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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2013

La falta de autocrtica del PSOE

Vicen Navarro
Pblico.es


Existe una visin bastante generalizada entre dirigentes del PSOE de que el descenso electoral del PSC se debe a que este partido en Catalunya se ha contaminado de nacionalismo, tal como me indic en una ocasin un dirigente histrico del PSOE. Ahora es este mismo dirigente el que est pidiendo que se rompa la relacin del PSOE con el PSC, pues este ltimo partido se ha convertido en un partido nacionalista, abandonando la orientacin social que debera caracterizar a un partido socialista. Segn este dirigente histrico, lo que el PSC debera haber hecho durante todos estos aos hubiera sido acentuar las reivindicaciones sociales, tal como hizo el PSOE, y dejar aparte su nacionalismo, causa de su descenso electoral.

Lo que encuentro sorprendente en esta interpretacin (ampliamente extendida tambin en la direccin del PSOE) de lo que les est ocurriendo a ambos partidos es la extraordinaria autocomplacencia y falta de autocrtica que tal interpretacin implica. Veamos los datos. Creo que es fcil mostrar que el declive del apoyo electoral al PSC en Catalunya se debe a que, una vez iniciada la crisis en el 2007, se identific completamente con las polticas pblicas del gobierno Zapatero, apoyando sin ningn atisbo de crtica sus polticas neoliberales, que incluyeron toda una serie de medidas antisociales que iban desde la congelacin de las pensiones de la vejez hasta una reforma laboral que tena como objetivo dijrase lo que se dijera- bajar los salarios. La evidencia muestra que fue el gobierno PSOE el que inici en Espaa estas polticas sumamente impopulares (ms tarde extendidas por el gobierno del PP) que afectaron muy negativamente el bienestar y calidad de vida de las clases populares. La respuesta del gobierno Zapatero a la crisis tal como he documentado extensamente- fue claramente neoliberal. (Vanse las pginas econmicas de mi blog www.vnavarro.org)

Y como tambin he documentado con gran detalle, fueron precisamente tales polticas las que causaron el enorme desastre electoral del PSOE. A la luz de toda esta evidencia, encuentro de una extraordinaria autocomplacencia que las mismas voces (como la del dirigente histrico del PSOE) que permanecieron calladas (con un silencio ensordecedor) frente a aquellas polticas neoliberales, ahora critiquen al PSC por no haber seguido al PSOE en su nfasis en polticas sociales, exigiendo ahora que se separen y que al PSC se le expulse del PSOE. La causa de su declive (del PSC) fue precisamente lo contrario, es decir, fue debido a su defensa de las polticas pblicas de Zapatero y a su identidad con el PSOE en su respuesta a la crisis.

En realidad, las encuestas muestran que los dos gobiernos tripartitos de izquierda tuvieron en Catalunya un apoyo popular (hasta el 2008) mucho ms elevado que el que tuvo el gobierno Zapatero y el que ha tenido el gobierno CiU durante su mandato. Ahora bien, perdi popularidad cuando la crisis empez, y ello no se debi a que se hiciera ms nacionalista. En realidad, tanto en la poca Maragall como en la poca Montilla, el Tripartito desarroll polticas pblicas de carcter claramente progresista, con mucho ms acento social que el PSOE. El Conseller de Economa del Tripartito, el Sr. Antoni Castells, fue, por cierto, el nico dirigente socialista en Espaa que critic la famosa postura del Presidente Zapatero de que bajar impuestos es de izquierdas, bajada que contribuy a un agujero en las arcas del Estado de nada menos que de 27.000 millones de euros en los aos 2007-2008, que ms tarde Zapatero intent reducir, en parte, mediante la congelacin de las pensiones (para conseguir 1.200 millones). En realidad, podra haber obtenido 2.100 millones anulando la rebaja del impuesto de propiedad, o el de sucesiones (ms de 2.500 millones), entre muchas otras alternativas, como Juan Torres, Alberto Garzn y yo mostramos en el libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en Espaa.

El PSC, bajo enormes presiones del PSOE, perdi los valores socialistas, como los haba ya perdido el PSOE, y hasta el da de hoy esos dirigentes histricos han permanecido callados frente al enorme desastre del PSOE, atribuyendo ahora el declive del PSC en Catalunya al abandono del socialismo. Todava hoy, las propuestas econmicas del PSC son casi idnticas a las del PSOE. De socialistas tienen muy poco. Y los dos partidos son nacionalistas, aunque de signo contrario.

Quines son los nacionalistas?

Para responder a esta pregunta tenemos que ver los datos. La misma carencia de autocrtica que he citado en la seccin anterior aparece tambin en la utilizacin del trmino partido nacionalista. Los barones histricos continan ignorando un hecho que es obvio. Los partidos nacionalistas ms fundamentalistas en este pas son el PP, el PSOE y UPyD. Tienen una visin de Espaa profundamente semejante, caracterstica del nacionalismo espaolista, excluyente de cualquier otra visin de Espaa que no sea la suya, negando la plurinacionalidad del Estado espaol (ver mi artculo El nacionalismo espaolista, Pblico. 22.07.13). Todos ellos tratan la Constitucin como un documento sagrado, resistindose a su cambio o modificacin. Consideran ese documento como resultado de un consenso alcanzado en el proceso de Transicin (proceso al cual consideran como modlico) entre las derechas herederas de la dictadura y las izquierdas que lideraron las fuerzas democrticas. Esta idealizacin de aquel proceso (del cual algunos fueron protagonistas) es una constante en su versin de lo que ha ocurrido en Espaa. Parecen olvidar que fueron el Ejrcito y la Monarqua los que dictaron la indivisibilidad de la nacin espaola, asignando al Ejrcito la labor de garantizarla. Con ello se negaba el carcter plurinacional de Espaa, impidiendo el establecimiento de un Estado plurinacional, en el que varias naciones pudieran expresarse libremente en su deseo de permanencia en el Estado. Y las izquierdas espaolas abandonaron su compromiso con tal demanda, resultado de la presin del Ejrcito, continuador del Ejrcito golpista del 1936. El desequilibrio de fuerzas en aquel momento, en una Transicin vigilada y supervisada por la Monarqua y por el Ejrcito, niega cualquier carcter modlico a aquella Transicin. Y el establecimiento del Estado de las autonomas era el mejor indicador de la negacin del carcter plurinacional del Estado espaol. Y ello pas a ser doctrina oficial del PSOE. Y ms tarde, cuando el fallido golpe militar ocurri, la misma presin militar forz que el PSC perdiera su grupo parlamentario propio en las Cortes Espaolas. Pas entonces a ser un apndice del PSOE.

Pero esta versin de Espaa impuesta en la Constitucin no resolvi la articulacin de Catalunya con Espaa. Y en el PSC apareci otra versin de Espaa, la federalista, liderada por Pasqual Maragall, a la cual el PSOE defina como nacionalista, que vea una Espaa plurinacional y policntrica, no centrada, como hoy, en Madrid. Esta versin cont, desde el principio, con la hostilidad del PSOE, que se haba adaptado oportunsticamente al Estado heredado del rgimen anterior. La combinacin en el socialismo cataln de una visin federal con lo social, que tuvo lugar en Catalunya bajo el mandato de los gobiernos Maragall y Montilla, no fue impopular en Catalunya. Antes al contrario, el Tripartito fue popular hasta el 2008 en que perdieron apoyo, precisamente por su seguidismo del PSOE en sus polticas econmicas y en su respuesta a la crisis. Durante todos los aos del Tripartito, las encuestas mostraron que los porcentajes favorables al Tripartito fueron mayores que los desfavorables. Su compromiso con lo social (el gasto pblico social por habitante aument considerablemente), combinado con el apoyo a redefinir Espaa con un modelo federal, fueron medidas populares en Catalunya. El gran problema para el PSC en su compromiso con el federalismo era que, en Espaa, el PSOE no quera ni or hablar de federalismo, estancado en su visin post-franquista de Espaa.

El radicalismo de la poblacin catalana con incremento del apoyo al independentismo es la respuesta lgica a este hecho. Pero esto parece ser demasiado complejo para que lo entiendan los establishments espaolistas (incluyendo la direccin del PSOE), basados en Madrid. Prefieren pensar que todo es una manipulacin de la poblacin catalana, por parte del gobierno Mas (el cual, por cierto, tiene una valoracin como Presidente menor de la que tuvieron Maragall y Montilla), sin entender que aun cuando dicho intento de manipulacin existe, la mayor causa de esa movilizacin es el hartazgo de la poblacin, no con los distintos pueblosy naciones que constituyen Espaa, sino con el Estado espaol sucesor del que gan la Guerra Civil (los vencedores de aquella Guerra se autodefinieron como los nacionales e impusieron su nacionalismo excluyente y asfixiante al resto de Espaa). Sus herederos continan dominando el Estado central espaol con la complicidad del PSOE.

ltimas reflexiones

A raz de la preparacin de la Conferencia que el PSOE est preparando para este prximo fin de semana, he podido ver algunas declaraciones de dirigentes del PSOE, y he ledo algunos documentos preparatorios de tal Conferencia. Y me contina sorprendiendo la incapacidad de la direccin de tal Partido de hacer una autocrtica del gobierno Zapatero y de su comportamiento en el periodo en que ha estado en la oposicin. Una muestra de ello es que atribuyen el desencanto popular con las polticas neoliberales llevadas a cabo por Zapatero (que alcanzaron su mxima expresin en la modificacin de la Constitucin para acomodar la exigencia del establishment financiero europeo e incorporar en ella el Pacto Fiscal, que es un ataque frontal al ya escasamente financiado Estado del Bienestar espaol) a falta de comunicacin, es decir, a que el gobierno Zapatero no se explicara bien. Tal explicacin del enorme desastre del PSOE carece de credibilidad. Y este es el mayor problema de la direccin del PSOE. En realidad, la gran insuficiencia de las polticas de oposicin del PSOE y del PSC a los gobiernos Rajoy en Espaa y Mas en Catalunya, es precisamente la escasa credibilidad que tienen sus propuestas alternativas a las que estos gobiernos realizan, pues han sido ellos los que iniciaron gran nmero de tales polticas. Ni que decir tiene que tanto el gobierno PP como el de CiU acentuaron mucho ms estas polticas neoliberales. Pero todava hoy, ambos partidos, el PSOE y el PSC, estancados en su pensamiento neoliberal, y sin haber hecho una autocrtica, estn limitados en las propuestas alternativas, que no se perciben como resolutivas de los enormes problemas del pas.

Su ausencia de crtica hacia las polticas del gobierno Zapatero, contrasta con la crtica casi unnime de la direccin del PSOE hacia Zapatero en su poltica territorial. Todos coinciden en que Zapatero cometi un error al indicar que aceptara el Estatuto que saliera del Parlament de Catalunya. Segn la direccin del PSOE, ah fue donde se inici el problema cataln de nuevo. Repitiendo su compromiso con el nacionalismo excluyente que tipifica el nacionalismo espaolista, no se dan cuenta de que si se hubiera aceptado aquel Estatuto, no habra hoy un movimiento tan fuerte hacia la independencia en Catalunya. Y Espaa se habra enriquecido con una pluralidad hoy negada con su visin asfixiante nacionalista, que se reproduce en un Estado injusto, corrupto, y que est generando un gran rechazo, no slo en Catalunya, sino a lo largo de todo el territorio espaol. Y el aparato del PSOE parece ni captarlo. Y sus propuestas para democratizar el Estado espaol son enormemente limitadas. No slo se oponen al derecho a decidir en Catalunya, sino que no lo incluyen como forma de expresin democrtica. El referndum vinculante a todos los niveles del Estado no est en sus propuestas ni se le espera. Su oposicin a tal forma de participacin democrtica expresa un miedo a no poder controlar el proceso democrtico por las lites del partido. La misma limitacin aparece en sus propuestas econmicas extremadamente moderadas que apenas tocan las bases del poder financiero en Espaa.

Lo que el PSOE hubiera necesitado era una revolucin de abajo hacia arriba con un cambio de casi 180, con un mayor radicalismo para ayudar a una segunda Transicin de una Espaa con un bienestar claramente insuficiente y una democracia extraordinariamente limitada a una Espaa con un Estado que priorizara el bienestar y calidad de vida de la poblacin, y muy en particular de las clases populares, con un reconocimiento y promocin de un Estado plurinacional. Pero ello no va a ocurrir. Y esto abre un enorme espacio incierto en el futuro de Espaa. Parece obvio que hemos llegado al final de la primera Transicin inmodlica. No est claro qu pasar en esta segunda Transicin. Lo que est claro es que la mayora de la poblacin esta harta de los establishments polticos de este pas, y que tales establishments son insensibles a este hartazgo. Es una situacin cada vez ms semejante a lo que est ocurriendo en EEUU, resultado de la americanizacin de la vida poltica de Espaa. La narrativa y filosofa de los documentos preparatorios de la Conferencia del PSOE son semejantes a las seguidas por el Partido Demcrata.

El trmino clase trabajadora ha sido sustituido por clase media, y se intenta por todos los medios evitar un discurso que fuera amenazante a la estructura de poder. Sus medidas a favor de la redistribucin se basan, adems de medidas (bastante moderadas) de reforma fiscal, en potenciar las oportunidades de las nuevas generaciones a travs de ofrecer mayor igualdad de oportunidades, centrndose en aumentar la educacin, medidas necesarias, pero dramticamente insuficientes.

Ahora bien, donde se da la mayor semejanza entre los papeles del PSOE y los del Partido Demcrata es en el reconocimiento de sus lderes de que las conclusiones de la Conferencia sern solamente orientativas, pues el que definir el programa del partido ser el/la candidata/a elegido/a resultado de las primarias, dando un protagonismo a los lderes carismticos que tipifica la democracia meditica estadounidense, causa de su escasa calidad. Lamento que ello est ocurriendo en Espaa tambin. A mi entender, en Espaa hay excesivas personalidades polticas a las cuales los medios los posicionan como figuras histricas o lo que fuera, convirtiendo la poltica en un politiqueo entre tales personajes, mientras la poblacin se distancia ms y ms de esta visin de la poltica, exigiendo, con razn, que sea la gente normal y corriente la que configure la gobernanza del pas, no indirectamente a travs de tales personajes, sino a travs de su poder directo de decisin. Slo en caso de que ello ocurra podr tener lugar esta necesaria Segunda Transicin.

Vicen Navarro. Catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas. Universidad Pompeu Fabra

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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