Portada :: Europa :: Las bombas de Oriente Medio explotan en Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2005

Bombazos en Londres: sigue la guerra mediatica?

Marcelo Colussi
Rebelin


Las presentes lneas no se pretenden una nota periodstica en sentido estricto. Para serlo, debera haber una fuente fidedigna de donde surgi lo informado, una investigacin pormenorizada de lo que se informara, una pretendida neutralidad profesional en la forma de presentar el tema. No digo con esto, entonces, que lo aqu presentado es una pura reaccin visceral. Sin dudas, no. Es, en todo caso, una reflexin en voz alta (si es que alcanza a ser tal; prefiero no presumir y decir: unas cuantas preguntas), fundamentada en una razonable duda. Neutra? No, sin dudas no. Hay aqu una decidida toma de posicin: escribir estas lneas implica abrir un cuestionamiento sobre lo que estamos acostumbrados a consumir mansamente como "noticias".

El mismo da en que tiene lugar una sesin del G8 en Escocia, das despus de los monumentales conciertos del Live 8 fabuloso montaje anti pobreza? con un llamado a la no-violencia, con el agregado azaroso o no de la eleccin de Londres como sede de los Juegos Olmpicos 2012, el malo de la pelcula, el asesino sediento de sangre de Al Qaeda vuelve a atacar en ese escenario: en la capital del Reino Unido de Gran Bretaa e Irlanda del Norte.

Sin la ms mnima sombra de duda es condenable cualquier forma de ataque terrorista. Si el hecho de hacer volar por el aire a una cantidad de poblacin no combatiente, que va a su trabajo, que viaja en un medio de transporte pblico, se define como una expresin poltica, definitivamente eso es un mtodo de hacer poltica muy, pero muy equivocado. La vida de cualquier inocente no justifica, en modo alguno, un fin ltimo pretendidamente poltico. Claro que, aunque estemos acostumbrados y se nos haya hecho ya normal, tampoco lo justifica una guerra. Son acaso ms legales, menos odiosas, ms "buenas" las bombas inteligentes que caen sobre Bagdad o Falluyah que el explosivo que destroza un tren en Londres o en Madrid? Pero dejemos eso de momento.

Los ritos de estos ltimos tiempos ya nos tienen acostumbrados a una reunin anual de los siete mandatarios (siempre varones, siempre viejos, siempre blancos bueno, tambin hay un oriental pulcramente vestidos con impecables trajes y corbatas) ahora con el agregado de un octavo, enviado de la "arrepentida" Rusia, representantes de las grandes economas que manejan el mundo: el G8. Paulatinamente este grupo ha ido convirtindose en un virtual gobierno planetario, fijando lneas para toda la poblacin mundial, aunque formalmente no es sino un encuentro de jefes polticos de pases interesados en la situacin general. Con apenas el 10 % de la poblacin global total, los pases que componen el G8 concentran el 60 % de la riqueza total de lo producido a escala mundial. Por otro lado, albergan a la gran mayora del 1% de los ms ricos del mundo (apenas 50 millones de personas) que tienen ingresos equivalentes a los del 42 % de los ms pobres (unos 2 mil 700 millones de seres humanos). Adems, el G8 controla el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas con el derecho de veto de cuatro de los cinco miembros permanentes; tiene poder mayoritario de decisin en el Fondo Monetario Internacional y en el Banco Mundial y rene, en conjunto, el aparato militar ms desarrollado y sofisticado de la tierra.

Pero quin los eligi como gobierno del mundo? En nombre de quin ejercen su poder en tanto amos del planeta?

La reaccin ante sus cumbres tambin ha pasado a ser parte de la historia reciente; en cada ocasin que se renen con gastos en seguridad escalofriantes; para la presente cumbre de Gleneagles, Escocia, se gastaron 40 millones de dlares el repudio hacia ellos por parte de las organizaciones civiles va en aumento. Repudio que pone de manifiesto el sentir de las poblaciones con relacin a las polticas econmicas que recorren el mundo, que no es otro que el de su profundo rechazo. Ao con ao, ese repudio torna ms evidente la crisis estructural de la que la economa capitalista no puede ni obviamente quiere salir. Y consecuentemente, ese repudio torna tambin, ao con ao, ms complicadas esas cumbres.

Como estudiada respuesta a ese clima de protesta popular que ya haba comenzado en Escocia das antes de la cumbre y que, desde la ptica de los poderes, se prevea de difcil manejo, se organiz el festival Live 8, publicitado evento dizque para presionar a los mandatarios del G8 a tomar acciones concretas contra la pobreza y para pedir ms ayuda para el Africa, el continente perdido. Llamativo montaje: en estos grandes ocho super conciertos desarrollados en otras tantas ocho ciudades con estrellas de la msica pop (ninguno con tradicin contestataria por cierto), la consigna era la "protesta" pacfica, subliminal mensaje para desacreditar toda forma de protesta violenta (de real protesta, dicho en otros trminos). Llamativo o execrable que todo ese montaje se hiciera con los aportes de las grandes empresas multinacionales, aquellas que representan los mandatarios del G8 justamente y causantes nicos del desastre econmico y social del mundo.

En este clima de bajarle el perfil a la protesta violenta, casualmente una vez ms, casualmente aparece en escena el "villano". Una vez ms, entonces, la archipoderosa, omnipotente, ubicua, monstruosa organizacin de Osama Bin Laden, Al Qaeda, aparece con su cuota de violencia irracional.

Insistimos: en modo alguno se puede justificar una carnicera como la ocurrida ayer en Londres. Y en modo alguno, desde una visin de "poderes conspirativos ocultos", querramos decir que estos atentados son producto de los mandatarios reunidos en Gleneagles. Pero como mnimo deben abrirse algunos sanos interrogantes. Por qu se insiste tanto, pero tanto, casi enfermizamente, con la "guerra contra el terrorismo" y no con la "guerra contra la pobreza"? Tanto poder puede tener una organizacin como la de este ex? agente de la CIA? Por qu los atentados de estos "brbaros fundamentalistas islmicos" son tan funcionales a esa guerra contra el terror? Despus de estos bombazos, enrgicamente condenables por cierto, se llegar a consensos reales en la cumbre del G8 para terminar con las injusticias en el mundo, con la pobreza, con el desastre medioambiental, o se reforzar una vez ms la guerra contra el terrorismo?

La guerra meditica es una, cuando no la ms, de las ms asimtricas y perversas guerras en relacin al poder que disponen las partes enfrentadas. A la guerra convencional de los ejrcitos regulares los pueblos le han opuesto, en muchos casos con xitos contundentes, las guerras de guerrillas. Pero a la guerra meditica las grandes masas desarmadas no tienen mucho, o nada, que oponerle. Si diez, cien, mil veces por da vemos y escuchamos que los "fanticos musulmanes de Al Qaeda quieren destruir los cimientos de la democracia", finalmente terminaremos por creerlo (los humanos tenemos lmites muy a la mano, no olvidar).

Como comenc diciendo: esto no es una noticia. Y no es un escrito neutral. Es una pregunta necesaria: por qu nos siguen manipulando tanto? La muerte nunca puede ser una buena noticia, en absoluto. Pero por qu no insistir respecto a que mueren muchas ms, infinitamente muchas ms personas de hambre evitable, de diarrea evitable, de ignorancia evitable que los que mueren en estos bombazos repudiables?

Seguramente terminar la actual cumbre del G8 sin ningn gran acuerdo real para combatir las carencias elementales que sigue sufriendo muy buena parte de la humanidad as como el evitable deterioro medioambiental (deterioro que obedece a la loca sed de lucro y no a otra cosa) pero s habr un reforzamiento del llamado a la guerra antiterrorista. Las carencias pueden esperar; la guerra no. No es llamativo?

No es llamativo esto de los bombazos? No suena un poco raro que despus de la participacin del hombre ms rico del planeta (a costa del trabajo de otros, claro) en un llamado a la pacfica lucha contra la pobreza? en la parodia de espectculos que fue el Live 8 sobrevengan estos atentados?

Como esto no es una noticia sobre los bombazos sino una pregunta sobre ellos, no podramos menos que cerrar el escrito con un comentario ms que adecuado: "A quin debe dirigirse la propaganda? A los intelectuales o a la masa menos instruida? Debe dirigirse siempre y nicamente a la masa! (...) La tarea de la propaganda no consiste en instruir cientficamente al individuo aislado, sino en atraer la atencin de las masas sobre hechos y necesidades. () Toda propaganda debe ser popular, y situar su nivel en el lmite de las facultades de asimilacin del ms corto de alcances de entre aquellos a quienes se dirige. () La facultad de asimilacin de la masa es muy restringida, su entendimiento limitado; por el contrario, su falta de memoria es muy grande. Por lo tanto, toda propaganda eficaz debe limitarse a algunos puntos fuertes poco numerosos, e imponerlos a fuerza de frmulas repetidas, por tanto tiempo como sea necesario, para que el ltimo de los oyentes sea tambin capaz de captar la idea." Adolf Hitler, "Mi lucha".



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