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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-11-2013

Un nuevo panorama se abre en el sur kurdo

Txente Rekondo
Rebelin


Las recientes elecciones parlamentarias que se han celebrado en Basur (Kurdistn del sur, bajo las fronteras actuales de Iraq) pueden suponer una transformacin importante en lo que se conoce oficialmente como Gobierno Regional Kurdo.

Esta parte de Kurdistn ha estado marcada en los ltimos aos por su resistencia contra Bagdad durante el mandato de Sadam Hussein, la posterior guerra civil entre las dos principales organizaciones locales, el Partido Democrtico del Kurdistn (PDK) liderado por Massoud Barzani y la Unin Patritica del Kurdistn (UPK) de Jalal Talabani; y en los aos ms recientes en la formacin de una realidad kurda independiente de facto dominada por el acuerdo entre ambas formaciones, que les ha permitido repartirse el poder durante este tiempo.

Sin embargo, los resultados de la cita electoral del pasado septiembre han generado un nuevo panorama. La victoria del PDK (38 escaos) ha estado acompaada por los excelentes resultados del Movimiento Gorran (Cambio) que con 24 escaos ha desplazado a la tercera posicin a la UPK (18 parlamentarios).

Tras ellos se sitan los partidos islamistas: la Unin Islmica de Kurdistn (Yekgirt), cercana a los Hermanos Musulmanes, con 10 asientos, el Grupo Islmico de Kurdistn (Komela), con 6 y el Movimiento Islmico de Kurdistn con un escao.

Otros tres partidos han logrado un escao cada uno: el Partido Socialista democrtico, el Partido Comunista y el Partido de los Obreros del Kurdistn.

Finalmente nos encontramos con la minora turkmena (5 escaos entre cuatro partidos), asirios-siriacos-caldeos (5 parlamentarios de tres organizaciones) y armenios (un escao).

A primera vista, tras estos resultados es evidente que nadie ha logrado una mayora demogrfica o geogrfica. Al mismo tiempo estamos ante el principio del fin del acuerdo-alianza 50-50 que firmaron PDK y UPK, y sobre todo, como seala un periodista local y las consecuencias llegarn hasta Bagdad.

El PDK ha vuelto a imponerse en las elecciones, pero los retos que tiene ante s son muy importantes, y es complicado anticipar el devenir de los acontecimientos. De momento ha sabido frenar la cada que ha afectado a la UPK, pero deber manejar los tiempos para hacer frente a la nueva situacin creada.

La imagen de corrupcin, nepotismo y represin que lleva adosada a su labor de los ltimos aos puede suponer un importante lastre a medio plazo, como tambin puede serlo las disputas internas familiares (el enfrentamiento entre Masrour Barzani-hijo de Massoud- y Nechirvan Barzani- sobrino- es de sobra conocido) y la utilizacin de las mismas que puedan hacer los actores extranjeros, que no dudarn en jugar una u otra baza conforme a sus propios intereses.

De momento parece que la direccin de PDK, con un proceso de decisin rgido y centralizado, y las influencias de la tribu de Barzani (sobre todo su control de la industria y beneficios del petrleo) puede permitirle respirar con cierta tranquilidad. No obstante el primer test deber afrontarlo pronto, con la propuesta de primer ministro y sobre todo la formacin del nuevo gobierno, para el que deber buscar alianzas con unas u otras fuerzas.

Los resultados de Gorran han supuesto una cierta sorpresa, sobre todo para los desconocedores de la realidad kurda. Con slo cuatro aos de vida, este movimiento surgi de una escisin de la UPK, cansados de las pugnas internas que se daban en el citado partido. Ha sabido aprovecharse del descontento hacia la UPK (represin tras la primavera rabe en Silman -Sulaymaniyah), una importante campaa meditica contra la corrupcin, la falta de transparencia sobre la industria petrolfera o contra los abusos de los derechos humanos. Y en ocasiones tambin ha utilizado sentimientos y emociones en torno a la competitiva relacin entre Silman (Sulaymaniyah) y Hewlr (Erbil).

Gorran ha logrado cambiar el panorama poltico y el imaginario de la sociedad kurda, tambin condicionar el sistema que ha venido funcionando en estos aos y sobre todo puede tener su impacto tambin en otros actores regionales.

Esas promesas de acabar con la corrupcin, o de poner fin a esa costumbre de convertir a hijos y familiares en agentes de negocios, sern sus retos, pero tambin lo ser el mantener la unidad interna y una claridad en la direccin poltica de la formacin. Y en todo ello tendr una influencia clave la postura que finalmente adopte, sobre participar en el futuro gobierno (y si loase en que tipo de coalicin) o si se decanta por activar su papel desde la oposicin.

La UPK ha sido la gran derrotada. La prdida de popularidad, la ausencia fsica de Talabani (gravemente enfermo desde diciembre pasado) y sus acuerdos con el PDK han acabado pasndole factura.

Nacida como una fuerza poltica que buscaba acabar con la mentalidad tribal del PDK, pronto se olvid de sus orgenes, y se convertir en una copia de aqul en su accionar poltico. Las actuales divisiones internas, como en el pasado, son una pesada carga para el movimiento. En estos momentos hay quien apunta la existencia de al menos cuatro direcciones dentro del partido.

Por ello, estamos ante la necesidad de un cambio existencial, que afronte un cambio en el liderazgo y se de paso a nuevas generaciones. La UPK est ante una grave crisis, y la ausencia de Talabani es un gran problema, ya que debern sustituirlo al frente del partido, pero tambin de la presidencia de Iraq que a da de hoy conserva.

De momento, tras las elecciones, y a la vista de los resultados, el PDK primero promete y luego apuesta por un gobierno con la UPK y las minoras cristianas y turkmenos); Gorran est a la espera; la UPK dice respetar la decisin del pueblo kurdo y los islamistas se quejan de las irregularidades del recuente.

Los retos estn a la vista, pero lo que nadie pone en duda es que se ha acabado la lgica poltica que ha dominado Basur en los ltimos aos, y gracias a la cual, PDK y UPK se repartan a partes iguales los puestos clave y los negocios, dividiendo de facto el sur de Kurdistn en Degela, la frontera entre Silman y Hewlr.

Finalmente, encontramos las repercusiones que este resultado puede tener en la zona. As, el ataque del pasado 29 de septiembre contra el cuartel de los Asayish (fuerzas de seguridad kurdas) en Hewlr, cometido por grupos jihadistas, se interpret como una respuesta de stos al apoyo del Gobierno Regional Kurdo a organizaciones kurdas en Rojaba (Kurdistn occidental, ocupado por Siria).

Los enfrentamientos entre militantes de las Yekneyn Parastina Gel-YPG (Unidades de Proteccin Populares, en lengua kurda) y jihadistas en la zona, la huida de miles de refugiados hacia el Kurdistn del sur, y la presencia de algunos jihadistas kurdos (miembros de los Batallones de al Qaeda Kurda y Ansar al Islam) son factores a tener en cuenta tambin.

Y por otro lado, la nueva situacin que puede crearse tambin tendr su influencia en Bagdad, donde la UPK puede perder sus puestos y el juego de alianzas tambin puede cambiar. As como tambin se vern las repercusiones de este nuevo contexto poltico en las conversaciones y negociaciones del gobierno turco y el PKK en Bakur (Kurdistn norte, ocupado por Turqua) y en la situacin que se vive en Rojhilat (Kurdistn del este, actualmente en Irn).


Txente Rekondo.- Analista internacional

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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