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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2013

EE.UU.: Derechos humanos y retroceso moral

Editorial de La Jornada
La Jornada


En el contexto de la apertura de su periodo de audiencias, la Comisin Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) exigi ayer a Estados Unidos aplicar mecanismos para regular la vigilancia de comunicaciones a fin de no vulnerar los derechos humanos, en medio del escndalo por la divulgacin del espionaje masivo y sistemtico practicado por Washington contra ciudadanos y gobiernos.

Felipe Gonzlez, comisionado de la entidad hemisfrica, asegur que tiene que avanzarse hacia un mecanismo que, asumiendo la legitimidad de las labores de seguridad de los estados, no resulte invasivo de los derechos de las personas. En tanto, su homlogo Rodrigo Escobar destac que las atribuciones de Estados Unidos en materia de seguridad no pueden ser un poder absoluto y que el pas vecino tiene que estar sometido a unos lmites, unas reglas, unos procedimientos.

Significativamente, los sealamientos de la CIDH coincidieron en el tiempo con la publicacin de un editorial del diario The New York Times en el que se denuncia que la administracin de Barack Obama mantiene una tasa frentica de deportaciones de inmigrantes indocumentados 400 mil en un ao, basadas en decisiones polticas y no de seguridad pblica; se pide al mandatario suspender las deportaciones de personas que no hayan cometido algn delito grave y se afirma que muchos de los rasgos nefastos del sistema migratorio estadunidense al que el mandatario ha calificado de inservible pueden ser arreglados sin la necesidad de aprobar una reforma migratoria.

Pese a las diferencias en cuanto a su origen y temtica, las expresiones de la CIDH y del rotativo neoyorquino ponen de relieve la situacin deplorable que mantienen los derechos humanos en territorio estadunidense y el peligro constante que enfrentan las personas en ese pas, con independencia de su situacin migratoria, de ser atropellados en sus garantas por el gobierno de Washington.

En efecto, el espionaje masivo de gobiernos, organismos y ciudadanos por supuestos motivos de seguridad es el referente ms inmediato del retroceso moral experimentado por la institucionalidad del pas vecino, retroceso que se ha traducido en un deterioro de las garantas individuales a escala planetaria. Por supuesto, tales atropellos no slo suceden fuera del territorio estadunidense: debe recordarse que, con el pretexto de la guerra contra el terrorismo desatada a raz de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el gobierno de Washington autoriz la vulneracin de las libertades de sus propios ciudadanos y legaliz el espionaje telefnico, la intercepcin de correo electrnico, la apertura clandestina de correspondencia y la sustraccin de documentos personales, sin que hubiese una amenaza real que justificara dichas medidas. Otro tanto puede decirse de la poltica de persecucin de migrantes indocumentados, la cual, como seala el editorial del New York Times, es consecuencia no de una consideracin legal, sino de decisiones polticas y econmicas, toda vez que las deportaciones masivas de inmigrantes sin papeles permiten modular el mercado de mano de obra en la economa estadunidense.

Hasta ahora el gobierno de Obama no ha podido o no ha querido trasladar sus propsitos de viraje en materia migratoria al terreno de los hechos; antes bien, ha mostrado resistencia a abandonar las tradicionales polticas intervencionistas, hegemnicas y, a fin de cuentas, violatorias de los derechos humanos que caracterizaron a su antecesor.

Queda claro, en suma, que Washington carece de la calidad moral necesaria para erigirse en ejemplo y juez en materia de derechos humanos, y que difcilmente se podr lograr la vigencia plena de stos en el mundo en tanto persistan ejercicios de negacin, simulacin y control de daos como los que ha realizado la Casa Blanca en semanas y meses recientes, tras la difusin de las actividades de espionaje filtradas por el ex colaborador de la Agencia de Seguridad Nacional, Edward Snowden.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/10/29/edito


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