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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-10-2013

Combates diferentes, pero unitarios y convergentes

Dairo Ruiz
Rebelin


Nuevamente Santos le declara la guerra a la paz, su actitud inmoral y la de su clase es ilegtima, contraviene los esfuerzos internacionales y a los garantes; un Estado abyecto le apuesta a profundizar el conflicto pese a su ilegitimidad internacional.

Negarse a una paz digna es ir en contra de los derechos y la vida del pueblo Colombiano como de humanidad, no luchamos por una paz mezquina; construimos una que sea tambin fundamento de la solidaridad intelectual y moral de los pueblos.

As entonces, y luego del balance del acercamiento con las FARC durante un ao, de la negativa por parte del gobierno a que estn en la en la mesa el Ejrcito de Liberacin Nacional (E.L.N), y el EPL, como las fuerzas sociales y polticas populares acosadas tambin por la persecucin y el terrorismo de Estado; las condiciones para una paz negociada se complican, el Estado hace que la va de resolucin pacfica al conflicto a travs de dilogo se embolate para las mayoras populares, y para el continente, la salida por la que la oligarqua opta es la de siempre, mentir; utilizar sus elecciones, y a los medios de confusin masiva de los que son dueos, y desde luego, aglutinarse en torno a su rgimen represivo, intentando dividir a la oposicin democrtica, como animar un engranaje catastrfico intensificando el conflicto. NO HAY CONFIANZA EN SANTOS, que como fariseo intenta esconder sus verdaderas intenciones, urdidas por la ultra reaccin de Estado e Imperio.

En Colombia el pueblo no espera un cambio con una simple mscara modernizadora encabezada por cualquier fantoche, hoy no somos un pueblo o una masa derrotada, auto-excluida, o desmoralizada, lista para librarse, por prisa o desesperacin, al nuevo demagogo que llegara, hemos creado desde hace ms de 50 aos una fuerte estructura de resistencia poltica y cultural, conocemos y hemos padecido a [email protected] camaleones de la poltica, al oportunismo y al fascismo, como a quienes en una misma carrera, pueden ir de la extrema izquierda a la centro derecha, o an ms all, disfrazando sus claudicaciones con una retrica pacfica ,progresista y hasta socialista.

Nuestra decisin es edificar con [email protected] un nuevo estado popular, que no sea nuevamente un epifenmeno insignificante y detestable, construimos un estado con la convergencia de todas las fuerzas revolucionarias, democrticas y progresistas que tiene nuestro pueblo, y que se constituirn en una verdadera alternativa poltica al neoliberalismo, que reinvente en paz los medios organizacionales o institucionales para concretarlo.

Ese estado popular tiene la exigencia de afianzar en el tiempo un verdadero contrapoder crtico que edifique a travs de sus formas de accin las aspiraciones de la Nacin, y ejercer e intensificar una presin incesante sobre el hoy Estado criminal.

Las formas de accin no deben tener ni introducir ningn tipo de coercin centralista, hay, sin embargo, que mantener la rica diversidad de inspiraciones y tradiciones, como la re-definicin de los objetivos comunes para mantener la iniciativa nacional orientada definitivamente a construir una sociedad solidaria, basada en la unificacin y elevacin de la paz y de las normas sociales, es necesario dejar de lado las tentaciones hegemnicas de los movimientos, las fuerzas sociales y revolucionarias.

Es mejor reinventar formas colectivas de organizacin que permitan fortalecer acumulados y vigor poltico, sin caer en querellas ni disputas intestinas.

La fuerza poltica que hoy exige el proceso ha de ser el resultado de una construccin colectiva, para organizar esfuerzos y combates diferentes, pero unitarios y convergentes, para luchar contra un estado penal y terrorista, que ha pauperizado al pueblo, pero tambin al Estado, que sigue probando la colonizacin mental de la sociedad, a la que ven eternamente trabajando al servicio de los dominantes, con una renovada nobleza estatal y empresarial, a imagen y semejanza de las alicadas burguesas gringas y europeas, y su pretendida consumacin de la dominacin neoliberal.



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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