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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-10-2013

Mareas, marchas y huelgas: Experiencias frtiles en el sector pblico

Sam Robsom
La Hiedra


Las luchas en el sector pblico han sido la punta de lanza de la resistencia contra la austeridad durante los dos ltimos aos. Los trabajadores y trabajadoras de este sector han demostrado un enorme dinamismo a la hora de plantear nuevas estructuras de lucha. Este artculo repasa brevemente algunas de estas experiencias identificando sus debilidades y fortalezas.

Voy hacia el centro de Madrid en metro y bajo del vagn. Todo normal hasta darme cuenta de que el diseo interior de la estacin ha sufrido unos retoques. El nombre, anteriormente tan sencillo como emblemtico de la movilizacin popular, ha sido modificado a Vodafone Sol. Casi hecho aposta para decirnos: veis, hasta vuestro terreno sagrado, lo que era el corazn y cerebro de vuestro movimiento, lo podemos privatizar si nos da la gana. Aunque en un sentido es algo meramente simblico, el mensaje encuentra su eco en el pensamiento de un sector importante de la poblacin, frente al actual asalto frontal contra los servicios pblicos. Quizs la expresin ms comn de esto es el suspiro: es que la gente no se mueve.

Algo se mueve

Obviamente no estamos en vsperas de una revuelta masiva. Sin embargo, no es verdad que no hayamos ganado nada. Para poner slo un ejemplo de la sanidad, en noviembre la oleada de protestas en Madrid salv La Princesa como hospital de referencia. Pero la resistencia va ms all de ejemplos sueltos. En octubre de 2012 la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, calific como desmesurada la cifra de 2.200 manifestaciones que se haban realizado en la ciudad en los primeros diez meses del ao (1) salen a una media de siete al da.

Otras estadsticas nos muestran algo parecido. Segn el ministerio de Empleo y Seguridad Social, entre 2011 y 2012 el nmero de huelgas aument un 125%, la cantidad de participantes en huelgas increment un 455% y las jornadas no trabajadas subieron un impresionante 166% (2). Adems estas cifras no incluyen las dos huelgas generales del 29 de marzo y 14 noviembre de 2012. Aunque las cifras incluyen el sector privado, la mayor conflictividad en cuanto a la extensin se registr en el sector pblico, al que le correspondi el 137% de huelgas, con un porcentaje de trabajadores participantes del 412% (3). No nos debera sorprender, ya que las y los trabajadores pblicos se agrupan en colectivos enormes. En Madrid, por ejemplo, hay 75.000 personas trabajando en la sanidad pblica. No hay empresa privada comparable. A nivel estatal ya tenemos que hablar de medio milln de personas empleadas en la enseanza no universitaria y 460.000 en la sanidad (4). Todo esto muestra el potencial para llevar a cabo luchas amplias y fuertes en el sector pblico.

Para explicar esta recuperacin en los niveles de luchas hay que tener en cuenta el papel del movimiento 15M que estall en 2011 (5). A pesar de su inicial rechazo a las organizaciones sindicales, en la docena de huelgas en la enseanza madrilea en el otoo de ese ao la influencia fue palpable, desde la recin estrenada confianza del colectivo hasta el uso de los gestos del 15M en las asambleas y el nacimiento de la Redverde, red asamblearia de base de docentes.

Estrategias en un contexto de recuperacin limitada

Y sin embargo no hemos podido parar la marcha hacia el abismo del Gobierno. Por un lado, que el incremento en las luchas se produzca tras un periodo de gran pasividad exagera su magnitud. Por otro lado, la crisis econmica ha hecho que los gobiernos sean ms reticentes a ceder terreno y el dficit democrtico que suponen las directrices de la Unin Europea les respalda en sus ataques. Adems, cabe destacar que en las tres dcadas que llevamos de neoliberalismo, las derrotas parecen un Everest al lado del montculo de victorias, lo cual deja muy afectada la confianza de nuestra clase. As, el deseo de hacer algo frente a los ataques se manifiesta en una recuperacin de luchas a veces explosiva, pero a la vez frgil.

En este contexto de recuperacin limitada las estrategias aplicadas en las luchas adquieren una gran importancia. Pero en vez de dar alas a los brotes verdes de resistencia, el papel de las direcciones de los sindicatos mayoritarios ha sido el contrario. La primera gran lucha del sector pblico, antes de que existiera la riqueza de mareas actual, tuvo lugar en otoo de 2011 en la enseanza pblica madrilea, con asambleas de miles de personas y una campaa de 3 das de huelga a la semana de manera indefinida. Despus de la primera semana de huelga, con un seguimiento de entre el 70% y 80%, la estrategia se abandon sustituyndose por huelgas sueltas de uno o dos das. Se poda haber ganado si no hubiera sido por el freno de las burocracias sindicales. Pero el sentimiento general era de desgaste y de que las huelgas no sirven. Hasta cierto punto parece que esta lucha dej huella en las posteriores, templando la confianza de las y los trabajadores, dejando las resistencias ms susceptibles a la manipulacin burocrtica, lo cual vuelve a afectar negativamente nuestra autoconfianza.

Cabe volver a afirmar que, como clase trabajadora, no trabajar es el arma ms potente que tenemos, ya que es nuestro trabajo el que produce toda la riqueza del sistema y si no trabajamos no hay beneficios (6). Sin embargo, aunque nos enfrentamos a un asalto brutal, la huelga se ha usado poco y de manera aislada y sectorial, convocada espordicamente, sin campaa anterior y sin continuacin. Como hemos visto, el sector pblico consiste en colectivos enormes que estn sufriendo los mismos ataques, pero ha habido muy poca voluntad de movilizarlos conjuntamente para maximizar su fuerza y levantar la confianza. Para poner un ejemplo, el 7 de mayo de este ao hubo una huelga de sanidad en la Comunidad de Madrid y dos das despus otra de la enseanza pblica a nivel estatal, cuando se podan haber combinado. En el clima actual, este tipo de lucha no es suficiente para echar atrs a los gobiernos y si no se combinan y retroalimentan, acaban reforzando la idea de que las luchas no valen y se pierde el mpetu del colectivo.

Construir desde la base

En estas circunstancias, ltimamente se han empezado a contraponer otras acciones a la huelga. Algunas son vlidas pero a veces son simplemente falsos atajos. En realidad necesitamos todas las armas: huelgas contundentes, activas y creativas, combinadas con otras actividades como manifestaciones, encierros, cortes de carreteras, escraches y dems.

En cuanto a los mecanismos necesarios para desarrollar tal estrategia, la marea ciudadana, a pesar de partir acertadamente del deseo de unir las luchas, queda algo limitada. Por un lado, no pudiendo convocar huelgas se centra en macro-manifestaciones peridicas. stas son muy importantes; la del 23 de febrero por ejemplo sac a miles de personas de cada rama del sector pblico a la calle en 16 ciudades y mostr el potencial para movilizar desde abajo. Pero en s no son suficientes para ganar. Tambin en las asambleas organizativas de las mareas tienden a faltar vnculos orgnicos con la masa de personas que trabajan en cada sector, lo que permitira aunar estas protestas con otras ms contundentes, incluyendo la huelga. Y esto tiene que venir desde abajo, en base a la organizacin, coordinacin y politizacin en los centros de trabajo. En las huelgas de la enseanza madrilea en 2011 se vio claramente como la Redverde, formndose demasiado tarde en el proceso de las huelgas, no lleg a influir suficientemente en el transcurso de la lucha. Mientras que en la sanidad madrilea, donde la lucha ha sido ms sostenida, se cuenta con una coordinadora anti-privatizacin desde 2004 (CAS) adems de sindicatos asamblearios como el MATS que gozan de cierta influencia. Conseguir una participacin desde la base no slo nos permite actuar con independencia de las burocracias para poder aprovechar y combinar una gama ms amplia de acciones. Tambin facilita que estas acciones se lleven a cabo de manera asamblearia y democrtica en cuanto a debates sobre el ritmo de la lucha, convocatoria y desconvocatoria o la confluencia de distintos sectores, por ejemplo.

La pena es que cuando el colectivo se organiza y se lucha bien, se suele ganar; incluso se puede presionar a los sindicatos mayoritarios y obligarles a cumplir. Podemos citar por ejemplo la huelga de la limpieza del Metro de Madrid en 2007, la de las y los conductores del Metro de Madrid de 2010, la de la limpieza de colegios pblicos de Alcorcn en 2012, la de la limpieza de la Universidad Complutense en Madrid este ao o las de la recogida de basura de Sevilla y Jerez (7) en los ltimos meses. El elemento comn? Seis luchas con mxima determinacin; cinco de ellas huelgas indefinidas y la otra huelga salvaje sin servicios mnimos.

Notas:

1 Cifuentes apoya la modificacin del derecho de reunin para racionalizar las manifestaciones, RTVE.es, 2/10/2012  http://bit.ly/16Nfedm.

2 Ministerio de Empleo y Seguridad, Estadsticas de huelgas y cierres patronales 2011 ( http://bit.ly/13n1edr) y 2012 ( http://bit.ly/13n1pW0).

3 En realidad la participacin del sector pblico es ms importante ya que estas cifras no incluyen la huelga general de la enseanza del 22 de mayo.

4 Victoria Torres y Cecilia Jan, 2010: Radiografa de los funcionarios en Espaa. El Pas, 28/05/2010  http://bit.ly/1bz9gjw.

5 Para un anlisis ms extendido: Miguel Sanz Alcntara, 2013: La clase trabajadora responde a la crisis. La Hiedra, n 6,  http://bit.ly/17rVVGx.

6 Para ms informacin ver Ana Villaverde, 2011: El poder en nuestras manos, En lucha, mayo 2011.  http://bit.ly/16RKpWY.

7 Los trabajadores de la limpieza del Metro de Madrid desconvocan la huelga. Pblico.es,  http://bit.ly/17PCZ3t; Desconvocan la huelga de los servicios de limpieza de la Universidad Complutense 20minutos.es,  http://bit.ly/14On9bD. Y luchas del Metro de Madrid, huelga de la limpieza en Alcorcn, Lipasam y URBASER en enlucha.org:  http://bit.ly/14fPgx6,  http://bit.ly/14fPqVf,  http://bit.ly/15IPE6G y  http://bit.ly/19vkxUH.

Sam Robsom es profesor y sindicalista en Madrid, militante de En lucha / En lluita

Fuente: http://enlucha.wordpress.com/2013/09/08/mareas-marchas-y-huelgas-experiencias-fertiles-en-el-sector-publico/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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