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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2013

Cambio de aliento

Ral Snchez Cedillo
Universidad Nmada


Los otoos calientes no son principalmente un asunto de voluntad o de fuerza, sino que precisan de la bsqueda de un tiempo propicio, de un kairs o, si se quiere, de una conjuncin de tiempos y situaciones capaces de resonar en un ritmo insurreccional contagioso. Tal vez entre el 15M y el verano de 2012 hayamos vivido ese tiempo propicio. Hoy los signos de agotamiento, aturdimiento y descomposicin estn presentes, y no suele servir de mucho combatirlos con un redoble de voluntarismo. Esto no impide albergar los mejores deseos para la huelga general de la educacin pblica que an no ha tenido lugar cuando escribo este billete.

Que un gobierno zombi como el de Rajoy contine en pie merece una explicacin antes que una ofuscacin. Se echa de menos en el debate hispnico el rango y la combinacin de factores que lo hacen posible. Recordemos que entre junio y julio del 2012 tenemos la conjuncin de la entrada en escena la 15M de los funcionarios y empleados pblicos con una prima de riesgo por encima de los 600 puntos. Fibrilacin ventricular, no ya de un gobierno, sino de todo un rgimen. Y salvo en la prensa econmica apenas se repara en el papel que en la relativa estabilizacin que vivimos jug Mario Draghi, seor del tiempo: Conforme a nuestro mandato, el BCE est preparado para hacer todo lo necesario para preservar el euro. Y, cranme, ser suficiente. Solo puede hacer promesas, o actos performativos, aquel que tiene la facultad y el poder reconocidos para hacerlas. Y, por as decirlo, el discurso del 26 de julio de 2012 col. Tras ese verano asistimos entonces a la bajada de las primas de riesgo de los PIIGS hasta los niveles actuales, reforzada por la euforia cocainmana de los mercados financieros a cuenta de las expansiones monetarias sostenidas de la Reserva federal y del Banco central japons. Lo que explica, dicho sea de paso, el discurso botiniano del est llegando dinero a Espaa por todas partes.

Esta reconstruccin provisional de una gobernanza financiera ha permitido al gobierno Rajoy y a los gobiernos autonmicos una ralentizacin y una especificacin de los tiempos que acta en contra de su conjuncin-contagio insurreccionales. Y en lo que atae a la eurozona ha creado un cordn sanitario (o ms bien una Lnea Maginot) que de momento impide el contagio de la enfermedad del Sur.

Una composicin activista nacida con el 15M que est fatigada y menguada; unos sindicatos mayoritarios afectados por la angina de pecho del juicio de los ERE andaluces y, por lo tanto, incapaces de representar amenaza alguna y sin dejar de ser un peso muerto en la dinmica de las mareas; un proceso soberanista cataln dominado por la mana del Estat propi, a pesar de los signos interesantes que emite el Procs constituent y de la violencia de recortes y Mossos; y una izquierda de partidos encandilada por las encuestas y que est pensando ms en la distribucin de puestos y pesos especficos que en la oportunidad histrica de refundarse y arraigar transversalmente en el campo social: he aqu el resto de datos de la estasis actual.

Menos mal que nos quedan las PAHs y todo el movimiento de vivienda, y la promesa de la Red ciudadana/PartidoX. Con el cambio de aliento podemos seguir respirando, al acecho del relevo/espejo sureuropeo que nos devuelva la capacidad de atacar de nuevo, como si furamos una sola mente destituyente hecha de infinitas neuronas incrustadas en las luchas, contagiosas de los an inmensos sectores sociales que permanecen dormidos o anestesiados por la desesperacin. Ya huele a primavera.

Fuente: http://www.universidadnomada.net/spip.php?article390



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