso claramente. Era el Partido Comunista portugus. Al final del fascismo, del salazarismo, en las primeras elecciones legislativas, el PCP haba obtenido el 8% de los votos y, aos despus, estaba en el 15%. Era un hecho muy notable porque el PCP no se caracteriza ni por la enorme calidad proletaria que tena el PCE (que en un 90% era de militancia obrera industrial; era desde el punto de vista sociolgico uno de los partidos ms marxistas que cabe imaginar: muy dbil en el campo, pero muy fuerte de proletariado industrial). El PCP no tena esas condiciones porque entonces el proletariado portugus era debilsimo. Es un partido que tiene su principal fuerza en el Algarbe, en el sur de Portugal, en una zona completamente campesina, de latifundios, medianos, no muy grandes, pero, en fin, latifundios desde el punto de vista social. Ni tena tampoco la calidad intelectual del partido comunista italiano, la calidad terica y cultural del partido italiano o del francs, y, sin embargo, es el nico partido comunista europeo en ascenso.

Muchas veces, admita el conferenciante, haba reflexionado sobre el contraste entre el PC portugus y el ingls. El segundo era un partido con una densidad terica enorme, lleno de tericos y de cientficos y de gente muy competente y casi sin ninguna fuerza popular, y, en cambio, sealaba Sacristn un peln injustamente, el partido portugus es un partido sin ninguna proyeccin ni terica ni casi proletaria y, en cambio, muy presente en el pueblo portugus.

Los partidos comunistas que se defendan, que no estaban decayendo en Europa, tenan cada uno su secreto particular. Tengo la hiptesis de que el PCI, a pesar de su gran degradacin poltica, aguanta todava bastante bien porque ha conseguido crear lo que podramos llamar un subcultura de partido. Viviendo en Italia uno notaba que exista otra nacin italiana que son los comunistas, con una cultura nacional unitaria que engloba desde el barrendero hasta el catedrtico de Universidad comunistas. Desde este punto de vista, apuntaba el que fuera compaero de la hispanista Giulia Adinolfi y gran amigo de Rosa Rossi y compaero de estudios de Ettore Casari, una seccin del PCI era muy instructiva. Yo he estado muchas veces en varias de ellas y me ha impresionado mucho que la alta cultura poltica del obrero comunista italiano hace que una reunin de seccin sea una discusin en la que de verdad participan el catedrtico, el ingeniero, el metalrgico, el dependiente de comercio y el barrendero, y realmente participan en una conversacin que tiene ms o menos el mismo vocabulario. Uno se daba cuenta de que eran una sociedad dentro de la sociedad, tienen una subcultura propia entre ellos. sa era la fuerza del PCI.

En cuanto al PC de Portugal, sealaba finalmente el autor de El orden y el tiempo , estaba el hecho de que era uno de los pocos o el nico partido comunista europeo que no est metido en ningn juego complicado de alianzas burguesas o pequeo-burguesas. Era un partido que poda parecer muy sectario pero, por otra parte, se mantena en una lnea poltica muy consecuente, aunque quiz pobre, y muy fcil de comprender y admitir por la militancia.

Hasta aqu Mxico, 1983.

Una reciente informacin del global-imperial [4] parece confirmar lo sealado y comentado por Sacristn, unos 30 aos ms tarde. El comunismo es presente en Portugal es el titular. Los efectos de los recortes sociales impulsan al partido, ms slido que en otros pases europeos, en las ltimas municipales logr un 11% de los votos y 34 ayuntamientos, son los subttulos de la informacin.

Carlos Humberto de Carvalho, el alcalde de la localidad de Barreiro, unos 80.000 habitantes, seala Antonio Jimnez Barca [AJB], es un tipo sencillo y claro de 62 aos que acaba de ganar las elecciones municipales de su ciudad2. Por tercer mandato consecutivo y por mayora absoluta. Es comunista desde que cumpli la mayora de edad, en 1968, desde los duros, peliagudos y remotos tiempos de la clandestinidad. Es miembro del Comit Central del PCP (pertenece al ncleo duro seala AJB) y constituye uno de los ejemplos de un fenmeno raro en la poltica europea: la supervivencia exitosa de un partido que languidece o agoniza en el resto de pases vecinos pero que en Portugal mantiene un alto nivel de pervivencia y aceptacin en la sociedad.

Dejemos lo del fenmeno raro y lo de la agona de los PC en el resto de pases vecinos.

En las ltimas elecciones municipales, 29 de septiembre de 2013, con una abstencin rcord del 47%, la CDU, la alianza entre el PCP y Los Verdes fue, junto con las candidaturas independientes, la nica formacin poltica que gan en votos. Alcanz un porcentaje superior al 10%, es decir, realmente, un 11,1% y se hizo con la alcalda en 34 cmaras municipales, seis ms que hace cuatro aos, un incremento de un 20% (el conservador PSD del primer ministro Pedro Passos Coelho alcanz la alcalda en 86 municipios). Los bastiones comunistas, seala AJB, se encuentran en la regin rural del Alentejo y en el cinturn industrial lisboeta, en la margen sur del Tajo: un autntico manchn rojo que asombra a ms de un socilogo.

Barreiro, la ciudad de Humberto da Carvalho, se enclava ah, en la orilla apuesta a Lisboa. AJB describe as la ciudad: con personalidad, nacida de la industria, de origen obrero, con un puerto rodeado de edificios de bloques de pisos, con muchos jvenes en las calles, sin el encanto decadentemente potico de la capital, con polideportivos, aparcamientos con grafitis, bonitas puestas de sol, vas de tren que parten por el medio la ciudad, y una tasa de desempleo superior a la media portuguesa, que actualmente roza el 17%.

Humberto da Carvalho explica el por qu del xito del PCP: Porque decimos lo que hacemos y hacemos lo que decimos. Aqu no se dice una cosa y se hace otra. A la gente le gusta la coherencia Nosotros no vivimos en la ciudad ideal. Tuvimos que dejar de recoger la basura los domingos porque hemos tenido menos ingresos. Y tuvimos que reducir las paradas de las lneas de autobuses y el recorrido y la frecuencia de los autobuses. El Ayuntamiento dio voz a los vecinos en asambleas para opinar sobre los nuevos recorridos. Fue difcil. Una seora me preguntaba por qu quitbamos la parada de su calle si pagaba tantos impuestos como su vecina, que la tena debajo de casa y se mantena. Yo no puedo obligar a que todos los vecinos lo entiendan. Pero tengo la obligacin de explicrselo a todos.

Qu diferencia su gestin de la del Gobierno? Muchos nudos. Algunos ejemplos: Pues que nosotros jams privatizaremos nada. Y jams echaremos a un funcionario a la calle. Siempre habr recursos para abrir los comedores escolares en vacaciones para que puedan comer los nios cuyas familias tienen menos recursos.

AJB cita las reflexiones del politlogo Antnio Costa Pinto quien sostiene que las razones de la buena salud del PCP hay que buscarlas en su arraigada implantacin local, en haber sido capaz de capitalizar cierto euroescepticismo, en la incapacidad de los socialistas portugueses, ms centrados que los espaoles, para araar apoyos a la izquierda y en su fuerte implantacin sindical. Por lo dems, hasta los aos 90, el electorado del PCP era mayor. Ahora hay ms jvenes que lo votan

Aade finalmente Costa Pinto que el comunismo portugus supo sobrevivir bien a la Guerra Fra, que de la mano de su histrico lder lvaro Cunhal no se adhiri nunca al eurocomunismo, que permaneci fiel a s mismo a travs de la tormenta ideolgica que se desataba en el planeta. Y ahora, los dems partidos comunistas europeos casi han desparecido mientras el viejo partido comunista portugus todava sigue vivo.

No est mal, nada mal. Coherencia, decir y hacer, permanecer fieles a s mismos sin estar cegados ante los cambios, asambleas ciudadanas, democracia real de base, Un excelente programa para nuestra hora. Un excelente alimento para la buena salud poltica de una izquierda que no ha renunciado a serlo.


Notas:

[1] Xavier Juncosa, Integral Sacristn, El Viejo Topo, Matar (Barcelona), 2006.

[2] Manuel Sacristn, La situacin del movimiento obrero y de los partidos de izquierda en la Europa Occidental, en Seis conferencias, El Viejo Topo, Matar (Barcelona), 2005.

[3] La crisis de la deuda externa mexicana estall en agosto de 1982.

[4] http://internacional.elpais.com/internacional/2013/10/06/actualidad/1381079023_244372.html


Salvador Lpez Arnal es miembro del Front Cvic Somos Mayora y del CEMS (Centre dEstudis sobre els Movimients Socials de la Universitat Pompeu Fabra, director Jordi Mir Garcia)


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes




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