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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-10-2013

Espaoles que ya no son celebrando genocidios que fueron

Juan Carlos Monedero
Rebelin


Los que sentimos hermanos a los que viven en el continente americano, desde Mxico a Tierra de Fuego, y tambin a todos los que siente su tierra aunque estn en cualquier Norte, no podemos celebrar el 12 de octubre. Porque no se celebra el haber hecho dao, porque no se celebran las conquistas, porque no se celebran las masacres las buscadas y las provocadas aunque no fuera la intencin-. Porque no se puede celebrar el sometimiento de un continente, la esclavitud, la devastacin, el robo. Porque no se celebra la vergenza de haber pretendido descubrir a nadie. Porque no se celebra, si se es decente, cuando los celebrados an andan esperando una disculpa que permita el verdadero encuentro. Amrica Latina se sabe hija de tres continentes. Nosotros, desde esta Espaa irreconocible e irreconocida, no les dejamos sentir propio el decantado europeo que tambin les pertenece. De aqu salieron los conquistados. All estaban los que resistieron.

La hispanidad no existe. De hecho, ni siquiera Espaa ahora mismo existe. La hispanidad, seguramente ya no lo har nunca y, adems, es bueno que sea as. De ser algo el deseado dilogo entre Amrica y las Espaas, ser en el futuro, lejos del eurocentrismo, lejos del desprecio que anim a los que inventaron y propagaron el concepto, lejos de las nuevas formas de colonialismo econmico. La Espaa que celebra con un desfile militar y con reyes, prncipes y princesas el da de la aventura comn de vivir juntos es precisamente la Espaa que ya no vale. Una Espaa oxidada, rancia, casposa, biliosa, fea, autoritaria, centralista y desagradable. Llena de parados, de gente expulsada de las aulas, sin sanidad, sin educacin, sin respeto. Una Espaa odiosa que esconde la Espaa que podra ser si recuperramos nuestras decisiones. La Espaa federal, republicana, social que permitiera a las diferentes naciones que aqu han convivido seguir siendo un viaje comn en una referencia amable que incorpore y no expulse. Una Espaa que, lejos de segundas transiciones, traiga por fin una primera ruptura. Que permita entender ese pasado terrible compartido y que termine con viejas y nuevas ficciones (donde tambin estn las que levantan los que andan inventando desde diferentes rincones de la peninsula su propia historia queriendo desentenderse de la compartida realidad negra -no la leyenda- de la conquista).

Si los pueblos de Espaa deciden finalmente convivir y seguir juntos nunca escogern el 12 de octubre como el da de celebracin de estar unidos. Esa otra Espaa federal y social tendr que reconstruir su presente y su pasado, se disculpar por tanto dao hecho a otras personas y grupos (al menos desde la expulsin de judos y moriscos en 1492) y har lo posible para resarcir el atraso que ha contribuido a crear en otras partes del mundo.

Entonces cada vez que nos celebremos, los pueblos de Amrica Latina quiz tengan tambin ganas de celebrar con nosotros por todo lo que compartimos. Esa Espaa federal y republicana, comprometida con la democracia y la justicia social, podr ser tan atractiva como lo fue en los aos treinta. Cuando Neruda se senta en Madrid o en Barcelona como en casa, Oliverio Girondo comparta tertulia en Pombo con Gmez de la Serna o Lorca cruzaba el continente sin salir de su patio andaluz. Ese horizonte suena tan hermoso que uno no se explica por qu estamos tardando tanto. Mientras tanto, disculpen un ao ms, hermanos y hermanas de Amrica Latina, por esta absurda y terrible celebracin. Acepten como regalo que este ao los legionarios no han gritado Viva el Rey! S que no es mucho, pero imaginen cmo estamos que nos vale afirmar que algo es algo.

Blog del autor: http://www.comiendotierra.es/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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