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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-10-2013

Los silencios del Papa Francisco

Vicen Navarro
Pblico.es


Cuando el nuevo Papa fue elegido por los dirigentes de la Iglesia Catlica, hubo una respuesta muy favorable de la mayora de medios de informacin (que son tambin medios de persuasin), consecuencia de un estilo muy diferente a sus antecesores, y a unas posturas que sealaban un Papado distinto. Algunas voces, sin embargo, expresamos nuestras reservas (ver mi artculo Posibilidades y limitaciones del nuevo Papado, de Francisco, Pblico, 05.09.13), basadas en el silencio que el Obispo argentino Bergoglio haba mantenido frente a las brutales violaciones de los derechos humanos hechas por la dictadura argentina (brutalidad ejercida frente a los resistentes a aquel rgimen, que se haba establecido en aquel pas en defensa de sus grupos ms privilegiados). Dicho silencio pareca traducir una falta de sensibilidad hacia las violaciones de derechos humanos realizadas por dictaduras prximas a la Iglesia Catlica.

Inmediatamente aparecieron respuestas a nuestras reservas, acentuando que tal prelado, el Obispo Bergoglio, no haba colaborado con la dictadura (a diferencia de gran nmero de jerarcas de la Iglesia Catlica argentina) y que su silencio responda ms a un deseo tctico de, con su silencio, poder ayudar a las vctimas, justificando as que no denunciara pblicamente a los verdugos de tales vctimas. Tengo que admitir que no me convenci mucho esta respuesta, dada por muchas autoridades de la Iglesia cuando se les critica su silencio frente a dichas violaciones.

Ahora bien, las declaraciones hechas por el Papa Francisco durante el inicio de su Papado parecan confirmar que el silencio que adopt frente a la dictadura argentina poda deberse, despus de todo, a su tacticismo. En varias ocasiones ha alentado a los creyentes catlicos a que no se limiten a ayudar a los pobres, sino que vayan ms all y trabajen para eliminar las causas de la pobreza, interviniendo activamente en poltica si ello es necesario. Es ms, en varias ocasiones ha sealado que entre las causas de la pobreza est la explotacin del mundo del trabajo por parte del mundo del capital en su bsqueda insaciable de incrementar sus beneficios. Esto, y el hecho de que ha mostrado comprensin, cuando no simpata, por la teologa de la liberacin, parecera confirmar que mis reservas estaban infundadas. El silencio del Cardenal Bergoglio era un silencio tctico, provisional, justificado por una situacin especial.

Sin embargo, algo ha ocurrido que permite dudar de lo que motiv aquel silencio, pues este silencio se ha repetido de nuevo frente a las barbaridades cometidas por el golpe militar del 1936 en Espaa y de la dictadura que estableci, que se caracteriz por una enorme brutalidad (ver mi artculo La guerra civil no ha terminado, Pblico, 08.10.13). Por cada asesinato poltico que cometi Mussolini, Franco cometi diez mil. Como resultado de una represin sistemtica del Estado fascista, miles y miles de espaoles republicanos, defensores de un gobierno democrticamente elegido, fueron asesinados, torturados y/o exiliados, con muchos de los muertos republicanos (114.000), todava en paradero desconocido.

Se tiene que asumir que el Papa Francisco sabe que una asociacin que apoy aquel golpe militar y la dictadura que le sigui fue precisamente la Iglesia catlica. La evidencia de que ello fue as es enorme. Las declaraciones de las mximas autoridades eclesisticas pidiendo la rebelin del Ejrcito y de los creyentes frente a un gobierno democrticamente elegido y su apoyo a la represin (que lleg a llamar Cruzada) son por todos conocidas. En realidad, la Iglesia fue ms all de colaborar con aquel rgimen. La Iglesia no fue colaboradora, sino parte esencial del rgimen. Era parte del Estado dictatorial. Y se benefici enormemente (en sus intereses terrenales y empresariales), resultado de esta identificacin con el Estado dictatorial. La evidencia conocida muestra tambin que, como parte de aquel Estado, la Iglesia intervino directamente en la represin de los perdedores de aquel conflicto, formando parte de los tribunales que daban rdenes de fusilamiento y encarcelamiento. Es ms, hay tambin evidencia de que entre los supuestos mrtires homenajeados en Tarragona, haba gran nmero de individuos que dirigieron directamente tal represin (ver el artculo Beatos y Cnicos, de Jos M Garca Mrquez, en Pblico, 14.10.13)

Estos hechos estn ah para que lo puedan ver todos los que quieran verlo. Pero la Iglesia Catlica y el Vaticano, dirigidos ahora por el Papa Francisco, no quieren verlo y/o estn mintiendo deliberadamente. Y no hago esta acusacin sin conocimiento de causa. El Cardenal Amato, representante del Papa Francisco en el evento, minti en varias ocasiones en su discurso, utilizando un lenguaje de Cruzado, idntico al existente, todava hoy, en la cpula de la Iglesia Catlica, y que es idntico al que utilizaron los golpistas para justificar su accin militar frente a un gobierno democrticamente elegido. Es sorprendente que este discurso (de que aquel conflicto era un conflicto entre Jess y su Iglesia por un lado, y una ideologa diablica anticristo, por otro) se est todava pronunciando, y lo que es todava ms vergonzoso es que dicho discurso se presente como una llamada a la reconciliacin.

Reconciliacin con quin? Con los familiares de los asesinados republicanos que todava no saben dnde estn sus muertos, asesinatos en los que colabor y/o particip la Iglesia y que ahora, en el periodo post-dictatorial, esta institucin se ha opuesto a la Ley de la Memoria Histrica, dificultando tanto el hallazgo como el reconocimiento y homenaje a esos mrtires de la democracia? La incoherencia y/o hipocresa que la Iglesia puede llegar a alcanzar es extraordinaria. Y lo que es igualmente vergonzoso es que tambin hablaron de reconciliacin los ministros del gobierno del PP, que han vaciado la Ley de Memoria Histrica y han hecho todo lo posible para que no se pueda encontrar a los desaparecidos. Esto es la marca Espaa, motivo de vergenza (si tuvieran tal capacidad) a nivel internacional. Cmo puede el Papa guardar silencio frente a esta realidad?

En realidad, es imposible que el Papa no conozca tales hechos. De ah que las mentiras de sus representantes y su silencio sean una enorme ofensa e indignidad a toda persona con sensibilidad democrtica. La verdad existe y es fcil de comprobar. La Iglesia, en defensa de sus intereses materiales, y como empresa humana, defendi sus intereses y privilegios (la Iglesia era una de las mayores propietarias de la tierra en Espaa, oponindose a muerte a la reforma agraria que afect su propiedad) y se opuso al gobierno republicano porque estaban perdiendo privilegios empresariales. Es ah donde radica su oposicin a la Repblica. La represin republicana poco tuvo que ver con las creencias religiosas (pues otras religiones pudieron ejercer su culto sin ningn obstculo), sino que se debi al comportamiento de tal empresa la Iglesia- en oposicin y en defensa de sus beneficios materiales.

El representante del Papa Francisco estaba mintiendo cuando alababa la Cruzada, presentando sus mrtires como inocentes, pues es imposible que no conociera la verdad. Decir que la Iglesia no intervino en el golpe militar y que no fue un eje fundamental de la dictadura, es una falsedad y una mentira, y la Iglesia lo sabe. De ah que es imperdonable que, una vez ms, el Papa Francisco mantuviera su silencio, un silencio doblemente culpable, pues es un silencio, no solo frente a un rgimen de enorme brutalidad, sino frente a un rgimen apoyado inmensamente por la Iglesia. Mantener un silencio ante esta situacin es ser cmplice de aquellos horrores.

Pero adems de cmplice, el Papa expresa una enorme incoherencia que, por desgracia, resta credibilidad a su postura en defensa de los pobres. La brutal represin en Espaa fue precisamente frente a un gobierno, el gobierno del Frente Popular (que tuvo catlicos entre sus miembros), que se caracteriz por su lucha en contra de la pobreza, lucha que le tuvo que enfrentar a los intereses materiales de la Iglesia. De nuevo la evidencia de ello es abrumadora.

Una ltima observacin. Es de un enorme cinismo que las autoridades del Estado espaol y de la Generalitat, hoy gobernados por las derechas (que han diluido el compromiso que el Estado haba adquirido en encontrar a los desparecidos republicanos), presenten tambin el acto de beatificacin como un acto de reconciliacin

Vicen Navarro. Catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas. Universidad Pompeu Fabra

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/7916/los-silencios-del-papa-francisco/



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