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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2013

Venezuela y los procesos desestabilizadores en Amrica Latina

Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada


Cuando se trata de violar constituciones, la derecha latinoamericana no se ruboriza. Tampoco tiene problemas ticos o morales. En este sentido, podemos estar seguros que sigue pensando como lo hiciese Diego Portales, poltico conservador del siglo XIX, articulador del Estado chileno y referente de la dictadura militar pinochetista. Al ser consultado sobre el valor de la constitucin dijo: De m s decirle que con ley o sin ley, esa seora que llaman constitucin hay que violarla cuando las circunstancias son extremas.

As se las gastaba la derecha decimonnica. Nunca se sinti atada a los principios de legitimidad democrtica, ni cuando surgan gobiernos progresistas en su seno, ni menos cuando se olan la posibilidad de ser desplazados por coaliciones policlasistas, o antimperialistas, lideradas por la burguesa ilustrada. El siglo XX reforz esta dinmica, agregando a su ideario el temor a una revolucin proletaria y socialista. Lentamente se fueron sumando ingredientes, hasta su sntesis, la emergencia de un discurso chovinista, anclado en los valores patrios: Dios, la familia y la defensa de la Iglesia catlica. Trada que ha sido esgrimida por todos los caudillos civiles y militares a la hora de justificar los golpes de Estado. Tras ellos, el fantasma del socialismo-marxista y el comunismo. Ideologas, argumentarn, contrarias a natura que penetraban sigilosamente buscando destruir la nacin para instaurar un orden totalitario. Haba que estar alerta. A medida que las tcnicas de la sicologa se incorporaron al escenario blico, la guerra sicolgica cobr fuerza como uno de los pilares de la desestabilizacin democrtica. As emergieron relatos destinados a crear rechazo a todo cuanto oliese a socialismo o comunismo. En Amrica Latina, las campaas del miedo se hicieron sentir desde muy temprano, aunque fue durante la guerra fra cuando desplegaron toda su influencia. Desde la mentira ms burda, los comunistas separan a las madres de sus hijos, inoculndoles el virus del odio hacia sus progenitores, hasta alambicados relatos no menos fantasiosos como la infiltracin comunista en colegios, empresas, instituciones, que buscan lavar el cerebro a la poblacin por medio de canciones, obras de teatro, cine, etctera.

En el nterin, todo el arsenal que puedan imaginar. No hay discurso desestabilizador que no contenga la quema de iglesias, el asesinato de figuras relevantes de la vida pblica, el asalto y expropiacin de los bienes personales, la violacin de mujeres, el fin de la libertad de prensa y de expresin. Tanto como el robo, la rapia y la creacin de tribunales populares para fusilar al ciudadano indefenso que ve cmo sus bienes, ganados con tanto esfuerzo, pasan a poder de la chusma.

Pero a la campaa sicolgica desestabilizadora, ms o menos efectiva, se suma un arma de grueso calibre: la creacin de un estado de nimo que rompa el apoyo popular. Es decir, una quinta columna que haga ineficaz la aplicacin de polticas distributivas y de justicia social. Me refiero a implementar conscientemente el mercado negro, el acaparamiento, el desabastecimiento, cuyo fin es estrangular la economa interna. Se trata de crear un malestar que culpe al gobierno de provocar el caos, tildndolo de ineficaz y corrupto. En todos los pases latinoamericanos donde ha gobernado la izquierda se emplea esta tctica, cuyos efectos han sido devastadores.

Fomentar la desaparicin en los supermercados, tiendas y locales comerciales de productos de primera necesidad, como jabn, papel higinico, pasta de dientes y alimentos bsicos mina, sin duda, el bloque popular. Lo hace ser vulnerable a prcticas corruptas, justificadas por la necesidad. En eso se asientan las polticas de la derecha para justificar sus estrategias golpistas y sediciosas. Crean el problema y fomentan el caos tensando la cuerda hasta romperla.

Ellos no tienen problemas, no sufren el desabastecimiento y el mercado negro de divisas les beneficia. Igualmente acaparan todo tipo de alimentos y utilizan los medios de comunicacin para crear alarma, llamando a la poblacin a levantarse contra el gobierno. El manual se cumple a rajatabla. Los objetivos desestabilizadores internos se apoyan en un bloqueo internacional que Estados Unidos y sus aliados fomentan impidiendo la compra de productos de primera necesidad, repuestos, bloqueando inversiones y reduciendo el crdito.

Hoy, la repblica Bolivariana de Venezuela sufre este embate. La posibilidad de romper esta estrategia pasa por dar poder habilitante al presidente para combatir la corrupcin. Esa es la batalla.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/10/12/opinion/022a1mun



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