Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2013

Polmica terminable e interminable o sobre la filosofa como lucha de clases

John Brown
Rebelin


Hace aos que el autor de este blog, junto con otros compaeros cercanos a l, mantiene una polmica con Carlos Fernndez Liria, Luis Alegre Zahonero y Daniel Iraberri sobre una serie de cuestiones entre las cuales destaca la del Estado. Nuestros interlocutores sostienen a este propsito la necesidad del Estado y la independencia de ste respecto de la sociedad de clases. El Estado, para ellos respondera a una necesidad antropolgica y a una exigencia de la razn y no a la contingencia histrica de la sociedad de clases y, en concreto, del capitalismo. Para ellos, antes y despus del capitalismo, el Estado es necesario, pues es el nico medio que permite en general la coexistencia de las libertades de los individuos mediante una limitacin jurdica de las libertades de cada uno de ellos, Su defensa de la necesidad del Estado se basa en el presupuesto de un pesimismo antropolgico que comparten con Hobbes y con el pensamiento poltico reaccionario y que sintetizan en un eco inequvoco -aunque tal vez inconsciente- de De Maistre, Donoso Corts o Carl Schmitt en la idea de que el "pecado original" -en que se fundamenta la hostilidad recproca de los individuos o, cuando menos, su limitada racionalidad, y que no los hace aptos para al autoorganizacin- hace permanentemente necesario el Estado.

Al margen de ideas teleolgicas como el pesimismo o el optimismo antropolgicos, no puede negarse que la debilidad del individuo humano respecto de las dems fuerzas de la naturaleza y la limitada racionalidad que la mayora de los humanos exhibimos en nuestros actos no haga necesario que los individuos unan sus fuerzas para vivir bajo una ley comn (hasta el punto que la propia existencia humana resulta inconcebible fuera de una sociedad y una comunidad poltica y jurdica). Tampoco cabe negar, precisamente porque quienes defendemos estas tesis materialistas somos ilustrados, que la participacin en un todo social, al potenciar en general al individuo frente al resto de la naturaleza, tambin potencie su racionalidad o al menos, le permita vivir bajo un orden racional exterior propio del conjunto de la comunidad poltica.

Esto, sin embargo, no coincide de ninguna manera con la necesidad permanente de un Estado, al menos si nos atenemos al sentido de este trmino en la tradicin de la filosofa poltica moderna. Para el materialismo poltico de lnea marxista, la existencia de una soberana que pretende trascender a la comunidad poltica e imponerle su norma no es una realidad, sino la representacin necesaria que el derecho comn de una sociedad adopta cuando esta sociedad est dividida. En una sociedad de clases, y en particular en la capitalista, la divisin en clases no aparece nunca como tal sino como el reparto natural de las distintas funciones sociales (como en la ideologa feudal) o, en el capitalismo, bajo la forma imaginaria (ideolgica) de una separacin entre el soberano y la multitud. La tradicin que definimos como materialista en el mbito de la filosofa y del pensamiento poltico y que puede representarse como una lnea que parte de Maquiavelo, que incluye la desconstruccin maquiaveliana de la metafsica por parte de Spinoza y llega hasta Marx y algunos marxistas, afirma sobre esta cuestin que 1) el Estado, como realidad separada de la sociedad civil es un constructo imaginario, 2) que el Estado como constructo imaginario es el resultado del funcionamiento de una serie de aparatos de dominacin nada imaginarios sino perfectamente materiales que Althusser denomina "aparatos ideolgicos y represivos de Estado", 3) que el Estado es el resultado de una correlacin de fuerzas en el seno de la multitud, por la cual el soberano logra hacerse obedecer y se presenta para ello como un mando "legtimo" ante los sujetos-sbditos producidos por el funcionamiento de los mencionados aparatos, 4) que esta representacin ideolgica del Estado como realidad separada de la sociedad civil responde a una caracterstica exclusiva y esencial del capitalismo como nico rgimen de produccin en la historia de la humanidad que separa -por motivos necesarios a su funcionamiento- la dominacin poltico-jurdica de la extraccin de excedente, mediante la representacin -correlativa a la del Estado separado- de una esfera econmica autorregulada, 5) que lo que permite pensar la esfera econmica como una realidad separada -y la esfera poltica como una realidad trascendente- es la representacin fetichista de las relaciones sociales como relaciones entre individuos propietarios. La propiedad se opone as, como fundamento de la poltica y del derecho a una concepcin de la poltica basada en la idea de una potencia comn expresada en un derecho comn y en la salvaguarda de bienes y medios de produccin comunes, en una idea de la poltica basada en el comunismo. Como se puede apreciar, estamos ante la oposicin de una serie de tesis filosficas -y de posiciones polticas- incompatibles.

Aunque algunos compaeros que se autodenominan "kantianos" no lo quieran reconocer, la filosofa es un campo de batalla (Kampfplatz la llama Kant). Nuestros amigos piensan que no les damos la razn porque tenemos mala voluntad o que el problema es que "no nos explicamos bien". No es eso, en absoluto. En filosofa, simplemente, no existe la verdad. En filosofa se pueden mantener mediante argumentos formalmente correctos posiciones prcticamente adecuadas o inadecuadas, pero no se produce una verdad como en las ciencias. Y es que en las ciencias, existe un acuerdo previo sobre el objeto, pues las ciencias tienen un objeto, mientras que en filosofa, lo constitutivo es precisamente la imposibilidad de un acuerdo sobre el objeto, el constante desencuentro. Es lo que resuma Althusser afirmando que "no hay comunicacin filosfica". Quien cree en la "comunicacin filosfica", piensa que es posible siempre, mediante argumentos, llegar a una verdad comn y que, si sus interlocutores no lo hacemos, es porque tenemos mala voluntad. No es as, no es una cuestin de mala voluntad sino de "otra voluntad". Ocupamos -y defendemos- otra posicin, que, por cierto, nos parece abrir un espacio mayor de libertad para el conocimiento cientfico y para la accin tica y poltica que la que sostienen nuestros interlocutores. Por eso nuestra posicin no nos resulta indiferente, sino que la consideramos preferible.

Salvadas las distancias, ocurre aqu lo mismo que en la teora del enemigo de Carl Schmitt, para la cual el enemigo (que se integra en el par amigo-enemigo constitutivo de la polaridad poltica) no es ni un canalla, ni un criminal, ni feo, ni malo. Efectivamente, la polaridad amigo-enemigo es la polaridad propia de lo poltico, su distincin caracterstica, mientras que las dems pertenecen a la tica, al derecho, a la esttica, etc. La enemistad tiene as su propia dignidad y quien considere a su enemigo bajo las otras polaridades est realizando una amalgama perfectamente ilegtima, la amalgama, por cierto, que permite situar al enemigo fuera de la humanidad y exterminarlo. El problema es siempre quien, desde un punto de vista tanto epistemolgico como prctico intenta monopolizar el punto de vista de lo universal, de la Humanidad y de la Verdad. Para l, su interlocutor tiene solo dos posibilidades: 1) estar en realidad -"en el fondo"- de acuerdo con l, con lo cual la discusin filosfica se reducir a una pedagoga (de ah el tono "perdonavidas" de nuestros actuales interlocutores" que nos piden que "nos expliquemos mejor", no porque no puedan entender lo que decimos, sino porque no conciben que se pueda estar en irreductible desacuerdo con ellos) o 2) ser un canalla si no se deja uno convencer, pues con esa actitud estara uno mostrando su exterioridad a la Razn e incluso a la Humanidad y su cercana al "fascismo". Por estas inevitables consecuencias epistemolgicas, ticas y polticas de la posicin de nuestros adversarios, algunos consideramos preferible situarnos en una concepcin de la filosofa que no la ve como la paz universal de los seres racionales, sino como prctica del antagonismo en la teora, o, si se quiere, "lucha de clases en la teora".

Blog del autor: http://iohannesmaurus.blogspot.be/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter