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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-10-2013

Europa, incapaz de frenar el auge del populismo

Luis Alberto Rivas
RIA Novosti


No es un nuevo fantasma que recorre Europa. Es una realidad cada da ms evidente, que se desarrolla de Norte a Sur del continente, y para la que los laboratorios polticos no han encontrado, de momento, un antdoto. En lo que s parecen ponerse algo de acuerdo los politlogos es en las supuestas causas que han disparado el fenmeno: crisis econmica, descomposicin del Estado del bienestar, inmigracin desbocada, autismo de los apparatchiks ante los requerimientos de los ciudadanos

Noruega acaba de inaugurar gobierno. Uno de los pases ms ricos de Europa gracias a su renta petrolfera, cuenta con tres ministros de la derecha populista del Partido del Progreso, en coalicin con el mayoritario Partido Conservador. Sus vecinos suecos conocieron en 2010 el xito de los Demcratas suecos, que obtuvieron 20 escaos defendiendo ideas similares. En Finlandia, los Verdaderos finlandeses representan casi un 20 por ciento del electorado.

Cmo se explica que el paraso nrdico, la cuna y ejemplo del welfare reproduzca un malestar que conduzca a adoptar posturas nacionalistas y, a veces, xenfobas? Siguendo hacia el sur, daneses y holandeses, siempre considerados generosos en la asistencia social y abiertos a la acogida de exiliados econmicos y perseguidos polticos, conocen tambin la misma reaccin entre buena parte de sus habitantes.

Todos estos pases, adems de Suiza, de Francia, donde el Frente Nacional es el nico partido que crece- y de Austria, donde el populismo flirtea sin tapujos con la nostalgia hacia el Tercer Reich, han tenido o tienen algo en comn: un sistema de ayudas sociales caro, pero generossimo con nacionales e inmigrantes. Y si Francia sigue siendo un ejemplo en ese sentido, no es menos cierto que los gobiernos de Viena ya empezaron a conocer antes de la cada del Muro de Berln las protestas de ciertos austriacos que consideraban que su sistema de ayuda social era dilapidada generosamente en la ayuda a los extranjeros instalados en el pas.

Ciertos analistas sealan que adems de la prdida de la riqueza material, los europeos temen perder su patrimonio cultural: libertades individuales, igualdad entre sexos, laicidad o, al menos, preminencia del Estado sobre la religin. El comunitarismo y la una islamizacin creciente, que muchos ven como otro fantasma, es en realidad un denominador comn en el sentir de muchos de los ciudadanos que han optado por las formaciones llamadas populistas.

Si bien es cierto que los partidos tradicionales no han sabido ofrecer respuestas a todos estos temores, los datos evidencian que es la socialdemocracia la que ms ha perdido en la batalla electoral. Practicando una poltica poco diferenciada de la de sus rivales conservadores, onubilados por el mercado pero soando todava con sus recetas de los aos 70, los partidos socialistas europeos se han adormilado en los salones del poder. La consecuencia es difcil de aceptar. Los nuevos pobres, los parados, las clases medias-bajas, los no asimilables en minoras tnicas o sociales, se sienten invisibles y, por lo tanto, olvidados. Los nuevos populistas han encontrado en ellos el vivero insdispensable para iniciar su escalada hacia el poder.

*Luis Rivas, periodista. Ex corresponsal de TVE en Mosc y Budapest. Dirigi los servicios informativos del canal de TV europeo EuroNews. Vive en Francia desde hace ms de 20 aos.

Fuente: http://sp.ria.ru/opinion_analysis/20131022/158371675.html


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