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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-10-2013

La violencia social, el anarquismo y el chupacabras

Rafael de la Garza Talavera
Rebelin


La ofensiva meditica contra el anarquismo pretende ocultar que la violencia social en Mxico es un problema estructural y no consecuencia de las acciones de grupos juveniles que, frente al autismo gubernamental reivindican la accin directa. Ahora resulta que la verdadera amenaza a la paz social no proviene de las relaciones sociales de produccin, del narcotrfico, de la desposesin sistemtica, de la impunidad para depredar el medio ambiente por parte de las corporaciones internacionales sino de los manifestantes encapuchados y vestidos de negro. Al igual que en los tiempos en que Carlos Salinas encaraba su mayor derrota poltica, cuando apareci en los medios la historia del chupacabras, ese monstruo inventado por los medios para desviar la atencin y minimizar el dao poltico del salinismo, hoy se pretende actualizar la tctica pero con los anarquistas.

Cules son las causas profundas de la violencia social que vivimos las y los mexicanos de hoy? Sin pretender agotar la cuestin creo que habra que mirar hacia enorme dependencia econmica de Mxico, materializada en el TLCAN, lo que ha empobrecido enormemente a la mayora de la poblacin gracias al incremento en el saqueo de recursos naturales y humanos. Pero adems, el sometimiento econmico ha generado un sometimiento poltico extraordinario, nunca visto en el pas, ni siquiera en los tiempos de Miguel Alemn Valdz (Mr. Amigo como le llamaban sus patrones). Este sometimiento ha conducido a nuestros gobernantes en turno a militarizar el pas -imitando el Plan Colombia diseado en el Pentgono ya imponer a rajatabla una serie de reformas que aumenta la pobreza y la marginacin. Los nicos que ganan con el ejrcito en las calles son los fabricantes de armas y los polticos de Washington, que cada vez ms se involucra directamente en labores de seguridad en nuestro pas y de paso espa a medio mundo, tenga o no tenga que ver con actividades ilcitas, como un instrumento de control social, tan de moda desde la cada de la torres gemelas en Nueva York.

La militarizacin impulsada por el gobierno de Caldern ampli la violencia social que sufrimos y tiene un doble propsito: mantener un clima de terror que facilite la embestida contra los derechos de los trabajadores y de la sociedad en su conjunto as como darle una razn de ser al un estado cada vez ms orientado a mantener el orden para facilitar el saqueo de los recursos naturales. En todo caso, habr que insistir en el hecho de que el ejrcito est en las calles no es el origen de la violencia aunque es evidente que la ha magnificado.

En la esfera de la poltica, el debilitamiento de las instituciones del estado y su prdida de legitimidad frente a la ciudadana no parecen ser un mal menor, pues provocan la polarizacin de los actores polticos pero sobre todo por la prdida paulatina del derecho a un trabajo bien remunerado, a recibir educacin, salud, vivienda, etctera. La desaparicin de fuentes de trabajo por decreto o por quiebras amaadas son el pan de cada da y la protesta social es criminalizada en un contexto de violencia cotidiana. Las reformas de hoy estn diseadas para favorecer a los dueos del dinero y sus representantes polticos sin ambages. Las protestas sociales que han generado son vistas desde el poder, ms como ingratitud de la poblacin hacia sus gobernantes que slo piensan en su bienestar que como un acto de dignidad.

La crisis sistmica de la economa mundial ha agudizado la violencia social que vive nuestro pas pero nuestros gobernantes estn ms concentrados en seguir ofreciendo buenas condiciones para que las corporaciones internacionales sigan disfrutando de altos rendimientos. Militarizar el pas parece ser la condicin necesaria para que Mxico contine distinguindose por ser un paraso para los inversionistas, aun a costa de la paz social y la calidad de vida de sus habitantes.

En este sentido, para comprender la violencia hay que mirar la estructura social. Las protestas de la sociedad civil en contra de la violencia muchas veces olvidan sealar que las balaceras son muy tiles para ocultar la verdadera violencia, esa que se expresa en la muerte en vida, o sea una vida sin presente y que da por cancelado todo futuro.

Si, me refiero a la violencia expresada en la discriminacin y el racismo, que hacen posible tragedias cotidianas en los lugares de trabajo, como nuestras minas o mejor dicho, agujeros en la tierra, sin ninguna consideracin por los que se la rifan bajando todos los das; en el trajinar de miles de personas para acceder a un trabajo, aunque sea a miles de kilmetros de sus lugares de origen y a pesar de saber que se juegan la vida; en el saqueo sistemtico de los bienes pblicos por parte de unos cuantos con impunidad garantizada y fotos en los peridicos todos los das; en la muerte por falta de atencin mdica mnima; en la asfixia econmica por deudas impagables que arrasan con familias y dejan una marca indeleble en los que la sufren.

Si, me refiero a esa violencia que no mata de un tiro, en caliente, sino que te mata en vida, te deja vivo pero sin ninguna salida, que te obliga a soportar la explotacin y el robo sin omitir una queja, que te mata poco a poco. Si, en esa pobreza que le roba toda la dignidad a un ser humano como para salir a la calle con otros para denunciarla, como para poder imaginar que otro mundo es posible.

Hace falta mirar que las causas de esta guerra contra la poblacin de este pas, sobre todo de los ms pobres, residen precisamente en la desigualdad, en la vulnerabilidad de la mayor parte de la poblacin, en el espritu empresarial-criminal (pleonasmo evidente pero invisible para muchos). La violencia matriz es la explotacin, la pobreza, la impunidad. No hay que olvidarlo. Los narcotraficantes son empresarios ilegales, como los piratas isabelinos. La lnea que separa a los legales y a los ilegales no existe ms que en nuestra imaginacin.

As que toda esta ofensiva contra los grupos de anarquistas que salen a la calle a manifestar su hartazgo resulta muy til para desviar la atencin de la poblacin sobre los verdaderos orgenes de la violencia, para infiltrar halcones que promuevan las soluciones de fuerza y la represin, para demostrar que el estado cumple con la misin de salvaguardar la seguridad de los ciudadanos. El chupacabras de hoy es el anarquismo.

Blog del autor: http://lavoznet.blogspot.mx/2013/10/la-violencia-social-el-anarquismo-y-el.html

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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