Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-10-2013

Reflexionemos sobre nuestra herencia histrica
12 de octubre: Da de la Resistencia indgena

Felipe de J. Prez Cruz
Rebelin


La identidad nacional cubana est actualmente desconectada de su herencia aborigen. Esa realidad explica por qu no pocos compatriotas vean el tema de la lucha de los hermanos indgenas en Amrica, como algo muy justo, pero lejano. As la propuesta del movimiento indgena de conmemorar el 12 de octubre como Da de la Resistencia, Dignidad, Rebelda y Lucha, no se ha generalizado en el pas, a lo que se suma que an hay espacios donde persiste el mito colonialista eurocntrico del descubrimiento realizado por el valeroso y tenaz Almirante Cristbal Coln , el 12 de octubre de 1492.

Es cierto que la ausencia de un ncleo poblacional indgena fuerte en Cuba y el Caribe de hoy, limita una accin cultural y poltica slida, encaminada a rescatar los aportes a la historia de los primeros descubridores de nuestro archipilago, pero la dificultad principal est en que la memoria histrica en lo fundamental, se basa en la construccin desde la poca colonial, de una falsa conciencia que sustenta la extincin y desvalorizacin de la poblacin indgena. As la mayora de los cubanos y cubanas no asumen sus antepasados indgenas, y perdemos la riqueza de incorporar toda la herencia cultural y cosmovisiva de no menos de siete mil aos de historia.

Debemos explicarnos cmo y porqu, lo mejor del pensamiento y liderazgo intelectual y revolucionario cubano, siempre se sinti parte del movimiento de resistencia de los pueblos originarios. Hora es de rescatar los valores del indigenismo revolucionario de Jos Mart, Julio Antonio Mella, y Fidel Castro.

La presencia indgena

Las culturas indoamericanas, fueron severamente diezmadas por la criminalidad que acompa la conquista y colonizacin espaola. Segn afirmaciones del padre Bartolom de las Casas, el costo mortal de la conquista para los habitantes de Cuba , Jamaica , Borinqun y las Antillas Menores fue de 3 millones de vidas, y solo para Quisqueya , consideraba una prdida similar 1 . Independientemente de errores en una u otra apreciacin de clculo, el balance es brutal: De veinte a treinta millones de muertos en toda la regin!. En lugar del encuentro de culturas y civilizaciones que se ha intentado sustentar, la conquista y colonizacin fue, como seala Steven Katz el, el peor desastre civilizatorio y demogrfico conocido en la historia de la humanidad 2 . Pero a diferencia de lo que comnmente se ha repetido, la poblacin aborigen en Cuba no desapareci ni fue completamente exterminada.

La sociedad excluyente y legalidad pigmentocrtica y racista del colonialismo, que impona como condicin de movilidad y ascenso social la limpieza de sangre, determin el blanqueamiento de numerosas familias de colonos, que tenan en su base materna lo indgena y, sus descendientes ya mestizados y transculturados, acompaaron la constitucin de la sociedad criolla primero, y la formacin de la nacionalidad despus, para estar presentes en nuestro actual mosaico etno-sociolgico.

No to do fue asimilacin. Ncleos significativos de la poblacin aborigen sobrevivieron hasta el siglo XIX, para constituirse en el grueso del primer campesinado cubano. Sus descendientes arribaron al siglo XX, con una presencia que fue documentada por cientistas del calibre de Manuel Rivero de la Calle y Antonio Nez Jimnez. Hoy estn entre nosotros, abriendo como cubanos y cubanas el nuevo milenio de retos y confirmaciones. Los he visto y disfrutado en pueblos de leyenda y heroicidad como Jiguan, Yateras o El Caney, estn en el honrado hacer del campo, en los seres emancipados y cultos de la Revolucin, entre maestros y mdicos, constructores e ingenieros, en la sonrisa alegre de nios y nias, trigueos, de cuerpos robustos y bellos, vivaces, felices, en cualquier pueblo o ciudad.

Los genuinos descubridores del archipilago cubano, nos legaron saberes, conocimientos sobre plantas y modos de cultivarlas y utilizarlas, con distintas funciones de alimentacin y salud, as como una rica mitologa conservada en la memoria colectiva, en costumbres y hbitos de la vida cotidiana. Est la presencia aborigen en la toponimia, comida, artesanas, arquitectura, creencias, msica, fiestas, y espiritualidad popular. Muchos cubanos y cubanas, independientemente del color de su piel, no saben que tambin tienen lo indgena incorporado en su idiosincrasia, gestualidad y genes.

Hombres y mujeres de combate

El nervio emancipador que rescata el Da de la Resistencia Indgena, nos compulsa a repensar y precisar nuestra com n historia. El tema adquiere una connotacin sumamente actual, cuando hemos comenzado a celebrar en Cuba los 500 aos de fundacin de las primeras siete villas. No se puede olvidar que estas poblaciones nacieron en medio de la operacin militar de la conquista, sobre la ruina de los cacicatos aborgenes, diezmados por el secuestro de sus pobladores para el trabajo forzado en las llamadas encomiendas, sometidos a extensas jornadas mientras haba luz- en los lavaderos de oro, apaleados y torturados, vejados con la esclavizacin sexual de sus mujeres, flagelados por enfermedades mortales portadas por sus verdugos 3 .

Los indgenas que habitaban Cuba, no fueron mansos ni se dejaron victimizar impunemente. En las encomiendas, en acto de rebelda, no pocos optaron por el suicidio, se ahorcaban en grupos y con ellos a sus hijos. Muchos ms optaron por enfrenar y combatir a aquellos demonios que haban asaltado sus vidas y sociedad. Estos hombres y mujeres iniciaron la tradicin combativa de nuestro pueblo.

Cr istbal Coln arriba a nuestras costas al da 27 de octubre de 1492. Al mes de estar explorando la isla de Cuba - el 27 de Noviembre-, el Almirante invasor recoge en su diario el primer encontronazo con los habitantes, que intentaron empuando sus armas, impedir un desembarco por la hoy costa guantanamera. Como certeramente anot Hortensia Pichardo este es el primer amago de resistencia de los indgenas en la Isla, y el primero que reporta Coln como cronista a su llegada a Amrica 4 . Coln vuelve a encontrarse con indgenas en son de guerra el 3 de diciembre, pero en esta ocasin acta con ms inteligencia por manera que todos se apaciguaron 5 .

En 1510, la primera batalla victoriosa de nuestros indgenas contra una tropa de invasores, dar desde entonces, el nombre de la baha y provincia de Matanzas. El cacique Yaguacayex (o Guayucayex) , con la cooperacin del cacique Habaguanex, traz y ejecut el plan de ataque contra los invasores 6 . Estos fueron nuestros primeros rebeldes.

La guerra de conquista

Cuando en 1510, el teniente Diego Velzquez invadi Cuba, encontr la fuerte resistencia de cacique Hatuey. De Mais y Baracoa a Bayamo, se extendieron los combates. El 2 de febrero 1512, el cacique quisqueyano fue juzgado como sacrlego y rebelde, y quemado vivo 7 , tal como haca la Iglesia Catlica en la poca, con los revolucionarios y hombres de ciencia y cultura europeos. Con Hatuey lleg a Cuba el concepto de cimarrn, de insubordinacin y resistencia activa frente a los colonialistas. Desde entonces, los invasores nunca disfrutaron de paz 8 .

Los indgenas afrontaron con espritu rebelde la represin y el asesinato de la conquista y ocupacin territorial, que sucedi al asesinato de Hatuey. Matanzas como la realizada en Caonao (probablemente en las inmedia ciones de las actuales provincias de Camagey y Ciego de vila), donde fueron acuchillados ms de 2 mil hombres, mujeres y nios, con el nico y brbaro propsito de sembrar el terror, y paralizar la resistencia a los invasores, dejaron una memoria que mantuvo la constante hostilidad de los aborgenes. Luego de su fundacin en 1515, Puerto Prncipe, la villa ms cercana al trgico acontecimiento, fue objeto de sistemtica hostilidad, ataca e incendiada.

El conocimiento sobre sus enemigos, costumbres y armamento, el saberlos hombres y mortales en lugar de demonios, hizo de la resistencia un hecho mucho ms efectivo. A partir de 1520 en Cuba y tambin en Quisqueya-, los documentos demuestran que los ataques de los aborgenes ganan en efectividad.

Entre 1522 y 1532 el cacique Guam tambin en el oriente cubano, dio una dura pelea contra los encomenderos que explotaban y asesinaban a sus hermanos. Los vecinos de las villas y los hacendados vivieron en constante sobresalto. Ya entre los combatientes de Guam estaban los cimarrones negros, los primeros esclavos africanos emancipados por rebelin 9 La resistencia a la conquista como subraya el arquelogo cubano Jos Jimnez Santander , fue la primera guerra que los habitantes de nuestro archipilago enfrentaron contra la dominacin colonial 10 .

Diez aos despus de decretarse por el gobierno colonial en 1542, el fin de las encomiendas, an los encomenderos en complicidad con la jerarqua de la Iglesia Catlica en Cuba, se resistan a reconocer la libertad a los aborgenes. Entonces se les compuls a vivir en pueblos de indios, con el incentivo de otorgarles algunas tierras realengas. Pero esta paz no impidi que en 1661 ante la escasez de esclavos, los vecinos de Santiago de Cuba, Bayamo y Puerto Prncipe, solicitaran al Rey hacer la guerra y esclavizar a los indgenas que se negaban a aproximarse a sus villas y se mantenan aislados en palenques, acompaados de negros esclavos fugitivos, peticin que es satisfecha por el monarca.

Paradoja y reencuentro

Los terratenientes que dominaban los cabildos y la imparticin de justicia, trataran una y otra vez de arrebatar las tierras realengas otorgadas a los indgenas. El robo y la injusticia, pueden hallarse en los archivos que guardan los documentos ms antiguos de la jurisdiccin habanera de Guanabacoa. Esta situacin se hizo crtica para los avecinados en San Luis de Los Caneyes, lo que los llev a protagonizar en 1758 una rebelin 11 . La continua situacin explosiva, hizo que el Rey Carlos IV interviniera en 1796 a favor de los indgenas de San Luis, en momentos en que se censuraba al protector de indios, por ser ese funcionario cmplice de los hacendados santiagueros.

Los conflictos con los terratenientes continan 12 y la paradoja de ser el Rey, quien protegiera a los indgenas del acoso de los terratenientes criollos, sin dudas estuvo en la base de las relaciones clientelares que se establecen entre los indgenas, algunos campesinos peninsulares como el lder oriental realista Pedro Garrido-, y la Corona espaola, y que explica la alineacin de los indios en el bando colonialista al iniciarse la contienda independentista. Este por dems, fue un fenmeno que tambin se produce en otras regiones de Amrica Latina.

Recin, en la excelente entrega del seri al histrico Duaba: La Odisea del Honor , muchos compatriotas conocieron de las unidades militares irregulares de indgenas, organizadas por el mando espaol recin reiniciada la guerra de independencia en 1895, y la oposicin que realizaron estos combatientes al General Antonio Maceo y a los expedicionarios que desembarcaron por Duaba. Pienso que merita un esfuerzo de divulgacin histrica, de libros y artculos, de seguro que una obra audiovisual tan apasionante como la que nos han hecho llegar el MINCULT, las FAR y la Televisin Cubana, para que tambin se aprecie la continuidad de aquella historia.

Fue precisamente Antonio Maceo, con su certero sentido de la unidad nacional, quin se propuso recolocar a los indgenas frente a su propia historia. Consciente de la trascendencia ms que militar, poltica, de la alineacin junto a los espaoles de los descendientes de los pueblos aborgenes, el jefe mamb pidi a varios de los insurgentes que mantenan relaciones con familias indgenas, trabajar en la incorporacin de estos a las filas independentistas. Fue Cristina Prez, una criolla casada con Ramn Ramrez, un cacique menor, la que logr convencer a quienes estaban luchando en el bando equivocado. El xito de tan brillante operacin poltica, de profundo contenido tico, se concret en la formacin del Regimiento Hatuey. Ya el 31 de agosto de 1895, un centenar de indgenas estaba incorporado al regimiento, y el valor y destreza militar de sus integrantes decide la batalla de Sao del Indio. Estos combatientes terminaron la contienda insurrecta y legaron la leyenda que hasta hoy habla de los "guapos de Yateras" 13 .

Lo hispano

Conmemorar el Da de la Resistencia Indgena el 12 de octubre, no es un acto anti-espaol. Con la raz tnica que se reconoce hispana, para identificar a los pueblos del actual Estado espaol, nos sentimos los cubanos y latinoamericanos ntimamente vinculados.

En medio milenio de colonia, de la Europa ibrica no solo llegaron los genocidas soldados de fortuna que masacraron y robaron a los pueblos originarios, y la plaga de comerciantes, jerarcas eclesisticos, funcionarios monrquicos y burcratas ladrones que se enriquecieron con las relaciones colonialistas de explotacin. Tambin arribaron sujetos portadores de todo lo progresivo y laborioso que lata en los pueblos del Viejo Continente: campesinos y artesanos, intelectuales, maestros y artistas, hombres y mujeres de bien no pocos sacerdotes y religiosas que como el padre Bartolom de La Casas, dieron su aporte de entrega humanista y sabidura, campesinos y artesanos humildes, que hicieron de estas tierras su nuevo hogar, y con ello las convirtieron en el escenario de sus amores, pasiones, resistencias y luchas 14 .

El encuentro de culturas se dio definitivamente en la sociedad colonial de los siglos XVI y XVII, en la relacin profunda con la Espaa humilde, trabajadora, culta y popular, con las civilizaciones, culturas y naturaleza indoamericanas, con los negros esclavos y dems migrantes. La latinoamericanidad vista desde lo indoamericano, lo afroamericano y lo hispano, integra las principales races que fundamentan nuestra identidad nacional y regional.

Frente a la Espaa feudalizante, del egosmo monrquico, frente al anti hroe del pillaje; siempre estuvo latente una veces, explcita otras- la Espaa antifeudal y antimonrquica, junto al hroe del trabajo honrado y la cultura, no faltaron los que sin titubear, se incorporaron en el siglo XIX, a la causa de la independencia nacional.

Desde la tica y la ideologa de la Revolucin

La decodificacin en clave de emancipacin y dignificacin humana, nos califica y cualifica el hacer y lo por hacer de la historiografa revolucionaria. De la mano de Mart procuremos privilegiar la historia real, y en vez de descubrimiento precisemos que se trat de una invasin. Que renunciemos a la neutralidad genrica del concepto viaje, y puntualicemos sobre las expediciones militares que organiz el Almirante invasor Cristbal Coln. As mismo debemos decodificar el mito fundador, y ratificar que no existi un encuentro de civilizaciones y culturas, sino un hecho de guerra de rapia, de apropiacin forzada y depredatoria del territorio y sus recursos naturales y humanos, que devino en genocidio y etnocidio.

Precisamente la afirmacin sobre la extincin y/o desaparicin de los aborgenes cubanos, y los apasionantes debates que sobre esta problemtica se pueden sostener, tienen como incuestionable realidad histrica, la criminalidad genocida de los conquistadores europeos. Tambin somos herederos de ese mundo colonial de injusticias y explotacin que forjaron los hombres que simboliza el Almirante Cristbal Coln. De lo que se trata es de saber a qu herencia renunciamos y cual reivindicamos.

Es necesario reconocer la impronta de las personalidades en la Historia, y para quienes trabajamos por un mundo mejor, resulta de particular inters estudiar el universo tico de los sujetos de y en la historia. Cristbal Coln, sus capitanes y continuadores, fueron audaces e inteligentes soldados, lderes con la capacidad de fundar un nuevo orden de explotacin colonialista en esta parte del planeta, que a su vez impact y reconfigur el mundo de entonces. En inters de ese orden desataron nuevas fuerzas productivas, fundaron villas, construyeron iglesias y conventos, importaron bienes y tecnologa. Jug un papel fundamental la ambicin de victoria y riquezas que mova a aquellos hombres: Son los hroes de la acumulacin originaria del capital, anti-hroes frente al humanismo y la dignificacin humana.

Nuestros caciques e indgenas rebeldes, tambin fueron audaces e inteligentes soldados, lderes con capacidad de resistencia, que adems de aprestarse a derrotar la tecnologa y la experiencia militar de los invasores, tuvieron que vencer sus propios temores y limitaciones cosmovisivas, que si fueron malvolamente utilizadas por los europeos para aumentar su ventaja. Estos primeros rebeldes de Amrica fueron hroes de los derechos humanos, de la emancipacin.

Las interesantes polmicas acerca de la llegada por uno u otro puerto oriental, del Almirante invasor Cristbal Coln, no puede dejar de significar para todos los implicados, que el 28 de octubre de 1492, marc el acto militar de la ocupacin del territorio poblado por nuestros antepasados aborgenes, y en tanto, de la imposicin de la lgica egosta del sistema de dominacin del colonialismo europeo.

Con criterio poltico

El estado de la problemtica historiogrfica repercute directamente en decisiones concretas en poltica cultural, comunicacional y educacional.

Los padres de la patria, se fueron a la manigua en 1868, enarbolando el recuerdo rebelde de Hatuey, y desde entonces en Granma es tradicin el recuerdo de honor, que ha quedado tangible en hermoso monumento. Hay que felicitar a los matanceros en su certeza de fijar en monumento y sobre todo en la memoria histrica local, la batalla de la baha que recuerda la estirpe rebelde de sus antepasados indgenas. Cunto ms nos falta? Ahora en vsperas de la fundacin de las primeras villas, hemos pensado en el nuevo monumento que merecen las vctimas del exterminio masivo del cacicato de Caonabo? Dnde hacer el obelisco que recuerde esa primera resistencia del 27 de noviembre de 1492? Nuestros primeros rebeldes atacaron con xito Baracoa, Puerto Prncipe, y otras villas espaolas, merecen estas acciones una tarja antes o durante los actos oficiales por los 500 aos de fundacin? Se ha estudiado esta necesidad de expresin patria a escala de pas?

Qu efemride realmente merece que se destaque y honre, el da de protesta armada de noviembre, hasta ahora irrelevante en el universo comunicacional cubano, o el que se celebra generalmente para glorificar la llegada del conquistador? Hasta cundo el 2 de febrero 1512 y el recuerdo hermoso de Hatuey, va a ser solo un acto de historia local de los granmenses, que apenas merece unas pocas lneas de cobertura periodstica?

An permanece en Cuba, dando su pelea de conservadurismo, el espritu del Da de la Raza. Julio Antonio Mella hace 85 aos, bati lanzas contra este espectro del colonialismo 15 . Ahora la Raza aparece metamorfoseada como fiesta Iberoamericana, pero la esencialidad de antao se mantiene, con blasones y honores de conquista, y teatralidades que reconstruyen, el momento primigenio del desembarco del Almirante invasor de rodillas en la tierra que acaba de posesionar como propiedad europea! Por qu no celebrar en Cuba, con mucha alegra, la sobrevivencia y el renacer comprometido de nuestros pueblos originarios, y tambin la presencia irredenta de Afroamrica, de los cimarrones indgenas y negros, que se unieron en la resistencia y el amor a la libertad?

La actual realidad educativa cubana es de sostenida recuperacin y avances, y la enseanza de la Historia constituye uno de los carriles por donde afortunadamente transita el perfeccionamiento. Pero sobre el tema aborigen y el legado combativo de los indgenas, an es muy dbil la propuesta historiogrfica escolar. Un hecho sumamente significativo, es que ningn programa de estudios, desde la enseanza general hasta la universitaria, presenta a los estudiantes y al pbico cubano, una sistematizacin histrica de la resistencia indgena a la conquista y ocupacin.

La primera guerra colonial que se emprendi contra las comunidades aborgenes que poblaban Cuba, no se referencia como tal en nuestras escuelas y universidades. El sujeto de la historia es, en todos los casos, el conquistador espaol, y los hechos de armas de nuestros primeros rebeldes, a lo sumo se tratan minimizados y con una significativa inconexin.

Los estudios que sobre este tema se han realizado en el pas, permanecen fuera del circuito masivo de distribucin de la informacin cientfico-docente, y hoy solo constituyen rarezas bibliogrficas en algunas bibliotecas. Hay propuestas muy serias del Instituto Cubano de Antropologa, incluso premiadas como resultados de ciencia por la Academia de Ciencias de Cuba, que an no se introducen.

La patria Nuestroamericana

Cuando reconstruimos el pasado, aprendemos de sus saberes, y no s autodefinimos como lo que somos, actuales herederos en este archipilago de siete mil aos de historia, realizamos un acto de universalidad, respeto e integracin solidaria a esa parte-raz de nuestro tiempo. Nos auto reconocemos en los esfuerzos revolucionarios que lideran los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, por recuperar la historia y el espacio, la dignidad, los derechos y recursos, que les fueron arrebatados a los pueblos originarios que conforman y enriquecen la vida de estas naciones.

El conocimiento de la historia de los pueblos indoamericanos que poblaron nuestro archipilago, tambin nos sita en condiciones para interactuar en la complejidad del momento que vivimos, libres de visiones edulcoradas y facilismos. Entendemos por qu con frecuencia, la imagen que muchos indgenas tienen de s mismos es de impotencia, miseria y abandono, lo que produce marginalidad, deterioro social y hostilidad. Comprendemos cmo tras quinientos aos de opresin econmica y enajenacin ideolgico-cultural, no est libre el mundo indoamericano actual, de peligros de mayor desestructuracin, de arcasmo y fundamentalismos, de las relaciones clientelares y el acecho de la demagogia y la manipulacin poltica, de la presin del mercado y la ideologa burguesa y egosta hegemnica.

Veamos el Da de la Resistencia implicados en el cambio progresivo de los pueblos y sus circunstancias, en la historia que forjaron nuestros maestros internacionalistas junto a los misquitos, afines del pasado siglo, en p oca de la asediada Revolucin Sandinista, epopeya de alfabetizacin, ciencia, cultura y salud, recuperada hoy con nuevos educadores y mdicos que trabajan junto a los hermanos nicaragenses, que se ha multiplicado con la Alianza Bolivariana para las Amricas-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), en las selvas y sabanas de la Repblica Bolivariana de Venezuela, y los andes ecuatorianos y bolivianos, que llega a otros muchas comunidades aborgenes de centro y sur amrica, y recin se abre a la Amazona brasilea.

1 Hidefuji Someda: Apologa e historia: estudios sobre fray Bartolom de las Casas . Fondo Editorial PUCP , Lima, 2005, p 61-62.

2 Ver: Steven Katz : The Holocaust in Historical Context , (2 vols.), Nueva York, Oxford Universtity Press, 2003.

3 As lo describe el padre Bartolom de las Casas, un testigo excepcional. Ver: Bartolom de las Casas: Historia de las Indias , Fondo de Cultura Econmica. Mxico. 1951, tomo III, p. 326

4 Hortensia Pichardo: El descubrimiento de Cuba. Relacin del primer viaje de Cristbal Coln, Documentos para la Historia de Cuba , Tomo I, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1971, p 23.

5 Iden Ant., p 27.

6 Bartolom de las Casas: Historia de las Indias , Fondo de Cultura Econmica. Mxico. 1951, Tomo. IV, p. 31

7 Ver: Csar Rodrguez Expsito: Hatuey. El primer libertador de Cuba , Editorial Cubanicen, La Habana, 1944.

8 Ver: Osvaldo Morales Patio: La rebelda de los indocubanos , La Habana, 1946; Jorge Ibarra: Las grandes sublevaciones Indias dese 1520 hasta 1540 y la abolicin de las encomiendas, en Aproximaciones a Clo , Editorial de Ciencias Sociales, Ciudad de La Habana, 1979; Felipe de J. Prez Cruz: Los primeros rebeldes de Amrica , La Habana, 1988

9 Ver: Juan Jimnez Pastrana: Guam , Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1985

10 Ver: Jos Jimnez Santander: La guerra omitida. La guerra digna , Instituto Cubano de Antropologa, La Habana, 2012 (indito)

11 Olga Portuondo: Una sublevacin de indios en 1758, en revista de la Biblioteca Nacional Jos Mart. La Habana, No 1, enero-abril, 1981, p. 199-204.

12 Juan Manuel Reyes Cardero: La insercin del aborigen en la sociedad colonial santiaguera: el caso del pueblo indio de San Luis de los Caneyes, en Ciencia en su PC, Revista electrnica editada por MEGACEN, Centro de Informacin y Gestin Tecnolgica de Santiago de Cuba. Cuba, Santiago de Cuba, No 1, 2009, http://cienciapc.idict.cu/index.php/cienciapc/article/view/28/92.

13 Miguel Lozano: Regimiento Hatuey: aporte indgena a la independencia cubana, en Prensa Latina, marzo 23, 2011, http://martianos.ning.com/favicon.ico

14 Rosario Mrquez Macas: La emigracin espaola a Amrica, 1765-1824 . Universidad de Oviedo, Oviedo, 1995.

15 Julio Antonio Mella: La fiesta de la raza, en Mella. Documentos y artculos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p 459-460.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter