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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-10-2013

Mitologa oficial y extraccin petrolera
Una cuestin moral y de principios: Yasun-ITT

Andrs Rosero E.
Rebelin


Cuando el Presidente Correa se dirigi al pas para anunciar el fin de la iniciativa Yasun-ITT, de dejar el petrleo bajo tierra, hizo gala de su capacidad meditica, pero muy a su pesar la presentacin radiografi a su gobierno. Es que en una decisin de esa envergadura inevitablemente afloran las concepciones y los intereses profundos en juego.

Desde la forma

El discurso oficial se dirige preferentemente a los jvenes porque se sabe que es el sector ms sensible y con evidente capacidad de movilizacin.

Ms an, dirigirse a ellos para recomendarles que no se dejen engaar presupone que solo el Presidente dice la verdad, que la suya es la Verdad y que solo l no pretende engaar. Presupone que siendo el representante del Estado ecuatoriano automticamente asume el inters general de la sociedad. Pero lo mnimo que hay que decir es que, como en cualquier Estado, el ecuatoriano tambin es un Estado de clase, por lo que sus representantes lo son del inters general de la clase que domina en esta sociedad. Es ms, concretamente, la decisin tomada obviamente favorece a determinados sectores de dicha clase que, sintomticamente, la han salido a defender. All se han posicionado personas vinculadas a la industria petrolera, en especial transnacional, como los ex-Ministros Ren Ortiz (del gobierno de Mahuad, quien firm el oneroso contrato con la Oxy que le garantizaba al Estado apenas el 15% de participacin), Fernando Santos (de la larga y oscura noche neoliberal, siempre haciendo lobby en favor de la privatizacin), Wilson Pstor (de este gobierno, pero tambin de la noche neoliberal).

Peor an, sostener con un tono compungido que como Presidente se ve obligado a tomar tal decisin muy a su pesar, es soslayar que desde el principio estuvo amenazando con el plan B (la extraccin del crudo) y que ya hace tiempo autoriz su estudio a Petroecuador.

Hasta el fondo

1) El mito del Progreso

Se nos vuelve a prometer no solo superar la pobreza (hoy s) sino financiar el desarrollo, apuntar al buen vivir, con el dinero del petrleo del Yasun.

Peridicamente a los ecuatorianos se nos ha hecho tal promesa. Hace 40 aos, cuando recin comenzaba la extraccin de petrleo en la Amazonia, ya se la hizo. La oferta del progreso y el desarrollo. Hoy, 40 aos despus, es claro donde estamos: seguimos en la periferia del capitalismo; quiz con mejores carreteras y ms infraestructura, a cambio de un gran impacto medioambiental y social en el Nororiente (como se verifica en el juicio contra Chevron) que incluy el etnocidio de tetetes y sansahuaris, pero finalmente no hemos superado nuestra condicin bsica. Este mismo gobierno de Rafael Correa hace unos aos volvi a levantar el mito del progreso, a propsito de su afn por entregar la gran minera al capital transnacional. Pero la verdad es que el Ecuador no ha dejado de ser un pas primario exportador y todas estas pretensiones gubernamentales (renegociacin petrolera, minera a gran escala, nueva ronda petrolera en el Suroriente, explotacin del Yasun-ITT) no hacen sino ahondar ese carcter. Ms all de las declaraciones sobre el buen vivir o sobre el cambio de la matriz productiva o sobre migrar hacia ser terciario exportadores, lo que efectivamente se hace solo reafirma nuestra ubicacin bsica en la divisin internacional del trabajo.

Quienes elaboran el mito del progreso para mercadearlo a la poblacin eluden mencionar nuestra situacin de pas perifrico y nuestro carcter primario exportador que provienen de nuestra insercin en el mercado mundial y de nuestra ubicacin en la divisin internacional del trabajo, que a su vez derivan de nuestra historia, de nuestra estructura y de nuestro presente. Eluden reconocer que el desarrollo no es solo un acto de voluntad, ni resultado de una cultura determinada, ni de posesin de riquezas siquiera, sino que es un fenmeno histrico-mundial bajo condiciones que lo posibilitan: pases que se especializan en la produccin industrial para el mercado mundial en base a transformaciones revolucionarias (la revolucin inglesa, la francesa, la independencia y la guerra civil norteamericana, la reforma Meiji y la re-industrializacin de posguerra en Japn,) y relaciones de fuerza que lo permiten (internamente y en su expansin hacia fuera); pases con un complejo colonial fuente de materias primas y de trabajadores, y mercado para la produccin (Gran Bretaa y algunos ms); pases con acceso a enormes recursos y con gran afluencia de capitales y fuerza de trabajo, que construyeron un sistema semi-colonial (EEUU, por ejemplo) [1]. Pero fundamentalmente, adems de las condiciones objetivas, sectores dominantes con un proyecto. Precisamente lo que ha carecido el Ecuador, y menos an va a haber en tiempos de globalizacin [2].

Adems, el mito presupone que lo deseable es seguir los pasos de los pases hoy desarrollados. Eso es imposible no solo porque no existen las condiciones histricas sino porque no hay manera de generalizar el modelo de industrializacin y el patrn de consumo asociado que les caracteriza, desconectados de la satisfaccin de las necesidades mayoritarias y del mnimo respeto al entorno natural. Se necesitaran varios planetas tierra para que todos tengamos el nivel de consumo que un estadounidense promedio. Pero ms all incluso, el modo de vida americano est lejos de ser el ideal a ser imitado pues se basa en el capitalismo salvaje, depredador e imperialista; en el capitalismo explotador y excluyente, que siembra desigualdad y pobreza, y devasta la naturaleza; que requiere de la agresin para apropiarse de los recursos naturales y del saqueo de los mismos; que se consolida en el consumismo hedonista e individualista.

Entonces, es imprescindible plantearse un paradigma alternativo. Es decir, tampoco es deseable copiar lo que est poniendo en peligro al planeta y condena a la pobreza y la explotacin a la mayora. A ello se agrega el problema de la viabilidad real de tal trayectoria, peor aun careciendo de proyecto de pas, democrtico e incluyente [3].

Pero adems, la promesa del progreso elude olmpicamente la profunda crisis de la civilizacin del capital en la que estamos inmersos. Oferta un ideal imposible de imitar y de realizar. Si bien la crisis de sobreproduccin estall a travs de la crisis econmico-financiera, tambin imprime su huella la crisis energtica. Adems est la crisis de pobreza y desigualdad, de polarizacin planetaria. Pero va ms all, hasta el conjunto de relaciones sociales bajo el influjo del capital: desde la esfera poltica con la crisis de la hegemona global norteamericana, la crisis poltico-militar del imperio o la crisis de las formas democrticas de la dominacin poltica; la crisis de las concepciones hegemnicas representada en la quiebra de la ideologa neoliberal y su matriz neoclsica; hasta la crisis paradigmtica que, atravesando todo lo anterior, se sintetiza con mucha claridad en la crisis del cambio climtico. Por ello, desde la perspectiva del sistema internacional como totalidad es evidente que todo apunta hacia la crisis de la civilizacin del capital.

Es decir, la promesa implcita en el mito del progreso no solo es poco realista (40 aos de explotacin petrolera lo demuestran) sino que no es factible (el desarrollo es un fenmeno histrico-universal) y pone en el centro una cuestin de principios: es imprescindible construir otro paradigma, no solo de industrializacin y de consumo, sino civilizatorio. El actual est en crisis.

2) La explotacin se hace para favorecer a los pobres: el mito de la redistribucin

La clase dominante necesit reconstruir su hegemona tras la profunda crisis del perodo anterior, signo de la cual fue el derrocamiento de tres gobiernos por movimientos masivos semi-insurreccionales. La revolucin ciudadana consiste precisamente en el rgimen necesario para restaurar el consenso activo de los dominados en un proceso complejo, donde requiri incorporar (mediatizadas) algunas reivindicaciones democrticas y populares, refuncionalizadas al renovado horizonte histrico-cultural de la dominacin. Esto incluy desde la apropiacin discursiva y simblica hasta bonos de la pobreza y dems medidas para reafirmar el dominio de clase. Si bien se vio obligada a hacer concesiones, fue para evitar las transformaciones estructurales. Busc cambiar el modelo para mantener el sistema. Es decir, cambiar algo para que no cambie nada. Es que en poca de bonanza (por los altos precios de las materias primas), alcanza para todos, hasta para embaucar-subordinar a los sectores populares con bonos y subsidios.

El relato gubernamental que pretende justificar la explotacin en el Yasun gira alrededor de la necesidad de recursos para superar la pobreza. Lo primero que se deduce del discurso presidencial es que todava hay pobreza y que es un problema importante (contra la propaganda oficial previa que, al menos, la minimizaba). Sin embargo, si con ms de 60 mil millones de dlares recibidos en 6 aos del petrleo no se elimin la pobreza, cmo van a hacerlo con 18 mil millones provenientes del ITT prorrateados al menos a 20 aos hacia adelante desde el inicio de la produccin? Adems, qu garantiza que si antes no lo hicieron, hoy si servirn a los pobres?

El gasto social es parte de las concesiones hechas al campo popular para reconstruir hegemona. Pero esas concesiones se resignifican en el nuevo contexto. No superan el asistencialismo-clientelar ni el horizonte de clase. Tambin han servido para dividir y cooptar, para subordinar. Se hicieron para legitimar el nuevo proyecto de dominacin en curso, para cambiar algo sin que cambie nada. Es cierto que ha aumentado el volumen del gasto social en relacin a los gobiernos neoliberales, pero sigue por debajo del que se hizo al inicio de los 80. Es cierto que han bajado los niveles de pobreza, aunque a un ritmo menor que en anteriores perodos similares y sobre la base de los gigantescos recursos del petrleo (un precio histrico). Entonces, incluso los logros sociales son insostenibles a largo plazo. Pero hasta hace tres aos no haba reforma ni en salud ni en educacin. Hoy lo adelantado sistematiza el inters del capital, en especial transnacional. Los bonos no superan las transferencias condicionadas, de origen bancomundialista. En salud, no existe modelo alternativo, peor alguno que apunte a la integralidad de la vida, a la prevencin; lo ms relevante es la inversin en infraestructura y equipos aunque sin los especialistas requeridos y las formas de neo-privatizacin (por ejemplo, los convenios con el IESS), sin priorizar la atencin primaria. Predomina la visin crematstica, no la de salud pblica. En educacin, la contra-reforma impuesta atiende a la necesidad del capital, en especial monoplico, no a la formacin integral de seres humanos. Alumbrada desde un fundamentalismo del darwinismo social (que sobrevivan los ms aptos), y atiborrada de una visin tecnocrtica que intenta medirlo todo (para vigilar y castigar), finalmente se reduce a capacitar fuerza de trabajo adoctrinada en la sumisin para un mercado segmentado: bachilleres no calificados, abaratados; profesionales calificados solo para manipular tecnologa; la investigacin bajo el frreo control de quien la pague.

Por otro lado, es cierto que ahora llegan mayores recursos a los pobladores amaznicos (quienes protagonizaban la paradoja de vivir junto al petrleo y ser de los ms pobres del pas), que han mejorado sus condiciones pese a que hay despilfarro y demagogia, pero tambin que tales asignaciones no son suficientes para acabar con la pobreza. Sin embargo, tales dineros provienen de la reforma a la Ley de Hidrocarburos impulsada por el gobierno actual que, en lugar de afectar las ganancias de las petroleras, redistribuyeron el 15% de utilidades de los trabajadores: 12% para las comunidades + 3% para los trabajadores; es decir, redistribuyeron lo que ya reciban los ecuatorianos. En cualquier caso, si se quera mejorar lo percibido por los pobladores no se deba dejar de exigir ms a las petroleras, lo que el gobierno eludi.

Pero si tanto importara el combate contra la pobreza no tendra sentido concesionar las principales riquezas nacionales. Tampoco, empear el petrleo a China para endeudarse. Y peor an, revivir contratos de concesin ya fenecidos legalmente (como fue el caso de Porta/Claro) con gran beneficio para la transnacional [4]. Buena parte de las principales riquezas del Ecuador estn en manos (directa o indirectamente) del capital transnacional. El petrleo, con contratos renegociados en favor de las empresas transnacionales, con su comercializacin intermediada por ellas, y para remate, en prenda por los prstamos chinos. La minera, las telefnicas, concesionadas. Y por esa va el futuro que se nos ofrece es ms de lo mismo: ahondar la re-primarizacin a travs de la gran minera y explotar el petrleo del Yasun.

Ms all de los discursos, los grandes beneficiarios de la explotacin petrolera han sido las compaas transnacionales y el capital interno (en especial monoplico) va contratos, subsidios, cobro de intereses, venta de bienes y servicios, etc. [5] Correa dice que est en contra de los banqueros. Sin embargo, la banca gan 393 millones de dlares el ao 2011 (El Comercio, 26/01/2012), como nunca antes; y gan 314 millones de dlares en el 2012 (El Comercio, 25/01/2013). Pero esto ha venido sucediendo desde hace algunos aos. Es decir, a contramano de las declaraciones, con el gobierno actual la banca indudablemente ha mejorado mucho sus utilidades. Es ms no solo la banca ha ganado, tambin el resto de grandes grupos son ms prsperos. Segn el SRI, en el 2006 los 42 grupos econmicos tuvieron ingresos de 12.600 millones de dlares, es decir el 30,2% del PIB. Para el 2010 ya eran 75 los grupos econmicos con ingresos de 25.400 millones de dlares, el 43,7% del PIB. Para el 2012, los 110 grupos econmicos con ingresos de 40.049 millones representaban el 47,3% del PIB.

Es decir, el gran capital sigue siendo hoy, en el segundo boom petrolero, el principal ganador del extractivismo, de la reprimarizacin. No las familias que reciben el Bono de la pobreza de 50 USD por mes, que adems se usa como mecanismo clientelar, de sujecin poltica.

3) El mito de la tecnologa

Se asegura que el uso de tecnologas de punta minimizar los impactos. Los tecno-burcratas intentan, como tributarios de la razn instrumental, con la mayor eficacia de los medios, eludir los fines. Como intermediarios de la lgica del capital contemporneo enarbolan la racionalidad crematstica para justificar la intervencin y la razn tcnica para asegurar la asepsia de la misma. Como sacerdotes de la nueva fe levantan la creencia en la omnipotencia de la tecnologa que es la forma especfica de la ideologa dominante en el capitalismo tardo (Mandel, 1987: 485) [6].

Hay que comenzar diciendo que no existen tecnologas perfectas. En toda intervencin humana existen impactos y contingencias. Ms an en la industria petrolera, donde influyen un sinnmero de factores imponderables y de riesgo, en todas sus fases. Hay que recordar que hace tres aos la British Petroleum (BP), la segunda petrolera ms grande del mundo, deca que la tecnologa para la produccin de petrleo en aguas profundas era segura y conocida. Hasta que no fue as, porque no aplicaron todas las medidas de seguridad requeridas. La lgica crematstica del capital se impuso para bajar los costos y producir ms rpido. La plataforma Deepwater Horizon se incendi y se hundi, produciendo el mayor derrame de la historia de EEUU (unos 4,9 millones de barriles expulsados al Golfo de Mxico), a lo que se sum el uso masivo de qumicos dispersantes (VVAA, 2010).

Ya en la prctica aparecen otro tipo de problemas. As, en el campo ITT hay que terminar de hacer la exploracin ms fina usando la ssmica 3D; esto es, en los puntos de interseccin de una cuadrcula colocar explosivos para delimitar el yacimiento. Pero esto, en medio del paraso mega-diverso Despus, se propone transportar la maquinaria y el personal va helicptero y/o fluvial. La perforacin horizontal, que implica mayores volmenes de materiales residuales segn informan los tcnicos. Se va a transportar la mezcla de crudo con agua y gas a las facilidades que estn en el campo Edn-Yuturi, para all procesarla.

Ahora bien, la ssmica implica realizar explosiones. Luego, la operacin significa el trasiego, el ruido, la tala de bosque, abrir trochas, levantar campamentos, que van a impactar a la fauna y la flora y van a aumentar la presin sobre los pueblos en aislamiento voluntario. Adems el ingreso de los trabajadores petroleros y la poblacin que suele acompaarlos para ofrecer servicios (prostitucin, comida, bares, droga, violencia, etc.). El transporte implica tender tubera, bombas, caminos, etc. El procesamiento en Edn-Yuturi necesitar ampliar las instalaciones. Adems que el petrleo extrado es pesado, que para su movimiento requiere mezclarse o calentarse, junto a millones de barriles de aguas de formacin. Es decir, no se debe minimizar los impactos que se van a producir.

Pero, incluso suponiendo que todo lo dicho se consiguiera controlar, la operacin petrolera implica riesgos ineludibles. En el Nororiente, por corrosin de la tubera (porque el Estado financia al mnimo a la empresa estatal), por malas prcticas, por accidentes (nunca posibles de excluir en cualquier actividad humana), por sismos, erupciones, etc., continuamente se producen derrames, algunos de ellos inevitables. Qu sucedera con un derrame dentro del parque mega-diverso? Adems los impactos son acumulativos y se vienen realizando desde la explotacin en los bloques cercanos, la maderera, etc. La presin sobre los grupos en aislamiento voluntario puede llevar al etnocidio porque se invade sus territorios y se limitan sus fuentes alimenticias, lo que puede empujarlos a la confrontacin violenta con otros grupos indgenas. La cosa no es tan simple como nos la pintan

Por supuesto existen tecnologas mejores y peores. Pero su utilizacin pasa por el filtro de la racionalidad del capital (que es de corto plazo), por el balance costo-beneficio que hace la empresa transnacional, como lo demuestra el mencionado caso de BP o las prcticas de la Texaco y otras petroleras en el Ecuador. En cuanto a las empresas estatales, estn atravesadas por los juegos de intereses capitalistas que se posicionan polticamente: si antes, en la noche neoliberal, se les boicoteaba para favorecer la privatizacin hasta por ineficiencia, hoy se favorece las alianzas estratgicas con China o Venezuela, por ejemplo. Pero los intereses del capital no solo se posicionan directamente. Tambin en formas ms indirectas, al convertirse en empresas operadoras, intermediarias, de servicios, etc., que van a ejercer ascendiente sobre sus contrapartes estatales. De cualquier forma, tales influencias se concretan en la legislacin, en los controles aligerados, en las garantas de rentabilidad, en las asociaciones, y dems, usando mtodos que pueden ir desde la intimidacin a la corrupcin. Por todo ello, las empresas y las entidades de control estatales terminan en la rbita de la racionalidad del capital. Es decir, las tecnologas se adoptan segn las necesidades del capital. Es ilusorio pretender que con la racionalidad tcnica (parcial) se puede confrontar la irracionalidad (general) del capitalismo tardo (ver Mandel, 1987: 495).

Solo el control de la sociedad, del conjunto de la poblacin y de los directamente involucrados, ejercido organizadamente junto al de los trabajadores, puede servir de garanta contra la sed insaciable de ganancia del capital.

4) Por qu el Yasun-ITT?: los meandros de la mitos oficiales

Cuando se baja de la retrica a los hechos, se ve quin es quin

(Rafael Correa Frase que remata la campaa propagandstica gubernamental)

La lucha social de casi 30 aos de resistencia frente al neoliberalismo, de las Huelgas Nacionales a los Levantamientos indgenas, pasando por un sinnmero de formas de resistencia sectorial, local, regional, etc., impidi la aplicacin salvaje del recetario neoliberal y los afanes autoritarios, cre un cierto protagonismo popular y un ambiente relativamente democrtico. Uno de los productos de esa historia de lucha popular, aunque conjugado con los intereses dominantes y transfigurado por ellos, es el proceso actual. Este resultado se ubica en el contexto histrico especfico. Como ya se mencion, la clase dominante vena de una profunda crisis de hegemona. Necesitaba superarla. Entonces, el papel histrico de la llamada revolucin ciudadana es contribuir a la reconstruccin de hegemona de la clase dominante: cambiar el modelo para mantener el sistema. Las concesiones hechas al campo popular (derechos y tambin promesas) fueron tiles para construir legitimidad al proyecto renovado de la dominacin.

Parte de ellas fue el discurso ecologista, cuyo punto culminante fue la proclamacin de los derechos de la Naturaleza en la Constitucin. Y el impulso a la Iniciativa que pretenda dejar el crudo bajo tierra, que daba continuidad a la idea de la moratoria petrolera que algunos grupos ecologistas venan posicionando desde hace ms de una dcada. Es decir, nadie puede declararse dueo de la misma. Adems que la Constitucin garantista de derechos hace rato viene siendo criticada desde ese ngulo por el gobierno, que exige todava ms derechos y poderes para s y menos para los ciudadanos, olvidando lo elemental, pese a que tiene consagrado el hiper-presidencialismo y las excepciones que se han convertido en regla. En este mbito el discurso oficial comete otro error bsico: nadie (ni la Constitucin) ha planteado los derechos de la Naturaleza en oposicin a los derechos de las personas. Antes al contrario, se trataba siempre de ampliar el radio de los derechos hasta reconocrselos a la Naturaleza sin menoscabar los de las personas. Pero en toda esta deriva (y en facilitar los atajos que est usando el gobierno) tambin influy el reformismo y su fetichismo legalista que sembr esperanzas ilusorias, dejando de lado que las leyes expresan una correlacin de fuerzas sociales. Entonces, hay que cambiar la realidad para cambiar las leyes y no esperar que cambiando leyes (incluso Constituciones) va a cambiar la realidad (ver Rosero, 2007).

Pero la Iniciativa Yasun-ITT tuvo problemas desde el principio. Correa puso al frente a Roque Sevilla, empresario turstico, a nombre del capitalismo verde. Al mismo tiempo, mantuvo abierto el Plan B de explotacin petrolera restndole credibilidad a la Iniciativa. El discurso oficial gir alrededor de una visin economicista que at la decisin de la Iniciativa al aporte en metlico del resto del mundo. Como si no se supiera que a los principales responsables del cambio climtico (EEUU, China, UE, etc.) poco les importa ste. Es ms, soslayando la crisis mundial (y europea especialmente) que restaba posibilidades favorables, ms an con un Plan B que se anunciaba persistentemente (en realidad parece que siempre fue el Plan A). Es decir, la Iniciativa con la atadura crematstica nunca tuvo demasiadas opciones.

Todava peor, dado que la tecnocracia es esclava de una episteme positivista, siempre se insisti en ndices (aunque nunca cambien los fundamentos de lo existente), resultados, dinero. Desde su perspectiva empirista, prima el pragmatismo ms pedestre inserto en el mundo de la pseudo-concrecin (Kosik), de la conciencia falseada que sistematiza la apariencia. As, la ruptura de la armona hombre-naturaleza se tamiz en trminos mercantilistas. Asimismo, la posible irrupcin en el parque mega-diverso y el aumento del riesgo para los pueblos en aislamiento voluntario se decidi en trminos de costo-beneficio a corto plazo. Pero, evidentemente, no todo es dinero

Entonces, se termin con la Iniciativa (se la remat) cuando se nombr a la jet-setter Yvonne Baki (ex-ministra de Lucio, ex-organizadora del Miss Universo que seguramente le fue muy rentable al igual que a su socio Donald Trump) como responsable de la misma. El capital transnacional no poda estar mejor representado. Ah (si faltaran ms pruebas) se transparent la voluntad poltica realmente existente.

5) Los lmites del modelo de la revolucin ciudadana o los mitos en verde limn

Lo que vino despus solo fue cuestin de tiempo. Del tiempo poltico de Correa: esperar la reeleccin, ver qu pasa con la mega-minera. El que la explotacin minera se haya demorado por la cada de precios internacionales, pese a las reformas legales negociadas con los chinos en favor del capital transnacional, puso nuevas urgencias.

Sobre la base de la insercin subordinada en el mercado internacional resultado de la especializacin primario exportadora (ms an con la dolarizacin), el gobierno ha mantenido intocada la estructura de la economa ecuatoriana, la matriz productiva heredada, y tampoco ha cambiado la poltica extractivista. Se sigue exportando el petrleo e importando derivados, sin industrializar nuestra materia prima. Ms bien, se puso mayor nfasis en la intervencin del Estado pero en un contexto bajo la hegemona reconstruida del capital monoplico. En una economa petrolera, el Estado es el principal actor econmico. Adems es la estructura que efectivamente controla Correa y de la que obtiene legitimidad, la palanca para la acumulacin de la fraccin emergente en un proceso de modernizacin capitalista. En el modelo implementado se combinan elementos neo-desarrollistas y de capitalismo de Estado (que propician la emergencia de nuevos sectores de burguesa), con continuidades neoliberales y con modificaciones institucionales, para apuntalar la modernizacin capitalista y la conformacin de un nuevo bloque en el poder. Bajo la hegemona del capital transnacional (chino, europeo, brasileo,), en acuerdo (subordinante) con el capital monoplico tradicional interno, la fraccin emergente hace su acumulacin originaria desde el poder poltico.

Mientras los grandes recursos naturales son concesionados o explotados en asociacin con el capital monoplico (en general transnacional) que maneja lo fundamental de la economa, las demandas de la mayora de la poblacin son incorporadas ( resignific ndolas) a la lgica del capital: son contratos (en infraestructura, en servicios, en consultoras, etc.), son concesiones (carreteras, puertos, aeropuertos, etc.), son privatizaciones (telfonos, internet, etc.), son subsidios (condicionados o no), salarios, gasto pblico, que incrementan la demanda, que facilitan la circulacin, que incentivan la produccin, etc. Es decir, sin un cambio estructural que afecte al capital monoplico, que instaure el control social sobre la produccin y la distribucin, que construya el autogobierno de los/as trabajadores/as, la expansin del gasto estatal, el capitalismo de Estado, la reactivacin de la economa, incluso su crecimiento, siempre inevitablemente terminan en provecho del capital. De all que, cuando se agota el auge, cuando se estanca la economa, el capital reparte las cargas lo ms desiguales posibles. Y los primeros en ser afectados sern las grandes mayoras. Es un profundo error pretender que con subsidios y/o con gasto pblico y/o mejorando la distribucin (que por cierto est determinada por el modo de produccin, Marx, 1977: I, 19), etc., va a disminuir la desigualdad de forma permanente y sostenida, porque el capital genera y reproduce la desigualdad. Adems, la intervencin del Estado (Estado de clase) se hace para reactivar la economa capitalista; es decir, el Estado debe satisfacer dos funciones bsicas: acumulacin y legitimacin (OConnor, 1981: 26) y el gasto estatal atiende a esas funciones. Por lo que el reformismo se revela como una forma de gestionar el inters dominante, y de encubrirlo [7].

Pero hay ms. Tal modelo que combina ruptura y continuidad respecto del neoliberalismo (incluso ms continuidad que ruptura), expresa la hegemona del capital monoplico (en especial, transnacional) bajo las nuevas condiciones [8]. Y es implementado por un rgimen bonapartista sui-gneris precisamente por carecer de proyecto nacional, que nace como solucin de compromiso al interior del capital monoplico y de control social sobre los sectores populares [que] aparenta erigirse por sobre las contradicciones para arbitrar, y termina enredado en ellas (Rosero, 2010: 231). Es decir, tal modelo sintetiza la renuncia a construir el capitalismo nacional (ni siquiera eso), siendo portador del inters compromiso al interior del capital monopr nuestra materia prima. lismo ()transnacional. Por lo tanto, la diferencia fundamental entre el gobierno Nacionalista-Revolucionario del Gral. Rodrguez Lara de inicios de los 70 (primer boom petrolero) y el actual, es que aqul si tuvo un proyecto nacionalista, concretado especialmente en la defensa de las 200 millas de mar territorial (hoy enterrada con la firma de la Convemar!) y en la recuperacin de la riqueza petrolera en contra del inters imperialista (nacionaliz el petrleo, cre una industria petrolera ecuatoriana, levant la empresa estatal, entre otros logros), aunque sin prever los impactos. En contraste, el gobierno actual expresa la hegemona (reconstruida) del capital transnacional (chino, en especial) en asociacin (subordinante) con el capital monoplico interno y con la fraccin emergente (de la que sectores de la tecno-burocracia intentan formar parte) que hace su acumulacin originaria desde el poder del Estado. Es decir, de afirmacin nacional anti-imperialista, solo la retrica.

Pero adems, la modernizacin capitalista, que pone un nuevo bloque de clases en el poder y que posibilita la acumulacin originaria de la fraccin emergente, requiere de la contraparte autoritaria que lo viabilice. Es que el ejercicio de hegemona es siempre una combinacin de consenso y de coercin, sta ltima acentuada en un rgimen bonapartista. Y el gobierno actual as lo entendi desde el principio, desde Dayuma. Ha criminalizado la protesta social, ha enjuiciado por sabotaje y terrorismo a ms de 200 dirigentes sociales, se ha cebado con colegiales por manifestarse (hasta encauzarles penalmente), adems del manejo de la seguridad y la vigilancia, el proyecto Libertador que, como la legislacin post-11/9, se plante espiar a los ciudadanos, etc. El gobierno pretende disciplinar a la sociedad para imponer su modelo con la pedagoga del miedo y la represin, en defensa del inters del capital. Hoy se reprime a los manifestantes contrarios al abandono de la Iniciativa Yasun-ITT, se amenaza a los colegiales que se atrevan a expresarse con excluirles de su establecimiento educativo en un claro atentado contra sus derechos humanos, se ponen cortapisas a los reportajes sobre el parque (permisos, garantas, controles), se agrede y se miente sobre un cantautor irreverente Adems del aluvin propagandstico.

El modelo econmico cuyo dinamizador fundamental es el gasto estatal (en una estructura no modificada y en un Estado capitalista) es insostenible a largo plazo. Pese al gigantesco ingreso petrolero que ha batido rcords histricos, bonos y gasto no son sostenibles. Al igual que el reparto para todos (con las asimetras propias de una sociedad de clase), el empleo que se deriva, los bonos y subsidios, etc. La mediatizacin de las reivindicaciones populares, que se ha movido entre la concesin y la propaganda, tampoco puede ser indefinida. Finalmente, el modelo (y el gobierno) est topando sus lmites.

Indudablemente, el gobierno se vio obligado a tomar la decisin de explotar el crudo (de una de las ltimas regiones no invadidas) por el hambre voraz de recursos que padece. El gasto incontrolado, base de su gestin econmica y de su reproduccin poltica, imprescindible para sostener la acumulacin de capital y los mecanismos clientelares, exige ms y ms financiamiento. Para defender su decisin, el gobierno y sus portavoces dicen que se hace por el inters nacional, para atacar la pobreza y para solventar el cambio de la matriz productiva. Sobre lo primero, ya sabemos a qu atenernos. En cuanto a lo segundo, es la confesin de que en seis aos poco o nada han avanzado, como el mismo Presidente reconoce. Que, al mantenerse intocada la estructura, la poltica econmica solo poda redundar en ampliar la concentracin de la riqueza y en sostener el carcter primario exportador.

Pero la necesidad de recursos para sostener el gasto no solo se ha cobrado la Iniciativa Yasun-ITT, est obligando al gobierno a plantearse otras medidas. Desde el recorte de gasto burocrtico (almuerzos, viticos y dems), ampliar el acceso a los dineros del IESS, atacar conquistas laborales, hasta focalizar el subsidio a la gasolina o eliminar el del gas a cambio de cocinas de induccin (una nueva oportunidad para la acumulacin). Es ms, el petrleo del Yasun puede servir para garantizar nuevos prstamos chinos.

Con la misma facilidad con que se impuls la Iniciativa, hoy se defiende lo inverso. La propaganda hace una voltereta imposible, se niega lo que antes fueron los argumentos centrales para sostener la Iniciativa: los pueblos en aislamiento voluntario no existen en la zona, se les desaparece para justificar la explotacin; los impactos medioambientales estarn bajo control, es ms, gracias al petrleo se podr preservar mejor la biodiversidad. Lo que antes no era bueno, ahora es lo deseable. No solo eso. De pronto hoy es imprescindible el petrleo del Yasun, es lo que faltaba para progresar, para construir las carreteras, las escuelas, los hospitales, que nos faltan. La propaganda elabora la realidad a conveniencia. Se ofrece fondos para los municipios, las prefecturas, las parroquias, como si el dinero estuviera a la mano o viniera de golpe. O se amenaza con el apocalipsis si no se explota el petrleo La clase dominante suele levantar el discurso del inters nacional para arropar los intereses propios.

6) Una perspectiva desmitificadora

O revolucin socialista o caricatura de revolucin

(Ernesto Che Guevara) [9] 

El socialismo del siglo XXI devino en el capitalismo dependiente en el contexto de la globalizacin y la crisis internacional del capital. Es decir, el gobierno actual solo es el proceso de reconstruccin hegemnica, por lo que no implica ningn cambio estructural. No hay revolucin, ni siquiera ciudadana. Entonces, la explotacin del petrleo del Yasun es la continuacin de la lgica gubernamental. Es la consecuencia de los mitos y premisas de esta revolucin sin revolucin, o como deca el Che, de esta caricatura de revolucin.

La nocin del buen vivir o sumak kawsay plantea otra manera de entender el mundo y las relaciones, otro modo de vida, otra civilizacin. Trasciende el bienestar neoclsico individualista al cual trata de reducirlo el discurso oficial. Va ms all del desarrollismo economicista y de la reprimarizacin. Plantea otra episteme, incomprensible para la tecno-burocracia atrapada en los lmites de su conciencia fetichizada (colonizada por el fetichismo mercantil, regida por la lgica de las cosas), prisionera en el mundo de la pseudo-concrecin. El sumak kawsay reivindica la primaca de la lgica de la vida (de las personas y la naturaleza) por sobre la lgica de la muerte (de la ganancia y las cosas, del capital).

El gobierno nos convoca a `profundizar un modelo neo-desarrollista, reprimarizador (extractivista), bajo la hegemona del capital monoplico (en especial transnacional) indiscutida tras seis aos en el poder, con continuidades neoliberales y con cambios apenas institucionales que lo han hecho factible. Es decir, a ms de lo mismo. Adems afectar el paraso mega-diverso y poner en riesgo a los pueblos en aislamiento voluntario, para qu? Para reafirmar nuestra situacin primario exportadora y perifrica, de un capitalismo dependiente? A esos altsimos costos? En estas condiciones, es preferible que el petrleo se quede bajo tierra.

Incluso ms all de lo dicho hasta aqu, todo el sacrificio (humano, medioambiental) y los riesgos que implica la explotacin petrolera en el Yasun, para qu? Para que gane el capital monoplico (en especial transnacional) como ha sido la experiencia histrica (en forma directa o indirecta)? Para que en parte sea trofeo de saqueo o premio a la corrupcin (como tantas veces ha pasado)? Para que sea til a la reproduccin poltica y se lo malbarate en el clientelismo? Para favorecer al capital chino? En estas condiciones, es preferible que el petrleo se quede bajo tierra.

En una sociedad capitalista, donde no se ha producido un cambio estructural, donde la dominacin de clase no ha sido afectada de manera fundamental, como es el caso de la sociedad ecuatoriana actual, la lgica de la ganancia rige la vida (econmica, poltica, social, cultural, medioambiental,) de tal sociedad. La explotacin petrolera en el Yasun no puede ser la excepcin. Frente a la voracidad del capital es preferible que el crudo se quede bajo tierra. Pero no para que otros sectores (del capitalismo verde) aprovechen para mercantilizar la naturaleza o los pueblos. Sino para darnos la oportunidad de construir un paradigma alternativo, para en un proceso de transformacin estructural dar viabilidad a otro tipo de sociedad.

La decisin de explotar el petrleo del Yasun debe ser tomada por el pueblo ecuatoriano en su conjunto, pese a los consabidos riesgos de demagogia, de utilizacin de las necesidades postergadas y de abuso propagandstico. No es lo ptimo, pero frente al control total de Correa de todos los poderes (y la aplanadora consiguiente), la consulta por lo menos abre un espacio de debate y educacin poltica y ambiental. La oposicin tica y la accin testimonial no son suficientes frente al poder absolutista, pero son necesarias y pueden ser complementarias a los otros esfuerzos. Pero habra que ir ms all. Adems, habra que exigir que la poblacin directamente afectada tenga el derecho a participar en una consulta previa vinculante sobre la realizacin (o no) del proyecto, lo cual rebasa la legalidad existente. El resultado de una eventual consulta no exime de responsabilidad histrica a los impulsores de la explotacin petrolera en el Yasun, ms an cuando se han volcado al ofrecimiento fcil, clientelar, y a la propaganda, que dejan ver los intereses crematsticos y politiqueros que los animan. Incluso, en el peor escenario, vencern, pero no convencern (Unamuno frente a la soldadesca franquista), porque la mentira tiene patas cortas y ms temprano que tarde se devela. La propaganda no puede sustituir a la perspectiva histrica. Su efectividad se reduce al corto plazo. Se diluye con el paso de los das, al contrario de aquella visin histrico-estructural que gana en profundidad con el tiempo. Las formas han cambiado y son distintas (lo cual es importante), hoy predominan las formas y los mtodos de la democracia meditica, de la manipulacin heredera de Goebbels, pero el enfrentamiento fundamental sigue siendo contra el capital. La historia es nuestra y la hacen los pueblos, proclam Allende frente al asalto fascista.

En otro tipo de sociedad (en que predomine la lgica de la vida, de la satisfaccin de las necesidades bsicas respetando el entorno natural) se acataran todos los procesos democrticos requeridos para decidir la explotacin de los recursos naturales, obligatoriamente hecha por la empresa estatal especializada bajo control social independiente (sobre la empresa y sobre el proceso) con la participacin de las organizaciones populares y de los trabajadores, del pueblo en su conjunto actuando organizadamente, esto es, ejerciendo su auto-gobierno. Pero con seguridad, en esas condiciones se evitara una explotacin que pusiese en riesgo a los pueblos en aislamiento voluntario y a la mega-biodiversidad. Pero por supuesto, para garantizar que tal perspectiva sea efectiva en todo sentido, se requiere una transformacin realmente revolucionaria que supere las necesidades y los horizontes del capital.

Notas:

[1] La experiencia histrica ensea que se requiere un proceso de desarrollo autocentrado, la desconexin relativa del mercado mundial; ms adelante, la reforma del agro, el proteccionismo, el control del poder poltico, la abierta intervencin estatal. Esto junto con el control del conocimiento y los procedimientos tecnolgicos y la maduracin de una cultura burguesa empresarial. Es ms, para cuajar puede demorar mucho e incluso necesitar de estmulos externos, a costa de genocidios y barbarie: en Europa tard varios siglos y necesit de Amrica y el resto de colonias para acabar de cristalizar; en EEUU fue la migracin de gente y capitales, y la conquista del territorio con enormes riquezas, la matanza de indgenas y la explotacin de los esclavos, lo que aceler el proceso; en Japn fue la reforma Meiji (con la abolicin del feudalismo y el expansionismo volcado a Asia) que desat un proceso de modernizacin que ha combinado de manera original la imitacin y la innovacin, las tradiciones culturales y el espionaje industrial, el militarismo (hasta la II Guerra Mundial), las exportaciones y la inversin de capitales (ms desarrolladas en la actualidad).

[2] Los procesos contemporneos involucran nuevas complejidades. As, las experiencias de desarrollo capitalista en el Sudeste de Asia en buena parte fueron posibles por las condiciones de guerra fra, que no existen en la globalizacin neoliberal bajo la hegemona unipolar norteamericana; adems muchos casos se construyeron bajo frreas dictaduras para imponer el proyecto hegemnico vinculado al capital transnacional. Tampoco tenemos a nuestro haber un triunfo revolucionario como en China que abri un proceso de desconexin y de construccin de un mercado interno que, en su degeneracin burocrtica, llev a la restauracin capitalista con cierto grado de autonoma pero con gigantescos costos sociales y medioambientales.

[3] Para una discusin ms profunda sobre el carcter del gobierno actual y de su proyecto, ver Revolucin Ciudadana y reconstruccin de hegemona , Rosero, 2010.

[4] Para tener una idea de lo que esto significa hay que recordar que la telefona mvil dej USD 2.900 millones en rentabilidad (2009) (La Hora, 7/03/2010, B-1). El duopolio constituido por Claro y Movistar controla sobre el 97% del mercado, con contratos a 15 aos plazo, en expansin gracias a las nuevas frecuencias entregadas para implementar las nuevas tecnologas. Resalta el contraste con la ganancia prometida por el petrleo del Yasun, 18 mil millones: algo que se recuperara en pocos aos si no se hubiera entregado el mercado al duopolio mencionado.

[5] Sin el petrleo hubiera sido imposible cubrir los mega-subsidios entregados al capital monoplico. La sucretizacin de la deuda externa privada desde mediados de los 80 (1.300 millones solo por el diferencial cambiario, Acosta, 1994: 245) o el salvataje bancario de finales de los 90 (8.072 millones, Comisin Investigadora de la Crisis Econmica Financiera, 2007: 46).

[6] Pese a que la tecnologa no es buena ni mala, ni tampoco neutral (Melvin Kranzberg), los especialistas carentes de una visin contextual global abordan los problemas del sistema social con una ptica funcional, siendo su contraparte filosfica el neopositivismo (Mandel, 1987: 493).

[7] Como reconoci el mismo Presidente Correa: El modelo de acumulacin no lo hemos podido cambiar drsticamente. Bsicamente estamos haciendo mejor las cosas con el mismo modelo de acumulacin, antes que cambiarlo, porque no es nuestro deseo perjudicar a los ricos, pero s es nuestra intencin tener una sociedad ms justa y equitativa (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=143188).

[8] Mientras el coronel Lucio Gutierrez, auto-proclamado el mejor amigo de EEUU, se declar admirador de Taiwn e intent los negocios con China, Rafael Correa pese a la retrica soberanista nos ha colocado en la rbita china y mira a Corea como un paradigma. Eso para no hablar de la hegemona transnacional, de la ofensiva anti-laboral, de la reprimarizacin, de privatizaciones, contratos y concesiones (petrleo, minera, telefnicas, seguros, EQ2, en la salud, en la educacin, en universidades,), de criminalizacin de la protesta social, del falso discurso de la seguridad, de la renovada alineacin con el Plan Colombia, etc.

[9] Guevara, 1977a: 361.

Bibliografa

Acosta, Alberto, La deuda eterna, 4 edicin, Quito, Libresa, 1994, 397 pp.

Banco Central del Ecuador, Informacin Estadstica Mensual, varios nmeros, Quito.

Comisin Investigadora de la Crisis Econmica Financiera, Sntesis de los resultados de la Investigacin, Julio de 2007, 82 pp. (pdf).

Guevara, Ernesto, Mensaje a los pueblos del mundo a travs de la Tricontinental, Escritos y Discursos, Ed. de Ciencias Sociales, La Habana , 1977a, t. 9, pp. 355-372.

Mandel, Ernest, El capitalismo tardo, Mxico, Ediciones Era, 1987, 576 pp.

Marx, Karl, Lneas Fundamentales de la crtica de la economa poltica (Grundrisse), Barcelona, Editorial Crtica, 1977, 2 tomos, XLIII-586 pp.-552 pp.

O'Connor, James, La crisis fiscal del Estado, Barcelona, Ediciones Pennsula, 1981, 348 pp.

Rosero, Andrs, La Asamblea Nacional Constituyente en la perspectiva de construccin contra-hegemnica, Quito, Ecuador Decide Democracia Socialista, Agosto 2007, 12 pp.

Rosero, Andrs, Revolucin Ciudadana y reconstruccin de hegemona en Memorias del VII Seminario internacional Marx Vive, Universidad Nacional de Colombia, octubre de 2010, http://www.espaciocritico.com/sites/all/files/libros/mrxvv7/Marx_vive-AL_en_disputa-12.pdf

Servicio de Rentas Internas, http://www.sri.gob.ec/web/guest.

VVAA, Derrame de petrleo en el Golfo en National Geographic, vol. 27 - Nm. 4, octubre de 2010, pp. 2-31.

Andrs Rosero E. Economista. Profesor de la Escuela Politcnica Nacional, Quito.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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