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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2013

"Bancocracia": de la repblica de Venecia a Mario Draghi y Goldman Sachs

ric Toussaint
CADTM

Traducido por Alberto Nadal


Desde el siglo XII hasta comienzos del siglo XIV, la Orden de los Templarios, presente en una gran parte de Europa, se convirti en banquero de los poderosos. Contribuy a financiar varias cruzadas. A comienzos del siglo XIV, se haba convertido en la principal acreedora del rey de Francia Felipe el Hermoso. Frente al peso de una deuda que gravaba sus recursos, Felipe el Hermoso se libr de sus acreedores y, de la misma, de su deuda, demonizando la Orden de los Templarios, acusndola de mltiples crmenes [2] . La Orden fue prohibida, sus jefes ejecutados y sus bienes confiscados. La Orden de los Templarios careca de un estado y de un territorio para hacer frente al rey de Francia. Su ejrcito (15.000 hombres, de ellos 1.500 caballeros), su patrimonio y sus crditos con los dirigentes no la protegieron de la potencia de un estado decidido a eliminar a su principal acreedor.

En la misma poca (siglos XI-XIV), los banqueros venecianos financiaban tambin cruzadas y prestaban dinero a los poderosos de Europa, pero maniobraron mucho ms hbilmente que la Orden de los Templarios. En Venecia, se apoderaron de la cabeza del estado dndole la forma de una repblica. Financiaron la transformacin de Venecia, ciudad-estado, en un verdadero imperio que comprenda Chipre, Eubea (Negrepont) y Creta. Adoptaron una estrategia imparable para enriquecerse duraderamente y garantizar el reembolso de sus crditos: fueron ellos quienes decidieron endeudar al estado veneciano con los bancos que posean. Los trminos de los contratos de los prstamos fueron definidos por ellos puesto que eran a la vez propietarios de los bancos y dirigentes del estado.

Mientras Felipe el Hermoso tena inters en librarse fsicamente de sus acreedores para liberarse del peso de la deuda, el estado veneciano devolva hasta la ltima moneda de la deuda a los banqueros. stos tuvieron por otra parte la idea de crear ttulos de la deuda pblica que podan circular de un banco a otro. Los mercados financieros comenzaban entonces a ponerse en pie [3] . Este tipo de prstamo es el precursor de la forma principal de endeudamiento de los estados tal como se conoce en el siglo XXI.

Siete siglos despus del aplastamiento de la Orden de los Templarios por Felipe el Hermoso, hoy los banqueros de Europa, igual que sus predecesores venecianos o genoveses, no tienen manifiestamente que estar inquietos por los gobiernos actuales.

Los estados nacionales y el protoestado que es la Unin Europea de hoy son quizs ms complejos y sofisticados que las repblicas de Venecia (o de Gnova) de los siglos XIII al XVI, pero son con igual crudeza los rganos de ejercicio del poder de la clase dominante, el 1% opuesto al 99%. Mario Draghi, antiguo responsable de Goldman Sachs en Europa, dirige el Banco Central Europeo. Los banqueros privados han colocado a sus representantes o a sus aliados en puestos clave en los gobiernos y las administraciones. Los miembros de la Comisin Europea estn muy atentos a la defensa de los intereses de las finanzas privadas, y el trabajo de lobby que los bancos ejercen ante parlamentarios, reguladores y magistrados europeos es de una eficacia temible.

Que un puado de grandes bancos capitalistas ocupe el primer plano estos ltimos aos, no debe ocultar el papel de las grandes empresas privadas de la industria y del comercio, que usan y abusan de su proximidad a las estructuras del estado de forma tan hbil como los banqueros. La interconexin y la imbricacin inextricables entre los estados, los gobiernos, los bancos, las empresas industriales y comerciales, y los grandes grupos privados de comunicacin constituyen, por otra parte, una de las caractersticas del capitalismo, tanto en su fase actual como en las precedentes.

Efectivamente, desde la victoria del capitalismo como modo de produccin y como formacin social dominante, el poder es ejercido por los representantes de los grandes grupos privados y sus aliados.

Desde un punto de vista histrico, la New Deal iniciada por el presidente F. Roosevelt en 1933 y los treinta aos que siguieron a la II Guerra Mundial aparecen como un parntesis durante el cual la clase dominante tuvo que hacer concesiones, ciertamente limitadas pero reales, a las clases populares. Los grandes patronos tuvieron que disimular un poco su dominio sobre el estado. Con el giro neoliberal emprendido a finales de los aos 1970, abandonaron la discrecin. Los aos 80 ponen en un primer plano una clase dominante completamente desinhibida que asume y proclama con cinismo la carrera por la ganancia y la explotacin generalizada de los pueblos y de la naturaleza. La frmula, tristemente clebre, de Margaret Thatcher There is no alternative marca hasta hoy el paisaje poltico, econmico y social, a travs de los ataques violentos a los derechos y conquistas sociales. Mario Draghi, Angela Merkel, Silvio Berlusconi (gran patrn italiano), Jos Manuel Barroso, aparecen como figuras emblemticas de la prosecucin del proyecto thatcheriano. La complicidad activa de los gobiernos socialistas (de Schreder a Hollande, pasando por Tony Blair, Gordon Brown, Papandreu, Zapatero, Socrates, Letta, Di Rupo, y muchos otros) muestra hasta qu punto se insertaron en la lgica del sistema capitalista, hasta qu punto forman parte del sistema igual que Barack Obama del otro lado del Atlntico. Como afirmaba el multimillonario americano Warren Buffet, es una guerra de clases, y es mi clase la que va ganando.

El sistema de la deuda pblica tal como funciona en el capitalismo constituye un mecanismo permanente de transferencia de riquezas producidas por el pueblo hacia la clase capitalista. Este mecanismo se ha reforzado con la crisis comenzada en 2007-2008, pues las prdidas y las deudas de los bancos privados han sido transformadas en deudas pblicas. A una gran escala, los gobiernos han socializado las prdidas de los bancos a fin de permitirles continuar haciendo beneficios que redistribuyen a sus propietarios capitalistas.

Los gobiernos estn directamente conchabados con los grandes bancos y ponen a su servicio los poderes y las arcas pblicas. Hay un va y viene permanente entre los grandes bancos y los gobernantes. El nmero de ministros de finanzas y de economa, o de primeros ministros, que provienen directamente de los grandes bancos o que van a ellos cuando abandonan el gobierno no deja de aumentar desde 2008.

El oficio de la banca es demasiado serio para ser dejado en manos del sector privado, es necesario socializar el sector bancario (lo que implica su expropiacin) y colocarlo bajo control ciudadano (de los asalariados de los bancos, de los clientes, de las asociaciones y de los representantes de los actores pblicos locales), pues debe estar sometido a las reglas de un servicio pblico [4] y las rentas que su actividad genera deben ser utilizadas para el bien comn.

La deuda pblica contratada para salvar a los bancos es definitivamente ilegtima y debe ser repudiada. Una auditora debe determinar las dems deudas ilegtimas y/o ilegales y permitir una movilizacin tal que una alternativa anticapitalista pueda tomar forma.

La socializacin de los bancos y la anulacin/repudio de las deudas ilegtimas deben inscribirse en un programa ms amplio [5] .

Como durante la repblica de Venecia, hoy en la Unin Europea y en la mayora de los pases ms industrializados del planeta, el estado est en smosis con la gran banca privada y paga dcilmente la deuda pblica. El no pago de la deuda ilegtima, la socializacin de la banca as como otras medidas vitales sern el resultado de la irrupcin del pueblo como actor de su propia historia. Se tratar de poner en pie un gobierno tan fiel a los oprimidos como los gobiernos de Merckel y Hollande lo son a las grandes empresas privadas. Tal gobierno del pueblo deber hacer incursiones en la sacrosanta gran propiedad privada para desarrollar los bienes comunes a la vez que respeta los lmites de la naturaleza. Ese gobierno deber igualmente realizar una ruptura radical con el estado capitalista y erradicar todas las formas de opresin. Una autntica revolucin es necesaria.

Notas:

[1] Ver David Graeber, En deuda. Una historia alternativa de la economa, Editorial Ariel, Barcelona, 2012, 714 pp ; Thomas Morel et Franois Ruffin, Vive la Banqueroute!, Paris, Fakir Editions, 2013.

[2] Fernand BRAUDEL, Civilisation matrielle, conomie et capitalisme. XVe-XVIIIe sicle. Paris, Armand Collin, 1979 ; David Graeber, En deuda. Una historia alternativa de la economa , Editorial Ariel, Barcelona, 2012, 714 pp

[3] El sector bancario debera ser enteramente pblico con excepcin de un sector cooperativo de pequea talla con el que podra cohabitar y colaborar.

[4] Ver Damien Millet y Eric Toussaint, Europa, qu programa de urgencia frente a la crisis? http://cadtm.org/Europa-Que-programa-de-urgencia . Ver tambin Thomas Coutrot, Patrick Saurin y Eric Toussaint,Anular la deuda o gravar al capital: Por qu elegir? http://cadtm.org/Anular-la-deuda-o-gravar-al . Finalmente, verQu hacer con la deuda y el euro?, http://cadtm.org/Que-hacer-con-la-deuda-y-el-euro publicado el 30 de abril de 2013.

ric Toussaint, doctor en ciencias polticas, es presidente del CADTM Blgica (Comit por la Anulacin de la Deuda del Tercer Mundo, www.cadtm.org ) y miembro del consejo cientfico de ATTAC. Autor, entre otros libros, deUna mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orgenes hasta la actualidad, Icaria 2010; La Deuda o la Vida(junto a Damien Millet) Icaria, Barclona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010;. La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002.

Fuente: http://cadtm.org/Francais



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