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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2013

Las vctimas afganas de Estados Unidos

Bob Dreyfuss y Nick Turse
The Nation

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Cuando un soldado estadounidense muere en Afganistn, su muerte no es una muerte annima. Se lamenta la tragedia de esa prdida y se recuerda y homenajea su vida. En muchos de los casos, los medios locales y estatales cubren de forma destacada esa muerte, a menudo durante varios das. El Pentgono recoge debidamente la prdida, se entregan medallas, se regala una bandera ceremonial a los supervivientes y el Departamento de Defensa paga 100.000 dlares de indemnizacin a la familia del soldado, ms los atrasos, seguros, subvenciones por vivienda, etc.

Pero cuando un afgano muere en la guerra especialmente un civil afgano-, su muerte raramente es recogida por el mundo exterior. Y, con frecuencia, esa muerte ni siquiera aparece registrada en los hospitales y morgues afganos. Cuando le preguntaron a Said Jawad, ex embajador afgano ante EEUU, que si su pas tiene registros de las vctimas civiles, contest suspirando: Sabe qu? En Afganistn ni siquiera tenemos certificados de nacimiento. Sabe que ni siquiera tenemos una lista de los soldados y policas afganos, de los miembros de las fuerzas de seguridad, que mueren?. La mayor parte de los estadounidenses apoy decididamente la invasin de Afganistn en 2001, pero hace mucho tiempo que rechaza de lleno un conflicto (en septiembre entr en su treceavo ao) que en muchos aspectos es la guerra ms larga en la historia estadounidense. Una razn importante del cambio en la opinin pblica es la lista de soldados, marineros, aviadores y marines muertos y heridos, que cada vez crece con mayor rapidez. En los ltimos tiempos, los polticos repiten de memoria que la guerra le ha costado a EEUU ms de 2.200 muertos, miles de heridos y al menos 640.000 millones de dlares. Pero incluso entre los ms acrrimos polticos y expertos antibelicistas, pocos se toman la molestia de mencionar el coste para los afganos. No forma parte del discurso estadounidense, dice John Tirman, autor de The Deaths of Other: The Fate of Civilians in Americas War [Las muertes de los otros: El sino de los civiles en las guerras de EEUU]. No hay polticos que se alcen en defensa de los civiles.

A fin de corregir tan inaceptable omisin, The Nation ha elaborado el presente informe. En este tema tan especial, nos centramos fundamentalmente en quienes han muerto asesinados a manos de EEUU y sus aliados. Y lo hacemos as porque creemos que a los estadounidenses, a nivel colectivo, deberan pedrseles cuentas por la violencia perpetrada en su nombre. Deberamos exigir que nuestro ejrcito acte con humanidad y con determinacin para evitar que se produzcan vctimas civiles.

Gran parte de esos muertos civiles quiz la mayora- han muerto a manos de los talibanes y sus aliados. Desde que los insurgentes tomaron impulso en 2006, han mostrado una indiferencia absoluta por los civiles, colocando decenas de miles de artefactos explosivos improvisados a lo largo de las carreteras, haciendo estallar suicidas-bomba en medio de mercados abarrotados y asesinando a innumerables cargos locales, lderes tribales y otros civiles. Segn iba evolucionando la guerra, las vctimas civiles atribuibles a los insurgentes aumentaban desde una cifra relativamente pequea durante los aos transcurridos antes de que la insurgencia se pusiera realmente en marcha, a mediados de la dcada del 2000, hasta representar el 55% de las muertes de civiles, segn informe de 2008 de la Misin de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistn (UNAMA, por sus siglas en ingls), aunque la ONU dice ahora que suponen aproximadamente el 80% de todos los civiles asesinados.

Como veremos, es incluso difcil hacer clculos aproximados de las vctimas civiles. Pero es un hecho irrefutable que muchos de los asesinados por las fuerzas antigubernamentales estaran vivos casi con certeza si EEUU no hubiera invadido Afganistn. Y las vctimas de las fuerzas estadounidenses y de otros pases se cifran en muchos miles. EEUU no ha tenido nunca inters alguno en rastrear y contar los muertos afganos, ya fueran civiles o combatientes. Hacindose eco de las desacreditadas mtricas de la era de la guerra de Vietnam, el General Tommy Franks, que dirigi en 2001 la invasin estadounidense y sirvi como comandante del Mando Central (CENTCOM) desde el ao 2000 a 2003, fue incluso ms directo an: Ya sabe que nosotros no contamos los muertos, dijo.

En 2008, la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF, por sus siglas en ingls), la coalicin dirigida por EEUU en Afganistn, empez de mala gana a hacer seguimiento de las vctimas civiles, estableciendo a tal fin la Clula de Seguimiento de Vctimas Civiles y otros mecanismos. Pero como informamos a continuacin, lamentablemente, este trabajo se hizo de manera muy incompleta. Al mismo tiempo, los defensores de la aclamada doctrina de la contrainsurgencia promovida por el General Stanley McChrystal y despus, de forma menos severa, por el General David Petraeus, junto con acadmicos como Sarah Sewall de Harvard, instituyeron una nueva poltica que hacia hincapi en la proteccin de los civiles. Pero, a pesar de los cambios polticos, los civiles afganos continuaron siendo asesinados en grandes cantidades, una situacin que Tom Rieser, importante asesor del Senador Patrick Leahy, reconoce. No importa que el Pentgono diga que va a revisar sus tcticas o sus procedimientos o lo que sea, la gente seguir muriendo!, dice Rieser, cuyo jefe ha sido durante dcadas una voz importante en la defensa de los derechos humanos.

(Vase base de datos The Nation)

  1. Contando a los muertos

Iraq, que soport una guerra de ocho aos con Irn, seguida de la Guerra del Golfo, de una docena de aos de sanciones letales maquinadas por EEUU, la invasin estadounidense de 2003 y una guerra civil, mantiene an en funcionamiento un sistema de hospitales, clnicas y morgues, y los investigadores pueden utilizar datos demogrficos bastante exactos que se basan en investigaciones realizadas en una muestra de hogares. Uno de esos estudios, publicado en The Lancet en 2006, estimaba, no sin controversia, que haba habido un exceso de ms de 600.000 muertes como consecuencia de de la guerra y ocupacin estadounidense. Segn Neta Crawford, politloga de la Universidad de Boston que ha escrito extensamente sobre los muertos civiles en Afganistn y que ha intentado conseguir fondos para dirigir all una encuesta en los hogares, no hay un estudio paralelo para Afganistn.

Puede que sea la Fundacin Asia, que dirige una investigacin anual sobre el Pueblo Afgano, la que ms se haya acercado a recoger la cifra de vctimas de la guerra. La investigacin, basada en ms de 6.300 entrevistas con adultos afganos en las 34 provincias de Afganistn, informa que ms de la quinta parte de la poblacin (un 22%) ms de seis millones de personas- sufrieron personalmente en 2011 algn tipo de crimen o violencia en sus hogares. De ellos, el 8% (alrededor de 500.000 personas) informan haber sufrido violencia a manos de las fuerzas extranjeras, i.e., la ISAF. Y esas cifras son slo la instantnea de un ao. Multiplquenlas por doce aos de guerra y se pondr de manifiesto que millones de afganos han sufrido muerte, heridas y daos en sus hogares o formas de sustento por parte de las fuerzas de EEUU y la ISAF.

La ONU, que empez a hacer un seguimiento sistemtico de vctimas civiles en 2008, ms o menos al mismo tiempo que el ejrcito estadounidense y la ISAF, posiblemente hizo un trabajo algo mejor que estos ltimos, pero ex funcionarios de la Organizacin entrevistados por The Nation, dicen que la ONU, con entrenados investigadores y muchas oficinas repartidas por todo el pas, slo recogi una porcin de los que murieron asesinados. Un puado de mal financiadas ONG locales, entre ellas la Comisin Independiente de los Derechos Humanos de Afganistn y la Oficina de Seguridad de las ONG afganas, han estado siguiendo el conflicto, pero no han conseguido realizar recuentos fiables. Y el gobierno afgano no ha podido hacer un seguimiento de los costes humanos de la guerra.

ONG de fuera de Afganistn, incluyendo Human Rights Watch, el Center for Civilians in Conflict y las Open Society Foundations, han hecho valiosos esfuerzos para rastrear y documentar los abusos, las violaciones de los derechos humanos, los crmenes de guerra y los incidentes ms graves que ocasionaron un nmero masivo de vctimas, pero ninguna ha mantenido una base de datos de muertos civiles o combatientes (el Bureau of Investigative Journalism, con sede en el Reino Unido, ha recopilado amplios datos sobre las vctimas civiles en el mundo provocadas por los ataques con aviones no tripulados, pero no la cifra total de vctimas civiles de la Guerra Afgana). Durante algn tiempo, el Profesor Marc Herold, de la Universidad de New Hampshire, rastre tenazmente los incidentes en los que se produjeron vctimas civiles afganas, pero incluy en sus datos lo que la mayora de los analistas dicen que son informes exagerados o ficticios de los medios pakistanes, a menudo protalibanes. Hasta ahora, quiz el mejor recuento de vctimas forme parte del informe sobre los Costs of War [los costes de la guerra] elaborado por el Instituto Watson de Estudios Internacionales de la Universidad de Brown, bajo la direccin de Catherine Lutz y Neta Crawford. El documento de Crawford Civilian Death and Injury in Afghanistan, 2001-2011, actualizado en febrero de 2013, estima que ha habido 19.000 civiles asesinados por todos los bandos, y aporta tambin un valioso compendio de estimaciones de combatientes muertos. Sin embargo, las estimaciones de Crawford de vctimas civiles dependen fuertemente de los informes de UNAMA, que rebajan notablemente la cifra total de muertos.

Una parte fundamental del proyecto de The Nation sobre las vctimas civiles en Afganistn ha consistido en recopilar una exhaustiva base de datos interactiva exclusivamente de incidentes con vctimas civiles desde el principio de la guerra en 2001 hasta finales de 2012. Incluye informacin recogida de relatos de medios fiables en medios como The New York Times, The Guardian y la CNN de 458 incidentes separados, en los que se vieron implicados entre 2.848 y 6.481 afganos que murieron como consecuencia de acciones relacionadas con la guerra perpetradas por EEUU, sus aliados y las fuerzas gubernamentales locales. Incluye atrocidades graves, incluidas las matanzas deliberadas de civiles por parte de las fuerzas de la coalicin, tales como el asesinato gratuito de al menos diecisis personas a manos del sargento del ejrcito de EEUU Robert Bales en marzo de 2012; ataques areos que masacraron a docenas de civiles afganos que celebraban una boda, viajaban en un convoy o sencillamente dorman; y la cifra de asesinados en pequeos grupos o individualmente en los controles militares, en tiroteos y durante los asaltos nocturnos.

Para el recuento de los muertos civiles afganos, es til dividir la guerra en tres fases: la campaa inicial, que implic un nmero pequeo de tropas estadounidenses, de Fuerzas de Operaciones Especiales y de la CIA sobre el terreno, apoyadas por una implacable campaa de ataques areos a lo largo de 2001 y 2002; el perodo de 2003 a 2007, cuando la insurgencia dirigida por los talibanes empez lentamente a ganar terreno; y el perodo de 2008 a 2013, considerado como el de los combates ms intensos entre la coalicin EEUU/ISAF y una insurgencia madura y con gran capacidad de resiliencia.

2001-2002: Durante los primeros meses de la guerra no se llev a cabo cmputo alguno de los muertos. Los talibanes haban huido y prcticamente no haba gobierno en Kabul. EEUU casi no tena fuerzas sobre el terreno y, en cualquier caso, no prestaba atencin a las vctimas civiles. La ONU y las ONG estaban confinadas a la capital. Sin embargo, hubo muchos muertos, sobre todo como consecuencia de los ataques areos estadounidenses. La base de datos de The Nation, basada en los informes de los medios recopilados en situaciones extremadamente arriesgadas, recoge 136 incidentes durante los primeros cinco meses de conflicto, que causaron entre 1.200 y 3.155 muertos de guerra.

Otros investigadores, adoptando una metodologa ms cauta, llegaron a cifras algo ms bajas. En junio de 2002, The Angeles Times public los resultados de una investigacin intensiva de las vctimas civiles causadas por los ataques areos entre octubre de 2001 y febrero de 2002. Sus periodistas visitaron 25 pueblos afganos, aunque la mayor parte de sus anlisis se basaron en informaciones de los medios. Despus de revisar ms de 2.000 de esas informaciones, el peridico estim que durante ese perodo haban perecido entre 1.067 y 1.202 civiles. Otro estudio recopilado por Carl Conetta, del Project on Defense Alternatives, un grupo liberal con sede en Washington, tambin dependa de las informaciones de los medios. El estudio conclua que al menos 1.000 civiles y muy posiblemente hasta 1.300- murieron asesinados entre octubre de 2001 y enero de 2002.

Pero quiz fue William Arkin, un veterano analista militar y especialista en los daos causados por las bombas que visit Afganistn en 2002 con un equipo de Human Rights Watch, quien dirigi la investigacin ms prctica. Aunque Arkin haba trabajado a menudo estrechamente con el ejrcito de EEUU, en Afganistn cont con muy poca cooperacin del CENTCOM o de la Fuerza Area, segn le cont a The Nation. Peor an, dijo: No haba ningn socio afgano con quien trabajar, ni organizaciones humanitarias, ni gobierno alguno al que le importara un bledo o llevara a cabo algn tipo de registro. Por tanto, no haba registros. No haba registros ni siquiera a nivel local! Era realmente increble.

Tras identificar cientos de lugares que fueron objeto de los ataques areos de EEUU y visitarlos, Arkin dice que era imposible distinguir los daos recientes de los antiguos. No es una guerra de precisin sobre un paisaje prstino, dice. Es caos sobre caos. Crea que no haban muerto ms de 1.500 civiles durante los primeros cinco meses de la guerra, pero aada: Como no haba control militar alguno en aquel momento; y como la comunidad de la inteligencia no tena responsabilidad alguna para informar sobre la cuestin; y como no existan registros ni seguimientos locales por parte del gobierno, a ver quin es el valiente que se atreve a decir cunta gente muri. No podemos.

2003-2007: No encontramos pruebas de que alguien intentara contar los muertos durante esos aos. Segn la recopilacin de The Nation, entre 617 y 1.012 civiles murieron en ochenta incidentes en que estuvieron implicados el ejrcito estadounidense y las fuerzas de la coalicin a lo largo de ese perodo de cinco aos, aunque la cifra real es probablemente mucho ms alta, dada la escasa atencin prestada por todas las partes.

Inmediatamente despus de la cada del gobierno talibn, EEUU y la ONU se centraron casi exclusivamente en la denominada construccin de la nacin, mientras la insurgencia echaba races ante sus propias narices. Esta fue la poca de la llamada huella ligera, cuando la administracin de George W. Bush estaba obsesionada con Iraq. En el pas slo haba 8.000 soldados de combate estadounidenses y un contingente de fuerzas internacionales de la mitad de ese tamao; las fuerzas terrestres de EEUU estaban mayoritariamente confinadas en Kabul y unas cuantas bases militares grandes. (No fue hasta octubre de 2003 que el Consejo de Seguridad de la ONU autoriz la expansin de la misin de la ISAF ms all de Kabul.)

Cuando la insurgencia empez a levantar cabeza, el modo que encontraron para luchar contra ella fue con un sinfn de ataques areos, dice Sarah Holewinski, del Centro para Civiles en Conflicto [vase el artculo de Holewinski sobre la cuestin para tener ms informacin sobre dicho Centro]. Lanzaban bombas con un peso de unos mil kilos en vez de las de 250 kilos. Los civiles sobre el terreno no eran una prioridad para ellos, por tanto muchos civiles murieron asesinados.

En su informe de 2008: Troops in Contact: Airstrikes and Civilian Casualties in Afghanistan, Human Right Watch sealaba: La combinacin de escasas fuerzas sobre el terreno y abrumador potencial areo se ha convertido en la doctrina dominante de la guerra de EEUU en Afganistn. La consecuencia: grandes cifras de vctimas civiles, polmicas acerca del continuado uso del poder areo en Afganistn e intensas crticas a las fuerzas de EEUU y la OTAN por parte de los dirigentes polticos afganos y de la gente de a pie. Human Rights Watch estim que las vctimas civiles de los ataques areos de la coalicin aumentaron de 116 personas asesinadas en trece bombardeos en 2006, a 321 vctimas en los veintids bombardeos de 2007.

Segn Andre-Michel Essoungou, portavoz del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de la ONU: UNAMA empez a controlar las vctimas civiles de forma regular a finales de 2007. En 2008 empez a sistematizar la recogida y anlisis de datos cuando public su primer informe sobre Proteccin de Civiles en los Conflictos Armados. Ninguna organizacin tiene datos exactos o fiables sobre vctimas civiles de 2001 a 2006, y no hemos visto estimaciones que podamos considerar fiables. Los informes de las Naciones Unidas durante estos aos fueron en su mayora espordicos y especulativos, y tanto la ONU como los medios de comunicacin se centraron en los incidentes de perfil alto con vctimas masivas. En 2006, un informe del alto comisionado de los derechos humanos sealaba que en 2005 hubo aproximadamente 1.500 civiles asesinados, la cifra mayor de vctimas civiles en los aos transcurridos desde la cada de los talibanes en 2001. Pero debera destacarse ese aproximadamente. En un primer intento de contar sistemticamente los civiles muertos en 2007, la ONU inform de 1.523 asesinados. En su estudio, Neta Crawford concluye que, como sumo, entre 2002 y 2007, hubo 4.065 vctimas civiles como consecuencia de los combates, pero reconoce que de 2002 a 2005, hubo muy escasos recuentos por parte de fuentes independientes acerca de la cifra de civiles asesinados en el conflicto.

2008-2013: En junio de 2008, en Afganistn haba 48.250 soldados estadounidenses. Ao y medio despus, tras dos escaladas de la guerra ordenadas por el Presidente Obama, el nmero de soldados de EEUU superaba los 100.000. La insurgencia, incluidos los talibanes, el grupo Haqqni y Hezb-i Islami de Gulbuddin Hekmatyar, estaba en plena expansin y la guerra estaba en su momento ms lgido.

Pero, en 2008, la ONU y el ISAF crearon mecanismos formales de recuento de los civiles muertos, que fueron un fracaso a causa de fallos importantes que conllevaron sin duda recuentos a la baja. La base de datos de The Nation, que depende sobre todo de los informes de los medios occidentales y por tanto rebaja tambin los muertos, refleja 234 incidentes, que provocaron entre 972 y 2.229 muertos asesinados entre 2008 y finales de 2012.

Segn los informes anuales de UNAMA, la cifra de civiles afganos que murieron a causa de la violencia relacionada con la guerra, infligida por todas las partes, se increment velozmente: de 2.118 en 2008, a 2.412 en 2009; a 2.777 en 2010; y a 3.012 en 2011, antes de caer a 2.754 en 2012; con otras 1.319 muertes en los primeros meses de 2013. De esas muertes, la proporcin de los asesinados por los insurgentes tambin se increment, del 55% en 2008, al 79% en 2012. En total, UNAMA conclua, 2.736 de los asesinados entre enero de 2008 y junio de 2013 murieron a manos de la coalicin EEUU/ISAF y fuerzas de seguridad afgana.

Tiene el ejrcito estadounidense cifras ms exactas? Probablemente no. Tanto el ISAF como el mando estadounidense mantienen registros de incidentes violentos como parte de un sistema denominado Combined Information Data Network Exchange (CIDNE), que contiene ms de cien clases diferentes de informes que hacen seguimiento de los datos del campo de batalla. CIDNE es un archivo reservado y The Nation no obtuvo autorizacin para poder acceder siquiera a una versin desinfectada. Pero los investigadores que han visto los datos reservados sugieren que ah no estn las cifras, especialmente antes de 2008. Le preguntamos a Larry Lewis, que en 2010 coescribi un Estudio Conjunto de Vctimas Civiles para el ejrcito, que sigue siendo reservado, denominado Reduciendo y mitigando las vctimas civiles, si haba cifras fiables para los primeros aos de la guerra. Que yo haya encontrado, no, dice, y crame que busqu. Una fuente, que fue parte de la Clula para el Seguimiento de Vctimas Civiles establecida por el ejrcito en 2008, dice que haba una sala ultrasecreta que contena datos muy reservados en la sede del mando del ISAF, aadiendo: La ISAF mantiene un registro de vctimas civiles. Pero era reservado, desde luego. En realidad, tenan la Sala de los Cinco Ojos donde muy poca gente poda entrar. Se llamaba de los Cinco Ojos por los cinco pases a cuyos altos mandos se les permita entrar: EEUU, Reino Unido, Canad, Australia y Nueva Zelanda.

Ninguna de las fuentes entrevistadas por The Nation confirm que la ISAF o el ejrcito de EEUU tuvieran cifras exactas de los civiles asesinados, ni siquiera despus de 2008. Lewis dice que una gran parte de los datos que el ejrcito tiene son dudosos, porque han sido recogidos de forma errtica. Hay algunos comandantes que, cada vez que se sospecha que hay una vctima civil, harn una investigacin para tratar de llegar hasta el fondo, dice. Otros lo harn slo si piensan que pudo haber una negligencia o un acto realmente criminal. Por tanto, hay muchos criterios diferentes.

Sarah Sewall, que escribi la introduccin al Manual de Campo de la Contrainsurgencia del Cuerpo de Marines/Ejrcito de EEUU que se elabor en 2006 bajo la direccin del General Petraeus, fue quien escribi con Lewis el Estudio Conjunto de Vctimas Civiles. A pesar de la carencia de datos exactos y completos, dice, el informe se basaba en una serie de ancdotas que estudiamos en detalle, para ver cmo podamos corregirlas ante la ausencia de datos subyacentes de los que extraer conclusiones sobre tendencias y hacer recomendaciones polticas al ejrcito de EEUU. The Nation consigui una versin casi completa de ese estudio.

  1. Los imperfectos recuentos de las Naciones Unidas

El equipo de la ONU para los derechos humanos y proteccin de civiles en Afganistn ha hecho un trabajo muy importante. Casi contra todos los pronsticos, estableci por toda la nacin una red de oficinas y de personal entrenado para que rastrearan las vctimas civiles, investigaran incidentes, prepararan informes y presionaran a la coalicin de EEUU/ISAF, al gobierno de Afganistn y a los talibanes para que redujeran las muertes de civiles. Desde 2011, ha publicado informes voluminosos sobre las vctimas de la guerra y, desde 2008, UNAMA ha publicado datos anuales o semestrales sobre las vctimas civiles.

Sin embargo, en una serie de entrevistas de amplio alcance, los funcionarios actuales y anteriores de UNAMA le dijeron a The Nation que el trabajo por los derechos humanos de la ONU se ha visto frustrado por las presiones polticas de altos funcionarios para que minimizaran los temas que pudieran socavar la misin de EEUU/ISAF; por los abiertos enfrentamientos con los comandantes militares sobre si los muertos civiles deban ser contados como civiles o combatientes; y por las graves condiciones en que esas investigaciones se han visto dificultadas por cuestiones de seguridad. Un ex funcionario de UNAMA que habl con The Nation dice que a pesar de los enormes problemas para recoger datos y pruebas, los totales de la ONU son bastante completos. Estimo que hemos perdido el 10% de lo que estaba sucediendo fuera, dice. Pero otro ex funcionario, que pas aos trabajando con el grupo de derechos humanos de UNAMA, dijo claramente: Slo hemos informado de la punta del iceberg.

Sobre todo en los primeros aos de la guerra, el esfuerzo de la ONU fue muy limitado. Nazia Hussein, de las Open Society Foundations [Fundaciones por una Sociedad Abierta], pas gran parte del perodo entre 2002-2007 en Afganistn, incluyendo el perodo de 2005-2007 con la UNAMA en Kandahar, Jalalabad y Kabul. Durante esa poca, nos relata, las condiciones de la seguridad se agravaron mucho, haciendo que fuera muy difcil llegar hasta el terreno. En aquella poca, reinaba todo el tiempo una gran confusin y caos y las vctimas civiles eran cada vez ms frecuentes. Aade: Muchas de las muertes se han atribuido a ataques de la OTAN y de los seores de la guerra, pero si doblas o triplicas la cifra, probablemente obtendrs una nmero realista, y an as, es muy probable que la cifra real sea ms elevada.

El equipo de los derechos humanos de UNAMA se ampli junto con la guerra. Tenemos setenta personas situadas por todo el pas en nueve oficinas regionales y en diecisis subregionales, dijo un ex funcionario de la ONU en 2012. Sin embargo, la UNAMA se vea a menudo desbordada. El funcionario estimaba que en algunas provincias se estaban produciendo ms de 200 incidentes violentos por mes.

Y los funcionarios de la ONU son los primeros en reconocer que no llegaron a conocerlos todos. A menudo resulta difcil o imposible visitar el lugar del incidente. Con frecuencia, UNAMA tuvo que entrevistar a vctimas y supervivientes por telfono, o a gente que tena que viajar a la capital desde un pueblo remoto para visitar su oficina. En ocasiones, las vctimas de la violencia no queran ni podan compartir lo que les haba sucedido. Y algunas veces exageraban las cifras por razones pecuniarias, especialmente si pensaban que les podan ofrecer indemnizaciones [para conocer ms detalles sobre esos pagos, vase Turse: Blood Money: Afghanistans Reparations Files, en TheNation.com].

Una ex funcionaria de la ONU que pas muchos aos en Afganistn a partir de la dcada de los ltimos noventa, explica cmo la organizacin cambi sus planteamientos. Despus del 11/S y del Acuerdo de Bonn [diciembre 2001], EEUU y la ONU empezaron a replantearse, adoptando una lnea totalmente diferente sobre los derechos humanos y el impacto de la guerra en los civiles, dijo a The Nation. Bsicamente, la ONU permaneci silenciosa. Durante el rgimen de los talibanes, la ONU estuvo todo el tiempo hablando de cosas que tenan que ver con la naturaleza de los derechos humanos. Y muy rpidamente, en 2001-2002, la ONU emiti un mensaje muy fuerte de que ya no iba a seguir por esa lnea ms.

Al preguntarle de dnde procedan las presiones, dice: Creo que, para la agenda de Washington, la ONU se estaba convirtiendo en una cuestin muy sensible. Para estropear an ms las cosas, muchos aliados tradicionales de los grupos por los derechos humanos y de la unidad de proteccin de los civiles de la ONU, como los canadienses, los noruegos y los holandeses, pasaron a formar parte de la coalicin militar dirigida por EEUU. Para los miembros de la coalicin, la tarea de la ONU consista en forjar un nuevo gobierno afgano, no en andar metindose en cuestiones de derechos humanos. Se nos dijo que la paz estaba al alcance de la mano y que por eso tenamos que dedicarnos a consolidar la paz, dice la ex funcionaria de la ONU.

Segn los combates iban hacindose ms intensos y la ONU reforzaba su sistema para contar los muertos civiles, la politizacin del cmputo por parte de la ISAF se intensific tambin. Kai Eide, que sirvi como representante especial de la ONU en Afganistn desde marzo de 2008 a marzo de 2010, recordaba que los funcionarios estadounidenses acusaban a la ONU de estar ayudando a la insurgencia al atraer la atencin sobre los errores de la coalicin. La ONU tena un firme mandato respecto a los derechos humanos, dijo a The Nation, y las vctimas civiles se haban ido convirtiendo cada vez ms en un problema. Un ex funcionario de la ONU que pas aos en Afganistn se hizo eco de esa situacin sealando: Estn mucho ms politizados, por eso cada vez hay ms y ms presiones sobre UNAMA para que controle y vuelva a controlar los incidentes en los que se aleg que haban muerto personas a causa de las acciones de las fuerzas progubernamentales, lo que incluye tanto a las fuerzas internacionales como a las fuerzas afganas. Y una vez ms, eso tendra un impacto en los cmputos.

Eide relat una reunin de principios de 2008 con Victoria Nuland, despus embajadora de EEUU ante la OTAN, en la cual se le advirti para que no revelara cifras de vctimas civiles. Frente al equipo de Eide, as como de otros funcionarios civiles y militares de EEUU, Nuland sent las reglas: Espero que no haya sorpresas, dijo con dureza, es como Eide la recuerda. Estuve oyendo cosas acerca de muchas de esas reuniones entre nuestra gente que se ocupaba de los derechos humanos y los funcionarios militares de bajo nivel en nuestras oficinas locales de la ISAF. Creo que fue un esfuerzo bastante constante durante un tiempo, dijo a The Nation. En su memoria de 2011, Power Struggle Over Afghanistan, Eide seala que la ONU no poda quedarse callada cuando se estaban perpetrando graves errores que causaban vctimas civiles. Nuestro mandato de derechos humanos era claro y no tenamos intencin de barrer nuestras preocupaciones bajo la alfombra.

Sin embargo, las presiones eran intensas en los estratos inferiores de la cadena de mando y en las entrevistas con The Nation, el equipo de la ONU relataba todo lo que se haba visto obligado a hacer para ajustarse a los intereses de EEUU y sus aliados militares. A menudo, la ISAF afirmaba que las bajas que se producan en un particular incidente eran combatientes y no civiles. O recusaban las cifras. O insistan en que los trabajadores de la ONU haban documentado que no haba sucedido nada en absoluto. As pues, llegas a una situacin en la que tienes una acusacin verosmil de que algo ha sucedido en la provincia X. Vas a la OTAN, y ellos te dicen algo as como: Bien, en realidad eso no ha sucedido, dice un ex funcionario de la ONU, aadiendo que, en esos casos, la ONU decida de mala gana dejar el incidente fuera de su base de datos.

En efecto, el seguimiento de las vctimas se convirti en una negociacin poltica que deba resolverse en un chalaneo de trastienda. Tienes que hacer revisin de conciencia: OK, quiz tengamos que quitar eso. El ex funcionario, que recuerda inacabables reuniones con los militares para decidir si se incluan o no datos, aade: Y con cada nuevo informe, haba una versin distinta que emanaba de la OTAN y decan: No estamos realmente de acuerdo en esto, en aquello, tenemos otras cifras.

Uno de los mayores problemas entre UNAMA y la ISAF al intentar reconciliar los datos era la implicacin de las ultrasecretas Fuerzas de Operaciones Especiales (FOE) de EEUU en muchas de las muertes de civiles. En efecto, segn el Estudio Conjunto de Vctimas Civiles de Lewis y Sewall: Entre 2007 y mediados de 2009, las operaciones de las Fuerzas Especiales (incluyendo ataques areos dirigidos por ellas) causaron alrededor de la mitad de las vctimas civiles provocadas por EEUU. Sin embargo, para la ONU, conseguir la cooperacin de los comandantes de las Fuerzas de Operaciones Especiales era algo casi imposible. Con la ISAF, haba alguna posibilidad. Pero con las Fuerzas Especiales, no haba manera de conseguir informacin alguna, dice un ex funcionario de UNAMA. Insistan en que haban matado insurgentes. No era as en absoluto. Eran campesinos, porque la poblacin local nos lo haba contado, pero no haba forma de que lo aceptaran.

La situacin era la misma dentro del ISAF. El teniente coronel Ewan Cameron, del ejrcito britnico, que sirvi veinte meses en Afganistn entre 2007 y 2009, trabaj en el seguimiento y reduccin de vctimas civiles. Pero aunque dispona de una habilitacin muy reservada, estaba totalmente en ayunas en cuanto a las actividades de las FOE en su rea de operaciones. Si se nos informaba de vctimas civiles como consecuencia de la sospechada accin de las FOE, no podamos corroborarlo porque no sabamos qu actividades de esas Fuerzas se haban producido, dijo a The Nation. As era, cuando se nos preguntaba algo sobre el tema, tenamos que salirnos por la tangente de forma educada.

William Arkin se muestra de acuerdo: Una vez que averiguabas que la CIA estaba implicada, que las FOE tambin, entonces, olvdate. Jugaban con reglas diferentes. Arkin dice que visit centros de operaciones areas muy secretas donde incluso el mando militar no saba nada de lo que estaban haciendo las FOE. No lo saban, literalmente, dice. Como se lo estoy diciendo, literalmente, no saban nada.

  1. El cmputo de vctimas de los militares

Cuando la ISAF estableci finalmente en 2008 una serie de mecanismos para hacer el seguimiento de las vctimas civiles, se pudo superar un comienzo poco propicio. Tuve una bienvenida impactante, dice uno de los oficiales de la ISAF implicado en los primeros das de la Clula de Seguimiento de Vctimas Civiles que se cre en 2008 con el objetivo de examinar los informes de incidentes con vctimas civiles, guardndolos en una base de datos, analizndolos y elaborando informes para el alto mando. Cuatro das despus de haber llegado, la persona a la que se supona deba informar fue sacada esposada de la oficina, acusada de violar el Acta de Secretos Oficiales del Reino Unido por filtrar informacin sobre vctimas civiles a Rachel Reid, de Human Rights Watch. Por desgracia, ese incidente fij el tono de lo que sera mi ao en el puesto. Se lo llevaban esposado por hacer exactamente lo que deba hacer!

El oficial arrestado, un coronal del ejrcito britnico llamado Owen McNally, no haba filtrado realmente ningn secreto vital. En realidad estaba intentando cooperar con las ONG civiles, y al parecer le habl a Reid de algunas de las directivas y directrices que el ejrcito de EEUU y la ISAF haban emitido para minimizar las muertes de civiles. McNally sera finalmente exonerado en Gran Bretaa pero no antes de que el episodio se volviera bastante srdido. Segn Reid y otra mujer que haca el recuento de vctimas para una ONG diferente, el Ministerio de Defensa britnico intent manchar su reputacin difundiendo infundados rumores de que haban tenido una relacin sexual con McNally.

El Ministerio de Defensa britnico se invent la historia de que me haba dado informacin sobre las vctimas civiles y hubo un montn de prensa amarillista alrededor tratando de explotar el morbo, dice Reys. Lo que me dio fue algo de informacin respecto a un cambio en las directivas tcticas de la ISAF sobre la utilizacin de una fuente de inteligencia para las acciones y asaltos del ejrcito. El ejrcito se enfad mucho porque se reconoca implcitamente que haban estado lanzando ataques areos en funcin de la informacin aportada por una sola fuente. Las injuriosas historias aparecieron en varios peridicos britnicos, incluido The Sun, The Times y el Daily Mail. La Clula para el Seguimiento de Vctimas Civiles no pudo superar nunca ese problemtico comienzo, aunque con el tiempo la ISAF y el mando estadounidense se ganaran cierto respeto rencoroso de la ONU y las ONG incluyendo Human Rights Watch y el Center for Civilians in Conflict- respecto a los temas relacionados con las bajas civiles. Sin embargo, la Clula para el Seguimiento de las Vctimas Civiles y las unidades que la sucedieron nunca jugaron limpio con la ONU y se resistieron a cooperar con los medios, incluida The Nation.

Como sealaba, en los primeros das, aparentemente, el ejrcito estadounidense y sus socios de coalicin ignoraron todos los aspectos relativos a las vctimas civiles de la guerra. Una investigacin llevada a cabo en sus archivos por el personal de la ISAF no revel ni un solo estudio o investigacin de vctimas civiles entre 2001 y 2008. Como John Bohannon, que investigaba la cuestin para la revista Sciense, sealaba en 2011: La organizacin en mejor posicin para recoger directamente las vctimas civiles es el mismo ejrcito con casi 150.000 observadores sobre el terreno presenciando la violencia diaria. Pero pareca que el ejrcito no llevaba registro alguno de esas observaciones.

No fue sino hasta 2005, segn el manual para la Prevencin de Vctimas Civiles en Afganistn del ejrcito, cuando las vctimas civiles se convirtieron en un tema operativo clave en Afganistn, y resulta que esos esfuerzos fueron un fracaso. A pesar de los esfuerzos para reducir los daos a los civiles causados por las fuerzas de la coalicin, en el manual de 2012 se lee: Las primeras iniciativas en Afganistn no lograron mitigar el problema. Slo despus de una serie de ataques que provocaron vctimas masivas fue cuando el ejrcito estadounidense empez finalmente a restringir el uso de la fuerza.

En 2007, el General Dan McNeill emiti la directiva tctica inaugural de la ISAF. Centrndose en una proteccin ms eficaz a los civiles durante los asaltos, preasaltos o disparos preparatorios y en los disparos tierra-aire o indirectos, el documento llamaba a utilizar armas pequeas cuando fuera posible en vez de lanzar ataques areos, y a limitar los ataques a recintos a las situaciones en las que las fuerzas de la coalicin estuvieran siendo atacadas con fuego desde dichos recintos o hubiera una amenaza inminente que procediera de all, y cuando no hubiera otras opciones posibles para que el comandante de la fuerza terrestre protegiera esa fuerza y cumpliera la misin.

Sin embargo, segn el Coronel John Agoglia, que dirigi el Centro de Entrenamiento de Contrainsurgencia en Kabul desde 2008 a 2010, el mensaje no tuvo eco. Antes de 2008, dijo a The Nation: Haba preocupacin, pero esa preocupacin no se estaba transmitiendo ni en la base, ni sobre el terreno, ni en el centro de entrenamiento. De forma parecida, Larry Lewis, que llev a cabo un estudio sobre directivas tcticas para el Pentgono, dijo a The Nation que mientras la ISAF no reconociera los problemas de sus mtodos, la respuesta ad hoc tena un efecto limitado. Por tanto, que el mando estuviera reconociendo esto ya esto en 2007 era perjudicial para la misin, dice. Pero intentaban hacer algo as como Hey, sabemos que est mal, por tanto es mejor que fijemos algunas orientaciones y esperemos que eso ayude. Pero no ayud realmente en nada.

En septiembre de 2008, tras el bombardeo que mat a 82 civiles en el pueblo de Azizabad, en la provincia de Herat (vase Dreyfuss, Mass-Casualty Attacks in the Afghan War), el General David McKiernan emiti una nueva directiva tctica de la ISAF que sustitua el documento de McNeill de 2007. La nueva regulacin pona en marcha directrices ms estrictas para los ataques areos, subrayando la necesidad de reducir las vctimas civiles durante los procedimientos de escalada de la fuerza. Adems, peda que se reconocieran las vctimas civiles o los daos a las propiedades a todos los niveles, desde el nivel comunitario al nivel nacional y creaba un mecanismo para documentar los incidentes con vctimas civiles y calcular los daos causados por las bombas.

Tres meses despus, McKiernan emiti una visin levemente revisada que inclua un lenguaje ms restrictivo respecto a los ataques areos. El ataque de Azizabad tambin provoc que el CENTCOM emitiera una directiva tctica para acelerar la investigacin e informacin de los incidentes con vctimas civiles.

En mayo de 2009, otro devastador ataque areo, esta vez en la provincia de Farah, mat hasta a 140 civiles, segn una investigacin del gobierno afano. A continuacin, el CENTCOM encarg un estudio para analizar los incidentes que hacan que la coalicin causara vctimas civiles, segn un informe anteriormente secreto obtenido por The Nation a travs del Acta de Libertad de la Informacin. Se averigu que la directiva de la ISAF de 2008 podra haber mitigado el impacto del incidente de Farah, pero estaba claro que no se haba seguido. Los hallazgos cuestionaban tambin hasta qu punto esa directiva tctica se haba institucionalizado y se averigu que las normas de combate no se haban actualizado ni sincronizado.

El estudio centr gran parte de su atencin en combatir la guerra de la informacin. El material informativo indica que aunque el Comit Internacional de la Cruz Roja y Al Jazeera tardaron menos de 24 horas en llegar al escenario del ataque de Farah, los primeros representantes de la coalicin tardaron tres das en llegar y fueron necesarios diecisis das para que el ISAF emitiera un comunicado. Como resultado, se lee en el informe secreto, fue el gobierno de Afganistn, los intereses de las comunidades locales y posiblemente los talibanes quienes reflejaron las primeras impresiones en los medios. La ISAF, conclua el estudio, haba cedido la narrativa a aquellos cuyos intereses no se alineaban con los suyos. Segn un sumario final, el informe secreto peda a la ISAF que se implicara en la batalla por la narrativa para minimizar las consecuencias en las relaciones pblicas.

El General McChrystal emiti otra directiva tctica en julio de 2009, y en 2019, la ISAF emiti directivas que interrumpan la prctica de lanzar disparos de advertencia, limitando los asaltos nocturnos y advirtiendo para que el comportamiento fuera ms respetuoso. Mientras que con anterioridad las normas se centraban en el problema que tenamos, que era arrojar bombas sobre recintos residenciales, ahora se centraban en cualquier zona donde pudiera haber un civil, dijo el entonces Coronel Rich Gross, el principal asesor jurdico de McChrystal (ahora convertido en general). Al mismo tiempo, EEUU estaba a punto de perder otra batalla en el control de las narrativas: El soldado raso Bradley (ahora Chelsea) Manning estaba a punto de poner en solfa el estribillo tanto tiempo mantenido por el ejrcito de nosotros no contamos los muertos.

En julio de 2010, documentos militares publicados por WikiLeaks demostraron que el ejrcito estadounidense mantena en secreto una serie de archivos relativos a 4.024 muertos civiles afganos a causa de la guerra entre enero de 2004 y diciembre de 2009 (tambin conocido como los registros de la Guerra Afgana). Por primera vez, la gente estaba al tanto de informes militares internos secretos inteligencia no procesada de las tropas sobre el terreno- que detallaban la carnicera que haba tenido lugar por todo Afganistn.

Aunque sugerentes, los documentos slo incluan casos de informes sin procesar de operaciones militares. Larry Lewis dijo que su investigacin sobre incidentes con vctimas civiles de 2001 a 2008 se encontr con que los datos eran muy incompletos. Realmente, all no hay nada de inters, dijo a The Nation. He tratado de sumar algunas cifras que llegan a 2007, pero tengo que decir que estn equivocadas. Son definitivamente incompletas, porque lo nico que pude hacer fue acudir a las investigaciones del ejrcito estadounidense que se iniciaron a causa de incidentes con vctimas civiles y utilizar eso como fuente. Pero estoy seguro que ha habido otros incidentes que nunca se investigaron.

De forma separada, la Clula de Seguimiento de Vctimas Civiles estaba ahora anotando datos sobre no combatientes asesinados y heridos por las fuerzas de la coalicin a partir de los informes enviados por las unidades sobre el terreno al Mando Conjunto de la ISAF. Pero tambin esos datos eran inconsistentes en el tipo y calidad, segn el Estudio Conjunto sobre Vctimas Civiles de Lewis y Sewall. De hecho, en febrero de 2010, el comandante de la ISAF estaba an preguntando abiertamente, sin recibir respuesta alguna, si los incidentes con vctimas civiles (CIVCAS, por sus siglas en ingls) causados por EEUU estaban correlacionados con unidades particulares y/o durante cunto tiempo.

En 2009, la ISAF cre otro rgano de investigacin, el Equipo Conjunto de Valoracin de Incidentes (JIAT, por sus siglas en ingls), que se despliega en los lugares donde se ha informado que se han producido incidentes con vctimas civiles para llevar a cabo una investigacin separada en paralelo a las investigaciones estndar de la ISAF. Se pone en marcha un JIAT para determinar rpidamente los hechos cuando tenemos una acusacin de que se ha producido un suceso grave, como es el caso de que ha habido vctimas civiles, segn explic a The Nation el Comodoro Michale Wigston, de la Real Fuerza Area britnica, ex director de operaciones areas para el Mando Conjunto de la ISAF. El JIAT, compuesto sobre todo de personal de la ISAF junto a dos socios afganos, recopila despus una narrativa de los hechos basada en las entrevistas con la gente que se ha visto implicada en el supuesto incidente. Sin embargo, es slo un grupo de determinacin de hechos y tiene como objetivo especfico cualquier cuestin que pueda integrarse en el mbito de una investigacin formal. Al igual que otros equipos de investigacin de la ISAF, los informes del JIAT no incorporan a expertos independientes, no estn supervisados desde fuera y no tienen carcter pblico.

En 2011, la ISAF cre el Equipo para Reducir las Vctimas Civiles, con un mandato que proporcionaba a los lderes de la ISAF valoraciones estratgicas y recomendaciones para impedir y reducir todos y cada uno de los sucesos con vctimas civiles. Con un comunicado de misin que afirmaba que el mando har todo lo posible para evitar, y si es necesario valorar y mitigar todos y cada uno de los sucesos en los que haya vctimas civiles, la ISAF construy lo que se llama comunidad CIVCAS, que inclua la Clula de Seguimiento de Vctimas Civiles, el Equipo de Mitigacin de Vctimas Civiles, el Grupo de Trabajo de Mitigacin CIVCAS (que mantiene reuniones mensuales con los dirigentes afganos para discutir cuestiones importantes) y el Grupo de Trabajo de las ONG CIVCAS (que hace lo mismo con las ONG). Tambin se refinaron y sistematizaron los mtodos de investigacin. Mientras se desarrollaba y ampliaba, la comunidad CIVCAS actu en gran medida a puerta cerrada hasta que tras las revelaciones de WikiLeaks-, la ISAF abri excepcionalmente sus operaciones de rastreo de vctimas civiles a John Bohannon, de Science. Se mostraron comunicativos, dijo Bohannon a The Nation. Siempre decan: Mire esto, mire aquello, pero siempre intentando reducir el nmero de vctimas.

Tras un perodo de negociacin, a Bohannon le permitieron que accediera a los datos, por lo que en 2011 public un artculo en Science y tambin online con parte de las cifras de la ISAF. Nuestra base de datos es cien por cien transparente, deca el contralmirante de Marina Gregory Smith, director de comunicaciones de la OTAN en Kabul en esa poca. Pero la ISAF publicaba datos sobre vctimas civiles slo por regiones y meses, no sobre sucesos especficos. Les estuve presionando hasta donde pude, dice Bohannon. Lo que me ofrecan al principio era incluso menos detallado y amplio.

Justo antes de su publicacin, nerviosos militares de alto rango le pidieron a Bohannon que aplazara la historia, dijo a The Nation, pero su artculo se public sin demora y, segn escuch ms tarde, fue bien recibido en los crculos militares. Sin embargo, un ao despus, la ISAF cortara su acceso a la comunidad CIVCAS y a sus datos, a la vez que proporcionaba respuestas menos que satisfactorias acerca de ese cambio de poltica. De nuevo estamos en el castillo de Kafka, dice Bohannon. No conseguamos ni respuestas razonables ni coherentes.

Cuando The Nation solicit poder ir empotrado con las fuerzas de la ISAF para poder ser testigos del sistema de seguimiento del ejrcito en accin, se nos rechaz repetidamente. A pesar del hecho de que a Bohannon se le haba dado acceso unos meses antes, a The Nation se le dijo que como el Equipo de Mitigacin de Vctimas Civiles y la Clula de Seguimiento de Vctimas Civiles trabajaban dentro de una instalacin de seguridad, estaba prohibido que entrara gente de a pie. El comandante del Equipo Conjunto de Valoracin de Incidentes dio una respuesta similar a otra peticin de empotramiento. Un portavoz de la ISAF le dijo a The Nation que rechazaba llevar a alguien empotrado en las investigaciones porque parte de la informacin era reservada.

Los datos oficiales indican que los tan aclamados esfuerzos de la ISAF para evitar vctimas civiles han tenido, en el mejor de los casos, resultados limitados. Los informes internos que la ISAF accidentalmente le entreg a The Nation indican que durante las tres primeras cuartas partes de 2011, las fuerzas de la ISAF fueron responsables de la muerte o heridas de 434 civiles, de hasta 414 durante los primeras tres cuartas partes de 2010; mientras que las muertes atribuidas a las fuerzas de la coalicin reflejaban una cifra algo menor, de 175 a 166. No se sabe bien si se trataba de un artefacto con mejores procedimientos de vigilancia y seguimiento o de un fracaso de las polticas de la ISAF, y sigue sin poder saberse debido al velo de secretismo de la ISAF.

Diversas investigaciones, incluyendo el informe de Bohannon en Science y del proyecto Costs of War de Neta Crawford, han indicado que en la base de datos del ejrcito estadounidense se echan de menos incluso los incidentes con vctimas masivas, como la masacre de septiembre de 2009 en el distrito de Ali Abad de la provincia de Kunduz, que dej casi 100 muertos, en su mayora civiles, que se haban congregado alrededor de un camin cisterna averiado para recoger fuel. En su informe, Crawford dice: Las fuerzas de la OTAN finalmente reconocieron que la mayora de los muertos eran civiles, y Alemania pag indemnizaciones a las familias de los 91 civiles asesinados y a las de los once heridos. Sin embargo, la base de datos CIVCAS del ISAF no recoge muerte alguna debido al apoyo areo cercano de septiembre de 2009 en el norte de Afganistn. Cmo pudo el ejrcito hacer desaparecer decenas de muertos y no incluirlas en su propia base de datos, incluso en un caso tan publicitado como el de Kunduz? No cabe duda de que alguien de la burocracia militar no est dispuesto a admitir que la gente masacrada eran civiles. Lo que plantea la pregunta siguiente: Qu utilidad tiene la base de datos de la Clula de Seguimiento de Vctimas Civiles?

  1. Se ha aprendido alguna leccin?

Por supuesto que la mejor forma de evitar las vctimas civiles en la guerra es evitar la guerra. Aparte de eso, quiz todo lo que puede esperarse es que el Departamento de Defensa y el mando militar aprendan las lecciones adecuadas de la guerra en Afganistn. Sin embargo, hay pocos indicios de que esas lecciones se estn institucionalizando. Y puede que algunos hayan aprendido las lecciones equivocadas, como la ilusin de que el uso extendido de ataques de precisin con misiles lanzados desde aviones no tripulados puede reducir las vctimas civiles. Esto ignora el incalculable nmero de inocentes asesinados en esos ataques (el Bur de Periodismo de Investigacin estima que han muerto hasta unos mil slo en Pakistn, Yemen y Somalia), lo que ha creado una nueva generacin de combatientes antiestadounidenses en bsqueda de venganza por los seres queridos y camaradas masacrados.

Sarah Holewinski, directora ejecutiva del Centro para Civiles en Conflicto, ha pasado aos entrenando a los oficiales del ejrcito de EEUU sobre cmo evitar las muertes de civiles y ha trabajado con los comandantes de EEUU y de la ISAF elaborando directivas para las tropas. Aunque dice que muchos de los que tienen experiencia en Afganistn han aprendido las lecciones adecuadas, no est nada claro que el Pentgono vaya a aplicarlas a nivel amplio. Lo que se necesita es una Oficina de Proteccin Civil, dice Holewinski.Debera haber realmente al menos una persona, cuando no un equipo, dicindose, qu es lo que hemos aprendido? Dnde podemos poner todas esas lecciones para impedir daos civiles en nuestras polticas y protocolos y nuevos procedimientos y nueva estrategia de contraterrorismo? Y llevamos presionando cinco aos para conseguirlo, y realmente no hemos llegado a parte alguna. Mucha gente con la que he hablado dice que es un objetivo demasiado ambicioso; que no tienen los recursos necesarios. Todo el mundo sabe que las vctimas civiles es un problema grave e importante, pero no es suficiente slo con saberlo. Eso no significa que las cosas vayan realmente a cambiar.

El Estudio Conjunto de Vctimas Civiles reconoce que, a partir de 2010, no haba ninguna oficina en el Pentgono dedicada directamente a las vctimas civiles. Adems, no hay cuadros de expertos sobre operaciones del ejrcito estadounidense y vctimas civiles, ni siquiera existe una entidad de conocimientos sobre el problema. Esto se debe en parte a pura negligencia y en parte al personal incluidos altos oficiales-, que se jubila o cambia de puesto y se llevan con ellos lo que han aprendido.

Cuando The Nation pregunt a los autores del estudio si haba ahora, finalmente, una oficina en el Departamento de Defensa que se ocupara de las vctimas civiles, la respuesta fue la sugerencia de que exista en la Oficina del Secretario de Defensa. Pero no hay nada. Un oficial dijo: Llam a todas las oficinas que pens pertenecan a la Oficina del Secretario de Defensa y todas respondieron: Yo, no! Yo, no! Aqu no es. Otras investigaciones por otras dependencias dieron parecidos resultados.

Mientras la guerra en Afganistn va perdiendo potencia, el pueblo estadounidense, los medios de comunicacin, las academias y los think tanks tienen todos que jugar un papel exigiendo que en cualquier guerra futura, EEUU ponga la prioridad ms importante en evitar vctimas civiles y, si se produjeran, en rendir cuentas y hacer correcciones. Si el Pentgono se mueve con demasiada lentitud, la va ms rpida es que el Congreso celebre vistas y despus elabore la legislacin que cree y financie generosamente esa oficina, insistiendo en que sus procedimientos deben estar codificados. Eso, al menos empezara a dar sentido a las muertes de decenas de miles de afganos que han perecido en una guerra innecesaria, equivocada y espantosamente dirigida.

Robert Dreyfuss es editor-colaborador de The Nation y periodista de investigacin especializado en temas de poltica y seguridad nacional. Es autor de Devil's Game: How the United States Helped Unleash Fundamentalist Islam y es colaborador frecuente de Rolling Stone, The American Prospect y Mother Jones.

 

Nick Turse es editor-jefe de Tomdispatch.com e investigador de The Nation Institute. Es autor de The Complex: How the Military Invades Our Everyday Lives y de una historia de pronta aparicin sobre los crmenes de guerra de EEUU en Vietnam: Kill Anything That Moves (ambos libros en Metropolitan).

Fuente:

http://www.thenation.com/article/176256/americas-afghan-victims?page=0,0

http://www.thenation.com/article/176256/americas-afghan-victims?page=0,1

http://www.thenation.com/article/176256/americas-afghan-victims?page=0,2

http://www.thenation.com/article/176256/americas-afghan-victims?page=0,3

http://www.thenation.com/article/176256/americas-afghan-victims?page=0,4

http://www.thenation.com/article/176256/americas-afghan-victims?page=0,5

http://www.thenation.com/article/176256/americas-afghan-victims?page=0,6



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