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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-11-2013

Italia: llamamiento de la izquierda sindical
Recuperemos la CGIL!

Viento Sur / www.alencontre.org

Ms all de las peripecias que traducen la crisis de direccin burguesa en Italia -uno de los grandes capitalistas italianos, Silvio Berlusconi, juega en relacin al gobierno de coalicin su carta personal y relanza el partido Forza Italia confindolo a su hija Marina, que se encuentra a la cabeza del grupo editorial Mondadori y del holding Fininvest -las ltimas estadsticas publicadas por el ISTAT (Instituto Nacional de Estadstica) traducen la dramtica realidad social en Italia. El nmero oficial de parados y paradas alcanza la cifra de 3,07 millones de personas en septiembre de 2013. Pero, esta vez, el ISTAT ha valorado adems el nmero de parados y paradas silenciosos, es decir quienes no buscan ya un empleo porque consideran esa bsqueda, teniendo en cuenta su experiencia, como intil. Su nmero se acerca al de los parados oficiales: 2,99 millones. A esas dos categoras el ISTAT aade la cantidad de quienes estn obligados a aceptar un trabajo a tiempo parcial, con un pequeo salario an ms reducido como consecuencia del tiempo parcial impuesto. El nmero de esos asalariados y asalariadas: 2,5 millones. Se est lejos de las tasas oficiales de paro mostradas por Eurostat. Es en este contexto, entre otras cosas, en el que ha surgido la iniciativa de la izquierda clasista de la CGIL (Confederacin General Italiana del Trabajo), confederacin cuya secretaria general es Susanna Camusso. Esta decisin es an ms importante en la medida que la federacin ms combativa, histricamente, de la CGIL -la FIOM (metalurgia) dirigida por Maurizio Landini- se ha sumado a la orientacin de la CGIL. Una adhesin que intenta marginar a una amplia capa de delegados y delegadas de fbrica aptos para establecer una convergencia, en una movilizacin social de amplitud (que sigue siendo posible), entre los diversos movimientos sociales y sectores an representativos de la clase obrera. En este llamamiento, que reproducimos ms abajo, destaca un proceso que est en marcha desde hace varios aos en Europa: la confluencia orgnica entre la casta burocrtica sindical, los aparatos del estado (gobierno entre otros) y la patronal con sus diversas organizaciones. Esta confluencia puede tomar diferentes formas en Europa, pero implica para los asalariados y asalariadas un grado de expropiacin del instrumento sindical sin parangn desde la Segunda Guerra Mundial. Este llamamiento de la izquierda sindical, si se concreta en trminos de audiencia y de iniciativas en las luchas actuales (ciertamente reducidas), puede marcar el comienzo de un cambio en la escena sindical en Italia. Volveremos sobre este tema, sacando el balance de las movilizaciones de los das 18 y 19 de octubre de 2013. [Redaccin de A lEncontre]



Opongmonos al gobierno de la austeridad!

Recuperemos la CGIL!

Por un sindicato democrtico y de clase!

La crisis y 20 aos de poltica neoliberal concretada en la austeridad y enraizada en la Europa de las finanzas y del gran capital han conducido a una degradacin drstica de las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores y trabajadoras. En el curso de estos aos de crisis, utilizando el paro de masas como arma de chantaje, los sucesivos gobiernos han destruido los derechos de los asalariados y asalariadas, reducido los salarios, el montante de las jubilaciones y puesto en dificultades el estado social, y todo esto a menudo con la complicidad de la CISL (Confederazione Italiana Sindacati Lavoratori) y de la UIL (Unione Italiana del Lavoro) y tambin de la direccin de la CGIL (Confederazione Generale Italiana del Lavoro) que, como consecuencia de la prdida evidente de autonoma frente a los gobiernos apoyados por el Partido Democrtico (PD), ha sido y es incapaz de frenar esta deriva.

Por esta razn, hace falta hoy una CGIL diferente. Una CGIL que proponga un modelo alternativo al de la UE (Unin Europea) de la Troika (FMI, BCE, UE) y de las polticas de reducciones presupuestarias (colocadas, en cada pas, bajo el control de la UE antes de su adopcin), un modelo que se oponga a las reestructuraciones a los cierres de empresas, y que afirme la valenta de proponer polticas de nacionalizaciones!

El sistema de jubilaciones pblicas ha sido masacrado bajo el efecto de numerosas contrarreformas. La ltima, la de Elsa Fornero [ministra de Trabajo y Polticas Sociales desde noviembre de 2011] ha suprimido, de hecho, el sistema de jubilacin precedente [la edad que daba derecho a la jubilacin ha sido retrasada a 66 aos o ms]. Las tres confederaciones sindicales, con tres horas de huelga, no han intentado siquiera oponerse a ello.

Los amortiguadores sociales [diversos subsidios sociales] han sido reducidos al estatus de limosna. Y todas las relaciones entre esos derechos y los atribuidos al trabajo y a una renta digna han sido destruidas.

El estado social est ya reducido a su ms simple expresin; la escuela, el sistema de salud y los servicios pblicos sufren recortes cada vez ms fuertes.

El salario no responde ya a las necesidades normales; la pobreza se extiende tambin entre quienes disponen de un trabajo; la desigualdad en la distribucin de las ganancias y de los salarios no deja de crecer. La supresin de la escala mvil de salarios implica que el salario determinado en negociaciones contractuales nacionales ha perdido su sustancia frente a la inflacin; la negociacin importante a escala de la empresa [sobre la base del contrato de rama como punto de partida, la negociacin a nivel de la empresa era una caracterstica decisiva del sistema contractual obtenido por las movilizaciones en los aos 1970 y permita, a menudo, mejorar el contenido de los acuerdos nacionales] no ha permitido en medida alguna una redistribucin entre salario-ganancia. La congelacin de las remuneraciones en el sector pblico durante cinco aos, es el signo ms elocuente de ese sistema.

La precariedad se ha difundido en el conjunto del mundo del trabajo y los derechos no son ya ms que un recuerdo del pasado. La violacin brutal del artculo 18 [proteccin contra los despidos] por parte del gobierno de Mario Monti [de noviembre de 2011 a abril de 2013]- a la que la direccin de la CGIL no se ha opuesto como haba prometido, perdiendo as toda autonoma y aceptando, de hecho, lo esencial de la orientacin del PD- ha comprometido profundamente la correlacin de fuerzas en los lugares de trabajo.

El contrato a escala nacional ha sido, pieza por pieza, desmontado y la negociacin contractual, ante todo a escala de las empresas, acaba por convertirse en un instrumento en manos de los patronos para acentuar la flexibilidad y aumentar el horario de trabajo, para disminuir el salario, para anular los derechos. En una palabra para aumentar la explotacin.

Es para ese objetivo para lo que sirve el acuerdo entre la CGIL, la CISL, la UIL y la Confindustria [organizacin de la patronal] sobre la representatividad. Ha ratificado la concepcin segn la cual quien no acepte un acuerdo firmado por las direcciones nacionales est, de hecho, excluido de toda actividad sindical reconocida. Liga la representatividad sindical [decidida, en unas elecciones, por los trabajadores de la empresa] a la renuncia al conflicto. Atribuye a la empresa el derecho a exigir la aplicacin del contrato firmado a escala de las confederaciones por todos los representantes sindicales. En sntesis, acepta plenamente el sistema Marchione [del dirigente italocanadiense de Fiat-Chrysler que se puede resumir en la frmula: aceptis o cierro la fbrica].

Qu han hecho las confederaciones sindicales para defender el mundo del trabajo frente a esos ataques? La CISL y la UIL se han convertido en cmplices titulados del sistema patronal, cambiando a partir de ah, de forma gentica, la naturaleza sindical de sus organizaciones.

Pero qu ha hecho la direccin de la CGIL en el curso de los ltimos aos a fin de marcar su diferencia y de imponerse sobre el terreno de los derechos y de la democracia? Demasiado a menudo, no ha hecho suficiente. Y demasiado a menudo no porque haya perdido batallas, sino porque ni siquiera las ha emprendido, dando por adelantado por ganador al gobierno y a la patronal antes de intentar resistrselos, en nombre de una compatibilidad con el sistema. Quienes han pagado un precio elevado han sido siempre los trabajadores y las trabajadoras as como la gente jubilada.

Un sindicato as no sirve. Se ha convertido en una casta burocrtica utilizada a menudo como instrumento de apoyo a partidos y proyectos polticos que no tienen nada que ver ya con los intereses de los trabajadores y trabajadoras, de jubilados y jubiladas.

Y sin embargo, ms que nunca, un sindicato es necesario! Pero para ello, es necesario que la CGIL cambie completamente y en poco tiempo!

Sin ello, con el gobierno de amplia coalicin [del PD de Letta al partido salido del berlusconismo representado por el vice primer ministro Angelino Alfano] nuevas contrarreformas antiobreras y antipopulares sern adoptadas. Y el patrimonio histrico representado por la CGIL y sus federaciones ser dispersado haciendo del sindicato -instrumento fundamental de conflicto, de democracia y de defensa de derechos- una agencia intil, apta solo para asumir algunos servicios.

Somos delegados y delegadas, jubilados y jubiladas, que pertenecemos a diferentes sensibilidades de las que se expresan en el seno de la CGIL. En el curso de esos aos, hemos mantenido un desacuerdo y una oposicin a la deriva del grupo dirigente de la CGIL que ha optado por no luchar contra las polticas europeas de austeridad y de reconstruccin, a cualquier precio, de la unidad con la CIL y la UIL y de concertacin con la Confindustria. No es aceptable que en el peor momento desde hace decenios, los trabajadores y las trabajadoras, los precarios, los parados y paradas, los jubilados y jubiladas sean representados por la peor de las direcciones sindicales. Frente a todo eso, se afirma la necesidad de reaccionar y de no resignarse.

Para cambiar la CGIL es preciso una clara ruptura con la poltica de concertacin y con las costumbres del aparato burocrtico. Hay que relanzar el conflicto y la lucha y construir los fundamentos para una plataforma reivindicativa enraizada en las urgencias reales del pas, es decir en las condiciones de trabajo y de vida de millones de trabajadores y trabajadoras, de jubilados y jubiladas, de parados y paradas.

Nuestras prioridades residen en la defensa de los derechos, la democracia y la participacin de los trabajadores y trabajadoras as como su toma de decisin en lo que concierne a las plataformas, los acuerdos y los contratos, el aumento de los salarios, la reduccin de la edad que da derecho a la jubilacin, la reduccin del tiempo de trabajo, la redistribucin entre ganancias y salarios, la lucha contra la precariedad, la reconquista del contrato nacional y del artculo 18 para todos y todas as como la defensa de un estado social pblico y participativo.

El prximo congreso de la CGIL ser ocasin de intentar hacer prevalecer estas prioridades, proponiendo una idea radicalmente alternativa definiendo lo que la CGIl debera ser hoy, lo que debera ser su funcionamiento y lo que deberan ser sus consignas.

Con ese objetivo creemos que es til que los delegados y delegadas tengan por objetivo recuperar la CGIL y pongan en cuestin a ese amplio sector de la direccin que ha tomado los rasgos de una casta burocrtica.

Lanzamos un llamamiento a todos y todas los que no aceptan la lnea de la CGIl a fin de que se movilicen para implicarse en una va, que empiece desde abajo, por un cambio y, en esta perspectiva, producir un documento alternativo para el Congreso, un documento que apoye la necesidad de un giro as (siguen ya centenares de firmas de militantes de la CGIL).

18/10/2013

http://alencontre.org/europe/italie/italie-reprenons-en-main-la-cgil.html

Traduccin: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article8464


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