Portada :: Europa :: Las bombas de Oriente Medio explotan en Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-07-2005

Bombas por las guerras de Irak y Afganistn

Tariq Al
El Pas


La respuesta de Tony Blair a los ataques de Londres fue tpica. Flanqueado por Bush y Chirac, defendi "nuestra" civilizacin: los brbaros la estaban atacando. No se consider necesaria ninguna otra explicacin. Por qu esos "brbaros" no tenan como objetivo Pars o Berln? Por qu Madrid y Londres? Cabe la posibilidad de que estos terribles actos guardaran relacin con la guerra permanente en Irak, en la que los conquistadores "civilizados" ni siquiera se molestan en contabilizar las vctimas civiles iraques? Tampoco es que sta sea la primera vez que Londres y otras ciudades britnicas son objetivo de organizaciones opuestas al Gobierno britnico. Se acuerdan de Irlanda? Durante ltima la fase, el IRA se centr en la isla britnica: estuvo a punto de hacer saltar por los aires a Margaret Thatcher y su Gabinete cuando bombarde el Grand Hotel de Brighton durante una asamblea del partido. Varios meses despus, se dispar un misil contra el nmero 10 de Downing Street. El barrio financiero de Londres tambin fue atacado y se causaron inmensos daos a la propiedad. Ni la identidad de la organizacin que perpetr los ataques ni sus exigencias eran ningn secreto. Y todo ello ocurri a pesar del "encarcelamiento sin juicio" y las diversas leyes para la prevencin del terrorismo aprobadas por la Cmara de los Comunes.

Los terroristas que atacaron Londres el 7 de julio son annimos. En el momento de escribir este artculo no se haba emitido ningn comunicado, pero se supone que quienes llevaron a cabo los atentados son grupos o individuos vinculados a Al Qaeda. Sencillamente, no lo sabemos. Al Qaeda no es el nico grupo terrorista que existe. Tiene rivales dentro de la dispora musulmana. En su pgina web, The Economist afirmaba que "no es imposible que algn grupo anticapitalista o antiglobalizacin haya provocado las explosiones y las haya hecho coincidir con la reunin del G-8...", pero creo que eso es imposible. No hay corrientes dentro del movimiento por la justicia global que crean en el ataque a civiles.

Por tanto, se puede suponer sin temor a equivocarse que el motivo de estas bombas es el ilimitado apoyo -poltico y militar- prestado por el Partido Laborista y su primer ministro a las guerras de EE UU en Afganistn e Irak.

sta no es una idea restringida a quienes se oponen a la ocupacin occidental de Irak. Alan Cowell afirmaba en The New York Times (8 de julio): "Tal vez la leccin ms realista que puede extraerse es que, al adoptar la postura que tom despus de los atentados del 11-S, Blair finalmente haba recogido la amarga cosecha de la guerra contra el terrorismo, pronosticada muy a menudo, pero que nunca pareci real hasta que las bombas estallaron por todo Londres. La guerra de Irak ha sido cada vez ms impopular aqu, y se mofaban de Blair porque se haba convertido en el perrito faldero del presidente Bush. La ira por Irak llev a los endebles resultados de Blair en las elecciones de mayo: un tercer mandato con una mayora considerablemente reducida. Ahora, como se predeca y tema desde hace tiempo, su apoyo a la guerra parece haber costado vidas britnicas en su pas. El jueves fue un da para cerrar filas en torno al lder, pero hubo indicios de que los atentados podran tener un precio poltico".

Uno de los numerosos argumentos utilizados por Ken Livingstone, el alcalde de Londres, cuando apel a Blair para que no apoyara la guerra de Irak, fue proftico: "Un ataque contra Irak exaltar a la opinin mundial y pondr en peligro la seguridad y la paz en todas partes. Londres, como una de las grandes ciudades del mundo, tiene mucho que perder con la guerra y mucho que ganar con la paz, la cooperacin internacional y la estabilidad global". El objetivo de los terroristas quiz haya sido trastornar Londres mientras Bush y Blair celebraban la cumbre del G-8 en un remoto emplazamiento escocs (o puede que incluso enviar una seal de advertencia al Comit Olmpico), pero la mayora de los londinenses (como el resto del pas) se oponan a la guerra en Irak.

Por desgracia, son ellos quienes han sufrido el golpe y han pagado el precio de la reeleccin de Blair y la continuacin de la guerra. Desde el 11-S, siempre he afirmado que la "guerra contra el terrorismo" es inmoral y contraproducente. Consiente el uso del terrorismo de Estado -bombardeos, torturas, incontables muertes civiles en Afganistn e Irak- contra anarquistas islmicos cuyo nmero es reducido, pero cuyo alcance es mortfero.

Por tanto, la solucin es ahora, como lo era entonces, poltica y no militar. La lite gobernante britnica lo comprendi a la perfeccin en el caso de Irlanda. Las medidas de seguridad, las leyes antiterroristas aprobadas a toda prisa en el Parlamento, los carns de identidad o un recorte general de las libertades civiles de los ciudadanos britnicos no resolvern el problema. En todo caso, llevarn a los jvenes musulmanes por el camino de la violencia ciega.

La verdadera solucin reside en poner fin de inmediato a la ocupacin de Irak, Afganistn y Palestina. El que slo se informe espordicamente de estas tres guerras y que stas no signifiquen gran cosa para la vida cotidiana de la mayora de los ciudadanos europeos no significa que la ira y el resentimiento que despiertan en el mundo musulmn y sus disporas sea insignificante.

La clase poltica goza de una escasa aceptacin entre los jvenes, y esto se acusa especialmente en el mundo rabe. Mientras los polticos occidentales libren sus batallas y sus homlogos del mundo musulmn observen en silencio, los jvenes se vern atrados por los grupos que perpetran actos aleatorios de venganza.

Al inicio del G-8, Tony Blair insinu que "la pobreza es la causa del terrorismo". Era una idea bastante progresista para un poltico reaccionario como l, pero no es verdad. La principal causa de esta violencia es la violencia que se est infligiendo a los pueblos del mundo musulmn. Los atentados contra gente inocente son tan brbaros en Bagdad, Jenin o Kabul como en Nueva York, Madrid o Londres, y a menos que se reconozca, el horror continuar.

Tariq Al es novelista y ensayista paquistan. Autor de Bush en Babilonia (Alianza Editorial). Traduccin de News Clips.



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