Portada :: Colombia :: Estudiantes en lucha por la educacin pblica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-10-2013

Otro luto estudiantil

Manuel Humberto Restrepo Domnguez
Rebelin


 Tuve la oportunidad de mirar el rostro del estudiante Marco Arley [1], como tambin el de Cindy y el de cientos ms que hacen parte de la vida estudiantil de una universidad pblica, en la que todos los das se recrean libertades y solidaridades bajo el manto de una nica condicin de igualdad definida por el ser estudiante. Los afectos completan el cuadro de garantas para vivir la esencia misma de la universidad y participar de las dinmicas de una permanente de ebullicin de ideas.

Marco Arley era uno ms de los 25.000 los jvenes que entre los 17 y los 24 aos, -la mitad del promedio de edad del profesorado-, encontr un lugar posible para estar en las aulas universitarias justamente para no dejarse arrastrar por el nimo de guerra y violencias endmicas que acechan a los jvenes en las calles de todos los lugares habitados del pas. Era un estudiante que no le apost a la muerte como proyecto de vida y por eso su deceso en la etapa final de su carrera de ingeniera, causa un nuevo dolor, otra desesperanza, otra derrota colectiva como claustro. Las evidencias de lo que ocurri dejan ver una explosin, sinembargo los resultados de la investigacin correspondiente indicaran al final lo que realmente sucedi.

No queda duda de que era un estudiante universitario, que como la mayora de estudiantes del pas y del mundo tena un afiche del che Guevara en su cuarto y seguramente otros afiches con iconos de las libertades, las revoluciones, las artes y la msica, incluso del deporte. Un estudiante es aquel que lleva la rebelda en su corazn, sealaba el maestro Arciniegas y Arley pareca cumplir ese precepto, se ocupaba de s, de formarse, de ser disciplinado en su aprendizaje y sus compromisos acadmicos segn lo relatan sus compaeros de aula, pero tambin aprenda a poner en duda cada conocimiento y relacin de este con la realidad de la vida cotidiana, es lo que hacen los estudiantes cuando superan la concepcin de recibir formulas mecnicas y llevarlas acrticamente a los cuadernos que rpidamente se envejecen, se tornan amarillentos, se olvidan.

Mas all o ms cerca de las conjeturas o posiciones sobre su muerte, era un estudiante y este trgico y prematuro luto llena de dolor y tristeza la vida universitaria, de la que estudiantes, profesorado y trabajadores hacemos parte, como miembros de una institucin, como padres, madres, hermanos/as, como responsables de unas ideas y visiones de mundo, de pas, de grupo. No somos ajenos, no somos extranjeros, somos parte de este luto por encima de las causas y las consecuencias de la tragedia. Esta nueva prdida de vida humana, es una prdida de esperanzas, otro parte de derrota colectiva que flota en el ambiente universitario, precisamente en el escenario donde y para decirlo con maysculas: nadie se prepara ni para la guerra, ni para los combates a muerte. En la universidad los lmites son ticos, sus modos de accin polticos y sus resultados el dialogo y la critica que construye otros mundos posibles. La universidad es el lugar de la solidaridad para construir y reconstruir, crear, generar otras teoras y otras prcticas y lo ms revolucionario es la energa y capacidad de sus jvenes para provocar las transformaciones sociales con la fuerza de sus ideas, y la imaginacin en el contenido de sus smbolos.

Este estudiante tenia entorno, pertenencia a un lugar, a una familia, a unos amigos. Haba nacido en provincia, en el municipio de Chivata, que hizo parte de la ruta libertadora de Bolivar y cuyo nombre hace referencia a nuestra labranza. Su muerte llama a reflexionar sobre el porqu de estos tiempos adversos para la labranza universitaria que en un corto periodo ha tenido que despedir de manera luctuosa a tres de sus estudiantes victimas de distintas situaciones de violencia. Para la universidad sus estudiantes son sus hijos y la prdida de la vida de cualquiera una irremediable perdida por encima de la circunstancia en la que ocurra. No podemos ser ajenos a lo que ocurre, estamos convocados todos los estamentos a ocuparnos de ellos, de su cuidado, a oir sus voces, a atender sus llamados. Los estudiantes no son el reflejo de lo que nosotros somos, pero de alguna manera llevan partes de institucin, de gobernabilidad, de discurso, de prcticas, de silencios, de olvidos.

Los tres (Ricardo, Jorge, Arley) procedan de hogares humildes, de familias honestas, trabajadoras, donde se lucha el da a da en un medio de desigualdades y exclusiones. Las familias coinciden en entender a sus hijos que van a la universidad como una apuesta contra la humillacin y una oportunidad de progreso colectivo. La suma de las solidaridades del entorno llena la mochila de los estudiantes cuando parten para la universidad, adentro van los recuerdos de sus amigos, de sus parches, de las gentes del barrio, de los profesores del colegio, todos comparten el honor de que uno de los suyos har parte de la elite de los universitarios. Los jvenes que se quedan en su lugar de origen tendrn menos oportunidades, su condena al desempleo parece estar sentenciada y en su defecto los caminos de la guerra o la informalidad sern las grandes oportunidades.

Menos del 5% de jvenes del mundo logra pisar un aula universitaria y terminar una carrera. En Colombia, un pas cuya mayora de poblacin es joven, por cada dos que asisten a la universidad uno asiste a la guerra. Son 1.6 millones que van a las aulas justamente para interpretar las teoras que permitan construir otros mundos, mirar crticamente lo que ocurre a su alrededor y tomar partido por la justicia guiados por ideas que sirvan para salir de la guerra y defender los valores de la vida, de la convivencia y del dialogo. Alrededor de 800 mil ms se enlistan en las frmulas de la guerra regular, irregular y circunstancial, en donde a diferencia de la universidad la esencia est en la preparacin militar para el combate a muerte y los valores de all ponen en la misma balanza la vida y la muerte. En el teln de fondo apenas se dibuja un 0.4% del presupuesto nacional para la educacin y un 17% para la guerra, la defensa y la fuerza que ofrece victorias aun a costa de la vida misma. Si las desigualdades aumentan y la guerra se sostiene las violencias traern mas lutos.


Nota de Rebelin:

[1] Marco Arley Fagua, estudiante de Ingeniera Civil en la Universidad Pedaggica y Tecnolgica, perdió su vida la noche del lunes 14 de octubre. Segn la versin oficial, una fuerte explosin registrada en un edificio de viviendas al sur de Tunja fue causante de la muerte del joven, de 22 aos, y caus graves heridas a Cindy Johana Quintero Rodrguez, estudiante de octavo semestre de Licenciatura en Ciencias Naturales.



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