Portada :: Europa :: Fortaleza Europa. La UE contra los inmigrantes
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2013

La Europa de las cuchillas o de los derechos humanos?

Florent Marcellesi
Pblico


Si la Unin Europea quiere estar a la altura de su premio Nobel de la Paz, tendr que revisar profundamente su poltica migratoria. Las cifras son tristemente escandalosas. Las fronteras europeas se han cobrado ms de 20.000 vidas en 20 aos. Solo en 2011, murieron 2.000 personas intentando alcanzar Espaa, Italia o Grecia a travs de las islas Canarias, los estrechos de Gibraltar y de Sicilia, el Canal de Otranto o el Mar Egeo. Solo en Lampedusa perecieron casi 350 personas a principios de octubre.

La respuesta del gobierno espaol a este drama humano ha sido vergonzosa: instalar cuchillas en las verjas que separan Melilla y Marruecos. Con esta prctica, denunciada por Amnista Internacional y SOS Racismo, se violan de forma flagrante los derechos humanos y se pone en peligro la salud de miles de personas migrantes (como deja patente este video de Equo Melilla realizado en un campo de emigrantes). Les expone a lesiones fsicas graves y refuerza el ya alto sufrimiento ocasionado por su xodo, a menudo a manos de organizaciones mafiosas. No, el derecho a protegerse de un Estado no tendra que anteponerse nunca a la dignidad humana.

La poltica migratoria no es solo un asunto espaol. Si bien el gobierno es culpable de no respetar el derecho europeo e internacional, nuestras fronteras son ante todo fronteras europeas. Como tales, tendran que estar bajo la responsabilidad conjunta de la Unin Europea (UE) y de la autoridad local. En este sentido, el recin aprobado Sistema europeo de vigilancia de fronteras, llamado EUROSUR, es decepcionante. Aunque representa una mejora bienvenida de la coordinacin transnacional, privilegia los vehculos de combate no tripulados (drones) para luchar contra la inmigracin, en detrimento de las patrullas marinas para salvar vidas.

Adems, en el ltimo Consejo Europeo, ha ganado de nuevo el doble lenguaje y la hipocresa: los jefes de Estado lamentan los acontecimientos de Lampedusa, pero no toman ninguna iniciativa. Ms bien, como argumentala eurodiputada verde Ska Keller, su inaccin termina convirtindose en una visin darwinista de las migraciones. En efecto, los refugiados que encuentran cobijo en Europa han sido los ms fuertes para sobrevivir a su peligroso periplo hasta Europa. Dicho de forma cruda, los hombres jvenes tienen ms capacidad de nadar que las mujeres y los nios.

Europa tiene la capacidad y la obligacin legal de responder primero a la emergencia. Las personas en situacin de peligro en el mar deben ser rescatadas: lo dicta el derecho martimo internacional. Esto supone abolir las leyes inhumanas que, como en Italia, acusan de trfico de seres humanos a los pescadores o propietarios de barco por rescatar inmigrantes. Acaso hemos olvidado que detrs de los que llegan en pateras o los que saltan, hay personas? No son mujeres y hombres en busca de un futuro mejor, al igual que lo eran nuestros antepasados que migraban ayer a otras partes de Espaa y del mundo y lo son nuestros jvenes que se van hoy al norte de Europa o Latinoamrica? Los derechos humanos, en la ONU y en la UE, garantizan a todo individuo derecho a la vida y a la integridad personal. Tal podra ser la prioridad que marque el norte de la brjula europea.

Por supuesto, estas medidas de urgencia humanitaria y de respeto al derecho internacional sirven ante todo para prevenir las prdidas humanas. Pero no resuelven el fracaso de la poltica migratoria europea, hoy rehn de las visiones egostas de cada Estado-miembro y de la obsesin generalizada por la seguridad. Sin embargo, estas visiones son caducas. El mundo es cada vez ms interdependiente y las migraciones son como recuerda la ONU un factor esencial del desarrollo humano (a pesar de ser el ltimo en la cola de la globalizacin despus de la libre circulacin de los capitales, bienes y servicios). Por su parte, el rico continente europeo se envejece y depende cada vez ms de la mano de obra cualificada y no cualificada de la otra orilla del Mediterrneo donde la poblacin es mucho ms joven y cada vez ms preparada. Por mucho que se pongan verjas y cuchillas, las personas migrantes no dejarn de saltar! Existen asimetras sociales, econmicas, laborales, demogrficas y ecolgicas entre el Norte y el Sur que alimentan una migracin estructural y regular de frica a Europa. Por eso, la respuesta militarizada y el cierre de las fronteras son malas respuestas a realidades globales: solo generan y seguirn generando ms inseguridad, rechazo del otro y fanatismo de todo tipo ya sea aqu o all.

Repensemos por tanto esta realidad migratoria en base al espritu del proyecto europeo: fraternidad, solidaridad y responsabilidad. Basemos la poltica migratoria en el respeto a los derechos humanos, buscando siempre una salida positiva para las personas, los pases de salida y de llegada. En este sentido, apuntemos tres lneas de trabajo:

1. El derecho a la movilidad, objetivo para el siglo XXI. Es posible y deseable organizar espacios regionales de libre circulacin, tambin a nivel mediterrneo, ms abiertos, que reconozcan la utilidad de los flujos migratorios en la economa europea. Ampliemos la categora de personas migrantes que se puede desplazar legalmente con visados.

2. La vigilancia fronteriza, competencia conjunta europea para no abrumar a los pases fronterizos. En este marco, Frontex (la Agencia Europea para la Gestin de las Fronteras Exteriores de la UE) tiene que aplicar los convenios internacionales, priorizando el rescate de vidas humanas. Adems, coordinemos a nivel europeo el sistema de asilo para que toda persona que necesite refugio conforme al Convenio de Ginebra pueda acceder a un procedimiento de asilo ms justo en Europa.

3. El cambio de modelo de produccin y de consumoen el Norte, una condicin necesaria para disminuir parte de los flujos migratorios. Solo en 2011 ms de 40 millones de personas migraron debido al cambio climtico, fenmeno cuya mayor responsabilidad es de los pases del Norte (lo que incluye la UE) y cuya carga econmica recae principalmente en los pases del Sur. Por tanto, construir sociedades sostenibles en el Norte y cooperar con los pases del Sur en asuntos migratorios, as como luchar a nivel internacional contra la pobreza y las injusticias sociales y ambientales, son la mejor respuesta a largo plazo frente un mundo inseguro y cambiante.

La Europa de las cuchillas nos proyecta hacia un futuro de bajeza moral y de inseguridad global. Por su parte, la Europa de los derechos humanos nos abre horizontes de solidaridad y de estabilidad. Est en nuestro inters y en nuestras manos promover la segunda va, la va de la paz.

Fuente: http://blogs.publico.es/otrasmiradas/1240/la-europa-de-las-cuchillas-o-de-los-derechos-humanos/



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