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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2013

Nacin o clase?
Las respuestas del marxismo a la cuestin nacional

Guillem Boix
Rebelin

Durante ms de un siglo las y los marxistas ms destacados han debatido la manera de reaccionar a las opresiones y luchas nacionales, a veces protagonizando fuertes controversias entre ellos (como, por ejemplo, entre Luxemburg y Lenin). Guillem Boix, miembro de En lluita y de la CUP, enmarca estos debates en su contexto histrico y los examina para ayudar a posicionarnos ante las oportunidades y los desafos del actual choque de nacionalismos en el Estado. Este artculo forma parte de una serie de anlisis que se han publicado y se publicarn en La Hiedra. [Tamb en catal: Naci o classe? Les respostes del marxisme a la qesti nacional]


El actual contexto de crisis va ms all de la crisis econmica. Se trata de una crisis sistmica de escala internacional que adems de la esfera econmica se traslada tambin a la esfera poltica e institucional. En el Estado espaol, con el elemento central de la crisis de la deuda soberana, se est traduciendo en una profunda crisis de legitimidad del rgimen forjado durante la transicin. Un rgimen basado en el neoliberalismo en la esfera econmica y social y en la negacin del derecho de autodeterminacin de las naciones oprimidas dentro del Estado en la esfera poltica y democrtica.

El auge del Movimiento Independentista (MI) en Catalunya, ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la cuestin nacional.

CiU intenta surfear la ola independentista para esconder su proyecto neoliberal y aun as esto no significa que el MI sea un movimiento instigado y motivado por la burguesa. De hecho, se trata de un movimiento popular transversal: El MI no es un movimiento conservador ni puramente nacionalista. Es cierto que estas dos dimensiones existen dentro del MI, pero por el hecho de actuar en un marco tan amplio como es el movimiento de emancipacin nacional quedan en constante colisin y pulsin con diferentes intereses de clase y procesos sociales1

Nos encontramos ante la redefinicin del bloque social progresista en Catalunya que por primera vez se posiciona de forma mayoritaria claramente a favor de la independencia.

Nacin: Entre el mito y la realidad

El concepto de nacin un concepto relativamente moderno y que va ligado al desarrollo del capitalismo. Aunque los diferentes nacionalismos intentan siempre construir un relato nacional arraigado en una lectura mitificadora de un pasado ancestral, los nacionalismos parten de una cultura e identidad previas a las que dan forma. No obstante, la realidad cultural y lingstica de las sociedades pre-capitalistas dista mucho de las realidades nacionales unificadas (con estado o sin l) que se desarrollaran con el triunfo de las revoluciones burguesas.

Esto es as porque el surgimiento del nacionalismo, como cualquier otra ideologa, se basa en unas condiciones histricas y materiales concretas que permiten su nacimiento. En palabras de Marx, no es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.2 La nacin moderna responde a unas necesidades concretas en el plano econmico y en el proceso concreto del desarrollo del capitalismo.

Estado nacin: Superestructura del capitalismo

El continente europeo haba salido de la primera crisis del feudalismo a finales del siglo XV con la formacin de estados dominados an por el modo de produccin feudal. Estos estados, con el auge del absolutismo se centralizan y aun as no encontramos entre su poblacin un sentimiento de pertenencia a una comunidad lingstica o a una entidad territorial fijada de la que la poblacin se sienta parte.

Los estados feudales van adaptndose a ciertos elementos de un capitalismo incipiente. Como apunta Davidson, la importancia del desarrollo capitalista estaba menos en el campo de la produccin y ms en el de la circulacin3, as con el avance del mercado se crean de forma espontnea redes de comercio que se van convirtiendo en redes lingsticas. Los primeros mercados internos y primeras sociedades de consumo facilitaron un proceso de unificacin poltica y territorial en donde las personas y las mercancas pudieran circular libremente.

El xito en trasladar a la esfera poltica la nueva conciencia nacional naciente, especialmente en las zonas donde primero se desarrolla el capitalismo y estallan, en el siglo XVII, las primeras revoluciones burguesas (Holanda e Inglaterra), ofrece un modelo que ser seguido (o impuesto) a lo largo del planeta, asentando el Estado-nacin moderno como el modelo y el nacionalismo como ideologa poltica que permite una identificacin con el proyecto estatal, no slo por las clases dominantes, sino tambin para el conjunto de la poblacin.

La perspectiva marxista sobre la cuestin nacional

Marx y Engels formaron parte de la ola revolucionaria de la dcada de los aos 40 del siglo XIX, en un contexto marcado por la lucha por la construccin de los grandes estados capitalistas europeos, que representaban un progreso respecto a los viejos estados feudales. Este contexto es el que inicialmente les lleva a menospreciar las aspiraciones de las nacionalidades [] que se encuentran dentro de los estados4.

Tomaron de la filosofa hegeliana la idea de unas naciones con historia y otras naciones sin historia estas ltimas condenadas a ser absorbidas por las primeras. En el Manifiesto Comunista escribieron: Ya el propio desarrollo de la burguesa, el librecambio, el mercado mundial, la uniformidad reinante en la produccin industrial, con las condiciones de vida que engendra, se encargan de borrar ms y ms las diferencias y antagonismos nacionales.5 Pronto quedara patente que en lugar de ser cosas opuestas, el capitalismo y la identidad nacional iban juntas. Y que poco tenan que ver los movimientos nacionales que ellos condenaban con los modernos movimientos nacionales.

A partir de 1860, empieza un viraje en la posicin sobre la cuestin nacional. La libertad de separacin de Irlanda que para Marx haba sido siempre imposible pasaba ahora a ser inevitable. Porque mientras la clase obrera inglesa se alinease con su burguesa contra el pueblo irlands seguira atada a ella e incapaz de hacerle frente. De las lecciones sobre la cuestin irlandesa se desprende en Marx y Engels la distincin entre el papel del nacionalismo de la nacin opresora y de la nacin oprimida, como apunta Chris Harman el nacionalismo de los trabajadores y trabajadoras pertenecientes a una nacin opresora les une a sus gobernantes y slo les hace dao a s mismos, mientras que el nacionalismo de una nacin oprimida puede llevar a luchar contra esos gobernantes6.

El auge del imperialismo volvi a poner en el centro del debate la cuestin nacional a finales del siglo XIX. La escuela austro-marxista con Karl Renner y Otto Bauer como mximos exponentes tiene un impacto destacado. Especialmente despus de la publicacin de La cuestin de las nacionalidades y la socialdemocracia (1907) de Bauer. En la obra, Bauer construye un nuevo enfoque sobre el nacionalismo y el mismo origen de las naciones. En su propuesta nacin es la comunidad de carcter nacida de la comunidad de destino.

En el contexto del imperio austrohngaro, de carcter multinacional, Bauer ataca con firmeza al internacionalismo cosmopolita que consideraba las naciones como un episodio anecdtico destinada a desparecer con el desarrollo del capitalismo. Segn Bauer, el socialismo no solo no acabara con las naciones, sino que sera precisamente en la nueva sociedad sin clases dnde las naciones podran florecer con su mximo esplendor. Para Bauer, los socialistas deban abrazar el nacionalismo cultural, para evitar que las tensiones nacionales rompieran los grandes estados en formacin porque estos eran necesarios, desde su punto de vista, para el desarrollo econmico del capitalismo, hecho que permitira el desarrollo de la clase trabajadora, nica capaz de acabar con la sociedad de clases.

La visin de la nacin de Bauer, que descarta la territorialidad en su concepcin, llevar al socialismo austriaco a defender la autonoma cultural de las naciones que formaban el imperio. De acuerdo con el programa de la socialdemocracia, el respeto a los derechos nacionales del conjunto de pueblos sera garantizado por el propio estado una vez reformado y convertido en un estado plurinacional.

El problema con el planteamiento de Bauer es que no tiene en cuenta el vnculo del surgimiento de las naciones en el marco general de la lucha de clases. La defensa de los derechos de las minoras nacionales no depende de un programa o una constitucin que los incluya sino sobre todo de la correlacin de fuerzas que se da. Relegar al Estado central la defensa de los derechos nacionales no es ninguna garanta.

Por otro lado, la apuesta por la autonoma cultural acrecent las tensiones nacionales dentro de las organizaciones obreras en el imperio austrohngaro, esto llev a la escisin, primero, del partido y, luego, de los sindicatos. La frmula de la autonoma cultural signific la separacin entre las filas obreras. Como denunci el revolucionario cataln Andreu Nin, [e]n oponerse a la disgregacin del imperio austrohngaro [] defendan objetivamente los intereses de la burguesa austro-alemana7

Este enfoque sobre el surgimiento de las naciones no encontrar en el marxismo una explicacin alternativa comparable. Lo que se ofreci en oposicin directa a Bauer no fue una contra-explicacin sino una contra-definicin, la escrita por Stalin y que desafortunadamente sigue siendo referencia para parte de la izquierda. En 1913 Stalin defini la nacin cmo una comunidad humana estable, histricamente formada y surgida sobre la base de la comunidad de idioma, de territorio, de vida econmica y de psicologa, manifestada sta en la comunidad de cultura8. Stalin aade que si falta alguno de esos rasgos ya no podemos hablar de nacin, esta definicin tan rgida chocaba evidentemente con la realidad nacional de Estados Unidos (por poner un ejemplo) que segn la definicin no sera una nacin.

Aun as la primera crtica a los planteamientos de Bauer la desarroll el socialista checo Karl Kautsky. El planteamiento de Kautsky, fue adjetivada por Lenin como histrica-economicista9. A pesar de hacer un esfuerzo para entender el surgimiento de los antagonismos nacionales desde una perspectiva del desarrollo econmico del capitalismo Kautsky consideraba tambin que el propio desarrollo del capitalismo llevara a la desaparicin de las naciones menos dinmicas. Kautsky que formalmente defenda el derecho de las naciones a la autodeterminacin lo haca con la conviccin de que la independencia era un extremo exagerado.

Antes de la primera guerra mundial, el nico partido de la socialdemocracia10 de Europa que rechaz frontalmente el derecho de las naciones a la autodeterminacin fue el Partido Socialdemcrata de Polonia. La principal terica y dirigente del partido, Rosa Luxemburg, desarroll su anlisis en el contexto polaco marcado por una escisin en los aos 90 del siglo XIX dentro de las filas del movimiento socialista entre quienes paulatinamente iban girando hacia posiciones nacionalistas y quienes se mantenan firmes en una posicin internacionalista.

El aborrecimiento del movimiento nacional polaco (dominado por posiciones reaccionarias) empuj a Luxemburg a oponerse al derecho de autodeterminacin. Luxemburg toma de Kautsky la idea economicista del surgimiento de las naciones y de Bauer el concepto de autonoma cultural. Luxemburg critica la concepcin de Kautsky que el desarrollo del capitalismo acabara con el conflicto nacional. Segn la revolucionaria esto sera justamente al contrario, en la fase imperialista del desarrollo capitalista las tensiones nacionales aumentaran al ser las pequeas naciones anexionadas a los grandes estados contra su voluntad. Pero al mismo tiempo la revolucionaria considera que abogar por el derecho de la autodeterminacin de esas naciones es ilusorio por su falta de capacidad poltica: la frmula del derecho de las naciones a la autodeterminacin no es, en el fondo, una directiva poltica y programtica para abordar la cuestin nacional, sino solamente una forma de esquivar el problema.11 Como apunta Harman se mueve de un brillante anlisis dialctico de las tendencias econmicas y militares del capitalismo hacia una visin completamente mecnica de las consecuencias polticas.12

Pero la posicin de Luxemburg no es solamente una oposicin al nacionalismo. Ella misma reconoce la causa del nacionalismo en Polonia no es ajena a la clase trabajadora, ni lo puede ser, la clase trabajadora no puede ser indiferente a la opresin ms brbara e intolerable y aade el proletariado puede y ha de luchar por la defensa de la identidad nacional, como legado cultural [], pero la identidad nacional no se pude defender con el separatismo nacional13. Luxemburg encontr una gran oposicin a su visin, en el marco de los debates del movimiento socialista internacional, especialmente por parte de Lenin quien desarrolla su anlisis en el contexto ruso, un imperio an ms multinacional que el austrohngaro. La revolucin de 1905 haba sido tanto una revolucin obrera como de las minoras nacionales oprimidas dentro del imperio zarista.

Ante la separacin noruega de Suecia (que se dio con el apoyo de las organizaciones obreras suecas y la oposicin de la clase dirigente sueca), Luxemburg reaccion tachndola de reaccionaria porque se trataba de cambiar una monarqua por otra. En cambio, Lenin, que tampoco vea que fuera un gran avance para la clase trabajadora, entenda que como mnimo no supona un retroceso y aada: La estrecha unin de los obreros noruegos y suecos y su plena solidaridad de camaradas de clase ganaban, al reconocer de este modo los obreros suecos el derecho de los noruegos a la separacin. Porque los obreros noruegos se convencan de que los obreros suecos no estaban contagiados de nacionalismo sueco, de que la fraternidad con los proletarios noruegos estaba, para ellos, por encima de los privilegios de la burguesa y de la aristocracia suecas.14

Esta es la primera aportacin de Lenin, la idea central que la frmula derecho de las naciones a la autodeterminacin era la nica manera de mantener los lazos entre la clases trabajadora de diferentes naciones, debilitando las ideas reaccionarias entre la clase trabajadora de la nacin opresora (el caso de Suecia). Adems para el caso de los nacionalismos de la nacin oprimida, Lenin reconoca el potencial de esos movimientos para debilitar el poder no solo de los grandes estados sino del imperialismo en general.

Para Lenin la diferencia del nacionalismo de la nacin oprimida y el de la nacin opresora era una cuestin central. Por eso denunci a los bolcheviques que vean en el levantamiento irlands de 1916 un golpe de estado de la pequea burguesa. A partir de este momento Lenin rompe con la idea kautskiana de que la revolucin democrtica burguesa y la lucha por el capitalismo nacional solo poda ser liderada por la burguesa. Aun as, viendo las posibles alianzas que se haban de fraguar entre el movimiento obrero y los movimientos de emancipacin nacional, Lenin insisti en la necesidad prctica que los y las marxistas se organizasen de forma separada. Fue as por la base de clase diferente que cada movimiento tena y la necesidad de no renunciar, mientras se luchaba por reformas democrticas concretas junto a elementos burgueses y pequeo burgueses, a la perspectiva general de la clase trabajadora y los intereses de la revolucin socialista.

El desarrollo del imperialismo despus de la primera guerra mundial dej claro que las luchas venideras no tendran un carcter puro de confrontacin capital-trabajo (aunque este fuera y siga siendo el elemento central) porque otras fuerzas (entre ellas las naciones oprimidas) se rebelaran contra el orden existente. De ah la importancia de esclarecer una posicin propia e independiente sobre la cuestin nacional por parte de la clase trabajadora.

En defender el derecho de las naciones a la autodeterminacin incluyendo el de separacin-, Lenin no haca ninguna concesin al nacionalismo. De hecho, aun defendiendo los derechos (culturales, lingsticos, etc.) de las minoras nacionales Lenin se opona frontalmente al concepto de autonoma cultural del austromarxismo que s consideraba una concesin nacionalista. La capacidad para entender ms all de la cuestin econmica o la cuestin cultural o psicolgica para ofrecer un anlisis que destila el aspecto poltico de cada problema, cada contradiccin, es lo que confiere un especial valor a la aportacin de Lenin.

El desarrollo del capitalismo en el Estado espaol se dio de forma desigual, concentrndose en Catalunya y una parte de Euskadi especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XIX15, e impidi el desarrollo de un proyecto nacional unificador en el Estado espaol. Esto, junto con la imposibilidad de reformar un estado cuya configuracin territorial fue heredada del absolutismo para adaptarlo a los intereses de la nueva clase dominante surgida en estos territorios, lleva al surgimiento de un movimiento nacional, la primera expresin poltica del cual en Catalunya es el federalismo, corriente dominante de la izquierda en el siglo XIX, aunque pronto seria La Lliga (el partido de la burguesa catalana) el principal referente poltico del primer nacionalismo cataln. Las propuestas federalizantes o no centralistas chocan una y otra vez a lo largo de la historia con las instituciones polticas del Estado central.

En este contexto, desarrollan un esfuerzo de anlisis comunistas disidentes de la lnea marcada por Mosc entre los que destacan Andreu Nin y Joaquim Maurn. Nin considera que: los movimientos de emancipacin nacional son un aspecto de la revolucin democrtica y aade de la misma forma que la victoria del socialismo no es posible si no se realiza la democracia completa, el proletariado que no lance una lucha tenaz y revolucionaria por la democracia en todas las cuestiones no se puede preparar para la victoria sobre la burguesa16. Nin consideraba que en el caso del Estado espaol la burguesa haba perdido el impulso revolucionario de las primeras revoluciones burguesas, en un estado formado previamente a esas revoluciones y con una clase trabajadora ms numrica con una conciencia ya desarrollada que entenda las reivindicaciones democrticas (compartidas con la burguesa) dentro del programa ms amplio de la revolucin.

De hecho Nin, entiende que a pesar de un movimiento nacional cataln dominado por las organizaciones de la pequea burguesa (ERC) la incapacidad de esa clase para ofrecer soluciones (no solamente en el caso de los derechos nacionales sino tambin en la reforma agraria y otros aspectos pendientes de la revolucin democrtico-burguesa en el Estado) facilitara la hegemona del proletariado y las organizaciones revolucionarias. El estallido revolucionario de 1936 vendra a confirmar esas tesis.

El advenimiento de la segunda repblica, que a pesar de las promesas federalistas, se acaba definiendo como repblica integral (forma ambigua de decir estado unitario) lleva a Maurn, que consideraba los movimientos de emancipacin nacional como un factor revolucionario de primer orden a escribir:

Somos separatistas. Pero no separatistas de Espaa, sino del Estado espaol. En Espaa hay una pugna entre el estado y las nacionalidades oprimidas. Hay que desarticular el estado, romperlo, quebrantarlo. Slo cuando el estado semifeudal est destrozado podr formarse la verdadera unidad ibrica, con Gibraltar y Portugal incluso17.

Maurn, siguiendo la concepcin acuada por el republicano federal Gabriel Alomar18 distingue tres etapas de la evolucin del movimiento nacional cataln. Una primera fase hegemonizada por la alta burguesa catalana que utiliza la cuestin nacional para arrancar concesiones al gobierno central al mismo tiempo que evita la erosin poltica por sus planteamientos antisociales. Una segunda fase dnde la direccin del movimiento, pasa a manos de la pequea burguesa y una tercera fase que se alza sobre el fracaso de las negociaciones entre los representantes de la pequea burguesa catalana con la gran burguesa espaola (que no est dispuesta a hacer concesiones) y que pone al proletariado como nica clase capaz de resolver el problema de la nica manera que pude hacerlo, la revolucionaria. Maurn considera que la implicacin de la clase trabajadora en la resolucin democrtica de la cuestin nacional ayudar a constituir un centro de convergencia entre la Catalunya obrera y campesina y la Catalunya democrtica19.

Crisis y nacionalismo

El Estado nacin es la forma tpica de administracin poltica asociada al capitalismo. Desde este punto de vista, no es extrao que la ideologa nacionalista siga formando parte de la conciencia de las personas, por cmo responde a la experiencia diaria de las vidas bajo el capitalismo. Adems el nacionalismo no es algo que pasa en momentos de auge de los movimientos independentistas, el sistema capitalista refuerza el nacionalismo como condicin necesaria para su propia supervivencia.

El contexto de crisis actual refuerza el auge de los nacionalismos. En el caso del Estado espaol la crisis est siendo utilizada por parte del gobierno del PP, con el apoyo de sectores del PSOE para emprender una recentralizacin estatal que responde a la lgica centralizadora de la austeridad. Esto vestido con un refuerzo del nacionalismo espaol como justificacin ideolgica. Al mismo tiempo, las comunidades autnomas, especialmente all dnde ms competencias se han traspasado, ven amenazadas su propia capacidad de gestin. La crisis econmica tensiona las relaciones entre las elites econmicas. Las burguesas perifricas utilizan el conflicto nacional para esconder sus polticas neoliberales. La aproximacin a las tres fases del movimiento en Catalunya, definida por Alomar (20), no debe ser vista como una categorizacin aplicable exclusivamente al contexto histrico del primer tercio del siglo XX. Hay elementos de esa visin que caracterizan la situacin actual (por ejemplo el crecimiento de ERC en detrimento de CiU(21)). Por eso en el actual contexto es importante que desde la izquierda anticapitalista se ponga en el centro de la poltica la defensa de la autodeterminacin y la independencia. El miedo a la confrontacin con el Estado puede llevar al replegamiento de los sectores ms moderados del MI, esto pude abrir nuevas vas en las que la defensa de la independencia desde posiciones democrticas y sociales vaya ganando hegemona, abriendo las posibilidades de desarrollo de proyectos de ruptura no ya solamente con el Estado espaol sino con el capitalismo.

El crecimiento del independentismo en Catalunya forma parte de la respuesta social a la crisis. Para construir una poltica de clase y anticapitalista que ponga sobre la mesa elementos clave de la salida anticapitalista de la crisis como el no pago de la deuda, la colectivizacin de las empresas estratgicas, etc. hace falta plantear esas demandas no como contrapuestas a las demandas nacionales sino como confluyentes con el proyecto democrtico-emancipador.

Guillem Boix es militante de En lluita / En lucha

Artculo publicado en la revista anticapitalista La hiedra

http://enlucha.wordpress.com/2013/09/08/nacion-o-clase-las-respuestas-del-marxismo-a-la-cuestion-nacional/

Notas:

1 En lucha, 2012: La cuestin nacional catalana. Disponible en:  http://goo.gl/VL42S7
2 Marx, Karl, 1859: Prlogo a la Contribucin a la Crtica de la Economa Poltica. Disponible en:  http://goo.gl/vuNX2Z
3 Davidson, Neil, 2007: Reimagined Communities, International Socialism, n117, diciembre 2007  http://goo.gl/cQv5rQ
4 Citado en Pastor, Jaime, 2012: Los nacionalismos, el Estado espaol y la izquierda. Madrid, Viento Sur-La Oveja Roja. pp. 42-69.
5 Marx, K. y Engels, F., 1848: Manifiesto del Partido Comunista. Disponible en:  http://goo.gl/aYlWJ
6 Harman, Chris, 1992: The return of the national question, International Socialism, n 56, otoo 1992 Disponible en:  http://goo.gl/V2mzIv
7 Nin, Andreu, 1935: Els moviments demancipaci nacional, Barcelona, Base. pp. 93-94
8 Stalin, Jos, 1913: El Marxismo y la cuestin nacional. Disponible en:  http://goo.gl/yx8K8J
9 En el sentido en que la definicin se basaba bsicamente en los aspectos econmicos (desarrollo del capitalismo).
10 En este periodo los revolucionarios se autodenominaban socialdemcratas.
11 Luxemburg, Rosa, 1908: La cuestin nacional y la autonoma.
12 Harman, C., 1992: op cit.
13 Luxemburg, R., 1909: The National Question. Disponible en:  http://goo.gl/HbUcwr
14 Lenin, Vladimir I., 1914, El derecho de las naciones a la autodeterminacin. Disponible en:  http://goo.gl/IlG6HX
15 Este desarrollo desigual no se di solo por la dinmica econmica: factores polticos intervinieron forzando, por ejemplo, el subdesarrollo en Andaluca. Ver: En Lucha Sevilla, 2010: La cuestin nacional andaluza (2011). Disponible en:  http://goo.gl/PvSMpC
16 Nin, Andreu, 1935: op cit.
17 Maurn, Joaquim, 1931: En torno a la cuestin nacional, La Batalla. Citado en: Riottot, Yveline, 2004: Joaquim Maurn o la utopia desarmada. Gobierno de Aragn. p. 178
18 Martn Ramos, J.L., 2005: Marxisme i qesti nacional a Catalunya, de les formulacions doctrinals fins a la Guerra Civil a Albareda, J., et al: Catalunya en la Configuraci poltica dEspanya. Reus: Centre de lectura de Reus. p. 192.
19 Maurn, J., 1934: Pel restabliment ntegre de lEstatut, Avant! Citado en: Riottot, Y., 2004: op cit. p 187.
20 Martn Ramos, J.L., 2005: op cit.
21 CiU no slo ha perdido apoyo en la pasadas elecciones del 25 de noviembre de 2011 por su poltica social (aunque sea un factor importante), tambin por su ambiguo discurso nacional, evitando hablar de independencia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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