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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-10-2013

Avanza la Francia xenfoba y populista

Eduardo Febbro
Pgina 12

Los ultras reciclaron un viejo discurso en los miedos de la modernidad, el racismo y las proclamas antisistema en un terreno frtil: ajuste, desempleo e inmigracin. Por primera vez, aparecen en el primer puesto de un sondeo a escala nacional.


Los populismos de antao estn de moda. El candidato del partido de extrema derecha Frente Nacional (FN), Laurent Lopez, puso una medalla ms en el tablero de esta corriente poltica: Lopez se impuso en las elecciones cantonales celebradas en la localidad de Brignoles, en el sureste de Francia. El FN derrot a un frente republicano liderado por una candidata del partido conservador UMP. Esta victoria es un escaln ms hacia una conquista que puede ser mucho mayor. Con un discurso viejo pero exitosamente reciclado en los miedos de la modernidad, el racismo y las proclamas antisistema, la extrema derecha francesa est en la frontera de convertirse en el primer partido de Francia, por encima de los llamados partidos de gobierno, el Partido Socialista y la conservadora UMP fundada por el ex presidente Nicolas Sarkozy. Hace cerca de 30 aos, en 1984, el Frente Nacional irrumpi como un latigazo en la escena poltica francesa luego de obtener 10,95 por ciento de los votos en las elecciones europeas de ese ao. Fue una hecatombe. Sin embargo, desde ese momento, su ascenso ha sido una curva ascendente: segn una encuesta de opinin publicada por el semanario Le Nouvel Observateur, el Frente Nacional obtendra hoy 24 por ciento de los votos en las mismas elecciones. El FN se ubica as dos puntos por encima de la derechista UMP y cinco puntos arriba del gobernante Partido Socialista.

La encuesta excede en mucho la ancdota momentnea, porque su resultado marca un hito: es la primera vez en la historia que la extrema derecha aparece en el primer puesto de un sondeo a escala nacional. Las perspectivas de los ultras son tanto ms alentadoras a medida que el horizonte electoral se acerca: a partir de marzo del ao que viene se llevarn a cabo las elecciones municipales y europeas. No hay frmula mgica: la extrema derecha, hoy liderada por la hija de su fundador, Marine Le Pen, terminar por completar en esas dos consultas su arraigo en todo el espectro del electorado nacional. Los analistas franceses llevan tres dcadas equivocndose en la manera en cmo sitan a la extrema derecha: fenmeno pasajero, voto sancin, crisis de la representatividad, desconfianza coyuntural, abandono de los sectores populares por parte de las grandes formaciones polticas, anti-europesmo.

La lista de argumentos nunca ha acertado con la explicacin global. El Frente Nacional ha dejado de ser el partido de una minora para convertirse en el partido de todos: jvenes, obreros, votantes comunistas, electores oriundos de la derecha clsica, del Partido Socialista, ejecutivos y agricultores. La poca en la que slo los fachos votaban por l pertenece al mbito de las ancdotas. Sus ideas racistas se han banalizado en una Francia rica, donde se vive con un confort casi inigualado, donde las vacaciones son extensas, los derechos infinitos, el Estado: un protector consecuente, la educacin gratuita, la salud subvencionada por el Estado y el seguro de desempleo un beneficio global. Como lo sealan en el brillante ensayo El misterio francs Emmanuel Todd y Herv Le Bras, hay como dos Francias, una optimista y otra depresiva. La que vota por el FN es la depresiva, la miedosa. La banalizacin de las ideas de la extrema derecha le debe mucho tambin al comportamiento de los lderes de la derecha. Con tal de disputarle los votos, no dudan en hacer suyas las ideas, las arremetidas contra los extranjeros y los insultos de tono alto y baja calaa contra los inmigrantes. El PS tampoco se queda atrs: inmigracin, seguridad y delincuencia ocupan hoy el vocabulario poltico nacional de manera recurrente. La agenda del FN se volvi con los aos la agenda nacional. La arremetida violenta contra los gitanos, protagonizada por el actual ministro de Interior, Manuel Valls, no difiere en mucho de las incursiones verbales de la derecha.

La probabilidad de que se vote por el Frente Nacional aumenta con el nivel de desigualdades, observa Jol Gombin, politlogo y especialista de la extrema derecha. Ninguna fuerza poltica de oposicin ha sido capaz de contrarrestar su influencia: ni los ecologistas, eternamente enredados en sus disputas adolescentes, ni la izquierda de la representada por Jean Luc Mlenchon. De manera engaosa, frente al consenso dirigente generalizado, el Frente Nacional aparece como la nica alternativa verosmil de ruptura radical. Su plataforma ideolgica es invariable: racista, anti-lites, antiglobalizacin, ultranacionalista y anti-europea. El cctel funcion como un canto de sirenas en una sociedad llena de miedos: a los rabes, a los africanos, a Europa, a los bancos, a los gitanos, a la velocidad del mundo, a la bolsa de valores, a la noche o a cualquier otra cosa imaginaria capaz de encarnar el miedo. En ese contexto donde todo lo otro infunde miedo, el leitmotiv de la extrema derecha, la prioridad nacional, suena como un cdigo completo para conjurar los miedos y la crisis: Francia para Francia y los franceses. El politlogo y especialista de la extrema derecha Jean-Yves Camus comenta en las pginas del matutino Libration que la prioridad nacional es la espina dorsal que estructura el programa del Frente Nacional. Segn Camus, el Frente Nacional es Francia y slo Francia en tres niveles de identidad para los individuos: local, nacional y de civilizacin.

Desde que asumi la direccin del partido hace tres aos, Marine Le Pen logr tambin desdiabolizar al movimiento e inscribirlo en la cotidianidad del sistema poltico. Ya nadie se escandaliza con sus discursos ni rehsa participar en un debate televisivo como sola ocurrir con su padre, Jean Marie Le Pen. La heredera consigui triplicar el nmero de militantes (70.000), diluir la imagen salvaje y violenta que rodeaba al partido y situarse por encima de los partidos tradicionales. Marine Le Pen emprendi otra batalla: rehsa que el Frente Nacional sea catalogado como un partido de extrema derecha y suele arremeter contra la prensa y amenazar con procesos judiciales cuando alguien lo cataloga de esa manera. Su respuesta consiste en decir: no somos ni de izquierda ni de derecha, somos el partido del pueblo. Del pueblo quiere decir aqu contra las lites. Populista hasta la caricatura, la extrema derecha modernizada propone limitar los derechos sociales exclusivamente para los franceses, retrata una Francia en decadencia bajo el peso de la inmigracin y el islam y fusila a las lites dirigentes. Con ese tro, consigue izarse all donde nadie lo imaginaba. Emmanuel Todd resalta que el Frente Nacional juega en dos casillas al designar a dos amigos: el enemigo de clase, la gente de arriba, los ricos, los poderosos, y un enemigo tnico, de abajo. El auge de la extrema derecha es el sntoma de un gran desarreglo donde el debate sobre seguridad e inmigracin pesa ms que los temas trascendentes, donde los dirigentes corren asustados detrs de los electores de la ultra derecha imitando a sus lderes, donde el modelo econmico europeo es de una austeridad de tumba, donde las polticas econmicas no tienen distincin aunque gobierne la derecha o la social democracia. El terreno es frtil: recesin, austeridad, inmigracin, desempleo, manoseos o dudas sobre la identidad. La sinfona ultranacionalista recin empieza a interpretar la marcha de su retorno triunfante.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-231189-2013-10-14.html



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