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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-10-2013

Israel no reconocer una nacionalidad israel porque pretende mantener el carcter judo a toda costa

Jonathan Cook
Uruknet

Traducido para Rebelin por Loles Olivn Hijs.


Israel es probablemente el nico pas que miente a la comunidad global cada vez que uno de sus ciudadanos cruza una frontera internacional. Lo hace porque los pasaportes que emite contienen una falsedad. Cuando un funcionario de fronteras abre un pasaporte israel para inspeccionarlo lo que es que declara que la nacionalidad del titular del pasaporte es la israel. Y sin embargo, dentro de Israel, ningn funcionario estatal, ni agencia gubernamental, ni tribunal reconoce la existencia de una nacionalidad israel.

Este mes, el ms alto tribunal del pas, el Tribunal Supremo de Israel, ha afirmado explcitamente que no poda ratificar la nacionalidad israel. Por el contrario, los jueces han dictaminado que la ciudadana y la nacionalidad en Israel deben considerarse categoras completamente distintas, como lo han sido desde la fundacin de Israel en 1948. Todos los israeles tienen la ciudadana israel pero nadie goza de la nacionalidad israel.

Esta ficcin de nacionalidad israel que figura en los pasaportes israeles y cmo se presenta a la comunidad internacional, no es meramente otra de las excentricidades legales de Israel. Es la piedra angular de la existencia de Israel como Estado judo y de ello dependen muchas cosas.

Con esta sencilla falsedad, Israel consigue manipular a su poblacin excluyendo a los refugiados palestinos de sus tierras y hogares mientras permite que millones de judos emigren [a Israel]. Y el mismo engao ha servido para encubrir un sistema de segregacin en los derechos legales una forma de apartheid entre los judos israeles y la minora palestina del pas, que representa una quinta parte de la poblacin total.

Mientras tanto, la necesidad de mantener el carcter judo del Estado a toda costa se est convirtiendo en el principal obstculo erigido por Israel para impedir que se alcance un acuerdo de paz con los palestinos.

Entonces, cmo funciona este truco de magia israel? De manera perversa, la nacionalidad en Israel no se basa en una identidad cvica compartida como ocurre en la mayora de los sitios, sino en la identidad tnica propia. Ello significa que para la inmensa mayora de los ciudadanos israeles su nacionalidad corresponde a una de dos categoras, o judos o rabes. Es por ello que Israel debe falsear sus pasaportes: ningn funcionario de fronteras permitira entrar a una persona cuyo pasaporte declarase simplemente que es rabe o judo.

La peculiaridad de este sistema de clasificacin destaca adems por sus anomalas. Qu hace Israel con el pequeo grupo de no-judos que se casan con un israel y optan posteriormente por la naturalizacin? La respuesta es que el Estado puede elegir entre ms de 130 nacionalidades. A los que no encajan los que no son ni judos ni rabes se les asigna normalmente la nacionalidad que tenan antes de naturalizarse, sean franceses, britnicos, estadounidenses, georgianos, ucranianos, etc.

En este sistema arcano hay mucho en juego y es por ello que desde 1948 el Tribunal Supremo de Israel ha fallado en tres ocasiones en contra de grupos de ciudadanos israeles que han exigido el derecho a ser identificados como nacionales israeles.

Este mes, ante una peticin de un grupo denominado Soy israel, los jueces han sostenido que el reconocimiento de tal nacionalidad pondra en peligro los principios fundamentales del Estado. En palabras del juez Hanan Melcer, unir la ciudadana y la nacionalidad israel ira en contra tanto de la naturaleza juda como de la naturaleza democrtica del Estado. Anita Shapira, profesora emrita de Historia juda de la Universidad de Tel Aviv, coincide y ha declarado que los solicitantes han planteado una demanda revolucionaria.

Sin embargo, Aeyal Gross, profesor de Derecho de Tel Aviv, sostiene una opinin diferente. El fallo, escriba en el diario Haaretz, seguir sepultando la posibilidad de tener una verdadera democracia en Israel.

Entonces, por qu el Tribunal tiene tal aversin a la nacionalidad israel? El concepto de ciudadana en Israel proporciona alguna pista. Otro hecho incmodo es que Israel no cuenta con una, sino con dos leyes de ciudadana: la famosa Ley de Retorno de 1950 otorga a cualquier judo del mundo el derecho de ir a Israel y recibir al instante la ciudadana; la mucho menos conocida Ley de Ciudadana, aprobada dos aos despus, confiere la ciudadana en circunstancias muy restringidas a los no-judos.

El propsito principal de la Ley de Ciudadana de 1952 fue conceder la ciudadana, con retraso y de mala gana, a la pequea proporcin de palestinos que consiguieron permanecer dentro de Israel en 1948 y a sus descendientes. Hoy en da son una minora importante y cada vez mayor.

Pero como Israel no tiene una poltica de inmigracin ms all de la Ley del Retorno, que se aplica slo a los judos de todo el mundo, la Ley de 1952 es asimismo la nica va por la cual un no-judo puede naturalizarse. En la prctica, se aplica nicamente a las escasas personas que anualmente contraen matrimonio con ciudadanos israeles y que estn dispuestas a entrar en un proceso de naturalizacin largo y por lo general antagnico. Una Ley adicional impide la naturalizacin a la mayora de los palestinos fuera de Israel, as como a los ciudadanos rabes, incluso aunque hayan contrado matrimonio con un israel.

El propsito de toda esta argucia legal es mantener la existencia de Israel como Estado judo es decir, el Estado de la gente juda. En otras palabras, est diseada para perpetuar un sistema que tiene dos objetivos esenciales: asegurar una mayora juda dominante en Israel, y aplicar la segregacin en la ciudadana y en los derechos legales sobre la base de la pertenencia tnica.

Tal segregacin es posible porque Israel, adems de reconocer slo las nacionalidades tnicas, solo confiere derechos nacionales a un grupo nacional, el de los judos. De esta distincin legal arranca gran parte de la discriminacin estructural de Israel: los palestinos que tratan de reclamar la igualdad incluso ante los tribunales, se enfrentan a un sistema jurdico en el que sus derechos cvicos como ciudadanos estn siempre superados por los exclusivos y superiores derechos nacionales que goza la poblacin juda.

Si el gobierno o los tribunales decidieran la existencia de una nacionalidad israel, se acabara este problema. El reconocimiento de una nacionalidad israel, como saben muy bien los responsables del gobierno y los tribunales, supondra la igualdad entre los ciudadanos o un Estado de todos los ciudadanos israeles, una democracia, como la minora palestina de Israel ha venido reclamando en las urnas durante casi dos dcadas.

La realidad es que un Estado judo requiere la segregacin estructural: en la asignacin de tierras, el 93% de las cuales han sido nacionalizadas para la poblacin juda, y en recursos como el agua; en la residencia, que hace que los judos y los ciudadanos palestinos vivan casi enteramente separados; en la educacin, para la que los judos y los ciudadanos palestinos tienen escuelas separadas y desiguales; en el empleo, donde vastos sectores de la economa se definen como relacionados con la seguridad, incluidos los sectores acuferos, de la construccin y de las telecomunicaciones, y por lo tanto abierto slo a judos.

Pero, adems, y de manera igualmente problemtica, un Estado judo tambin privilegia a los judos que no son ciudadanos, a los que viven en Brooklyn o en Londres, por encima de los palestinos que tienen de hecho la ciudadana. Lo hace a travs de la bifurcacin de [los conceptos de] ciudadana y nacionalidad.

Porque desde el punto de vista de Israel en su definicin de un nacional judo estn incluidos los judos de todo el mundo incluso aquellos que nunca han puesto un pie en Israel, que pueden adquirir una propiedad al Estado en la mayor parte del 93% del territorio que fue nacionalizado, la mayora tomada por la fuerza a los refugiados palestinos. A los ciudadanos palestinos, por su parte, se les restringe mayoritariamente a vivir en el 3% de las tierras que han mantenido hasta ahora fuera del alcance del Estado.

En resumen, Israel se concibe a s mismo no como representante principalmente de los ciudadanos israeles, ni siquiera como representante de los ciudadanos judos israeles sino como representante de los judos de todo el mundo de los que tienen la ciudadana, as como de aquellos que an tienen que aprovecharse de la misma e inmigrar bajo la Ley del Retorno.

Qu tiene esto que ver con el proceso de paz? Dado que la presin internacional ha pedido a Israel en los ltimos aos que reconozca un Estado palestino, Israel ha planteado una nueva condicin para que las negociaciones tengan xito: la direccin palestina debe reconocer a Israel como Estado judo.

La mayora de los observadores han asumido que esto tiene que ver con la necesidad desesperada de Israel de evitar que millones de refugiados palestinos reclamen el Derecho al Retorno. Parcialmente tienen razn, pero por razones equivocadas.

El futuro de los refugiados ha formado parte durante mucho tiempo del dossier del estatuto final que ha de decidirse en conversaciones. Hasta la mayora de los palestinos duda de que la Autoridad Nacional Palestina vaya a insistir en poco ms que en el retorno simblico de unos cuantos refugiados, sobre todo ancianos, a Israel. As que plantear de nuevo esta cuestin, en trminos de que se reconozca el carcter judo de Israel, resulta en gran medida redundante.

La lgica de Israel es un poco diferente. Israel necesita que el liderazgo palestino acepte su carcter judo como una forma de subvertir futuras reclamaciones de igualdad por parte de la minora palestina de Israel. Si la minora palestina lograra obtener la igualdad de ciudadana poniendo fin al extrao concepto de nacionalidad de Israel entonces podra plantear reivindicaciones que revocaran la perversa realidad que conlleva la definicin de Israel como Estado judo.

La ms importante sera la reivindicacin de poner fin a los privilegios especiales de inmigracin que gozan los judos. La minora palestina insistira en una ley de inmigracin igualitaria que diera a sus familiares en el exilio los mismos derechos de convertirse en ciudadanos israeles que los judos de todo el mundo disfrutan actualmente. Y eso significara un Derecho de Retorno por otros medios.

As que al rechazar este mes una nacionalidad israel, el Tribunal Supremo de Israel tambin ha jugado otro papel: empujar las esperanzas de un acuerdo de paz un poco ms lejos an.


Fuente original:http://www.uruknet.info/?s1=2&p=101717&s2=16


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