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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2013

Las Fuerzas Armadas ante la III Repblica (y III)
Contradicciones y fisuras en el aparato militar

Antonio Maira
Rebelin

El pueblo tiene que entrar, democrticamente, en los cuarteles


En dos entregas anteriores analic la autonoma relativa de las Fuerzas Armadas espaolas frente al poder poltico y la absoluta dependencia exterior que ellas comparten con ese mismo poder.

Dicho de esta forma parece un trabalenguas de polticos profesionales o de expertos -que hablan para que nadie los entienda-; pero no es as, en absoluto. Vemoslo de manera sencilla.

Un esquema simple

-F son las FFAA.

-G es el Gobierno o, con mayor exactitud, el poder poltico. Desborda -como ya saben, por experiencia imborrable, todos los trabajadores-, al gobierno de turno y alcanza a la totalidad del sistema poltico bipartidista.

Pertenecen a ese G, tanto el Gobierno en sentido estricto como su Real Oposicin, tanto los gobiernos autonmicos como los municipales (con honrosas excepciones que no vienen al caso).

Pero no slo es eso:

G, en realidad, son los grandes poderes econmicos que se reparten entre ellos y venden a los ciudadanos -en mercadeos electorales peridicos-; su propia representacin poltica, su propio Equipo de Gobierno.

Las mercancas en venta pblica son los partidos autodenominados democrticos que se han plegado desde hace dcadas a los intereses de las grandes corporaciones y simulan (ese es su oficio) que son las de los ciudadanos.

Puro capitalismo de mercado.

La gran oligarqua econmica elige a los candidatos, les regala lugares o lugarcitos en el terreno de juego electoral, y paga la llamada gran fiesta democrticai.

De ese G todopoderoso han salido Gonzlez, Aznar, Zapatero y Rajoy, como figurantes de ms empaque o ms glamour; ms o menos fieros; ms o menos cndidos segn momentos y circunstancias-; y un sinfn de figurines e imitadores menores.

-M es la Monarqua.

Borbnica para ms precisin; dos veces echada por los ciudadanos y dos veces reincidente por mano de espadones: sta ltima por la decisin del general fascista y genocida, Francisco Francoii.

M es la clave de bveda del Rgimen de la Transicin. Los padres de la criatura muy ufanos todava los que quedan de ellos-; decidieron que el Rey ostenta la Jefatura de las FFAA, adems de otras prerrogativas extraordinarias.

M ni siquiera es una monarqua parlamentaria, arcaica y propia de ex Imperios con presencias coloniales; M es una monarqua franquista, con poderes especiales. Garanta de unidad e independencia como Comandante de las FFAA pero no frente al exterior, a los posibles invasores de un estado popular y democrtico, o a los que ya tenan ocupado y aumentaron su soberana sobre el pas.

-C es la constitucin de 1978. Una carcasa progresivamente antidemocrtica. Fue construida para mantener dentro al franquismo -siguiendo las estrategias anticomunistas y antipopulares que impusieron los EEUU y el Reino Unido en Francia, Italia, Grecia y, por supuesto, Espaa. La dictadura franquista fue asimilada con poco rubor como Centinela de occidente tras la visita de Eisenhower en 1959iii y la entrega incondicional de las primeras bases de EEUU en Espaa.

El golpe de gracia de C -o su consagracin definitiva como engendro-; segn se mire, fue el juego de golpes de estado al servicio de la Corona y de la estabilizacin urgente del sistema-, del 23 de febrero de 1981.

Juan Carlos I de Borbn realiz un papel estelar en aquella verdaderamente magna ocasin. Y no precisamente el que le asignaron inmediatamente los grandes medios de comunicacin y el consorcio constitucional, dispuestos a revestir de armio y cetro a un monarca completamente desnudoiv.

La reventa de la soberana con la permanencia e integracin completa en la OTAN, y la entrada en la Comunidad Econmica Europea (actual UE), liquidaron toda relacin democrtica entre la Constitucin y el pueblov.

C, como constitucin democrtica ha sido siempre un fraude, componenda o chapuza. Primero la devor el franquismo; la cobarda de algunos lderes de las organizaciones populares, con una tradicin de larga resistencia al fascismo espaol, que declararon la derrota (o la imposibilidad de victoria); y el borboneo de Juan Carlos I.

Despus el To Sam, y la UE.

Finalmente la Troika (F.M.I, Banco Central Europeo y Comisin Europea).

Ahora ha sido reducida por la oligarqua econmica y poltica interna y externa a un artculo nico: el del Presupuesto equilibrado. Lo dems es paja.

-P es el pueblo. El soberano. El origen de las leyes, el dueo de la soberana. El que dice: basta! y ejerce su poder constituyente.

Lleva aos intentando despedir a los polticos y a las instituciones, y reorganizar el pas de abajo arriba. Lo seguir intentando, cada vez con ms organizacin y cada vez con ms fuerza porque ste no es un pas para pobres; un pas para trabajadores y trabajadoras; un pas para jvenes sin pasado, ni presente, ni futuro; un pas para mujeres; un pas para diferentes; un pas para nios, ni un pas para viejos: ste es solo es un pas para ricos.

La autonoma relativa de las Fuerzas Armadas

-F obedece a G en lo de todos los das; en lo que para l, para F, no tiene importancia vital.

Cuando F considera que cualquier situacin: econmica, social o poltica por su extrema gravedad y, sobre todo, por terribles consecuencias sociales-; conlleva a una situacin de grave inestabilidad o de rebelin ciudadana, F (o mejor dicho, una parte de F) tuerce el gesto.

Entonces una parte de los ciudadanos armados, la de los que no sienten ni han sentido nunca vinculacin con el pueblo -los que fueron golpistas durante toda la Transicin y constitucionalistas monrquicos y atlantistas fanticos ahora-, recuerda que ellos obedecen slo a M.

Algunos perfeccionan la relacin de obediencia y fidelidad y, para que no quede duda alguna, hablan de un sentimiento patritico que est por encima y es anterior a todas las leyes y constituciones. Naturalmente ese sentimiento es posedo por ellos en exclusiva o en grado mucho mayor que el resto de los ciudadanos y ciudadanas, Se trata del discurso golpista en estado puro. Sus tericos visibles han sido el general de divisin Chicharro y el coronel Alamn pero sin duda hay otros. Antes del 23-F era repetido insistentemente por el Rey Juan Carlos I.

La autonoma relativa viene dada por el peculiar papel de las FFAA que establece la Constitucin de 1979. Adems de ello las Fuerzas Armadas mantienen una relacin directa de obediencia y de lealtad al Rey que es, al mismo tiempo, Comandante Supremo de las mismas y Jefe del Estado.

La apostilla de que los actos del Rey necesitan ser refrendados por la autoridad competente para ello: presidente del Gobierno, presidentes de las Cortes Generales, del Parlamento o de los Ministros, se refiere a los actos constitucionales reglados, no a los propios del Rey y no, fundamentalmente, a ese mando supremo de las Fuerzas Armadas.

1+1=3

Para que se entienda bien: segn la Constitucin del Rgimen de la Transicin los militares tienen un Comandante Supremo que no ha sido elegido jams por nadie (nombrado e impuesto por Franco y sus conmilitones) y no rinde cuentas ante nadie.

Para colmo, no slo no rinde cuentas sino que el jefe militar es juddicamente irresponsable. Inviolable ante cualquier tribunal y ante cualquier jurisdiccin. Ni Tribunal Penal internacional, ni Convenios de Ginebra, ni Tratado de Roma, ni cualquier otra zarandaja del derecho de la guerra o de derecho humanitario.

El Jefe Militar Supremo no puede ser juzgado ni condenado por nada: ya sea delito civil, econmico o criminal, ni dentro ni fuera de Espaa, ni ante la jurisdiccin espaola ni la internacional.

Es absolutamente inviolable como lo fue despus del golpe del 23-F y como lo es ahora, despus de los mltiples delitos econmicos, ecolgicos, y de otros tipos relacionados con el uso privado del erario pblico. En ellos ha ejercido, evidentemente (la evidencia jurdica es imposible por mandato constitucional), como padre y padrone. Tambin ha sido manija de maniobra y fondo de impunidad, en el manejo de influencias para toda la familia y para la mafia circulante, que han hecho gigantescos negocios a cargo del dinero y los bienes de los ciudadanos.

La dependencia exterior compartida con el Gobierno

F, que en los asuntos de Rgimen obedece a M por encima de G, y desprecia a P; en cuestiones de poltica internacional y de defensa est de acuerdo con G en seguir a pies juntillas los deseos, observaciones, incluso leves insinuaciones de W (Washington).

Los patriotas de La Zarzuela son as.

La dependencia exterior asumida como vasallaje absoluto- ha venido de la mano de la incorporacin a la OTAN y ha arraigado en todos los elementos y componentes del aparato militar. La dependencia se ha convertido en prctica cotidiana y en estructura rgida a travs de las diversas intervenciones exteriores.

Un militar espaol para que lo entiendan con facilidad los lectores-, no realiza ninguna funcin vital: salvo la estrictamente personal o familiar, que no est regulada por un reglamento traducido made in usa. La dependencia ha convertido a las Fuerzas Armadas en un verdadero ejrcito de ocupacin encubierto que asegura la subordinacin poltica y militar en una de las provincias del Imperio.

Toca ahora analizar, siquiera someramente, las contradicciones y fisuras en el aparato militar. Son ellas las que pueden alterar una dinmica de dependencia que va a orientar en sentido antipopular su comportamiento poltico. A travs de esas contradicciones que constituyen inicialmente la dialctica interna de las Fuerzas Armadas, por las grietas que crean en la institucin militar, puede penetrar progresivamente el pueblo para una toma democrtica y pacfica de los cuarteles.

La estructura profesional de las FFAA cuestiona el espritu de cuerpo.

La regulacin de la carrera profesional ha mantenido una separacin rgida entre oficiales y suboficiales imposibilitando la carrera profesional plena de los ltimos. La casta militar ha impuesto sus intereses. De la misma manera ha ocurrido con el personal profesional de tropa y marinera, sometido adems a una enorme temporalidad en los contratos.

La Ley de la profesin militar, al margen de las intenciones declaradas, ha reducido los cambios de escala a cifras insignificantes.

El problema -para la oligarqua que ha definido la estructura fundamental de poder en torno al eje Rey-FFAA y que ha hecho derivar progresivamente la obediencia institucional de ese complejo poltico militar hacia el exterior-; es que no ha consolidado un espritu de cuerpo que le permita la instrumentalizacin poltica de las FF AA como un bloque compacto.

Los suboficiales tienen, en general, una alta cualificacin tcnica y una experiencia militar amplia en zona de conflictos. Adems, la movilizacin profesional rompiendo barreras est justificada por la estructura militar relativamente ms abierta del ejrcito modelo: las fuerzas armadas los Estados Unidos.

La rigidez de la estructura de casta -que define el poder real en las Fuerzas Armadas-; ha originado tambin un alto grado de frustracin en los cuadros de oficiales no integrados en esa casta permanente y postergados en los ascensos a los mayores niveles jerrquicos. La movilidad profesional real, la integracin profesional y la competencia segn mritos, es prcticamente inexistente en los ejrcitos espaoles.

Esta fisura plantea un problema grave para la oligarqua que dirige el sistema, cuando la desconexin ejrcito-pueblo se hace cada vez ms evidente en las declaraciones de algunos mandos militaresvi. El caso es que esta desconexin, sin embargo, no puede ser, no es realmente, uniforme dentro de las FFAA. La oligarqua sabe perfectamente que exactamente igual que a partir de 1973, e incluso dos o tres aos antes los militares empiezan a oler a pueblovii.

Guerra perpetua, matanzas coloniales y otras calamidades

Las intervenciones humanitarias, las guerras antiterroristas y todas las dems guerras del catlogo intervencionista puesto en vigor por los EEUU y sus aliados en las ltimas dcadas, aparecen, sobre el terreno, como guerras coloniales de sometimiento o de expolio, brutales y de una ferocidad sin lmites. A pesar de ello se han convertido en la Gran Guerra Perpetua y Universal que proclaman necesaria, da a da, nuestros polticos y estrategas, en todos y cada uno de los medios de comunicacin (Falsimedia).

En esto la percepcin militar es privilegiada aunque intente velarse en la retaguardia por todo un aparato de propaganda dirigido a glorificar ese papel humanitario o a justificar la necesidad de guerras preventivas, supuestamente dirigidas entre otros motivos progresivamente increbles- a proteger a la comunidad internacional, a garantizar procesos de democratizacin, o a impedir el uso por parte del enemigo de armas de destruccin masiva.

Los militares profesionales han podido seguir la progresiva y minuciosa elaboracin y empleo de todos los conceptos operativos que han servido para fabricar un discurso propagandstico violenta y cnicamente enfrentado con la realidad.

El ltimo concepto, recuperado para la guerra contra Libia y a punto de provocar una nueva intervencin directa en Siria: la indirecta lleva ya muchos meses-; ha sido el del deber de intervenir; que ya haba sido utilizado, nada menos que por el socialista Franois Mitterrand, para justificar y avalar la intervencin de Estados Unidos en Panam en diciembre de 1989.

Un momento clave para el fracaso estrepitoso de la ideologa militarista, vinculada a una subordinacin extrema a los intereses exteriores y a un desprecio absoluto no ya por los sufrimientos de los millones de personas asesinados, torturados, masacrados o desplazados por las guerras; sino por los propios combatientes-; ha sido el accidente del Yak-42. El soldadito espaol del patrioterismo rancio, que ha exculpado a todos los responsables de la tragedia y del engao cruel y sostenido a los familiares de los 62 militares fallecidos, ya no debe sonar muy bien en los cuartelesviii.

La crisis: el gran espejo.

La crisis econmica y poltica, como crisis sistmica, ha aparecido de manera muy clara en el horizonte poltico espaol. En lo que se refiere directamente a las Fuerzas Armadas, esta situacin plantea problemas que transcienden su estatus constitucional:

-La crisis est planteando la viabilidad del sistema poltico progresivamente cuestionado por el pueblo. Cada vez es ms perceptible la demanda popular de un proceso constituyente que cambie radicalmente los pilares sobre los que est constituido el rgimen poltico espaol. El antidemocrtico estatus de las FF AAix que define la Constitucin de 1978 especialmente su vinculacin directa al Rey- puede provocar posiciones de resistencia ante un proceso de ruptura como el que inevitablemente se nos viene encima.

El rotundo fracaso de la poltica de Defensa: No vender la soberana en vano

La poltica de Defensa del Rgimen de la Transicin ha fracasado tan rotundamente como el resto del sistema. Los datos dan escalofros:

La deuda de Defensa, evaluada en unos 32.000 millones de euros (hace ya casi dos aos), ha descalabrado todas las previsiones militares y est provocado algunos cambios fundamentales.

-En primer lugar la deuda representa, fundamentalmente, un enorme fracaso del modelo militar atlantista y subordinado a intereses ajenos.

No se pueden negar las responsabilidades polticas y militares en la concepcin y ejecucin de un sistema insostenible e ilegal y que, adems, no sirve para nada.

Todos los estrategas coinciden en que la Gran Guerra Permanente y Universal contra el Terrorismo es, adems de un eufemismo de la poltica imperial de los EEUU y sus aliados, una poltica fracasada de acumulacin por expolio de recursos estratgicos, una utilizacin ilimitada de la guerra que se est volviendo contra occidente, un proceso de desestabilizacin descontrolada y un desastre militar sin paliativos. Los militares espaoles ms competentes advierten, casi con angustia, que las obligaciones de ayuda mutua y la cobertura OTAN no se aplican a las amenazas particulares de los estados miembros.

La desestabilizacin de Libia y el Sahel ha trasladado la amenaza de Al Qaeda al sur de Marruecos, obligando a la defensa a ultranza del rgimen desptico de la monarqua alahuita (aliado de Washington) y a la participacin en las aventuras coloniales de Francia en la zona. No olvidan los analistas ms decentes llevndose las manos a la cabeza-; los intereses corporativos de las transnacionales gaseras con fuerte participacin espaola y la necesidad derivada de garantizar el suministro energtico por vas pacficas y de cooperacin y no por medio de la guerra. Algunos con memoria histrica-, recuerdan amargamente el abandono del Sahara y la conversin de la zona en un espacio para el trnsito armado.

Todava se resisten a admitir pblicamente el absoluto fraude moral en las justificaciones de la guerra, su carcter genocida y bastardo, y su caracterstica fundamental de fracaso humano sin paliativosx. Muchos de ellos lo reconocen en privado y no tardarn en hacerlo en pblico.

Lo mismo ocurre con muchos militares honrados de todas la compleja estructura militar, de todos los Ejrcitos y de todas las categoras-, escandalizados por la situacin a la que han llevado a las Fuerzas Armadas la oligarqua econmica, sus polticos serviles y los militares de la casta franquista-atlantista que han gobernado de hecho al aparato militar durante los ltimos treinta y ocho aosxi.

Y ahora qu? o Cmo venderse, de nuevo, al amo?

-En segundo lugar hay una Imposibilidad econmica absoluta: la de continuar con los programas militares de integracin OTAN.

Estn diseados para que nuestras fuerzas armadas acten como componente nacional en las guerras del Imperio bajo banderas de conveniencia (OTAN, grupos de aliados de EEUU, grupos ad hoc de aliados que camuflan una intervencin de la OTAN o de antiguas potencias coloniales, etc.).

La entrega de la soberana por los polticos atlantistas y los militares patriotas-, causa un verdadero bochorno.

En el ministerio de Defensa, en los grandes medios de comunicacin, en toda la clase poltica, en las instituciones del Estado (de M a G, pasando por todos los dems poderes del estado) se ha llegado al extremo de crear todo un sistema de conceptos para justificar la intervencin imperial contra el derecho internacional en todas y cada una de sus manifestaciones. Por mencionar un pequeo puado de ejemplos:

*Para intervenir en contra de las resoluciones expresas de la ONU (Yugoslavia rompiendo los Acuerdos de Rambouillet),

*Para alterar sobre la marcha las autorizaciones limitadas de intervencin del Consejo de Seguridad (Libia).

*Para camuflar las intervenciones autorizadas bajo presin dentro de intervenciones de mucha mayor magnitud (Afganistn).

La falta de transparencia o de cmo el secreto no cubre el honor de los militares dignos, sino el deshonor de los indignos

Est latente protegida por un sistema muy rgido de secretos oficiales-; una previsible y muy justa presin social para liquidar los programas de armamento, absolutamente impagables y escandalosos en cualquier circunstancia, mxime en momentos de crisis econmica catastrfica como la que vivimos. Con los mismos datos que posee cualquier periodista honrado de nuestro pas, podemos afirmar:

-En muchos sentidos la deuda soberana de Defensa es un modelo ejemplar de derroche: dependencia exterior, entrega de la soberana al consorcio militar industrial imperialxii, subordinacin de lo pblico a los negocios privados, especulacin, engao a los ciudadanos, economa al servicio de la guerra e irresponsabilidad genocida.

-La reduccin inevitable de los gastos ordinarios presupuestados es la prueba evidente del fracaso del modelo militar que, ignorando totalmente las amenazas reales que puede sufrir un pueblo (fundamentalmente en su deseo de expresar su soberana), se ha entregado a una superpotencia extranjera. La expresin de este fracaso tiene datos del propio ministerio de Defensa.

-Imposibilidad de mantener a las actuales FF.AA. actuales en los niveles operativos exigidos por la OTAN. Eso va a provocar un verdadero desastre del modelo, y la tentacin de responder a las exigencias de Washington, camuflando los gastos militares o; lo que ya se est produciendo: intercambiar gastos imposibles por ms cesin de soberana.xiii

Las Fuerzas Armadas se desploman

An sin cubrir los tantos por ciento presupuestarios exigidos por Washington por ese pacto contra la soberana que ha firmado sin problemas el complejo-militar-industrial y su Ministerio de Defensa, la gigantesca cifra de la deuda obliga a una reduccin drstica de la operatividad de las unidades de combate.

La enormidad de la deuda de Defensa es tal que el Gobierno (con el silencio cmplice del PSOE) est tomando las varias medidas paliativos para no tener que optar pblicamente entre mantequilla o caones.

Las principales la reduccin de algunos programas de armamento, siempre en negociacin con las industrias del ramo. En realidad son retrasos de pago, refinanciaciones; entregas de material sin los equipos operativos, u operaciones de imposible justificacin moral como la entrega de varios centenares de carros de combate de ltima generacin a Arabia Saud. Entre lneas juega la intervencin real y la concesin del tren de alta velocidad Medina-La Meca para facilitar las peregrinaciones anuales. El proyecto se ha visto afectado por el terrible accidente en A Grandeira (Santiago de Compostela) precisamente en plena peregrinacin a la fiesta del Apstol.

Las dems medidas se pueden resumir de la siguiente manera:

-Reduccin de efectivos, fundamentalmente de tropa y suboficiales, limitando la renovacin de contratos temporales, reduciendo las vacantes, etc.

-La reduccin de la plantilla de oficiales se producir ms adelante.

-Disminucin de gastos de adiestramiento y de horas/das de ejercicios.

-Urgencia por iniciar la retirada de Afganistn, muy compleja a nivel logstico, con una lnea de retirada de varios miles de kilmetros dentro de un pas en guerra: Pakistn; o la necesidad alternativa del uso masivo de buques y aviones de transporte para una operacin carsima. El Desastre de Annual proyecta su sombra sobre los nuevos militares africanistas que son ahora los que comandan a las tropas inmersas en las guerras del Imperio o en aventuras neocoloniales: Afganistn, Lbano, Somalia, el Sahel.

El pueblo pedir rendicin de cuentas

-Es absolutamente inevitable e incontenible tan pronto la estrategia de disuasin contra la propia poblacinxiv desaparezca-, la aparicin de una enorme presin social para que los gobiernos del turno derivados del pacto para la Transicin expliquen al pueblo el conjunto de intereses y determinaciones estratgicas que han conducido al gran negocio de la industria de armamento. Entre otras cosas:

*La privatizacin de la industria de armamento, facilitando su conversin en empresas transnacionales a travs de procesos de fusin con empresas o consorcios estadounidenses o europeos;

*La vinculacin circular de ese nuevo sistema de industrias militares con el Gobierno en ejercicio a travs de los ministerios de Asuntos Exteriores, Defensa, Industria, Hacienda y algunos otros (Comercio, entre los ms destacados). Tales vinculaciones como en todos los dems pases del entorno OTAN-, han proporcionado justificaciones para la guerra, contratos de armamento, mecanismos de financiacin y clientes.

*Algunos de los negocios de las armas esperan luz y taqugrafos como la fabricacin y venta de minas antipersonales o las negociaciones para vender carros de combate Leopard a Arabia Saudi.

-La crisis va a obligar a una fuerte reduccin de contingentes en el exterior. Tal reduccin entra en contradiccin con las fuertes presiones realizadas por el secretario de Defensa de los EEUU para el reparto de gastos entre los pases de la Alianza.

La ideologa militar. El modelo de la casta militar

En relacin con el cuerpo de oficiales el modelo ideolgico tiene varios componentes. Su tipo ms puro estara compuesto por cuatro elementos integrables:

Profesional (altamente cualificado) + integracin institucional + integracin Atlntica + pertenencia y cultura de casta

No existe un modelo profesional apoltico ms que en el plano meramente propagandstico.

Los cuatro componentes indicados: cualificacin profesional (tcnica, organizativa, tctica y estratgica), integracin institucional, integracin OTAN y pertenencia y cultura de casta, conllevan una definicin poltica muy precisa.

El profesional tipo de las FF AA espaolas es monrquico, atlantista y clasista con fuertes prejuicios antipopularesxv. La Iglesia, en sus componentes ms reaccionarios, se ha ocupado siempre de proporcionar un elemento de control ideolgico adicionalxvi.

Existen algunas contradicciones personales, grupales, marcadas por la etapa de Gobierno en la que los mandos militares han sido promocionados a los puestos de ms alta responsabilidad.

En relacin con los suboficiales y el personal de tropa puede afirmarse la existencia de una mayor vinculacin popular. Ello es debido a la inexistencia, entre ellos, de una tradicin y un espritu de casta. Tambin a la procedencia ms humilde de sus componentes.

El marco ideolgico general en el que se mueven las Fuerzas Armadas est sometido, sin embargo, a fuertsimas contradicciones. Muchas de ellas estn cambiando, aceleradamente, de manera casi vertiginosa el modelo-tipo del militar profesional.

Hay varios conceptos clave sobre los que giran estas contradicciones de la ideologa militar. El ms importante de ellos, sin duda, es el de soberana. La patria que los militares consideran de su casi exclusiva incumbencia se ha perdido en los entresijos de una dependencia que ha convertido nuestro pas en una provincia del imperio. La Fuerzas Armadas son componentes subordinados al aparato militar de los EEUU principal instrumento para el sometimiento de los pases, la apropiacin de los recursos estratgicos y la dominacin del mundo.

Muy importante tambin en estos momentos: determinadas estructuras institucionales y de poder vinculadas a las FFAA estn deterioradas de manera irreversible. Entre las estructuras de poder daadas sin remedio la ms importante es la Monarqua.

En estas condiciones es posible que el movimiento popular pueda producir en las FFAA un rechazo progresivo de la aceptacin de una solucin represiva. De hecho el aplastamiento profesional de los oficiales que haban pertenecido o simpatizaban con la UMD, dej un sentimiento de frustracin ampliamente extendido, que est latente en muchos cuadros profesionales. El crecimiento de la U.M.D (Unin Militar Democrtica), antes y despus de la autodisolucin (muy forzada por los llamados partidos constitucionales, llevaba ritmos vertiginosos.

Conclusiones provisionales

En principio, mandan Washington y la oligarqua dominante

-La intervencin militar sobre el proceso poltico se producir siempre dentro del marco flexible de la doctrina militar vigente de carcter atlantista. Los agentes polticos desestabilizadores del rgimen de la Transicin el movimiento popular- sern progresivamente catalogados con los cdigos de identificacin del enemigo presentes en la doctrina estratgica del Pentgonoxvii.

-La propia injerencia del Rgimen en el proceso poltico tiene formas y estructuras variables. De modo que:

La intervencin estatal sobre el proceso poltico se producir siempre dentro del marco flexible del sistema constitucional. La Constitucin de 1979 ha sido construida, interpretada y modificada por la oligarqua dominante. Es su instrumento de poder y ser su instrumento de represin. La ltima informacin, plenamente confirmada, sobre la militancia continuada del Presidente del Tribunal Constitucional: Francisco Prez de los Cobos, lleva al lmite intolerable la ya por s vergonzosa politizacin y los enormes casos de corrupcin) del Poder Judicial.

La represin en primer plano; la Repblica en el segundo

-Las intervenciones del Rgimen en el proceso de revuelta popular se producirn con la utilizacin combinada de agentes distintos: aparato militar, policial, legislativo, judicial, penal, administrativo, etc. El papel fundamental es el de la preparacin de la opinin pblica (aparato meditico: Falsimedia)xviii. La propaganda poltica tiene una importancia extraordinaria pero ya han pasado los tiempos de los discpulos de Goebbels, aunque ellos sigan realizando ferozmente su oficio.

-Todos los procesos de estabilizacin represiva tienen que rendir tributo a las evidencias de legitimidad. En el caso del Estado espaol, ninguna intervencin dura (que pueda tener xito) puede, en estos momentos, oponerse abiertamente a la dinmica creciente de movilizacin popular.

-Considero que la Repblica est en el horizonte poltico inmediato. Ahora bien, la lucha social, poltica y econmica va a ser intenssima, antes y despus de ese momento histrico.

La consideracin del despus como escenario de anlisis e intervencin poltica tiene que ser inmediato para las fuerzas sociales y polticas que se oponen al Rgimen. De no ser as actuarn a remolque de los acontecimientos.

La oligarqua econmica responsable de la explotacin inmisericorde de los trabajadores, del empobrecimiento generalizado de la poblacin, de la privatizacin programada de los servicios pblicos, del saqueo de la propiedad pblica; de la corrupcin generalizada que incluye mordidas, sobresueldos y liquidaciones escandalosas; est preparando ya su transformacin cosmtica para desembarcar en una nueva Repblica.

El proceso tiene que ser de ruptura. No hay posibilidad de cambios sociales sin proceso constituyente al margen de los poderes constituidos.

Cmo se para al movimiento popular? Qu pasar despus?

A mi juicio el derrumbe del Rgimen de la Transicin y la instauracin de la Repblica es un proceso inevitable para los poderes oligrquicos que nos han llevado y estn gestionando la crisis.

El problema es Qu pasar despus?

-El anlisis de los procesos de desestabilizacin en las ltimas dcadas: Amrica Latina, Gran Oriente Medio, Africa, etc. demuestra que las intervenciones clsicas: golpes de estado financiados y apoyados por el exterior, intervenciones militares indirectas, intervenciones militares desde el exterior; han sido desplazadas por intervencionismo o golpismo de caractersticas totalmente distintas: golpe meditico militar, golpes econmicos, golpes institucionales, con intervencin destacada de las intervenciones sobre la opinin pblica.

-Los golpes institucionales en los que uno o varios rganos del Estado derriban un presidente, tal como ha ocurrido en Honduras y Paraguay, han contado con la participacin o la complicidad de las Fuerzas Armadas.

-Las FF.AA como institucin no ha asumido nunca un espritu democrtico.

Los conceptos de soberana popular y de servicio al pueblo, en su sentido ms profundo de obediencia a las grandes mayoras, han sido siempre ajenos a los cuadros de mando de las FF.AA. Tales cuadros se han considerado siempre como parte de la lite social en un sistema naturalmente desigualitario.

En una situacin crisis social abierta una parte importante de los mandos superiores han reactivado los valores del franquismo, interpretados e integrados con facilidad dentro de los conceptos estratgicos e imperialistas de la OTAN. Un pas en revuelta puede ser catalogado por la propia Alianza Atlntica como un estado fallido, y las organizaciones que promueven esa revuelta como organizaciones terroristas.

-La Constitucin facilita una interpretacin intervencionista al colocar a las FF.AA. bajo el mando supremo de la Corona, y al asignarles la tarea de: Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejrcito de Tierra, la Armada y el Ejrcito del Aire, tienen como misin garantizar la soberana e independencia de Espaa, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Esta interpretacin intervencionista est promocionada dentro de las FF.AA.

Las Fuerzas Armadas contra el pueblo o con el pueblo

A pesar de los intentos de colocar a las FFAA como dique contra las aspiraciones legtimas de los ciudadanos, ha tenido una largusima tradicin en nuestro pas, que nos llevara hasta abril de 1931; las cosas no se plantean tan fciles como les parece a algunos.

No solo me refiero a los sectores ms reaccionarios del PP (que estn preparando el desembarco de una Aurora Dorada a la espaola); sino tambin al consorcio bipartidista-atlntista PP-PSOE que ha planificado la crisis en lneas generales (reforma laboral y privatizaciones incluidas), que ha compartido gozosamente la corrupcin del sistema, y que ha mantenido la identidad bsica en una obediencia exterior a prueba de genocidios y bombardeos.

Los factores sociolgicos vinculados a la crisis estn rompiendo con la unidad a prueba de pueblo que ha propuesto la casta militar.

Los elementos de la situacin son, a mi juicio los siguientes:

Contra el pueblo

-Las FF.AA. han mantenido de una manera muy estricta una endogamia casi total en el reclutamiento y la promocin de sus cuadros de mando superiores. El franquismo, las actitudes reaccionarias frente a los movimientos sociales -fundamentalmente los de origen obrero y popular-, el antimarxismo ms visceral y la vinculacin ideolgica a la jerarqua eclesistica ms conservadora, constituyen la carga gentica de esas familias militares que han cubierto los mandos de las FF.AA.

La aceptacin de la estructura ideolgica de la guerra mundial antiterrorista: trasladada desde los documentos doctrinales de la OTAN y de los propios EEUU: la Nueva Estrategia de Seguridad Nacional (establecida y codificada por Bush y retocada y actualizada por Obama), ha sido total. Ambos componentes ideolgicos han encontrado un fcil acomodo.

Con el pueblo

Los factores de cambio de la otrora compacta institucin militar son muy variados, tienen relacin con la crisis econmica catastrfica que afecta sociolgicamente a todas y cada una de las familias militares (salvo las que forman parte de la oligarqua que ha explotado a fondo, en su beneficio, la propia crisis).

Pueden sealarse los siguientes:

La crisis en clave popular

-Es indudable que una parte muy importante de los cuadros medios profesionales a todos los niveles, tambin los oficiales- estn siendo afectados por la crisis y empiezan a leerla en clave popular.

La propia endogamia ejercida sin contemplaciones- ha creado disgusto profesional en muchos sectores de los cuadros de oficiales y en la generalidad de los suboficiales y de la tropa profesional. El entorno familiar inmediato de estos cuadros medios con frecuencia profesionales, funcionarios o jvenes sin empleo o en precario, empobrecidos por la crisis-, est agrietando el compacto ncleo ideolgico de la casta franquista-monrquico-atlntista que ha gobernado las FFAA.

-Los suboficiales y el personal profesional de tropa y marinera una parte fundamental de las FF.AA., por su cualificacin tcnica y por su experiencia en intervenciones exteriores-; un factor clave en el funcionamiento del aparato militar forman un grupo aparte. Son mucho ms proclives a la identificacin con el pueblo.

Esto es as, no slo por su origen social, mucho ms humilde, y por el ofensivo espritu de casta de los oficiales superiores, sino porque las sucesivas leyes de la carrera militar han frustrado sus aspiraciones de ascenso a las categoras superiores de mando por acumulacin de mritos y de estudios acadmicos y profesionales. Los ascensos han sido pocos, la carrera militar limitada, y el origen de los oficiales de esta procedencia marcado en su historial y en los propios uniformes.

Los arrestos relacionados con la actividad de la AUME (en la persona de su presidente, el subteniente Jorge Bravo), con la aplicacin de conceptos jurdicos indeterminados y gestionados siempre por los mandos y dentro de los propios rganos judiciales de las FF.AA, est cuestionando, por este lado, la integridad de un sistema militar caracterizado, en gran parte, como poder independiente del Estado.

La justicia militar, los abusos a las mujeres y los casos de tortura

-Varias noticias publicadas y verificadas en los medios de comunicacin apuntan a la aparicin del acoso sexual dentro de las FF AA espaolas. Y no se trata de abusos menores. El trato vejatorio en ocasiones asimilable directamente a una violacin- ha sido transformado en abuso de autoridad; la ofendida ha sido arrestada y el responsable ascendido. El procedimiento jurdico es interno y no se hace pbica la sentencia de la Sala Militar del Tribunal Supremo. La comparacin con Fuerzas Armadas de otros pases aliados y modelos del nuestro, como los EEUU o Alemania, llevan a la conclusin de que nos encontramos con un problema gravsimo encubierto por el sistema judicial militar y por la desmesurada extensin de las materias reservadas que encubren conductas realmente criminales.xix

-Las intervenciones exteriores que han encuadrado a las FF.AA. espaolas y a las Fuerzas de Seguridad del Estado en operaciones de guerra y operaciones de estabilizacin a las rdenes de mandos externos, realizadas como autnticas intervenciones neocoloniales al servicio del nuevo impulso imperialista de los EEUU, de sus aliados europeos y de otros aliados regionales, estn creando graves contradicciones en su senoxx.

La soberana en el bolsillo trasero del To Sam

A la prdida absoluta de soberana econmica totalmente indisimulable desde el estallido de la crisis, se ha sumado una absoluta falta de soberana en las relaciones exteriores y en la decisin sobre la paz o la guerraxxi.

Nuestros aliados y nuestros enemigos son sealados desde Washington y voceados por Falsimedia al margen del derecho internacional, de nuestros propios intereses nacionales, de los mandatos originales de la ONU, del principio de no injerencia (sustituido por el llamado deber de intervenir), y del nico principio que puede garantizar la paz y las buenas relaciones internacionales: el de la buena vecindad y la solucin negociada de los conflictos.

Es muy probable la coexistencia de una nueva generacin de africanistas -con mandos del tipo del general de divisin Chicharro (con un discurso fuertemente golpista y fascista)-, con una minora creciente de mandos militares que comprenden el desastre al que puede conducir la obediencia a Washington.

-Es muy probable tambin que la experiencia de la guerra mundial antiterrorista concebida como permanente, que ha evidenciado el absoluto desprecio por los pueblos, la disponibilidad para la realizacin de matanzas coloniales, de organizar centros de experimentacin de la tortura y exterminio como Abu Ghraib o Guantnamo, de realizar guerras al margen y burlando los mandatos de la ONU como en Yugoslavia, de consumar matanzas genocidas como las de Irak (puestas al descubierto por los papeles de Irak y de Afganistn de Wikileaks), haya provocado fuertes contradicciones entre dos grupos de mandos militares. En momentos duros de la guerra afgana ha habido competencia entre coroneles para no ir a la zona de combate.

El discurso cnico de la soberana, la pobre lealtad a un Rey

-Hay dos contradicciones fundamentales dentro del discurso de las FF.AA.xxii: la de la soberana y la del apoyo constitucional a la Monarqua.

Es obvio para muchos cuadros medios que la soberana econmica, poltica y exterior est muy lejos de la Moncloa y la Zarzuela: en Bruselas, en Washington, en el FMI, o en la troika.

Es evidente tambin el carcter ejemplar en cuanto a corrupcin y falta de todo sentido patritico y de servicio pblico- , que ha tenido la Monarqua como institucin, y todos sus miembros y servidores. El Rey a favor de la impunidad absoluta-, se ha comportado como el jefe de una verdaderos mafia econmica y poltica dispuesto a cambiar imagen y poder institucional por favores econmicos y participaciones ilegales tajadas- del presupuesto pblico.

Al final, el pueblo

Uno de elementos bsicos tal vez el fundamental- de una dinmica de ruptura democrtica que alcance el objetivo de iniciar un proceso constituyente arrancando el poder poltico y econmico de la oligarqua que nos gobierna, es el de la toma pacfica y democrtica de los cuarteles.

Pese a la endogamia y a su aislamiento ideolgico y estructural de los sectores populares, el aparato militar se ha hecho ms permeable desde que ha comenzado la crisis. La crisis ha visibilizado la naturaleza brutal del poder oligrquico, su esencia explotadora y desigualitaria, y su carcter corrupto. La identificacin con la oligarqua responsable de la misma y con sus agentes polticos, es cada vez ms problemtica incluso dentro de las fuertemente ideologizadas fuerzas armadas.

Se impone, pues, el desarrollo de una estrategia directa y mltiple de descontaminacin de las Fuerzas Armadas que deben asumir y desarrollar en la medida de sus posibilidades todos las organizaciones y los militantes sociales.

El objetivo es la ruptura de los vnculos y subordinaciones que impone la casta militar, el desarrollo de actitudes crticas entre los profesionales y la neutralizacin pacfica del aparato militar como instrumento de la oligarqua.

Al final, los militares honrados, los que siempre han respetado al pueblo, los que se avergenzan del discurso golpista que se predica en nombre de todos, cubrirn sus arcadas con guirnaldas de bienvenida y taparn con flores las bocas de sus fusiles.

Largo el camino. Breve el tiempo para recorrerlo.

Notas:

i El enlace entre los gobernantes en su conjunto, la continuidad del gobierno, las lneas generales de la poltica y la administracin pblica, la gestin ordinaria y extraordinaria de leyes y presupuestos, el plan de privatizaciones, los recortes en los servicios pblicos y lo que lderes como Rajoy y Rubalcaba llaman poltica de estado -el Gran Negocio en su totalidad-; lo establecen los grandes poderes econmicos. El complejsimo engranaje de esta mquina de hacer y concentrar dinero se mantiene perfectamente engrasada gracias a la corrupcin: savia del sistema y eslabn de enlace entre todos los engranajes.

La raz fundamental del poder poltico, de G, es econmica: grandes corporaciones y finanzas, internacionales y transnacionales.

En Espaa, un pas desindustralizado por la aplicacin de los dogmas del capitalismo en su fase neoliberal y por su dependencia absoluta del exterior, los agentes econmicos que administran la alternancia poltica tienen nombres muy tradicionales: Ladrillo, especulacin urbanstica, reclasificaciones de suelo pblico, apropiacin del suelo comn con gigantescas plusvalas, e incluso, como guinda nacional y tributo casposo al clericalismo ms rancio: apropiacin de enormes cantidades de tierras no registradas por la Iglesia.

ii La Real Academia de la Historia lo est convirtiendo, de la mano del PP y por la senda profundsima que dej en la conciencia colectiva el largo camino de silencio cmplice de los dems partidos, en una especie de benvolo dictador necesario. Otro desprecio a los que de ninguna manera pueden ser humillados: las cientos de miles de vctimas del franquismo y sus familiares. El ltimo paso ha sido el de eliminar la partida presupuestaria que facilitaba la localizacin de las fosas comunes y el reconocimiento de los restos.

iii http://desconciertos3.blogspot.com.es/2011/03/antiamericanismo-y-franquismo.html

iv Sus dos hombres de confianza en las FFAA (Armada y Milans) fueron inevitablemente condenados, mientras se enterraba la trama civil (que implicaba a grandes personajes polticos del arco parlamentario), y una enorme trama militar que continu la conspiracin activa y casi irresistible- durante todo aquel ao.

v El Estado pas a depender de una oligarqua econmica y poltica cada vez ms independiente de los procesos democrticos y cada vez ms corrupta.

El creciente movimiento popular de trabajadores y trabajadoras en paro, precarizados y empobrecidos, jvenes y menos jvenes; y las grandes masas populares que estn engrosando protestas continuas y masivas, han expresado con absoluta claridad el desdn por todo el sistema poltico y econmico y la necesidad de construir otro desde abajo.

vi Declaraciones del coronel Francisco Alamn:

Declaraciones del general Chicharro.

viihttps://www.google.es/search?q=revoluci%C3%B3n+de+los+claveles&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ei=SbNTUqrEPIrm7Abv-4HwCw&ved=0CAcQ_AUoAQ&biw=1366&bih=643&dpr=1#facrc=0%3Brevolu%C3%A7%C3%A3o%20dos%20cravos&imgrc=_

viii http://es.wikipedia.org/wiki/Accidente_del_Yak-42_en_Turqu%C3%ADa

ix Para que estamos? Cuestionando el compromiso de los militares: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=174711

x La guerra un mal infinito: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=174651

xiTestimonio militar:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=171159

Todos los pueblos debemos mantenernos unidos solidariamente, para hacer frente al saqueo a que estamos siendo sometidos por la Troica:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=171829

xii Su representante descarado en Defensa es el propio ministro Pedro Morens, y lo fueron tambin algunos ministros y subsecretarios anteriores de largo empeo y bipartidistas como Eduardo Serra o Jos Bono.

xiii Tal es la sustancia negociadora que ha llevado a Rota al Componente naval del escudo antimisiles. Ya est plenamente operativo con otras unidades ms- y haciendo ejercicios en la zona de tiro del Polgono Naval Janer.

xiv Aqu es donde juegan las declaraciones y la continua propaganda golpista una estrategia preventiva de manual y perfectamente planificada, del general de divisin J.A.Chicharro Ortega, que se arroga el papel de salvador de la patria y representante del colectivo militar. Personalmente puedo aclarar que ingres en la Escuela Naval Militar 6 aos antes que este guerrero. Conoc muy bien a la Infantera de Marina de los primeros y segundos aos de la Transicin. Embarqu en casi todos los buques anfibios de aquella poca con niveles altos de responsabilidad operativa muy altos. Particip en el transporte de material de guerra del ejrcito de Tierra al Shara, y de infantera de marina a Canarias. Muchos de los tenientes, capitanes, y comandantes a los que conoc perfectamente repudiarn con absoluto desprecio las reiteradas declaraciones de este general al que le ensearon a admirar a Franco y acab parecindose a Pinochet:

http://www.alertadigital.com/2013/02/28/juan-antonio-chicharro-general-de-division-la-patria-vale-mas-que-la-democracia/

http://www.contrainjerencia.com/?p=34294

xv http://www.alertadigital.com/2012/08/22/carta-de-un-almirante-al-alcalde-ladron-de-marinaleda-estoy-mas-que-harto-de-pagar-el-sueldo-a-impresentables-como-usted/

xvi El Estado espaol y la Iglesia Catlica, un enlace eterno. Las Fuerzas Armadas:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=169786

xvii Durante el gobierno de Aznar, como contrapartida al fuerte apoyo poltico de Espaa a la invasin de Irak, el gobierno espaol trabaj intensamente para que la izquierda abertzale en su totalidad fuese incluida en la listas de organizaciones terroristas de Washington y de la UE. La misma estrategia globalizadora llev a culpabilizar a esa misma izquierda abertzale del atentado de los trenes de Madrid.

xviii En los ltimos tiempos el control total del Rgimen sobre los medios de comunicacin (privados o falsamente pblicos) se est quebrando aunque de manera irregular. Resulta realmente sangrante la labor de defensa institucional a toda costa de las cadenas vinculadas a PRISA o al PSOE. Los profesionales tienen una obligacin con la verdad y con el movimiento popular al que no pueden traicionar de nuevo:

Los Ejes del Mal segn Clinton-Obama

Carta abierta a los intelectuales de Falsimedia con motivo de la manifestacin realizada en Madrid el da 25 de abril bajo el lema: Cuba no est sola:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=105373

xix La capitana, un teniente coronel indigno y el entorno militar:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=171070

En Estados Unidos:

http://actualidad.rt.com/actualidad/view/37548-El-ej%C3%A9rcito-de-EE.-UU.-declara-guerra-a-violaciones-de-cadetes

En Alemania:

http://internacional.elpais.com/internacional/2011/01/21/actualidad/1295564414_850215.html

http://noticias.lainformacion.com/policia-y-justicia/violacion/nueva-denuncia-por-abusos-sexuales-en-el-buque-escuela-de-la-marina-alemana_DWdyYiHn3OM1U1vUw50Ox2/

xx Para cualquier miembro honrado de las FFAA es intolerable la cada en el pozo de los asuntos reservados y de los asuntos eternamente sujetos a investigacin interna, de las terribles torturas publicadas en un vdeo realizado en el acuartelamiento de las FFAA espaolas en Iraq:

http://www.youtube.com/watch?v=zeIGhi_9Brk

Vergenza y frustracin:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=166005

El vdeo de Irak, los derechos humanos, y una guerra que no debi ser

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=166075

A todo eso hay que aadir el horrible testimonio de soldados entrenados para torturar a sus propios compaeros:

http://politica.elpais.com/politica/2013/05/10/actualidad/1368183664_732640.html

xxi Del general Sanz [jefe de la cpula militar] y el almirante Torrente [secretario general de Poltica de Defensa] para abajo, los oficiales clave de las Fuerzas Armadas espaolas han vivido en EE UU y han vuelto como fans. Son instintivamente proamericanos en poltica, tctica y equipo. Dicho esto, esos oficiales son orgullosos espaoles y se toman mal cuando sienten que a Espaa se la da por descontado o se le trata en menos que la potencia media democrtica en que se ha convertido". La frase forma parte de un informe secreto elaborado por Eduardo Aguirre el 30 de agosto de 2008, con motivo de la visita a Espaa de un alto cargo del Pentgono, y refleja la atencin que la Embajada de EE UU en Madrid presta a los altos mandos de las Fuerzas Armadas espaolas, con quienes mantiene estrecho contacto.

Publicado en El Pas el 23.3.2013

xxii Cuando el texto dice FF.AA. y no se trata de una expresin concreta, de aquella pocse refiere tambin a las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Antonio Maira es Capitn de Fragata de la Armada en situacin de retiro.

-Fue miembro de la Unin Militar Democrtica (UMD).

Despus de que esta organizacin fue autodisuelta continu, como muchos de sus compaeros, las actividades polticas antifascistas y antigolpstas dentro de las FFAA, hasta el 23-F, el Manifiesto de los Cien; y mucho ms all cuando se consum el fraude del referndum de la OTAN por parte del Gobierno de Felipe Gonzlez.

En 1975 estaba destinado en Madrid. Ante la evidencia de pertenecer a la UMD fue expulsado, embarcado y enviado a Canarias para navegar en aguas del ya marroqu Shara Occidental.

En fechas previas al 23-F fue procesado judicialmente por su defensa abierta del orden constitucional y sus posiciones antigolpistas. Aunque el procedimiento judicial fue sobresedo fue arrestado pese a ser el segundo comandante de la unidad. Ante la sucesin de arrestos, procedimientos judiciales, aislamiento profesional, negacin de destinos, no reconocimiento de mritos profesionales, situacin ilegal de observacin de conducta y toda clase de intentos de humillacin, solicit voluntariamente el pase a la situacin de reserva en 1986 a los 39 aos de edad.

-Es licenciado en Ciencias Polticas, Sociales y Econmicas por la Universidad Complutense en 1975.

-Desde la guerra contra Yugoslavia empez a trabajar como analista poltico en medios alternativos: primero en papel en el resucitado El Viejo Topo.

Ms tarde, desde mayo del 2.000 combin, durante algn tiempo, la publicacin en ese medio con el trabajo en la red; en el ya desaparecido quincenal digital Cdiz Rebelde.

Cuando este medio alternativo se convirti el diario digital inSurGente se dedic, en exclusiva, al trabajo en medios digitales.

Fue fundador, codirector, editor y responsable de la seccin Internacional en Cdiz Rebelde e InSurGente.

Desde hace muchos aos es colaborador habitual de Rebelin y CubaDebate.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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