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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2005

El fenmeno al-Zarqaui

Dahr Jamail
TomDispatch

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


Una proporcin sorprendente de la violencia que tiene lugar en Iraq es regularmente atribuida al jordano Ahmad al-Khalayleh, mejor conocido como Ab Musab al-Zarqaui, y su organizacin Al-Qaeda en Iraq. Algunas veces parecera que no hay coche bomba que estalle, emboscada que ocurra, que no sean reivindicados en su nombre o atribuidos a su persona por la administracin Bush. Bush y sus principales funcionarios han hecho, en realidad, buen uso de Zarqaui, elevando sus presuntos actos de terrorismo a proporciones picas, casi mticas (con considerable ayuda de varios medios noticiosos dominantes). Como se ha demostrado ms all de toda duda que la invasin y la ocupacin de Iraq se basaron en mentiras y manipulaciones de la administracin, me haba comenzado a preguntar si el famoso Zarqaui exista realmente.

En Ammn, donde me establec recientemente, entrevistas al azar con jordanos slo generaron ms preguntas y ninguna respuesta sobre Zarqaui. Pero sucede que la capital jordana se encuentra slo a un breve viaje en taxi desde Zarqa, la ciudad de la que dicen que proviene Zarqaui. As que decid aplacar mi curiosidad a su respecto viajando al lugar y metiendo mi nariz en su antiguo vecindario.

Zarqaui ni siquiera s si existe, dijo un desaliado taxista en Ammn y el suyo fue un comentario tpico. Es como Bin Laden, ni siquiera sabemos si existe; pero si as fuera, apoyo su lucha contra la ocupacin estadounidense de Iraq.

Conversando con un hombre que tomaba t en un pequeo puesto de bebidas en el centro de Ammn, pregunt lo que pensaba de Zarqaui. Estaba convencido de que Zarqaui era perfectamente real, pero la idea de que fuera responsable por una gama tan amplia de ataques en Iraq tiene que ser una estupidez.

Los estadounidenses lo estn utilizando para su propaganda, insisti. Penselo con todo su poder y sus medios de inteligencia no pueden encontrar a un hombre?

Como tantos otros en la vecina Jordania, l tambin apoyaba verbalmente la resistencia armada en Iraq, agregando: Adems, defenderse es el derecho de toda persona si su pas es invadido. La ocupacin estadounidense de Iraq ha desestabilizado toda la regin.

La administracin Bush ha afirmado regularmente que Zarqaui estuvo en y luego apenas escap de ella toda ciudad o rea que deseaban atacar o acordonar o contra la cual queran lanzar una campaa. El ao pasado, se deca que l y su organizacin estaban acuartelados en Faluya, antes del ataque estadounidense que arras la ciudad. Los funcionarios estadounidenses incluso llegaron a afirmar que diriga la defensa de Faluya por telfono desde afuera. Tambin se pretende que escap de Faluya justo antes o justo despus del comienzo del ataque, depende qu medio noticioso o qu comunicado de prensa militar uno estuviera leyendo.

Desde entonces ha aparecido, segn informes de inteligencia estadounidenses y la prensa de EE.UU., en Ramadi, Bagdad, Samarra y Mosul, entre otros sitios, aparte de excursiones a Jordania, Irn, Pakistn y / o Siria. Sus lugartenientes ms cercanos han sido capturados en masa, segn los informes militares estadounidenses, y a pesar de ello parece tener un suministro inagotable de los mismos. En mayo, un informe noticioso de la BBC incluso llam a Zarqaui el lder de la insurgencia en Iraq, aunque analistas ms sobrios de la catica situacin en Iraq dicen que su grupo, Jama'at al-Tawhid wal Jihad, aunque probablemente modesto en tamao y alcance, est vinculado a la red global de yihadistas. Sin embargo, el intento de determinar el tamao exacto del grupo sigue siendo una tarea elusiva.

El antiguo secretario de estado de EE.UU., Colin Powell, present a la ONU en febrero de 2003 fotos del cuartel de Zarqaui en el norte de Iraq controlado por los kurdos, afirmando tambin que Zarqaui tiene vnculos con AlQaeda. Las pequeas chozas fueron arrasadas totalmente por los bombarderos de EE.UU. en marzo de ese ao, llevando a una fuente noticiosa a afirmar que Zarqaui haba sido muerto. Pero una declaracin del secretario de defensa Donald Rumsfeld en octubre de 2004, pareci contradecir las afirmaciones de Powell sobre la importancia de Zarqaui. Acept que los lazos de Zarqaui con AlQaeda pueden haber sido ms que ambiguos, que puede haber sido ms un rival que un lugarteniente de Osama bin Laden. Se podra decir legtimamente que no es de AlQaeda, agreg Rumsfeld.

El eterno infierno de Zarqaui

Para cualquier que trate de evaluar el fenmeno Zarqaui desde la vecina Jordania, las cosas se complican an ms debido a las declaraciones contradictorias que los jordanos hacen regularmente sobre casi todo aspecto de la vida, la historia, las actividades actuales, o incluso la propia existencia, de Zarqaui.

Me lo he encontrado aqu en Jordania, afirm Abdulla Hamiz, un comerciante de Ammn de 29 aos, hace dos aos. Sin embargo, Hajam Yousef, que lustra zapatos bajo una palmera en el centro de Aman, insiste: No existe fuera de las mentes de los polticos estadounidenses.

En realidad, lo poco que se sabe sobre Zarqaui suena como la biografa de un hombre con problemas, pero normal, del sector industrial de Zarqa. Segn la BBC, Zarqaui, ahora de 38 aos, creci como un nio rebelde que se uni a la gente equivocada. Como nio le gustaba jugar ftbol en las calles y abandon la escuela a los 17 aos. Segn algunos informes, sus amigos afirman que como adolescente comenz a beber mucho, a hacerse tatuajes, y a iniciar peleas que no poda ganar. Segn informes de la inteligencia jordana suministrados a Associated Press en Ammn, Zarqaui fue encarcelado en los aos ochenta por acoso sexual, aunque no existen ms detalles. Cuando lleg a los 20 aos, evidentemente comenz a buscar orientacin, y termin dirigindose a Afganistn en los ltimos aos de la guerra yihadista contra los soviticos en ese pas. Aunque algunos medios como el New York Times afirman que no particip directamente en la lucha en Afganistn, hay gente en Jordania que considera que s lo hizo.

Se dice que volvi a Jordania en 1992 y fue arrestado despus de que las autoridades jordanas encontraran armas en su casa. Al ser liberado en 1999, fue nuevamente a Pakistn. Cuando expir su visa paquistan, temiendo un nuevo arresto como sospechoso en un complot terrorista si volva a Jordania, fue a Afganistn.

Despus de que supuestamente dirigi un campo de armamentos en ese pas, fue visto por las autoridades jordanas, cruzando a Jordania desde Siria en septiembre de 2002. En algn momento entre entonces y el 11 de mayo de 2004, cuando se dice que decapit al rehn estadounidense Nick Berg en Bagdad, Zarqaui entr a Iraq. Muchos medios noticiosos han informado que su objetivo en Iraq es generar una guerra civil sectaria entre sunes y chies.

En septiembre de w2004, la BBC, entre otros, inform que: funcionarios de EE.UU. sospechan que Zarqaui est oculto con seguidores en la ciudad rebelde iraqu de Faluya, aunque sus fuentes, como vale para casi todas las fuentes en todo informe sobre Zarqaui, fueron imprecisas. Durante el segundo cerco de Faluya, en noviembre pasado, Newsweek informo que algunos funcionarios de EE.UU. dicen que Zarqaui puede estar en realidad dirigiendo o instigando acontecimientos en la ciudad por telfono desde otro sitio en Iraq. Aunque estos tampoco citaron fuentes especficas y no suministraron evidencia alguna al respecto, Newsweek entonces resumi la importancia de Zarqaui como sigue: Su papel crucial en el deterioro de la situacin de la seguridad en Iraq, sin embargo, no puede ser subestimado. Mientras tanto, la BBC informaba que su red es considerada la fuente principal de secuestros, ataques con bombas e intentos de asesinato en Iraq otra declaracin hecha sin mucha, o alguna, evidencia.

A fin de cuentas, la vasta masa de informaciones sobre Ab Musab al-Zarqaui se limita a innumerables declaraciones basadas en fuentes annimas apenas menos nebulosas para los lectores corrientes que l mismo. Existe, entonces, en una forma de infierno eterno de reportajes, rumores y atribuciones. Casi se podra decir que nunca se ha escrito ms sobre un personaje con menos informacin concreta. Mientras poseemos una descripcin burda de quin es, de dnde procede, y dnde fue desde que entr a Iraq, falta toda evidencia que sirva de algo ante un tribunal. La pregunta que exige respuesta en este tremendo vaco de informacin concreta es: Quin se beneficia con los continuos cuentos sobre el misterioso Zarqaui?

La bsqueda del pasado de Zarqaui

Mi propio viajecito slo parece repetir este fenmeno ms amplio en una escala ms modesta. Fue el tipo de historia en la que, desde el comienzo hasta el final, no encontr a nadie que estuviese dispuesto a dar su propio nombre (o, por cierto, que se utilizara su verdadero nombre en un artculo). Desde el primer instante, Zarqaui y una exigencia de anonimato estuvieron estrecha y tal vez adecuadamente vinculados. Abdulla (desde luego no es su verdadero nombre), el hombre que estuvo dispuesto a conducirnos a mi traductor Aisha y a m a AlZarqa para esta excursin, era un jordano, al parecer de unos 40 aos, que fum en cadena nerviosamente durante todo el viaje. Decidimos ir con l despus de cruzarnos con su persona mientras yo realizaba mi propia encuesta informal sobre la realidad de Zarqaui en Ammn.

Lo conozco personalmente porque combatimos juntos en Afganistn a principios de los aos noventa, insisti Abdulla. Si quiere, puedo mostrarle de dnde es.

Cuando nos recogi por la tarde del da siguiente en su destartalado taxi, acept un honorario modesto que sera pagado al final de nuestra excursin. Mientras ascendamos lentamente por la ladera de un cerro hacia la ciudad natal de Zarqaui en Al-Zarqa, sac rpidamente un pequeo montn de fotos. Las mir mientras conducamos hacia el vecindario de Zarqaui y vi a Abdulla de pie delante de la inmensa mezquita Faisal en Islamabad, Pakistn, con una barba gigante (que ya no existe) que dominaba su dishdasha.

Otra foto lo mostraba en Peshawar, Pakistn, una ciudad cercana a la frontera afgana conocida como un rea de reclutamiento y de organizacin de los talibn. Otras parecan mostrarlo en Filipinas parado en medio de una densa selva con un fusil colgando de su hombro. En ninguna de ellas por qu me iba a sorprender tena como compaero a alguien con la ahora mundialmente conocida expresin desdeosa de Zarqaui.

Un poco ms adelante Abdulla lanz repentinamente: Hay que matar a todo el que colabore con los estadounidenses en Iraq!

Lo interpret como seal de que quera hablar, y le pregunt lo que saba sobre Zarqaui. Dijo que encontr al mtico terrorista en Peshawar antes de ser enviado junto con l a un campo de entrenamiento en la frontera de Afganistn en 1990. Hay varios campos de entrenamiento bien conocidos en las montaas entre Afganistn y Pakistn, explic. Y estbamos en uno de ellos, junto con combatientes por la libertad de Siria, Jordania, Palestina y Lbano.

Slo podan entrar a los campos los combatientes por la yihd, continu orgullosamente. Slo combatientes que eran identificados por otros muyahidn bien conocidos reciban permiso para entrar, en un esfuerzo por proteger esos campos contra espas. Abdulla afirma que despus de tres meses de entrenamiento con ametralladoras y lanzacohetes, l y Zarqaui se dirigieron a Afganistn para combatir contra los rusos que continuaban all.

Cuando lo mir intrigado ya que los rusos se retiraron de Afganistn en febrero de 1989 respondi: Muchos de ellos se quedaron despus de que su gobierno anunci que se haban retirado as que estbamos expulsando al resto.

sta ya era una historia dudosa, pero continu. Les dieron la alternativa, dijo, de dnde ir en Afganistn, y Abdulla declar orgullosamente que la mayora de los muyahidn fueron a las reas calientes donde esperaban que hubiera combates. Nuestra discusin se interrumpi porque habamos completado el trayecto a Zarqa y llegamos al vecindario, donde, segn los rumores, vive el cuado de Zarqaui. Nos dej cerca de una pequea mezquita donde supuestamente sola rezar Zarqaui.

Abdulla dijo que era peligroso que se quedara aunque no se dio la molestia de explicarnos el por qu y nos pusimos de acuerdo en que me llamara a mi mvil dentro de una hora para ver si necesitbamos ms tiempo o no.

As que Aisha y yo comenzamos a caminar por el tranquilo vecindario de clase media, preguntando a la gente si saba donde vive el cuado. Nios pequeos jugaban por las calles. Detrs de ellos, jvenes y padres nos observaban con recelo. El viento agitaba bolsas de plstico por las calles entre las tradicionales casas de piedra de Jordania. Finalmente, encontramos a un anciano con una larga barba blanca y ojos fatigados, sentado en una silla gastada frente a un pequeo puesto de comestibles. Admite que es el Imn de la mezquita, pero cuando le preguntamos si recuerda a Zarqaui, evita hbilmente la pregunta.

Es probablemente verdad que haya orado en mi mezquita, responde cansado, pero no puedo decirlo con seguridad, ya que estoy de espaldas a la gente cuando dirijo las plegarias.

Despus de esto mira a lo lejos, por la carretera. Supongo que desea que nos vayamos indudablemente igual que tantos buscadores de Zarqaui antes de nosotros. As que le damos las gracias y nos vamos.

A continuacin, encontramos a una mujer no intercambiamos nombres que nos asegura que Zarqaui es de la tribu Beni Hassan, la mayor tribu en Jordania, antes de sealar una casa blanca de dos pisos con una antena parablica negra en el techo.

Es la casa de Ahmed Zarqaui, dice suavemente, refirindose a uno de sus hermanos, antes de advertir: Pero no vayan ah porque les lanzarn piedras. Estn hartos de los medios.

Despus de ser distrados por la casa de sus hermanos, insistimos en preguntar por la casa de su cuado, pero todos insisten en que simplemente no saben dnde vive, lo que parece extrao. En el cerro, un poco ms all de la casa de su hermano, tropezamos con un hombre de mediana edad que est dispuesto a que lo entrevistemos. Es un hallazgo raro en esta aldea que ciertamente ha sido inundada por los medios, para no hablar de las visitas mucho ms amenazantes de personal de inteligencia y policial de varios pases.

Como nuestro conductor de taxi, el hombre acepta que lo entrevistemos siempre que no mencionemos su nombre. Es, al parecer, un grupo de aldeanos bastante experimentado con los medios. Nos cuenta que el hermano de Zarqaui no sabe gran cosa sobre la mtica leyenda del rebelde yihadista jordano, porque se mantiene afuera de todo el circo. Luego se re y agrega: Pero todos los medios fueron en todo caso a la casa de su hermano para filmarla, porque pensaron que era la casa de Zarqaui!

Luego muestra a travs de un valle poco profundo en el que se alinean casas baadas por el sol poniente. El [Zarqaui], es de esa aldea, vive cerca de un cementerio, y su padre es alcalde de ese distrito, que se llama el barrio al-Ma'assoum."

Afirma que conoce a Ab Musab desde que tena siete aos, ya que fueron juntos a la escuela primaria Prncipe Talal. Fue lioso desde nio, explica. Pero no es verdad lo que dicen los medios. Ab Musab es un tipo normal. Lo que los estadounidenses dicen no es verdad. La mayora de nosotros le conocemos y en este vecindario no creemos nada de lo que dicen los medios.

Nos cuenta que Zarqaui parti del vecindario a comienzos de los aos noventa para ir a Afganistn, pero que no cree que est en Iraq. Junto con otros del vecindario, est convencido de que a Zarqaui lo mataron en la regin de Tora Bora de Afganistn durante los bombardeos de EE.UU. que resultaron de los ataques del 11 de septiembre.

Su mujer y sus tres nios siguen viviendo all, agrega. Pero no vaya a hablar con ellos. No lo permitirn. Cree que Zarqaui fue muerto: Seguro, y luego dice enfticamente: Si sigue vivo, por qu no muestran una foto reciente? Todas las que muestran en los medios son bastante antiguas.

Como tantos jordanos, apoya a la resistencia iraqu: Todos los musulmanes deberan combatir esta ocupacin porque todos los das los estadounidenses estn asesinando a iraques inocentes. Zarqaui, nos dice, no fue un combatiente hasta que parti a Afganistn. Entonces su mujer se visti de negro y desde entonces lo ha usado. Segn ese hombre, Zarqaui tiene dos hermanos llamados Ahmed y Sail. Dice, con una sonrisa: La mayor parte de los medios que vienen ac son occidentales porque pienso que la mayor parte de los medios rabes saben que todo esto es un mito.

Levanta sus manos cuando uno de sus hijos nos trae caf y pregunta: Cuando muestran rehenes en Iraq, por qu no aparece l mismo en la pelcula? Simplemente, los estadounidenses o los medios no presentan pruebas de que est vivo.

Charlamos un poco mientras bebemos nuestro fuerte caf arbigo sentados bajo las parras que cubren la terraza. Al comenzar a ponerse el sol, le agradecemos por la conversacin y el caf, y partimos mientras suena el telfono de nuestro taxista.

Voy caminando rpido por las calles para reunirme con l cuando Aisha, con quien he trabajado a menudo en Bagdad, me tranquiliza: Puedes ir ms lento, Dahr, aqu no estamos en peligro. No es como en Bagdad donde te matan desde que oscurece.

Poco despus nos encontramos con nuestro conductor. No le dijeron donde est su cuado porque su casa ha sido allanada tantas veces, dice como algo normal. Por los jordanos y por la inteligencia de EE.UU.

Nuestro conductor insiste en que Zarqui est vivo y bien en Iraq. Estoy seguro de que es as, porque si estuviera muerto mostraran su foto y haran el anuncio. Siempre ha sido tan fuerte. Cuando estuvimos en Afganistn, cada vez que recibamos una nueva mquina para que aprendiramos a usarla, o misiles franceses, era el primero en aprender a utilizarlos.

Nos lleva a otra mezquita que supuestamente era visitada por Zarqaui. Estamos ahora en el barrio al-Ma'assoum y nuestro conductor nos dice que una hermana de Ab Musab dirige el Centro Islmico del distrito. Luego agrega, un poco al azar, que l mismo ha estado en diferentes prisiones durante siete aos en total una de esas declaraciones que uno preferira no haber escuchado o que simplemente es bueno que no la hayamos escuchado horas antes, cuando bamos comenzando.

En Afganistn, cuando decapitbamos gente era para mostrar al enemigo lo que sera su destino. Era para atemorizarlos.

Pienso, tristemente: Bueno, funciona.

Agrega: La yihd en Iraq no es slo al-Zarqaui. Depende de Al si vencemos, no depende de la mano de Zarqaui. Si lo matan, la yihd seguir adelante.

Le pregunto por las vctimas civiles. Piensa que a Zarqaui le preocupa el asesinato de gente inocente?

He tenido tantas discusiones con iraques para decirles que Zarqaui no instruye a sus seguidores para que maten a gente inocente. Si lo hiciera, yo sera el primero en volverme en su contra. Slo ataca a los estadounidenses y a los colaboracionistas.

Sigue fumando un cigarrillo tras otro mientras conducimos en la oscuridad hacia Ammn. Le pago y le agradezco por habernos llevado a Zarqa, y su taxi destartalado se va en medio del intenso trfico de la calle.

La inquietante impasibilidad de Zarqaui

Despus de las discusiones con nuestro conductor y otros jordanos, lo nico que pienso que puedo decir con seguridad es que Ab Musab al-Zarqaui es una persona real. Si est vivo o no y combatiendo en Iraq o no, o de qu actos es realmente responsable en ese pas, queda por ver. Estoy seguro de una cosa, sin embargo, las afirmaciones estadounidenses de las que se informa, en el sentido de que Zarqaui est relacionado con el gobierno laico de Siria, no tienen sentido. Igual que Sadam Husein se opona al fundamentalismo religioso de Osama bin Laden, no es probable que el gobierno sirio se asocie con un fundamentalista como Zarqaui.

Tal como funcionarios de la administracin Bush afirmaron falsamente que Sadam Husein tena vnculos con Bin Laden y Zarqaui, ahora relacionan convenientemente a Zarqaui con un gobierno sirio que quisieran eliminar. De la misma manera, funcionarios de Bush siguen relacionando a Zarqaui con la resistencia iraqu sin duda otra afirmacin engaosa porque la resistencia en Iraq est compuesta fundamentalmente de nacionalistas iraques y de elementos baazistas que combaten para expulsar a los ocupantes de su pas, no para crear una yihd islmica global.

Por lo tanto, incluso si Zarqaui est involucrado en la realizacin de ataques dentro de Iraq y muere en algn momento futuro, el efecto que esto tendra sobre la resistencia iraqu sera seguramente insignificante. No sera ms que otro momento decisivo estadounidense, que no decide nada.

Ahora mismo, cuando se trata de ubicar a Zarqaui, un hombre por cuya cabeza ofrecen un botn de 25 millones de dlares, o simplemente se trata de trazar los comienzos de su vida, si se trata de buscarlo en los tneles de Tora Bora, en la ciudad arruinada de Faluya, en las reas fronterizas de Siria, o en Ramadi, lo ms probable es que uno se vea frente a una especie de inquietante vacuidad. Sea lo que sea lo que el verdadero Zarqaui pueda llegar a hacer en la actualidad en Iraq o en otra parte, ser eclipsado por el Zarqaui legendario. Podr ser el padre de todos Terroristas para la administracin Bush (ahora que Osama bin Laden ha sido abandonado en el espacio), el visitante poco grato de la insurgencia iraqu, el personaje fantstico de algn sueo yihadista, o todo eso al mismo tiempo. En todo caso, Zarqaui, el hombre, ha sido proyectado hacia una historia pica que puede o no ser parcialmente de su propia creacin. Incluso muerto, es poco probable que muera; incluso vivo, es poco probable que pueda estar a la altura del mito popular de Zarqaui.

Quienquiera sea realmente, el l de los sitios en la red yihadistas y de las declaraciones estadounidenses, est ahora ligado inextricablemente al paso de la ocupacin de Iraq y a una administracin Bush que, incluso si lo han convertido en un horror satnico, ya comienza a perder sus propias cualidades mticas, a empequeecer.

Estoy seguro de que seguiremos escuchando hablar de l en Iraq, en Jordania, o en otros sitios, mientras su mito, que tal vez ya est fuera de todo control, contina transformndose en una parte inextricable de la brutal, sangrienta, ocupacin de Iraq en la que la administracin Bush no combate sobre todo a Zarqaui (o a sus imitadores) sino a los iraques que pretenden haber ido a liberar.

Copyright 2005 Dahr Jamail

http://dahrjamailiraq.com/weblog/archives/dispatches/000261.php#more



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