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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-10-2013

Hacia una sociedad de precarios
Especialistas en derecho laboral alertan de que la precariedad se extiende como fenmeno global

Enric Llopis
Rebelin


Hace unos aos las situaciones de riesgo de exclusin o pobreza se limitaban a determinados estratos sociales. Actualmente, el estado de precariedad se extiende con la celeridad que impone la crisis al conjunto del cuerpo social. Aunque con diferencia de grados (afecta sobre todo a mujeres, inmigrantes, jvenes desempleados y jubilados), la condicin de precario sustituye en trminos generales a la de trabajador asalariado con derechos.

Esta es la tesis central del libro sobre la precariedad que preparan los especialistas en derecho laboral, y autores de El Huracn Neoliberal (Ed. Sequitur), Hctor Illueca y Adoracin Guamn, que se publicar el prximo mes de enero. Una afirmacin categrica recorre el texto, y explica por qu se globaliza la condicin de precario: El mercado ha secuestrado al conjunto de la sociedad.

No falta informacin estadstica que avale esta hiptesis. Segn el informe de Critas correspondiente a 2013, tres millones de personas viven en Espaa por debajo del umbral de la pobreza, con menos de 300 euros al mes (esta cifra duplica la de las personas se hallaban en esta situacin antes de la crisis). Los datos coinciden con el incremento de millonarios (personas con un patrimonio de al menos 740.000 euros) que, segn un informe de Credit Suisse, ha aumentado en el estado espaol un 13,2% entre mediados de 2012 y la primera mitad de 2013. Segn este estudio, el estado espaol cuenta actualmente con 402.000 millonarios.

Los pronsticos de Intermn Oxfam tampoco resultan halageos: Espaa podra tener 20 millones de pobres en el ao 2025 (el 40% de la poblacin). Negro sobre blanco, la revista Forbes seala que 30 familias, que acumulan cerca de 30.000 millones de euros, se reparten la mayor parte de la riqueza en el estado espaol. Adems, Espaa, que haba acortado la brecha en materia de desigualdad con respecto a la Unin Europea (una diferencia de slo 0,5 puntos en el ndice de Gini -coeficiente que mide la desigualdad de ingresos- en 2008), ha visto como se disparan las diferencias a los 4,5 puntos en el ao 2012, lo que sita al estado espaol como segundo en trminos de desigualdad tras Letonia, segn el informe Desigualdad y Estado Social en Espaa de la Fundacin 1 de Mayo de CCOO.

En su trabajo, Illueca y Guamn abordan los diferentes procesos que apuntalan la precariedad. Sealan, primeramente, la creciente inestabilidad en el empleo, a la que han contribuido las ltimas reformas laborales. El abaratamiento del despido, la igualacin por abajo de contratados fijos y temporales, y la institucin de nuevas modalidades de contratacin eventual dibujan un horizonte muy claro de inestabilidad en el empleo. Los efectos de la ltima reforma laboral (febrero de 2012) dejan pocas dudas: la cifra de trabajadores afectados por ERE (despidos colectivos) ha aumentado en un 21,2% en los ocho primeros meses de 2012 (299.021 trabajadores afectados).

Durante los 10 primeros meses de 2012 se registraron, adems, 19.599 ERE con invocacin de causas econmicas (un 108,63% ms que en el mismo periodo del ao anterior). Por tanto, se ha facilitado el despido, tambin se ha abaratado, y se han difuminado las fronteras entre la contratacin temporal e indefinida. Es ms, abunda Adoracin Guamn, se cuestiona el carcter fijo e inamovible de la ocupacin de los funcionarios; de entrada, la ltima reforma laboral ya permite expedientes de regulacin de empleo para el personal laboral de las administraciones pblicas.

Adems del empleo inestable, Illueca y Guamn sealan un segundo proceso de precarizacin: la modificacin de las jornadas laborales y de las funciones que se desarrollan en el centro de trabajo, por un lado; y, adems, las rebajas salariales (otro de los grandes objetivos de las ltimas reformas laborales). En todo caso, los nmeros avalan la hiptesis de los autores. La encuesta trimestral del coste laboral correspondiente al tercer trimestre de 2012 (con la ltima reforma laboral ya en vigor) situ el coste salarial total (incluida la seguridad social) por trabajador en 1.805,63 euros, un 7% menos que en el segundo trimestre de 2012 (1.939,73 euros). En el sector pblico, los funcionarios acumulan varios aos de salarios congelados, tras el recorte del 5% aprobado en 2010. Segn el informe Desigualdad y estado social en Espaa, entre los aos 2008 y 2012, los salarios han perdido 3,8 puntos porcentuales, y han pasado de una participacin del 57,1% del PIB a slo el 53,3%.

La individualizacin de las relaciones laborales (entre empresario y trabajador) ahondan en el mismo escenario de precariedad, apuntan Hctor Illueca y Adoracin Guamn. De hecho, a los sindicatos se les ha expulsado del marco de relaciones laborales en el estado espaol, agregan (La ltima reforma laboral revienta la negociacin colectiva, ya que les otorga el poder en la misma a los empresarios). Los autores explican que en las pequeas empresas (el 95% de las empresas espaolas cuentan con menos de 50 empleados), donde el sindicalismo es prcticamente inexistente, ya no obligar el convenio de sector; la negociacin colectiva se dar, por tanto, en el marco de la empresa, entre el empresario y el trabajador. De manera individualizada y con un desequilibrio en la correlacin de fuerzas ms que evidente.

Recortes en servicios pblicos, aumento de las tasas en la educacin, repagos sanitarios, reduccin de las prestaciones por desempleo y de las pensiones representan otro vector de la precariedad. Bienes y servicios que anteriormente prestaba el estado ahora se deben costear en el mercado con el salario directo, explican Illueca y Guamn. Dicho de otro modo, pasamos del llamado Estado de Bienestar a lo que Ulrich Beck ha denominado la sociedad del riesgo. En todo caso, la precarizacin del cuerpo social no es algo inocente ni azaroso, ni depende de un contexto de crisis. Segn los autores, se trata de una poderosa herramienta de control social, que produce (y esto es decisivo) parlisis y miedo; para pensar en un horizonte de liberacin humana, la gente ha de tener perspectivas a largo plazo; esto resulta imposible en un mundo precario y en el que prima la lucha por la subsistencia cotidiana.

Pintado el tenebroso mural, Qu alternativas desarrollarn los autores en el prximo libro? Matizan, de entrada, que las propuestas se inscriben en el mbito del Derecho Laboral, y que son de mnimos, un punto de partida. Plantean primeramente un incremento del Salario Mnimo Interprofesional (SMI), que aumentara sustancialmente al pasar de los actuales 645 euros a 1.000 euros.

Una segunda idea para mitigar la precariedad es el reparto del trabajo y la reduccin de la jornada laboral. La medida (ms o menos inspirada en el modelo de 35 horas semanales, que en Francia impuls el primer ministro socialista Lionel Jospin) se implantara por ley, pero de modo flexible y recogiendo la casustica y los matices de cada empresa. De ah la importancia que se le otorgara a la negociacin entre empresario y sindicatos. La iniciativa reservara, asimismo, significativas funciones de control a la inspeccin de trabajo.

Por ltimo, Hctor Illueca y Adoracin Guamn proponen el incremento de la prestacin por desempleo y plantean una renta garantizada de ciudadana, con el fin de atenuar las diferencias entre trabajadores contratados y desempleados (con o sin derecho a prestacin). Actualmente, las diferencias salariales globales son muy considerables, apunta el informe Desigualdad y estado social en Espaa: El 10% de la poblacin trabajadora con salario ms elevado percibe unas retribucioens cinco veces superiores a las del 10% de la poblacin con salarios ms bajos. Pero ms all de estas propuestas paliativas, se trata de combatir la precariedad que se proyecta sobre el conjunto de una poblacin secuestrada por el mercado; una precariedad que se impone como modelo sustitutorio del empleo asalariado, concluyen los autores.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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