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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2013

Sobre la huelga de educacin y las tareas del futuro inmediato

John Brown
Rebelin


Sobre los retos que tiene por delante la Marea Verde para pasar de una eficaz herramienta de expresin a una de contrapoder capaz de prolongarse, ampliarse y sobrevivir.

La huelga de la educacin ha vuelto a ser un xito. No solo ha parado en un elevado porcentaje la mayora de los centros de enseanza, sino que, para horror del gobierno, las camisetas verdes han vuelto a invadir las calles. El problema es que el xito no basta.

El xito es el resultado de un encuentro puntual de fuerzas que toman cuerpo por un tiempo, pero lo hacen en el caso de una manifestacin o de una huelga en el marco de una estructura altamente disipativa, una estructura que no dura y queda reabsorbida por las distintas corrientes de fuerzas que reproducen la normalidad social capitalista.

Una protesta, una reivindicacin que no parta de una potencia propia y que solo unifique fuerzas frente a un enemigo juega en el terreno del enemigo, en su campo de fuerzas. Esto es posible y an necesario para empezar, pero, por definicin, no es una frmula que permita vencer. Para vencer hay dos soluciones : o bien se liquida el campo de fuerzas del poder mediante una insurreccin o una revolucin, o bien se opta, como el pueblo judo en la Biblia, por el xodo. Lo primero, un enfrentamiento social masivo con el rgimen destinado a hacerlo caer, no parece un objetivo posible para un movimiento social sectorial como la Marea Verde.

Para alcanzar ese objetivo, las distintas Mareas, los distintos grupos que defienden a sectores agredidos por la deudocracia, tendran que formar una enorme marea democrtica capaz de dotarse de un programa poltico de ruptura. No estamos todava en eso.

En los distintos sectores, y en concreto en la Marea Verde, tenemos que organizar nuestras propias bases en un movimiento provisional de xodo que no es necesariamente incompatible con un momento insurreccional posterior, sino que lo prepara. Como saba Mao Zedong, para que la guerra popular prolongada tenga posibilidades de xito, no todo puede jugarse en el frente y an menos nuestra propia consistencia como nueva organizacin de la sociedad (ordine nuovo, orden nuevo, deca Gramsci antes de que este trmino quedara secuestrado y prostituido por fuerzas oscuras).

Carece de consistencia la voluntad abstracta que persigue un ideal sin haber realizado ya su deseo en su propia accin. Si queremos educacin pblica y otros servicios pblicos, si queremos los bienes comunes necesarios para la vida civilizada, no podemos esperar a que el Estado privatizador nos los regale: nuestro objetivo -incluso si fuerzas amigas llegan al gobierno- es neutralizar la accin privatizadora y expropiadora del Estado y constituir desde abajo un espacio pblico y unos servicios pblicos no estatales.

El Estado no constituye lo comn, en el mejor de los casos lo tutela y lo gestiona, en el peor se comporta como propietario de unos bienes que la sociedad le ha confiado, pero que no son suyos y puede en cualquier momento privatizarlos, robrselos a la sociedad. La nica garanta de que esto no ocurra es que se disponga de bienes comunes al margen del Estado, que la propia sociedad desarrolle sus propios servicios pblicos y tutele sus propios bienes comunes. Lo pblico y lo estatal no solo no coinciden, sino que, como vemos hoy, pueden entrar en abierta contradiccin cuando el Estado en rgimen neoliberal no solo es Estado propietario (como en la doctrina poltica y jurdica clsica) sino Estado empresario privado, Estado privatizado y privatizador. Sin una base social que constituya unos comunes ajenos a todo control estatal, la batalla est perdida. Como afirma el maestro Althusser: "Hay que empezar por el comienzo" y este es siempre ya lo que queremos. Nos espera una larga marcha.

Lo primero es desobedecer la ley desde los propios centros y por todos los medios. Lo segundo luchar contra la privatizacin, por ejemplo poniendo a disposicin manuales gratuitos. Tercero: hacer participar a padres, alumnos, gente del entorno en la gestin efectiva de los centros pblicos. Todo esto dentro del Estado. Fuera (si existe ese "fuera") organizar todo un sistema cooperativo de enseanza y de apoyo a la enseanza y a la educacin popular.

No es nada revolucionario (o tal vez s, pero no utpico): se trata de lo que ya haca el movimiento obrero a finales del XIX y principios del XX con las casas del pueblo, los ateneos libertarios, etc. Hay ya en marcha muchas iniciativas de este tipo, cada una de ellas con caractersticas propias, desde la cooperativa Artefakte de Barcelona, que publica libros e imparte cursos muy interesantes y de excelente nivel, hasta la Universidad Popular de Ciempozuelos, pasando por una amplia red de centros sociales, centros culturales alternativos, entre los que figura el de Mstoles junto a otros muchos de la periferia madrilea, buenos peridicos alternativos como Voces de Pradillo, etc., etc. Esto no quita que haya que ganar las elecciones (hoy da, en Europa occidental, pero tambin en la propia Amrica Latina, la insurreccin popular tiene un inevitable momento electoral) y participar en instancias de gobierno a todos los niveles, en la perspectiva de frenar al Estado privado-privatizador y, de apoyar desde los poderes pblicos los medios y marcos de empoderamiento social ya existentes.

El comunismo no es para un lejano porvenir, sino una necesidad vital del hoy y se va construyendo ya mismo. Los capitalistas lo han entendido mejor que nosotros y utilizan en su gestin del trabajo vivo las relaciones comunistas que caracterizan a nuestra especie: la comunicacin, el lenguaje, los afectos, la capacidad de autoorganizacin y de cooperacin horizontal, etc. Esas mismas fuerzas que el capital secuestra mediante disciplinas de empresa o mediante el sutil control financiero de la deuda, pueden ya ser libres: son las que crean el mundo, no es el capital y an menos la forma particularmente parasitaria del poder financiero que lo crea. Parece que la izquierda mayoritaria llevase una revolucin del capitalismo de retraso...".

Blog del autor: http://iohannesmaurus.blogspot.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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