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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-10-2013

Lo nuevo y lo viejo en las elecciones argentinas

Guillermo Almeyra
Rebelin


Las elecciones parlamentarias del 27 de octubre en apariencia dejaron todo como estaba a pesar de que el comicio cont con la participacin del 80 por ciento de los electores, o sea de todos los que no estaban hospitalizados, viajando o eran demasiado viejos. En efecto, el Frente para la Victoria kirchnerista, con sus aliados, retuvo el control de las Cmaras de Senadores y de Diputados, en las que tiene qurum propio, e incluso aument levemente su cantidad de diputados.

Pero detrs de esta fachada comienzan los cambios. En primer lugar, el kirchnerismo ya no tiene la posibilidad de encarar una tercera eleccin de Cristina Fernndez (en el caso de que sta quisiera ser nuevamente presidente, lo cual es dudoso, y adems estuviera en buenas condiciones de salud). Los candidatos a encabezar la frmula kirchnerista para las elecciones del 2015 son, por eso, numerosos- el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, los gobernadores del Chaco, Jorge Capitanich, y de Entre Ros, Sergio Urtubey, o de San Juan, Jos Luis Gioja y son todos centroderechistas o, como el sanjuanino, del Opus Dei y de las compaas mineras. No tienen, adems, una base poltica fuera de sus provincias y dependen de un aparato que no est unido ni por una ideologa y ni siquiera por una visin poltica comn sino por la mera defensa de sus intereses de poder y que se parece ms al ejrcito Brancaleone que a un partido. Son previsibles pues los prximos problemas del gobierno kirchnerista en el frente interno y los pases y defecciones en el FpV.

Adems, la situacin econmica y la reaccin del gobierno frente a ella preanuncia un nuevo giro a la derecha, caracterizado por un aumento, si cabe, del pago de la deuda, por la preparacin de un ajuste suprimiendo algunos subsidios importantes para los ms pobres y, sobre todo, por la posibilidad de contratar prstamos masivos en el exterior para reforzar las menguantes reservas del Banco Central y, al mismo tiempo, poder mantener en lo esencial la poltica asistencialista y el apoyo a las grandes empresas. El resultado de dicha poltica, que podra concretarse en los meses prximos, tendr como efectos nuevas reubicaciones polticas de los sectores de clase media y trabajadores y probablemente nuevos conflictos sindicales.

La derecha clsica, por otra parte, sali de las elecciones con un triunfo de Pirro. En efecto, es indudable que, sumando todos sus componentes y agregndoles el centro derecha, expresa la mayora del pas, pues el kirchnerismo tiene un importante 32 por ciento pero ste es slo la primera minora.

El problema para la derecha, sin embargo, es que tiene demasiados aspirantes a recoger el botn y que entre stos no hay posibilidad de unin. Sergio Massa, ex secretario de la Presidencia con Cristina Fernndez, ahora ganador de las elecciones en la provincia de Buenos Aires con 10 puntos de diferencia sobre el kirchenismo, absorbi los votos de otros sectores del peronismo de derecha pero no pesc nada en el campo kirchnerista. Mauricio Macri, el boss de la ciudad de Buenos Aires, gan nuevamente pero su electorado, a diferencia de su equipo, no es peronista de derecha sino centrista y democrtico, aunque localista y conservador. Adems, Macri, tras su alianza con Massa, para ser candidato a presidente debe ahora atacarlo y cerrarle el paso lo cual lo obligar a entrar en una dinmica no peronista. En cuanto a la Unin Cvica radical sigue siendo el segundo partido a escala nacional pero ahora su candidato fuerte es Julio Cobos, el ex vicepresidente de Cristina Kirchner, que acaba de triunfar en Mendoza pero no tiene fuerza propia en escala nacional. El socialista Hermes Binner, vencedor en Santa Fe, est por su parte condenado por su aislamiento provincial a aliarse con Cobos y la UCR y con el centroizquierda en la ciudad de Buenos Aires. Son, por lo tanto, demasiados generales para un conglomerado que es ms bien una horda unida por el repudio a la soberbia del gobierno pero en la cual muchos aceptan la poltica social del mismo y otros, la derecha clsica, le oponen una poltica altamente impopular que se basa en la exigencia de una fuerte devaluacin del peso, o sea en la reduccin de los salarios reales, en la dolarizacin de la economa, en la dependencia total de las leyes del mercado (lase transnacionales).

La novedad ms importante y esperanzadora reside en el crecimiento de una izquierda multiforme cuyo ncleo ms numeroso, firme y organizado es el Frente de la Izquierda y de los Trabajadores (FIT), que obtuvo casi 1.200.000 votos (ms del 5 por ciento de los votantes) y tiene actualmente 10 diputados locales y, por primera vez en la historia del pas, un bloque de tres diputados nacionales (los cuales cobrarn lo mismo que un obrero y rotarn en el cargo para que lo ocupen todos los partidos integrantes del Frente).

Pero fuera del FIT creci otra izquierda difusa y confusa y, adems, dividida, pero que tambin representa otro 5 por ciento del padrn. La misma est compuesta por gente como Luis Zamora (que slo reaparece en perodos electorales) o, de modo ms serio, por los diversos integrantes de los grupos formados sobre todo por jvenes estudiantes antes espontanestas y antielectoralistas que ahora constituyen el archipilago de la Nueva Izquierda. El FIT capitaliz sin duda el enraizamiento de sus integrantes (Izquierda Socialista, Partido de los Trabajadores Socialistas, Partido Obrero) en importantes sindicatos obreros, al igual que su lucha contra la burocracia sindical y contra la corrupcin y los privilegios y tambin sus demandas concretas y objetivos de lucha, pero sobre todo creci en las concentraciones obreras y populares gracias al voto de protesta de sectores juveniles y de los trabajadores contra el gobierno y contra los partidos tradicionales. No cuenta, pues, con un voto consolidado ni representa toda la izquierda ni, con el 5 por ciento, aparece an como alternativa frente al kirchnerismo (que tiene el 32) ni a la aplastante mayora de la oposicin, en la cual otro 30 por ciento es peronista. La mayora aplastante de los trabajadores sigue creyendo en la unidad nacional y acepta la ideologa conservadora y reaccionaria del peronismo. La actividad sindical clasista y combativa no basta por lo tanto para aparecer como direccin poltica. El FIT, para influir en el resto de la izquierda antikirchnerista o incluso en sectores crticos de la base kirchnerista, debera tener una propuesta estratgica y no solamente una fuerte actividad esencialmente electoralista desvinculada de toda perspectiva (su propaganda, por ejemplo, idealizaba al Congreso y a las instituciones llamando a llevar la izquierda al Congreso). Adems, la posicin sectaria ante procesos como el cubano, el venezolano, el boliviano, el ecuatoriano, el brasileo de los diferentes partidos del FIT (que pertenecen a agrupaciones que se oponen entre s como reconstructoras de la IV Internacional) y la constante lucha cotidiana entre los integrantes del FIT choca con la Nueva Izquierda y la base obrera kirchnerista que, en cambio, idealizan a los gobiernos nacionalistas-distribucionistas y son, por consiguiente, chavistas, evistas, correistas mientras el FIT no hace diferencia entre esos gobiernos y la oposicin de derecha y habla slo de una lucha interburguesa.

Por consiguiente, para transformar en fuerza poltica su apoyo electoral, el FIT, en vez de considerarse la nica izquierda y de llamar simplemente a engrosar sus filas, debera hacer un llamado a las otras fuerzas de la izquierda anticapitalista a trabajar en un frente comn, discutiendo en el seno del mismo la realidad nacional e internacional, las tareas inmediatas y las diferencias ideolgicas profundas.

En la Nueva Izquierda, adems, hay una fuerte resistencia alos partiditos trotskistas y a su sectarismo, divisiones y maniobras, de modo que la misma debera hacer un balance del por qu de su derrota electoral por carencias programticas y superar su propio resquemor pensando en el inters comn de los trabajadores. Si no lo hiciere, existe el peligro de que una parte de sus electores refluya hacia el centroizquierda (Pino Solanas, por ejemplo) o se desmoralice. Si, en cambio, pudiese hacer un balance de sus propias carencias, ayudara a sectores ms sensibles del FIT a no caer en la actividad parlamentaria de oposicin y en la atraccin de las instituciones estatales capitalistas y a no contentarse con el importante triunfo electoral obtenido y con los nuevos medios materiales y econmicos que le permitirn aumentar su presencia y sus publicaciones en todo el territorio nacional. Porque aunque se votar nuevamente en las presidenciales del 2015, las cosas no se deciden en la precampaa electoral ni en las urnas sino en las luchas que vendrn.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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