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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2013

USAID: propsitos y colaboradores en la regin

Resumen Latinoamericano /Kaos en la Red


Es necesario recordar de vez en cuando aunque sea someramente el oscuro pasado de la denominada Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo USAID; las acciones de esta en el presente guardan absoluta correspondencia con propsitos de mantenimiento de un orden neocolonial en el continente.

esa nube de americanos generosos y desinteresados, especialistas, tcnicos,

conferenciantes, consejeros que llegan cada da bajo signos diversos

Estado de Sitio. Costa Gavras

En la excelente pelcula del realizador griego Costa Gavras Estado de Sitio (1972), uno de los protagonistas, Phillip Michael Santore (Ives Montand), es un conspicuo miembro de la USAID U.S. Agency for International Development, raptado por el grupo guerrillero Tupamaros en el Uruguay de 1970.

La obra cinematogrfica de Gavras narra en realidad el secuestro y homicidio del empleado de aquella entidad de los EE.UU. en Uruguay llamado Dan Anthony Mitrione, jefe de la divisin de Seguridad Pblica de USAID, la cual resulta ser nada ms ni nada menos que una seccin encargada entre otras cosas, de instruir la extraccin forzada de declaraciones: la tortura. De la cual aquel resulta ser un verdadero maestro[1].

La labor de esta entidad es puesta en evidencia en el desarrollo del relato de Gavras; servir de mampara de la ominosa CIA y otras agencias menos vistosas en una inmensa variedad de proyectos de control social violento instruidos en los cuerpos policiales y militares de pases al sur del Ro Bravo.

De hecho las estrategias de la Casa Blanca durante la Guerra Fra contra la Unin Sovitica dictaminan la creacin y polticas de USAID (1961 en pleno auge de la misma), destinadas a tales propsitos, ocultando sus reales fines de interferir en favor imperial procesos sociales, polticos y econmicos de pases tenidos como vasallos. Obviamente esto no es lo que se proclama, pues la retrica propagandstica habla de ayuda al desarrollo como justificante de procederes como el reseado.

Ya hacia estos tiempos el prontuario de USAID es ms diversificado aun y a la vez no menos notorio. Ahora le vemos al ataque en numerosas esterilizaciones amaadas de mujeres y hombres en el Per del gobierno ultra neoliberal de Alberto Fujimori (1990-2000)[2], y contina alentando proyectos de anticoncepcin en especficas zonas de conflictos sociales en la misma nacin[3]; la agencia impulsa planes de separatismo regional en Bolivia (Santa Cruz), Venezuela (Zulia) y Ecuador (Guayaquil)[4], los cuales surgen en precisos momentos de concrecin de estrechas relaciones de integracin y por tanto de inciales posturas soberanistas, como un obstculo a las mismas.

Documentos desclasificados del gobierno de Washington certifican al ente de marras como fomentador de conflictos sociales en Bolivia[5], en una prctica inveterada violatoria de fundamentales normas internacionales que rigen las relaciones entre estados; en consecuencia los presupuestos financieros para promover la democracia, es decir derrocar gobiernos soberanos como los de Bolivia y Venezuela, son generosos[6] con crisis econmica o sin ella. Lo cual guarda precisa concordancia con acciones encubiertas de intervencin militar en la actualidad en pases tan atormentados y distantes como Siria, donde nuestra agencia protagonista colabora virtualmente en pblico con destacamentos mercenarios de fanticos reclutados por las petromonarquas pro estadounidenses del Golfo Prsico[7], en medio de una guerra civil que ha dejado decenas de miles de muertos hasta el momento.

En naciones bajo hegemona imperial, el respaldo avasallador a gobiernos pro estadounidenses se hace notar con toda intensidad, como en Colombia. All la omnipresente USAID apoya (es decir financia y controla ideolgicamente) decenas de ONGs esparcidas en todos los sectores de la administracin pblica, comoTransparencia por Colombia, una fundacin supervisora de las actividades de entes estatales y particulares en el sistema de contratacin privatizado y descentralizado[8], justamente en una nacin que a la luz de las propias autoridades locales es inusitadamente corrupta, formando verdaderas estructuras privadas y estatales para tales efectos[9]. La analoga con la situacin planteada por los mltiples organismos persecutores del trfico ilegal se psicoactivos tambin salta a la vista; a mayor vigilancia de alguna actividad censurada, ms es notorio el auge y mantenimiento de esta y la consecuencial intromisin en los asuntos internos del pas ocupado subrepticiamente. En este orden de ideas no puede parecernos extraa la creciente presencia de USAID en Colombia, en lo que va del presente siglo bajo cualquier pretexto por paradjico que parezca, como es el caso de la paz, cuando han alentado al gobierno de Bogot a hacer la guerra ms de medio siglo[10] .

All aquella ha constituido una especie de real gobierno alterno; financia hasta la administracin de un servicio pblico esencial para la existencia de la sociedad como la justicia, desde el mismo momento de la imposicin a su gobierno del Plan Colombia[11], a la par que (des) organiza prisiones en la cuales se hacinan decenas de miles de personas juzgadas por el sistema punitivo de cariz anglosajn en materia penal, tambin impuesto[12]; en igual sentido desarrolla proyectos para la paz (justo en una nacin de 50 aos de guerra) con un presupuesto para tal efecto, en caso de un acuerdo de paz con los movimientos insurgentes (Farc), a manera de reforzamiento de cerco al gobierno de Bogot[13]; as mismo hace las veces de financista y editorial de publicacin en investigaciones sociales sobre la guerra civil en curso[14] (de la cual el US government del cual forma parte USAID es participante decisivo); realiza programas especficos con poblaciones afrocolombianas, precisamente una etnia que ha sufrido en particular el desplazamiento forzado por parte de los destacamentos paramilitares y la subsecuente implantacin de monocultivos de propiedad directa e indirecta de transnacionales y terratenientes locales financiados por USAID[15] (lo cual de contera recuerda los esfuerzos por fomentar divisiones tnicas en pases invadidos como Iraq, Afganistn, Libia o por invadir como Siria); patrocina programas de Derechos Humanos[16] (en el pas con ms violaciones a los mismos del hemisferio), adems del ya conocido plan de silenciosa invasin militar denominado Colombia en el cual interviene notoriamente[17], entre muchas otros tipos de penetracin.

Los aspectos relacionados con las razones para la entrega de ayudas a pases especficos dentro de los intereses estadounidenses, se encuentran determinadas de manera excluyente por la ley de los EE.UU., las polticas del mismsimo Presidente, del Secretario de Estado, y para que no queden dudas de carcter colonial, por el draconiano Consejo Nacional de Seguridad[18]. De tal forma, hablar de un ente articulado al interior de un extenso conjunto de rganos (CIA, NSA, DIA etc.) y a la vez matriz de otros (NED, NDI, IRI, Freedom House y dems) con particulares funciones reaccionarias de mantenimiento del dominio imperial durante ms de 50 aos en algunos casos, no es sino apenas colocar la burocracia de los Estados Unidos destinada al extranjero en sus justos trminos de coadyuvante de esa otra parte del poder, el militar, intentando instaurar un dominio colonial en todos los rincones del planeta, y desafortunadamente esto ltimo no es una metfora.

El continente latinoamericano, reafirmado recientemente por el imperio en palabras del Secretario de Estado John Kerry como patio trasero propio (la Doctrina Monroe hasta nuestros das), ha sentido los efectos de amplios movimientos sociales impulsantes de la instauracin de gobiernos ms o menos nacionalistas beneficiantes en alguna medida de una redistribucin menos injusta de la riqueza comn. Naturalmente, Washington apunta sus envenenados dardos contra aquellos y all USAID adquiere notoriedad en operaciones desestabilizadoras del juego poltico interno, actuando eso s siempre a travs de organizaciones sociales, econmicas y cientficas locales privadas o pblicas, a fin de mimetizar su influjo y condicin determinante.

Ya sea apuntalando gobiernos leales al capital estadounidense, u operando en campos de la subversin de otros procurando independencia y justicia social, la llamada ayuda o asistencia para el desarrollo de hecho es sencillamente el componente civil de las variadsimas formas de asistencia, ocupacin o intervencin militar en puntos especficos de cada pas:

El concepto de subversin desde la perspectiva de los tericos estadounidenses implica la puesta en marcha de medidas y mecanismos no militares para la consecucin de objetivos militares, tales como abrir letrinas, construir puentes, prestar servicios odontolgicos y de salud en general y desarrollar otros programas sociales. Qu de subversivo pueden tener esas acciones? En la realidad aparente nada, pero como sealara bien el General Summers se trata de conquistar el corazn y la mente de las gentes para dejar sin base social a las fuerzas anti-sistmicas. Ms claro agua[19].

Lo anterior resueltamente se inscribe en la existencia de programas y agencias que combinan operaciones militares con componentes civiles para la aceptacin de estas con un antifaz diplomtico, siendo ya poltica oficial de EE.UU. desde el gobierno de Bush II y su Oficina de Recursos de Ayuda Exterior(Foreing Assistance Office), y conceptos orwelianos como el de Diplomacia Transformacional.

La Transformacional Diplomacy, es al fin de cuentas, el desarrollo reduciendo costos de programas mixtos coordinados entre el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, con el objetivo de defender ese otro concepto absurdo de la seguridad interna de EE.UU. en el exterior[20].

Justamente USAID irradia sus melifluos programas en aquellos lugares donde existen conflictos sociales agudos en los cuales es necesario cimentar el dominio de EE.UU. o este peligra; de acuerdo a su sitio en la red, existen 87 misiones especiales en todo el mundo[21] (si esto no esla manifestacin de un imperio debemos cambiar el significado a esta palabra). Sus ya legendarias actividades cvico-militares, algunas de las cuales son descritas en la referida pelcula Estado de Sitio, continan ejecutndose como si nada hubiese pasado[22] desde los tiempos del ominoso Dan Mitrione. La contrainsurgencia persevera hasta nuestro tiempo por va USAID, lo cual equivale a decir, por el camino de los poderes pentagonales y afines.

Muchos de los programas de la USAID ofrecen terica cooperacin con ONGs privadas locales, tocando materias tan variopintas como violencia de gnero o microempresas industriales[23]. Lo sorprendentemente paradjico es que en realidad Estados Unidos puede ensear muy poco en materias como estas, pues como es de pblico conocimiento a pesar de los ocultamientos y el maquillaje comunicacional, la violencia y no solamente de gnero se enseorea en su territorio y formas de control violento son las primordialmente empleadas all. Es patente por ejemplo en Estados Unidos la generacin de la mayor poblacin carcelaria del mundo en trmino absolutos y relativos, la ocurrencia crnica de masacres, tiroteos, delincuencia organizada (por ejemplo quienes distribuyen sustancias ilegalizadas dentro de EE.UU), violencia intrafamiliar y esa que lleva a la existencia de unos 40 millones de pobres.

Del lado de la mera administracin burocrtica estatal es bien poco lo que puede ser tomado como ejemplo, a no ser que lo sea para no ser repetido; muchas comunidades locales en Estados Unidos se han visto recientemente abocadas a la quiebra de sus organizaciones civiles por la puesta en prctica del capitalismo de rapia y desastrosas gestiones estadales, o en el caso de la administracin federal a desrdenes fiscales y crisis estremecedoras para el funcionamiento federal (como la ocurrida en das pasados), en el marco del dogma econmico al cual ha adherido sin cortapisas la oligarqua usurpadora dominante. Y si el meollo de la cuestin es la rimbombantemente expuesta como razn de bombardeos y otros crmenes propagacin de la democracia (algo de lo que el pueblo de Iraq no puede sino lamentarse), sin ir muy a fondo, las elecciones presidenciales del 2000 y el 2004, bochornosamente decididas no por el pueblo de EE.UU. y si por rganos externos a mecanismo electoral, son elocuentes en la materia; la estructura electiva al interior del imperio es ampliamente controversial tendiendo a ser regida por plutocrticos grupos de poder excluyentes. Elecciones indirectas, distantes, abstencionismo elevado y la financiacin de potentados de las campaas a todos los niveles dejan muy poco al electorado de a pi, el cual apenas puede refrendar decisiones ya tomadas y sufrirlas[24].

Cuando se trata de corrupcin, la misma USAID da mucho de qu hablar; esta ha sido objeto de severas crticas por el manejo de su presupuesto por parte de la misma justicia estadounidense[25], con lo cual sus programas pomposos de transparencia adquieren un ms acentuado sabor a amargo y sospechoso engao.

Como ya mencionamos, mandatarios nacionalistas como Evo Morales han expulsado a tales frentes de injerencia (Rusia ha hecho lo propio con USAID hace poco); la percepcin de su naturaleza neo colonialista es inequvoca:

la USAID es una entidad racista, de derecha e imperialista, y a la vez una agencia de penetracin ideolgica-poltica en organizaciones sociales que buscan consolidar intereses especficos del imperialismo en territorio nacional[26].

Dentro de la regin muchos de los dineros aportados por la agencia en Centroamrica por ejemplo, se emplean en programas de prevencin de violencia callejera de bandas juveniles y en general criminalidad, con lo cual se evidencia la invariable coincidencia de que todos los pases controlados o bajo influencia de Estados Unidos poseen notorios fenmenos de violencia (muchas veces poco estudiada en profundidad), trfico de sustancias ilegales, corrupcin, pobreza endmica y a la vez altos grados de militarizacin de sus sociedades, actividad de control violento la cual como hemos mencionado (Oh coincidencia!), tambin es patrocinada por USAID. Los fenmenos de delincuencia resultan altamente sospechosos de ser en la prctica instrumentos para servir de subterfugio de ruidosas y brutales operaciones de represin generalizada al descontento social.

En un contexto de tales caractersticas, los denominados programas de liderazgo USAID, a los cuales son dedicados bastantes recursos y tiempo, siendo tenidos inmemorialmente como tcnica de acercamiento, cooptacin, penetracin ideolgica y reclutamiento de espas[27], pretenden mantener vigente la ideologa de libre mercado; los dirigentes resultantes no puede ser sino en todo proclives a la propagacin de valores inclinados al colonialismo poltico, social, cultural y econmico, es decir favorecedores de los intereses de la Casa Blanca, y contrarios a los nacionales y menos an latinoamericanistas.

Con un panorama como el expuesto dentro de la historia de Amrica Latina de abusos intromisiones, sobornos, tortura, muerte y dems de agencias como USAID, someramente descrita aqu, es desconcertante y lamentable que an se presenten sectores locales en las respectivas naciones, colaborando con el esfuerzo imperial. En algunas naciones por su situacin poltica adversa en muchos sentidos al gobierno de Washington grupos polticos, sociales y/o econmicos favorecen abiertamente la ejecucin de los planes trazados por el US Government a travs de USAID, los cuales pueden llegar (y han llegado) hasta la subversin y el sabotaje como es as mismo conocido.

Van desde los venales estratos altos de la poblacin, carentes de un mnimo nacionalismo y una visin de comunidad y pas, o de aquellos captados por las urgencias de la situacin econmica y el arribismo en capas medias vacuas y poco interesadas en las realidades sociales en lugares incmodos al influjo imperial. En otros casos, con gobiernos controlados por la Casa Blanca los colaboracionistas estn conformados por las mismas oligarquas locales beneficiarias tradicionales de sistemas sociales injustos, al presente acomodndose a los nuevos roles ordenados por el centro capitalista con el cual se sienten asociados, y capas medias exacerbadas al consumismo y el escalamiento social a cualquier costo.

As mismo, existe dentro de las dos clases de naciones del hemisferio descritas, sectores intelectuales que plcidamente se acogen a programas de investigacin costeados por la agencia de marras, los cuales hacen caso omiso al pasado y presente bien conocido del ente objeto de descripcin, olvidando que la finalidad de los organismos gubernamentales de EE.UU. en el exterior, es fundamentalmente la de servir a las polticas de dominio y expansin de la primera potencia militar del planeta, como lo reza inequvocamente la ley creadora de USAID. Ello es anlogo con la situacin de intonsos tecncratas al servicio de multinacionales del centro capitalista los cuales de una u otra forma respaldan sistemas de rapaz explotacin de recursos en naciones de la periferia capitalista, adoptando modelos culturales y polticos de sus mentores alentados por un exasperado arribismo, que les conduce a creer estar del lado de los triunfadores. El dinero no siempre puede explicar tales posturas.

La primera conclusin de dicha situacin malinchista es el afincamiento de la creencia en una supuesta superioridad cultural e ideolgica en las instituciones educativas, en instituciones productivas, o de investigacin de EE.UU., lo cual refleja simplemente un etnocentrismo, desdoblado en el acrecentamiento de complejos de inferioridad, menos precio de valores ancestrales y olvido cuidadoso de la historia de pueblos y comunidades padecientes de la dominacin. Los resultados de los apoyos alianzas, asistencias, cooperacin, etc., del tipo USAID no pueden ser sino distorsionadores frente a realidades angustiosamente injustas a las mayoras. Sin embargo, se convierten en vehculos destinados a hacer opaco el verdadero papel de organismos vinculados al poder estadounidense, y como fin supremo a ocultar o atenuar el desastroso efecto del modelo neoliberal extractivo impuesto por la fuerza.

Quienes por sus conocimientos son abocados a hacer de estos, fuente de liberacin y justicia comunes, no deben abstraerse de la percepcin de que la participacin a cualquier ttulo en las tcticas de injerencia descritas, implica tender a ser parte de una u otra forma de un proceder fustico, coadyuvante de lo que Jack Lang (paradjicamente un hombre de un pas colonizador) denomin hace varias dcadas como imperialismo cultural, es decir una manipulacin de conciencias y de modos de vida[28], bajo la falacia de la superioridad cultural.

Ciertamente, aunque cada vez ms devaluados, los dlares fluyen desde el norte hacia el sur ya sea para mantener la hegemona neo colonial o para subvertir los procesos de cambio de quienes intentan tomar sus propias decisiones; esto debe ser analizado como una demostracin de la ocurrencia de actuaciones destinadas al beneficio del gran capital, pues con crisis presupuestarias afectantes del gasto militar, la financiacin de entes como USAID permanece inclume. La divisa de USAID en su emblema manifiesta jactanciosamente que todo este flujo de propsitos ms o menos turbios, insolentes y violentos de injerencia en pueblos sometidos o por someter, se hace en nombre del pueblo de los Estados Unidos de Amrica. Evidentemente este es un embuste ms, pues sabemos que este es por completo desconocedor de los reales propsitos, de una agencia con una ideologa que pareciera conjuncin del rido pensamiento poltico de Henry Kissinger, ominosos manuales contrainsurgentes pentagonales y premonitorias pginas de George Orwell y Aldous Huxley.

Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/?p=1030


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