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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2013

Sobre los ataques racistas a Christiane Taubira, ministra francesa de Justicia
Una cuestin de piel

Javier Couto
Brecha


Una cuestin de piel

En su ensayo Critique de la raison ngre (Crtica de la razn negra), el historiador y filsofo cameruns Achille Mbembe aborda el racismo actual como un fenmeno que trasciende una cuestin de razas, y lo define como un proceso en que las personas son transformadas en objetos y mercancas. Si bien la diferencia es atendible, el viejo racismo tiene la piel dura en Francia.

La actual ministra de Justicia, Christiane Taubira, ha sido objeto recientemente de dos ataques abyectos, cuya concomitancia es el signo de pulsiones que cierta parte de la sociedad francesa ya no consigue canalizar de otra manera. El primero de ellos provino de Anne-Sophie Leclere, candidata por el partido de extrema derecha Frente Nacional (FN) a las elecciones municipales en Rethel, una comuna de 8.000 habitantes al noroeste del pas. Durante un reportaje del programa Envoy spcial, del canal France 2, la candidata defendi un montaje fotogrfico que haba publicado en su pgina Facebook. En l, la foto de un simio cachorro con la inscripcin A los 18 meses iba acompaada de una foto de Taubira, cuya inscripcin deca Ahora. Profundamente convencida de la validez del montaje, Leclere declar a la periodista de France 2: Francamente, [Christiane Taubira] es una salvaje. Cuando se le habla de algo grave en la tele, responde con una sonrisa diablica. La periodista pregunt si la comparacin de un simio con un negro no le pareca una forma de racismo primario. La respuesta de la candidata fue contundente: No, esto no tiene nada que ver con el racismo. Un simio sigue siendo un animal. Un negro es un ser humano. () La comparacin es porque es una salvaje. A lo sumo prefiero verla colgada de las ramas de un rbol que en el gobierno.

Desafortunadamente, la periodista no le pregunt a Leclere que entenda exactamente por racismo. Las declaraciones fueron denunciadas pblicamente por distintas asociaciones, pero no falt, sin embargo, quien opinara en esos mostradores modernos que son tambin Twitter y Facebook que, en definitiva, Leclere tuvo el coraje de decir en voz alta lo que muchos franceses piensan en voz baja, en especial la extrema derecha y una franja de la derecha, hostiles a la ministra. La reaccin del FN fue otra, al menos en el plano oficial. Como su estrategia clave para acceder al poder es renovar su imagen (al punto en que su presidenta, Marine Le Pen, ha amenazado con llevar a juicio a quien diga que el FN es de extrema derecha), el partido suspendi de inmediato a Anne-Sophie Leclere y la cit al Consejo de disciplina. Se ignora de momento la suerte de la ex candidata, pero incluso el fundador del FN, Jean-Marie Le Pen, un ferviente defensor del colonialismo que repite a quien quiera orlo que l cree en la desigualdad de las razas, lleg a admitir, acorralado por un periodista, que las declaraciones de la candidata haban sido de muy mal gusto. Esta tibia apreciacin no impidi que el FN presentase una denuncia por injuria pblica ante la justicia. Fiel a su historia de partido pleitista, el FN no present una denuncia contra su candidata sino contra la ministra Taubira, en razn de su reaccin al reportaje: Esta persona [Anne-Sophie Leclere] conoce, como todos nosotros, el modo de pensar mortfero y asesino del FN () Simplemente no comprendi que su direccin dijo que hay que disimular () Este modo de pensar es: los negros en las ramas de los rboles, los rabes al mar, los homosexuales al Sena, los judos al horno....

Es claro que el clima pre electoral de cara a las elecciones municipales de 2014 propicia los excesos, la demagogia, las apuestas arriesgadas de polticos con una visin por lo menos discutible del espritu republicano, una violencia verbal que va filtrando de a poco en la sociedad y genera un correlato en los hechos cotidianos. Pero el segundo ataque no provino de responsables polticos sino de militantes, si es que a nios en edad escolar se les puede considerar como tales.

El 25 de octubre pasado, una visita de la ministra a la ciudad de Angers fue recibida por manifestantes del movimiento Manif pour tous (Manifestacin para todos), un colectivo que se opone con virulencia a la ley que, en mayo de este ao, legaliz en Francia el matrimonio entre personas del mismo sexo. El movimiento es un mix de homfobos, ultra catlicos, racistas, personas convencidas de que el matrimonio es y debe ser un derecho exclusivo para las parejas heterosexuales, sostn indiscutible del entramado social. La recepcin fue tensa. La escena de los nios, muy triste. En medio de un centenar de manifestantes, varios nios de unos diez aos juegan con una cscara de banana. Cuando llega la ministra, uno de ellos la agita en lo alto mientras una nia grita repetidamente en direccin de Taubira: La mona come la banana!, ante la indiferencia de los adultos que los rodean.

La instrumentalizacin de nios por parte de miembros de este movimiento fue moneda corriente durante los meses en que dur el debate sobre la ley del matrimonio igualitario. La escena de la banana recuerda a otra escena de esos meses, triste tambin, en que un padre, sin saber que est siendo filmado, sube a su hijo en sus hombros mientras les explica a sus compaeros que va a ir a desafiar as al cordn policial, a ver si se animan a hacerle algo, acto que ejecuta a continuacin. A nadie le extraa que esos mismos nios, al ser interrogados por los periodistas, hablen de los homosexuales como de gente enferma a la que debe curarse. Lo que golpea, por nuevo, es que padres impulsen a sus nios a brindar un espectculo pblico que constituye un delito, un gesto hasta ahora reservado a las declaraciones ocurrentes de Alain Delon o a la barra brava del Paris Saint Germain, especialista en emular chillidos de mono cuando un jugador negro o rabe entra a la cancha o se hace de la pelota.

Un periodista del magazine regional Angers Mag cubri el evento y relat lo sucedido en un artculo que incendi las redes sociales. El intento del secretario departamental del FN y candidato al municipio de Angers, Gatan Dirand, por desacreditar al periodista tuvo vida corta. Dirand declar: Yo no o otros eslganes que los que omos desde hace un ao en las diferentes manifestaciones contra la desnaturalizacin del matrimonio. Sera bueno entonces que este periodista, aparentemente comprometido con la izquierda, aporte las pruebas de lo que dice en el artculo. Poco despus, un video amateur filmado con un telfono fue puesto en lnea. Actualmente albergado en el sitio Web de Angers Mag, el video confirma el artculo del periodista y permite ver a los nios ejecutando algo que, probablemente, habrn imaginado un juego divertido.

De todos los puntos en comn que pueden encontrarse en los dos ataques, hay uno que es el ms preocupante de todos: ambos se llevaron a cabo con la ligereza rotunda que da la fuerza del convencimiento, con el sentimiento de impunidad que surge de saberse en su pleno derecho, aun cuando se est incurriendo en un delito penal pasible de un ao de prisin y 45.000 euros de multa.

Estos ataques recuerdan episodios recientes similares en Italia, cuya vctima fue la ministra de Integracin, Ccile Kyenge, de origen congoleo. Porque al igual que la ministra italiana, Christiane Taubira es el smbolo de demasiados tabes en el panorama poltico francs. Como analiza el historiador Pascal Blanchard (Libration, 29-X-13), cuatro elementos explican el ensaamiento del que es objeto la ministra: es mujer, naci en la Guyana Francesa, es negra, impuls dos leyes emblemticas: el matrimonio igualitario en 2013 y, en 2001, como diputada, una ley sobre la memoria de la esclavitud, pecado capital para los racistas y neocolonialistas. Desde cundo alguien as es capaz de representar la Justicia?

Las declaraciones de Taubira tras el episodio de Angers subrayan el peligro latente: Francamente, sobre mi persona, no tiene importancia. Lo que me parece extremadamente grave es que hay personas que, cada vez ms, se liberan de las obligaciones de un Estado de derecho, es decir de respetar la ley, y profieren insultos, injurias, amenazas. () Eso me parece extremadamente inquietante para la sociedad, para las personas que son vulnerables, que corren el riesgo de ser expuestas a estos comportamientos y a veces a su cristalizacin en actos de agresin.

Es muy probable que la ministra contine siendo el objeto de ataques. Y lo que subyace a ellos poco tiene que ver con la transformacin en objeto o mercanca de la que habla Achille Mbembe: se trata de un racismo de vieja escuela que, cobardemente escudado tras problemas reales como el desempleo y la crisis econmica, sale cada vez ms a la superficie en Francia y el resto de Europa.


Javier Couto @jahey00000


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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