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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-11-2013

11 aos despus la justicia dice que no hay culpables en la tragedia del "Prestige"
Caldo amargo de alquitrn

Suso de Toro
eldiario.es

La sentencia del Prestige es un clavo ms en el atad en el que estn enterrando a la democracia en Espaa


El juicio ha terminado siendo otra rbrica a la evidencia: la corrupcin y la ineptitud de gobernantes de la derecha nunca sern castigadas en los tribunales. Y, lo que es mucho peor, indica que el poder judicial no es un poder autnomo como asegura la Constitucin y, protegiendo a los poderosos, niega el derecho a la justicia a la ciudadana. En este caso es evidente que no ha habido justicia y que la impunidad la pagamos todos.

Pero no es una sentencia absurda; es coherente con el sumario que se fue instruyendo durante una dcada. El juzgado de Corcubin, un pueblo en la Costa da Morte, sin medios para afrontar una instruccin monstruosa; jueces provisionales; la Fiscala del Estado que ignor conscientemente que el Estado somos los ciudadanos y no los responsables polticos; polticos que siguieron contando con el respaldo de la poblacin... Cmo no iban a salir impunes los responsables de las irresponsables decisiones que transformaron un naufragio peligroso en una enorme catstrofe ecolgica. Esas personas no llegaron a ser imputadas ni a sentarse en el banquillo, la justicia las absolvi de antemano y los ciudadanos les dieron tambin su plcet.

Nadie recordar ya a Man, un hombre peculiar, un artista radical que uni su vida de pjaro enjuto a un lugar desnudo y que muri ahogado por chapapote en Camelle. Su muerte, ahora que la sentencia nos dice que todo fue confusin y pesadilla nicamente, parece lo nico real de todo aquello. Pero est nuestra memoria, la de tantas personas que desenmascararon al Gobierno de entonces con su generosidad y su valenta y se acercaron voluntariamente a la costa a recoger la cosecha de plastilina amarga. La de tantas personas que se movilizaron de todos los modos para romper el muro de mentiras que levantaron Aznar, Rajoy, lvarez Cascos...

Lo ocurrido en torno al Prestige fue revelador de muchas cosas. Desde luego que hizo conscientes, especialmente a los gallegos, de que el mar en esta esquina de la pennsula es una gran autopista con mucho trfico de chatarra peligrosa (Nunca mis consigui que el Parlamento Europeo legislase sobre la distancia de navegacin de la costa y sobre el blindaje de los petroleros). Pero tambin desnud el modo de entender y ejercer el poder por parte de la derecha: su intencin primera fue ocultar la existencia de la marea negra, "que se la coman los gallegos".

Crean vivir an en un tiempo en que se poda ocultar algo encerrndolo en un territorio; para ello utilizaron perversamente los medios de comunicacin pblicos y aquellos que les eran adictos negando la evidencia. Afortunadamente hubo medios que rompieron el muro y las imgenes que mostraron eran tan impresionantes que atrajeron a la costa a decenas, luego cientos, luego miles de personas, mayoritariamente jvenes, que negaban la versin oficial y que enviaban fotos con sus telfonos mviles. Cada foto era una denuncia del engao del Gobierno. Hasta que no les qued ms remedio que enviar medios y ayuda.

Tambin descubrimos entonces la utilidad de una nueva herramienta para la movilizacin, Internet. Para buscar en las pginas webs oficiales de otros pases informacin sobre la evolucin de la mancha da a da, para enviar el manifiesto Nunca mis a personas de todo el mundo que lo firmaron, para mantenernos en contacto... Fue una experiencia de fusin entre los creadores de cultura y las personas de otros oficios bien distintos. Y fue el comienzo de una movilizacin ciudadana contra un modo de ejercer el poder que se continu inmediatamente contra la guerra de Irak. Todo eso y mucho ms fue real, no fue una pesadilla.

Tambin es real que Aznar, que entonces no se molest en interrumpir sus viajes entre Europa y EE UU haciendo de portavoz de Bush con los europeos y prefiri ignorar y negar aquella molestia, sigue impune de esta y otras fechoras. Y que Rajoy, que acudi a administrar el desastre y las mentiras, est ah en algn lugar. Y que lvarez Cascos, del que ignoramos a qu se dedic durante los seis das en que pasearon el barco arriba y abajo pero que finalmente dictamin que lo mandasen "al quinto pino", disfruta de medallas y prebendas. Todo eso tambin es real.

Como que aquella fue la oportunidad para que la nueva generacin que mandaba en el PP desde la calle Gnova de Madrid apartase al fin a un incmodo Fraga, echase a un dscolo Cua y colocase en su lugar en la Xunta a quien ahora la preside, Nez Feijo. Aquella fue su hora.

El agua del ocano es amarga; con petrleo, ms. Esta sentencia son otras dos tazas de ese caldo amargo.

Fuente: http://www.eldiario.es/zonacritica/Caldo-amargo-alquitran_6_196390378.html



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