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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-10-2013

Brasil en el laberinto

Leonardo Mangialavori
Debate


Mientras la Constitucin brasilea cumple veinticinco aos de ejercicio pleno, en el pas vecino se debate la necesidad de reformar el sistema poltico para acortar la brecha que separa a la dirigencia partidaria del resto de la poblacin. Las protestas masivas de junio pasado pusieron nuevamente en agenda una crisis de representacin que tiene races ms antiguas y se arrastra desde la vuelta de la democracia. Como qued evidenciado, la apata y el descontento poltico subsisten pese al crecimiento econmico experimentado en los gobiernos petistas, y los escndalos de corrupcin sucedidos en los ltimos aos agravan el escenario.

Durante las manifestaciones, Dilma Rousseff interpret el reclamo en este sentido, y propuso la realizacin de un plebiscito para crear una convencin constituyente que se ocupara exclusivamente de este tema. La presidenta seal la necesidad de trabajar sobre cinco puntos especficos: el financiamiento pblico de los partidos, el sistema electoral, las suplencias de los legisladores, la conformacin de coaliciones en elecciones parlamentarias y el voto secreto en ambas Cmaras.

Pero la presin del Congreso la llev a desistir de tal propuesta. Dilma se vio obligada a optar por la creacin de un grupo de labor parlamentaria que trabaje en un proyecto de reforma. La jugada apunta a construir un consenso entre los legisladores para fortalecer la posicin del Ejecutivo.

La reforma poltica es un viejo anhelo del Partido de los Trabajadores. El ex mandatario Lula da Silva realiz varios intentos por introducir innovaciones en el sistema electoral que reduzcan el personalismo y refuercen la disciplina partidaria. Todos sus intentos fracasaron por la falta de apoyo parlamentario.

Sin dudas, hay razones para que los legisladores mantengan una posicin de cautela. Entre abogados y politlogos es conocido que toda reforma poltica siempre implica ganadores y perdedores, pero es muy difcil saber a priori quines quedarn de un lado y quines del otro. Entre los partidos que ms se han resistido a una reforma profunda estn el PMDB, principal aliado del PT y bandera poltica del vicepresidente Michel Temer, y el opositor PSDB, del gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin. Ambas fuerzas creen que la reforma propuesta podra beneficiar al PT.

La sospecha tiene sus fundamentos: la prohibicin de financiamiento mediante donativos privados podra significar una ventaja circunstancial para el oficialismo, que actualmente controla el presupuesto nacional. Del mismo modo, la prohibicin de coaliciones parlamentarias perjudicara a los partidos ms chicos y beneficiara a los mejor organizados. Mientras tanto, el grupo de diputados que trabaja en la reforma ya lleg a un acuerdo para dejar sin efecto la posibilidad de reeleccin y actualmente discute la unificacin de todas las elecciones en un mismo ao.

Segn una encuesta de la agencia IBOPE realizada en agosto pasado, ms del 85% de la poblacin consideraba necesaria una reforma antes de las elecciones de 2014. Sin embargo, el coordinador del Grupo de Labor Parlamentario, el diputado Cndido Vaccareza (PT), aclar que lo que nosotros aprobemos aqu valdr para 2016 o 2018. Y agreg: No me cabe a m hacer demagogia. Es que una ley especial determina que toda reforma poltica slo es aplicable transcurrido un ao de su aprobacin. En los meses siguientes se definir el futuro del proyecto. Todo indica que, una vez ms, la reforma poltica podra perderse en su propio laberinto.

Candidatos en la pole para 2014

A un ao de las elecciones presidenciales en Brasil, los principales candidatos a ocupar el Palacio del Planalto ya miden sus fuerzas y articulan apoyos para llegar en mejor posicin a junio de 2014, cuando debern oficializar sus candidaturas.

A pesar de las masivas protestas durante la Copa de Confederaciones de Ftbol, la presidenta Dilma Rousseff se mantiene como la dirigente poltica con mayor aprobacin e imagen positiva y cuenta con el apoyo de su partido para postularse a la reeleccin. Lula da Silva -quien manifest sus ganas de volver a la jefatura de Estado- dej en claro que la decisin depende de la primera mandataria, y que slo volver a ser candidato en el caso de que Dilma decida no postularse para un segundo perodo.

En el Partido de la Social Democracia Brasilea (PSDB) se fortalece la figura del senador Acio Neves. El ex gobernador de Minas Gerais fue electo por unanimidad como presidente de su partido y su candidatura ya cuenta con el apoyo del ex presidente Fernando Henrique Cardoso. Ms carismtico que sus antecesores Jos Serra y Geraldo Alckmin, Neves podra significar un aire fresco para el principal partido opositor.

Pero la principal preocupacin del PT est puesta en la reciente ruptura de la alianza que mantena con el Partido Socialista Brasileo (PSB). El gobernador de Pernambuco y presidente del PSB, Eduardo Campos, apur la salida de su partido de los puestos de gobierno y ya se postula como candidato a la presidencia. Campos se muestra como una alternativa de renovacin desde la izquierda y evita el lugar de opositor. Su imagen crece en el norte y en el nordeste del pas desde las elecciones municipales de 2012, clsico bastin del Partido de los Trabajadores.

La reciente incorporacin de Marina Silva a las filas del PSB suma ms preocupacin al gobierno. La ex ministra de Lula se uni a los socialistas luego de que el Tribunal Superior Electoral le negara la aprobacin a su partido Red Sustentabilidad. En 2010 se qued con el tercer puesto al frente del Partido Verde, y actualmente est segunda en intencin de voto, slo superada por Dilma. Si finalmente Silva y Campos deciden integrar una frmula conjunta, las chances del PSB podran crecer, y el PT debera hacer un esfuerzo extra para continuar en el gobierno.

Fuente original: http://www.revistadebate.com.ar/?p=4848



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