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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-11-2013

Una perspectiva econmica, poltica y social de la crisis inmobiliaria espaola
Precarios: de la esclavitud de la hipoteca a la dictadura del alquiler

Salva Torres
Rebelin


I. Precarios en la esclavitud de la hipoteca.

 

En el capitalismo para tener derecho a la vivienda hay que tener dinero para pagarlo. No importa si vives en propiedad o en alquiler. De hecho, el arrendamiento de todo est de moda. Le llaman leasing. Desde el coche, a la imp resora y pasando por la casa. El mayor banco espaol, el Santander, vive de alquiler en sus oficinas despus de vender casi todo su patrimonio inmobiliario en el 2007. Con la crisis los propietarios se rifan los buenos inquilinos, los cuales presionan a la baja los alquileres para pagar menos. Libre de las ataduras de la propiedad puedes ir al lugar dnde ms se pague la hora trabajada. Marx aconsejaba a los obreros no dejarse atar por la vivienda.

Por Carlos Marx tambin sabemos que el capitalismo, por un lado, debe sacar la mxima plusvala del asalariado, incrementando el beneficio, y que por otro lado, est obligado a reinvertir esos beneficios en ms mquinas, fbricas y tecnologa pero tambin en la urbanizacin a travs de infraestructuras o viviendas. Por eso, como desde hace dcadas la capacidad productiva de la humanidad est sobredimensionada, buena parte de esos excedentes financieros, en su deseo irrefrenable de rentabilidad, se han invertido en la urbanizacin como vlvula de escape 1 .

Hoy, la poblacin no tiene capacidad adquisitiva para consumir toda la produccin mundial. Los economistas lo explican como una crisis de sobreproduccin y subconsumo mundial. Un cuello de botella para el capital ya que est obligado a vender para obtener el beneficio que necesita para seguir creciendo. El capital financiero ensaya la salida a ese dilema desde los aos 70 atacando con polticas neoliberales las condiciones de vida de las clases populares, el Estado del bienestar y el medioambiente. En esta ruptura del pacto social de postguerra estn conchabados desde Wall Street hasta Bruselas y en Espaa la mayora de partidos parlamentarios. Es una lucha de clases, que estn ganando desde hace dcadas, que les ha permitido apropiarse de grandes riquezas reduciendo salarios y privatizando los servicios pblicos. Con ese dinero se sostienen las ingentes fortunas que se revalorizan en un sistema financiero concentrado en pocas manos.

La brecha entre lo que los trabajadores ganaban y la sobreproduccin mundial que deban consumir se cerr con la aparicin de la deuda que anestesi las penurias de las clases populares. Liberados del cors del patrn oro, los bancos centrales se han lanzado a una loca carrera creando dinero en base a esa deuda, para as auxiliar al capital con una larga etapa de crdito barato canalizada con vehculos monetarios y financieros (tarjetas de crdito y facilidades para endeudar a las clases populares). En palabras llanas, la gente cobraba cada vez menos en proporcin, pero el crdito generaba esa ficcin de riqueza que financiaba el consumo milagrosamente.

En el centro de ese milagro se sita la vivienda que se convierte en una especie de gallina de los huevos de oro. Vamos, que la gente consuma vorazmente de todo, no porqu comprara con los ahorros, sino porqu financiaba el consumo suponiendo que su casa, la accin, etc siempre aumentara de valor. El resultado ha sido que se constituyeron el doble de hipotecas que casas nuevas construidas 2 .

El sector inmobiliario, y toda la economa que arrastra, se convierte en la vlvula de escape del capital financiero para mantener los beneficios. Le llaman burbujas patrimoniales. Es la vieja quimera del capitalismo popular que se ensaya cada X aos porqu la gente pierde la memoria generacional( 3 ).

 

La memoria histrica para entender el presente

Cuando en 1957, el entonces ministro falangista de Vivienda, Jos Lus ARRESE sentenci: queremos una patria de propietarios no de proletarios no estaba inventando nada nuevo. EE.UU, que pronto acudi al rescate de esa dictadura, viva desde la segunda contienda mundial una dcada de boom inmobiliario basada en el sueo americano de la vivienda en propiedad. Como dicen por all, cuando el gigante americano est en crisis construye casas y las llena de cosas. En el 2004 el 70% de los estadounidenses vivan en propiedad. En el 2006 en nuestro pas el sueo americano del franquista ARRESE bata el rcord planetario con un 90'1% de propietarios 4 .

En ese 2006 el Ministro socialista Pedro SOLBES repeta como un mantra lo de la riqueza patrimonial de las familias espaolas y el aterrizaje suave de la economa y bla, bla, bla.... Pero los datos de la Contabilidad Nacional del INE indicaban que todo el pas haba entrado en una pirmide de Ponzi pues el 43'5% del empleo total estaba generado en torno al ciclo inmobiliario, industrias y sectores afines. Fueron bonitos esos 12 aos de capitalismo popular desde Aznar, que en el 96 desbanc al ltimo Gobierno de Felipe Gonzlez, hasta bien entrado el 2008 cuando la onda expansiva de las hipotecas txicas americanas lleg aqu. El 2012, con cerca de 6 millones de parados contabilizados, devolvi a la realidad a una generacin de precarios que haban olvidado las crisis y una generacin de jvenes que crean que eran cuentos que explicaban los abuelos.

Con el desarrollismo franquista y despus con la entrada en el euro nuestro pas se benefici de la entrada masiva de ese fetiche llamado dinero prestado. Sol, playa, grandes proyectos de transporte (AVE, aeropuertos, carreteras, ...) para atraer millones de turistas y, por supuesto, la construccin de millones de viviendas, hoteles, etc. Una orga en manos de nuestra oligarqua financiero turstico - constructora que hunde sus races en el rgimen franquista y llega hasta esta democracia secuestrada sin haber dejado nunca de vivir del pap Estado. Un cocktail para la aparicin de los miles de casos de corrupcin donde se solapa la codicia, los negocios, la poltica y la institucin monrquica, piedra angular de la Transicin.

Hasta aqu nuestro discurso es un poco histrico, pico y hasta socarrn pero era preciso recordar que estamos llegando al final de un ciclo histrico. Durante dcadas los ciudadanos de este pas han estado pagando un sobreprecio por comprar una vivienda en el mercado controlado por esos oligarcas. Una burbuja patrimonial que permiti la mayor expropiacin de riqueza de las clases populares que se adhirieron a ese paradigma con ilusin e ignorancia histrica . Tal como entendieron varias generaciones el derecho a una vivienda digna est hoy en crisis porqu 2 de cada 3 hogares espaoles no tienen dinero ni crdito para comprar una vivienda. Este junio del 2013 se lleg al mnimo histrico de hipotecas constituidas. Ahora que la casa est ms barata que nunca, y los fondos internacionales anglosajones y los magnates rusos vienen a comprar las gangas, ironas de la vida, una mayora de hogares no tienen la solvencia financiera para comprar una casa en ese mercado. Este modelo se hunde!

 

La crisis habitacional: desalojos, resistencias y alquiler social de los banqueros

 

La crisis, el paro y el desplome de los salarios han hecho emerger los desahucios de viviendas habituales que muestran el lado ms violento del mercado de desposesin de los hogares humildes. La explosin de la burbuja inmobiliaria y los desalojos han dado empuje a las resistencias encabezadas por la PAH que ha abierto diferentes frentes de lucha legislativos, jurdicos y en la calle creando expectativas de solucin. Esta lucha contra los desahucios, en paralelo a las de otros colectivos, ha quedado fijada en el imaginario popular. La gente se ha empoderado justificando la defensa del hogar en propiedad ante los desalojos (aunque en verdad slo era propietario de una deuda).

El propio gobierno de Rajoy ante la presin de la calle legisl una moratoria de desahucios de 2 aos, a travs del Decreto-Ley -el 27/2012, pero exclusivamente para hogares hipotecados. Esta distincin que hizo el ejecutivo de Rajoy es interesada e importante pues categoriza los desahucios en hipotecarios y los otros. Los otros son los hogares que viven sobre todo en alquiler (libre, de renta antigua sufriendo mobbing, realquilados y ocupaciones), que son tanto o ms vulnerables no slo desde el punto de vista jurdico sino tambin porqu tras el desalojo del inquilino ni Estado, ni Ayuntamientos ni Servicios Sociales ofrecen alternativas. Incluso el miserable Fondo Social de viviendas de la Banca del citado Decreto, de unos 6000 pisos, slo es para alojar familias vctimas de procesos de ejecucin hipotecaria o daciones en pago, el llamado alquiler social de los banqueros . Este alquiler social del banquero es una pequea conquista pero se convertir en un problema, en el corto plazo, porqu es una concesin, una limosna.

As el triunfo de la propiedad sobre cualquier otra tenencia de vivienda se ha agravado con la crisis porqu se convierte an ms en la nica opcin estable de vivienda. Pero ni de lejos los hogares hipotecados son el colectivo que ms ha sufrido los desalojos. S son quienes ms han luchado por su vivienda y ms adhesin social han tenido por la responsabilidad de las entidades financieras en la gestacin de la crisis.( 5 )

 

La sociedad de propietarios en el imaginario colectivo.

Ante la pregunta: si tuvieras dinero, viviras de alquiler o compraras?, la mayora de hipotecados y desahuciados continua respondiendo que comprara la casa. As pues, el concepto de vivienda en propiedad ha sido gravado a fuego en el imaginario colectivo a travs de los medios de comunicacin y las polticas gubernamentales . Subjetivamente, la vivienda representa en Espaa el principal medio de adhesin a la clase media, la principal riqueza de la familia para acceder al consumo, un seguro en la vejez y la herencia que convierte a los hijos en pequeos arrendadores (objetivo de propaganda reaccionaria contra el alquiler). En otras palabras, el triunfo franquista sobre las clases populares del 36, gener un raqutico estado del bienestar, que permiti ensayar con la vivienda un instrumento de domesticacin y desproletarizacin muy sofisticado. Los americanos hicieron buena pedagoga.

El actual colapso de aquella s ociedad de propietarios del franquista Arrese se sita en el epicentro de un sesmo que sacude a las clases populares. Un fin de poca que hace aflorar una precariedad que supura por todos los rincones del pas. El ltimo informe de condiciones de vida en Espaa indica que un 40% de los hogares tienen muy serias dificultades en afrontar los pagos de la vivienda y los servicios bsicos. Hay 2 millones de hogares con todos sus miembros en paro y etc, etc. Este panorama ha hecho que los impagos de hipotecas an no dejando de crecer supongan slo el 4% del total. En 2012 se registraron 38.976 adjudicaciones a la banca por ejecucin de hipoteca sobre vivienda sobre un total de 6,1 millones de viviendas hipotecadas. Estas ejecuciones se hacen sobre personas fsicas en vivienda habitual, segundas residencias o inversores privados( 6 ). Son el 0,5% del total de hogares hipotecados lo que da a entender que la cuota hipotecaria se paga religiosamente, gracias tambin a un colchn familiar que amortigua la cada, y que a pesar de las penurias esas deudas disciplinan y acobardan a los ciudadanos( 7 ).

De aquellas adjudicaciones la banca acept 14.229 daciones en pago que permiti liberar de la deuda a esos hogares, pero asimismo suponen la prdida de todos los ahorros personales. Es una transferencia enorme de riqueza al capital financiero. La dacin en pago en EE.UU no ha evitado la distorsin del mercado inmobiliario pues millones de familias entregan la casa para ir a vivir a barrios de roulotes porqu acaban como morosos financieros.

Obama propus que el Estado pagara las cuotas hipotecarias para que la clase media no perdiera la vivienda. El conflicto moral era que si se ayudaba al capital financiero tambin haba que ayudar a las familias. Es mejor que nada pero al final toda la riqueza acaba en manos de la Banca. No es una solucin socialmente progresiva porque ayudar a la clase media propietaria implica un agravio comparativo con las clases populares que no lo son.

En Espaa, con el rcord planetario de propietarios, lo de Obama hubiera tenido adhesin nacional si a algn poltico o banquero se le hubiera ocurrido proponerlo. Pero, ni controlamos el pasivo hipotecario que est en manos extranjeras y a un inters que determina Frankfurt, ni podemos emitir moneda al estar adheridos al euro. Pero ensayamos con xito la creacin de una clase media propietaria con la VPO de compra 8 y con las desgravaciones fiscales, que han sido una transferencia encubierta de riqueza a nuestros amos.

 

La gente no vive en cdulas hipotecarias!

Medidas progresivas frente al pasivo hipotecario.

 

A la gran mentira nacional ayudaron el ministro Pedro Solbes en el 2006 y la Champions League en el 2010 de Zapatero que an nos provoca vergenza ajena. En cuanto en 2008 dej de fluir el crdito exterior, los precios inmobiliarios se hundieron y tras cinco aos de cada de ventas e hipotecas los sacrosantos mercados no saben cuanto vale la propiedad inmobiliaria. Slo funcionan cuando hay espuma!

Las deudas de 375.000 millones de las promociones invendidas y los campos de patatas convertidos en suelo urbanizable se han saldado con quitas y daciones en pago a la Banca convertida en la principal inmobiliaria europea con ms de un milln de pisos. Dentro de la predacin capitalista la solidaridad entre el magnate Botn y los caciques Bauelos o Florentinos an existe. Ese agujero de la envidiada Banca de Zapatero ha necesitado de ms de 200.000 millones de dinero pblico y un terrible plan de ajuste de la Troika comunitaria que ha hecho retroceder dcadas a las clases populares que an no han despertado del sueo del capitalismo popular.

La clase poltica no slo ha renunciado a crear una Banca pblica competitiva sino tambin a ejercer como el verdadero propietario que es de los pisos de la Sareb y crear un pequeo parque de vivienda pblica de alquiler.

A falta de una revolucin democrtica ciudadana, la gran banca ha recibido una enorme transferencia de riqueza y poder: la entrega del sistema de Cajas de Ahorro, sus carteras industriales y propiedades inmobiliarias y la eliminacin de la competencia. Si en el 2008 se deca que no podan haber entidades sistmicas, hoy en nuestro pas, los siete grandes Bancos son ms sistmicos que nunca. Pero esa socializacin de prdidas no funciona cuando se trata de un hogar. Los ms de 6 millones de hogares hipotecados que deben 700.000 millones de capital ms los intereses que pagarn durante dcadas, no tienen el mismo trato de favor.

El cierre del mercado interbancario despus de Lehmann Brothers en 2008 supuso el fin de las Cajas pero, los grandes bancos espaoles an tienen un gazapo escondido: las cdulas hipotecarias . 9

Los millones de hogares hipotecados no saben que nuestros bancos, sobre todo Santander y Caixa Bank, se han lanzado a vender sus hipotecas en forma de cdulas hipotecarias para obtener liquidez en un mercado de capitales seco. Para los banqueros los deudores son como vacas a las que ordean sin parar. La vivienda que debera ser un derecho universal, se convierte por un lado, en una deuda hipotecaria y, por un lado, las revenden como cdulas por valor de hasta 450.000 millones ( OJO! Son las 2/3 partes del saldo vivo hipotecario espaol) De este modo obtienen liquidez al depositar ese monto de cdulas como contravalor de los prstamos que obtienen al 0,5% del Banco Central Europeo. Con ese dinero compran deuda del Estado que les renta hasta el 7'5% en un pas que se hunde en la depresin. Qu chollo!

Pero la vaca lechera continua con la reventa de esas cdulas a los fondos de pensiones, la Seguridad Social, etc. Le llaman renta fija porque dicen que son seguras gracias al trasfondo de la sacrosanta ley hipotecaria. Son seguras hasta que la familia deja de pagar. Entonces son ya dudosas y se juntan con otras hipotecas y crditos al consumo morosos que se revenden con descuento. Ni las deudas se desperdician en este macabro monopoly de vender y comprar papel, de cosas artificiales, cuyos valores dependen de que unos cuantos millones de familias paguen religiosamente su cuota hipotecaria para formar parte de la quimera de la sociedad de los propietarios . 10

Esta dictadura hipotecaria va a salir muy cara. Por eso una salida socialmente progresiva sera por un lado, una rebelin de los hogares bajo la bandera del no debemos, no pagamos. Y, por otro, el auxilio del Estado a esa rebelin imponiendo una quita generalizada a los tenedores propios y extranjeros de deudas, como contraprestacin de todas las ayudas regaladas a la Banca, cuyos accionistas asumiran las prdidas. La adhesin de las familias a esta quita, por cesin o dacin en pago, las liberara de la deuda pero tambin de la propiedad jurdica de la vivienda que quedara en manos del Estado. A cambio podran vivir en rgimen de alquiler indefinido, un derecho de superficie pero sin poder comerciar con l.

Sera sin duda un gran acto de soberana nacional frente al capital financiero nacional e internacional. Sera un atajo rpido para crear un parque pblico de viviendas que, aunque disperso, mejorara la movilidad de las clases populares. Este escenario sera posible si el pas se acercara a la suspensin de pagos. Pero es dudoso, que los hipotecados, que an pagan sus cuotas, puedan liberarse del sueo de la vivienda como activo financiero. En la desesperacin, muchos hipotecados han tomado medidas excepcionalmente reaccionarias para evitar el impago de la cuota. Ir a vivir a casa de los padres o a un piso alquilado barato mientras la carga financiera del suyo intentaban pagarla alquilndolo ms caro a otra familia. Hay centenares de desalojos, en que los desahuciados, que pagaban religiosamente su alquiler, se han enterado que vivan en un piso subastado, donde por supuesto no mediaba ni contrato ni se pagaban impuestos ni gastos de escalera.

Muchos propietarios colaboran con los bancos llamando a la polcia cuando detectan una ocupacin. Las ocupaciones devalan su propiedad. Con el dinero que m e ha costado el piso y ese vive sin pagar! Los edificios y barrios con ocupas hacen perder dinero a la sociedad de los propietarios. Y los que tienen ms dificultades para pagar las cuotas hipotecarias suelen ser los ms beligerantes. Todo es muy perverso. Pobres, pero mini-propietarios con todas las consecuencias.

El 12% del parque inmobiliario en alquiler, sufre el grueso de desalojos

Lejos de la sociedad de propietarios viven los 2,5 millones de hogares en alquiler y un milln ms seguramente realquilado. La mayora son viviendas de ms de 20 aos y que necesitan rehabilitacin. Se concentran en las grandes ciudades y la mayora los ocupan personas con bajo poder adquisitivo, rentas antiguas, jvenes y la inmigracin que en un 70% vive en alquiler o en habitaciones. Incluso hay muchos desalojos por impago de alquileres sociales en la poca vivienda pblica que hay en las ciudades importantes. Desahucios instigados por la propia Administracin contra hogares en precario aplicando una gran brutalidad como ha sucedido en Madrid.

Es un 12% del parque inmobiliario nacional pero que concentra ms de la mitad de los desalojos( 11 ). En el ao 2012 se han ejecutado 54.718 desalojos de inquilinos segn los datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Suponen ms del 2% sobre el total de hogares en alquiler en Espaa. La mayora son sobre vivienda habitual y una minora sobre comercios. En ciudades como Barcelona donde el alquiler supone el 30% de las primeras residencias, los desahucios por impago de alquiler suponen el 95% segn el Decanato de los Juzgados de la Ciudad Condal, datos corroborados por el propio Ayuntamiento para el 2012( 12 ).

Los desahucios de inquilinos por causas econmicas han cado como una tromba sobre los hogares ms precarios de los barrios populares en las principales ciudades. Son morosos porqu son pobres, excluidos, precarios o ni siquiera tienen un colchn familiar en el que apoyarse. Los desahucios de alquiler pasan desapercibidos, casi sin focos ni apoyo social. Tal vez los inquilinos no saben defender su derecho a techo como los hipotecados (por el fetiche de la propiedad). Pero en los aos 20 del siglo pasado las asociaciones de vecinos nacieron al calor de las huelgas de alquileres a las que se adhirieron centenares de miles de familias y que se alargaron hasta bien entrada la guerra civil en las grandes ciudades( 13 ).

Los inquilinos y pequeos propietarios cautivos del gran capital

Los desahucios de alquiler no slo existen por las penu rias econmicas actuales, sino tambin porqu en este pas rige una de las leyes ms regresivas de Europa con el objetivo deliberado de que, el alquiler marginal, sin derechos, sera la pieza clave de la burbuja inmobiliaria. Desde la ley de Arrendamientos Urbanos de 1985 del ministro socialista Boyer hasta los cambios legislativos de los ltimos gobiernos de Zapatero y Rajoy se han triturado los derechos de los inquilinos, haciendo inviable cualquier proyecto de vida: con 3 aos de contrato, el desahucio express al dejar de pagar una sola cuota por un percance econmico y la inclusin en una culpabilizadora lista de morosos creada por el Gobierno de Rajoy, dando a entender que todo aquel que no paga lo hace por mala fe. Pero le podemos dar la vuelta a ese argumento por qu el Estado carga sobre los pequeos propietarios la responsabilidad de proporcionar vivienda a las familias pobres y no la asume l?

El Gobierno central, los autonmicos y los Ayuntamientos se han desentendido de este problema esgrimiendo la defensa de los pequeos propietarios. En los foros econmicos y mediticos hay un run-run de una caverna reaccionaria especializada en descalificaciones tipo: los inquilinos llevan un ao sin pagar mientras que el propietario paga la hipoteca y luego le dejaran el piso destrozado . Pero en realidad la propiedad inmobiliaria en este pas est ahora ms concentrada que en otras pocas. No hablamos de las primeras residencias donde viven los 17'5 millones de hogares espaoles, no!, hablamos de los otros 8 millones de viviendas, de las segundas residencias pero sobre todo de las viviendas vacas. Por qu?

Porqu los pisos vacos, en venta o alquiler, son los que fijan el precio en el mercado y precisamente porqu estn vacos. Segn la Junta de Andaluca, del milln de pisos vacos de su comunidad, un 60% est en manos de personas jurdicas. Sabemos que la Banca espaola concentra ms de un milln de pisos nuevos y de segunda mano. Sin datos fiables, los estudios de Jos Manuel Naredo nos permiten afirmar que las viviendas vacas en alquiler o venta pertenecen en un 70% a personas jurdicas, bancos, inmobiliarias y a la Iglesia catlica que tambin participa en sociedades de gestin patrimonial como Renta Corporacin.

Esta oligarqua tiene cautivo el mercado de la vivienda, porqu controla el crdito hipotecario concediendo hipotecas slo para sus pisos, de manera que arruinan a los pequeos propietarios y constructoras que intentan vender los suyos en un mercado saturado.

Esta oligarqua tiene cautivo el mercado de alquiler, porqu tiene un ejrcito de abogados capaz de maniobrar y presionar para agilizar los procesos de desalojo por impago de alquileres, lo que no est al alcance de los pequeos propietarios.

Tambin porqu todo el dinero que ganaron expropiando las viviendas de segunda mano a familias pobres, va ejecuciones hipotecarias, les permite ahora aplicar una agresiva poltica de rentas de alquiler frente a los pequeos propietarios. Los mini-propietarios se van a comer sus pisos con patatas porqu no pueden competir con lo que ofertan los banqueros que tienen lnea directa con el buen inquilino ya que conocen su estado financiero a travs de nminas y tarjetas de crdito.

Adems, el aterrizaje reciente de agresivos fondos de inversin, comprando las sociedades de gestin del patrimonio inmobiliario de la Banca, ayudar a sta a enmascarar jurdicamente su responsabilidad futura en la avalancha de desahucios de alquiler.

Y finalmente, las polticas fiscales para las grandes fortunas y los fondos inmobiliarios especulativos, como las SICAV y las SOCIMI, supone otra ventaja ms sobre los pequeos propietarios.

Esto no es una defensa del pequeo inversor que quiere ganar dinero en un mercado cuyas variables no controla. A pesar de ser maltratados, son el granero de votos de la mayora absoluta del PP y se conforman con las migajas que reciben. La derecha espaola, con Rajoy a la cabeza de los registradores de la propiedad inmobiliaria, mira haca el otro lado ante la histrica bolsa de fraude fiscal en las declaraciones de las rentas de alquiler, que ao tras ao, denuncian los inspectores de Hacienda. Y eso que desgravan entre el 70 al 100% en el IRPF. Ninguna nmina tiene ese trato fiscal.

Tan larga lectura nos acerca ya a la tesis final! Por qu razn algunas organizaciones sociales y sectores de la izquierda renuncian a defender a los inquilinos frente a los pequeos propietarios? Estn atrapados en el argumentario reaccionario del conflicto entre propietarios e inquilinos? Prefieren que la caridad de Critas pague las rentas de alquiler? O aceptan que esos hogares sean desahuciados porqu no tuvieron a bien hipotecarse en su momento?

No discutimos el derecho del pequeo propietario a recuperar su propiedad (que devolver a la ley de la selva del mercado al que tanto ama). En cambio exigimos la aplicacin del artculo 47 de la constitucin y la reciente sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo para que el Estado espaol, a travs de sus Administraciones, GARANTIZE A LOS CIUDADANOS UNA VIVIENDA DIGNA ALTERNATIVA ANTE EL DESAHUCIO por impagos de alquiler. Si tenemos ms de 3 millones de viviendas vacas en manos de la oligarqua qu problema hay?

Es una medida socialmente progresiva porqu traslada la responsabilidad de tener vivienda pblica a la Administracin. Se convierte en un derecho humano exigible y, por la ausencia histrica de un verdadero parque de vivienda pblica en Espaa, sera un reclamo a la expropiacin de los pisos vacos propiedad de esa oligarqua financiera, rentista y reaccionaria. Pero hay que organizar a los inquilinos en esa lucha para llevarla lo ms lejos posible.

La disputa de las rentas de alquiler con el capital financiero, inmobiliario y las Administraciones.

Por que hablamos de disputa? Porqu es una pelea de las clases populares para reducir las rentas de alquiler y as tener dinero para el consumo bsico. Y ese consumo est ligado a la produccin de comida y cosas tiles. La reduccin de la riqueza de los rentistas cortocircuitara la economa especulativa inmobiliaria facilitando otro modelo econmico.

Las ayudas pblicas al pago de alquileres o de entidades como Critas Diocesana o Cruz Roja no son una solucin a esa disputa. No se pueden mantener artificialmente las rentas de alquiler en un pas que sufre una autntica deflacin de precios y salarios. Lo nico que consiguen es, incrementar el poder de los propietarios y sumir a los inquilinos en una caridad paralizante.

Pero todo esto es palabrera en un mercado de alquiler libre donde impera la ley de la selva. Un mercado donde miles de hogares, sin ingresos regulares, se ven abocados a sobrevivir con la angustia de perder la vivienda ante cualquier vicisitud econmica. El precariado est transitando de la esclavitud de la hipoteca a la dictadura del alquiler. Por eso creemos que esos millones de hogares, que viven en el salvaje mercado del alquiler, se acabaran convirtiendo en sujeto poltico de las reivindicaciones ms progresivas de tenencia y uso de la vivienda en este pas.

Resistencias actuales y medidas para despus.

Las ocupaciones silenciosas de viviendas propiedad de la Banca se han generalizado como medida desesperada de muchas familias. 14 Pero la primera ocupacin de un edificio de la Banca en el 2011 en Barcelona por la Asociacin 500x20 y el reciente xito del edificio conocido como @blogSALT de la PAH han puesto sobre la mesa que el derecho a la vivienda a de ser exigible al Estado.

Estas ocupaciones viven una precariedad jurdica que obliga a la lucha para su legalizacin. El sujeto de este proceso debera ser cualquier Administracin. Desde el Ministerio hasta el Ayuntamiento y, como no, la SAREB. La presin social no se ha hecho esperar pues no es difcil identificar la responsabilidad de la casta poltica en la crisis habitacional. Ocupaciones de las Oficinas de Vivienda de cualquier Administracin exigiendo soluciones, las ha habido en Madrid Barcelona, Andalucia... Es una estrategia de la Asociacin 500x20 de Barcelona utilizada para exigir la reconversin de las actuales Oficinas de Vivienda en un verdadero Servicio Pblico de Vivienda, lejos del papel burocrtico que ahora cumplen. Estas Oficinas, que pagamos entre todos, son una gestora de inmobiliarias y Bancos a los que les salen gratis los trmites y encima les garantizan las rentas de alquiler con un seguro, que tambin pagamos entre todos. Negocio seguro, externalizacin de costes... y alfombra roja!

Por contra, los Ayuntamientos responden a los desahucios, slo si se les presiona, pagando la pensin por unos das (despus del desalojo) o bien otorgando los pocos pisos de alquiler social de los banqueros y las pocas viviendas de emergencia de que disponen. La gestin de estas medidas de gracia o beneficencia social las hacen las Oficinas de Vivienda con los informes de los Servicios Sociales. Se trata de la resolucin individual y burocrtica de cada caso pero nunca un derecho exigible.

La Administracin se escuda en que no hay un parque de pisos de alquiler pblico, un objetivo que siempre aparece a muy largo plazo y bla, bla, bla. 15 La casta poltica que nos gobierna, que son pantalla de los magnates, caciques y oligarcas de este pas, slo entienden la vivienda ms que como un negocio.

Este pas necesita una autntica revolucin democrtica para sacar la vivienda del mercado y de la sociedad de los propietarios. Por ello, necesitamos la expropiacin forzosa o negociada de las viviendas vacas de la oligarqua inmobiliaria 16 . Mientras eso no sea posible: multas (por incremento de IBI) a los pisos vacos de los oligarcas del ladrillo y las finanzas; alquiler pblico acorde con la capacidad adquisitiva de la unidad familiar; moratoria generalizada de construccin de viviendas. Nos urge racionalizar el enorme parque de viviendas existente 17 , para acabar con las agresiones urbanizadoras sobre la tierra y las costas.

Pero hoy nos encontramos en una situacin de impasse. Las resistencias no son capaces de convertir en leyes el derecho a la vivienda y la oligarqua est esperando un momento propicio para pasar al contraataque en cuando se despeje la incertidumbre sobre la Banca espaola.

Todas esas medidas socialmente progresivas necesitan una gran mayora social para implementarlas. Cuanto ms mayora seamos ms profundos sern los cambios. Pero por encima de todo la solidaridad y la organizacin del precariado es lo que permitir un salto cualitativo en el derecho a la vivienda y un cambio legislativo profundo. En eso hay luz al final del tnel.

Recientemente en Madrid, Sevilla, Zaragoza y Barcelona los inquilinos del pequeo parque de vivienda pblica se estn organizando para exigir una reduccin de los alquileres acorde a los salarios y luchar contra los desahucios. Una vieja reivindicacin del movimiento obrero del siglo pasado. Las rentas de alquiler que les cobra el Ayuntamiento incluso superan a las del mercado libre. 700 euros no es un alquiler pblico. Cientos de familias ya no pueden pagar esos abusos de la poca de la burbuja inmobiliaria y preparan estrategias de lucha. La implicacin del movimiento vecinal y el 15M junto a las organizaciones de defensa de la vivienda digna tambin han permitido una mayor presin sobre la Administracin. Esas tmidas respuestas permiten albergar esperanzas de ms casos en toda la geografa urbana.

La Asociacin 500x20 de Barcelona est recibiendo demandas de ayuda de inquilinos en situacin lmite del rea metropolitana. En el distrito de Nou Barris, con el apoyo del movimiento vecinal y el 15-M, 500x20 ha conseguido paralizar todos los desahucios conocidos de alquiler e hipoteca. Ms de cien en poco ms de dos aos. La familia no abandona la vivienda alquilada hasta que tiene una solucin alternativa. La movilizacin de hipotecados, inquilinos y ocupas ha obligado al Ayuntamiento a poner vivienda pblica y de la banca, en alquileres que van de los 100 a 200 euros, para alojar a las familias que abandonan sus pisos ya sea por dacin, ya sea por impagos de alquiler e incluso en ocupaciones de pisos pblicos. Un delegado de Vivienda del distrito intermedia para negociar. La Asociacin 500x20, llev a cabo en octubre del 2011 la ocupacin (dentro del Estado espaol) de un edificio vaco propiedad de un banco alojando 11 familias( 18 ). Fue la primera que se hizo en el estado espaol. Esta Asociacin con el apoyo de la Asociacin de Vecinos de Ciutat Meridiana puso sobre el mapa la calle con ms desahucios del pas en VillaDesahucio. Y esta marea reivindicativa ha hecho que sea el distrito de Barcelona en el que ms familias se lanzan a ocupar pisos de los bancos, crean bancos de alimentos, exigiendo una renta bsica garantizada o trabajo comunitario.

La lucha de los colectivos por el derecho a la vivienda ha permitido aislar la xenofobia en los lugares donde se combina con un trabajo territorial con el 15-M o Asociaciones de Vecinos. El discurso de los de aqu y los de fuer a, ha sido arrinconado por la solidaridad contra los desahucios. Pero hay peligros latentes. Cuando en Ciutat Meridiana hay quin culpa a la Asociacin de Vecinos que su barrio se llame Villadesahucio expresan su temor a la prdida de valor de su propiedad inmobiliaria. Cuando algunos desaprueban que los morenos del edificio de Salt puedan vivir del cuento mientras el paga su hipoteca o los ocupas molestan a los vecinos o pinchan la corriente... supura la sociedad de los propietarios . Esos peligros latentes deben recordarnos que el aislamiento de las luchas puede favorecer su reaparicin.

Sin lucha y unidad no hay futuro!

Salva TORRES, activista de 500x20

20-10-2013

CRDITOS:

Precarios: de la esclavitud de la hipoteca a la dictadura del alquiler de Salva TORRES est subjecta a una llicncia

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1 David HARVEY, El enigma del capital y las crisis del capitalismo, Akal 2012

2 En Barcelona se construyeron en la dcada 2001-11 poco ms de 30.000 viviendas mientras que las compra-ventas sextuplicaron ese nmero.

3 Los datos del titanic inmobiliario espaol. Desde el ao 2000 hasta hoy se construyeron 6 millones de viviendas que generaron una burbuja engordada con 9 millones de compraventas y 11 millones de hipotecas constituidas. Una locura para slo 45 millones de habitantes y 17'5 millones de hogares. El pasivo hipotecario alcanz el billn de euros, igual al PIB espaol, de los que 700.000 millones correspondera a familias y los otros 375.000 millones a viviendas y suelo de los promotores inmobiliarios. Estamos hablando de deuda, intereses aparte. Citado en "Las ocupaciones de viviendas: creando riqueza frente a la estrategia de expolio financiero del Banco Malo de Rajoy" en prouespeculacio.org

4 citado en pg 238 por Isidro Lpez y Emmanuel Rodrguez. Fin de ciclo: Financierizacin, territorio y sociedad de propietarios en la onda larga del capitalismo hispano. Traficantes de sueos

5 prouespeculacio.org, De la esclavizacin hipotecaria a la dictadura del alquiler, 5 junio, 2012

6 Fuente Asociacin Hipotecaria Espaola (AHE). Tambin Panorama Registral de Impagos de Hipotecas de vivienda en 2012, www.registradores.org

7 El Confidencial- Medio milln de viviendas en Espaa valen menos ya que sus hipotecas y an as las pagan.

8 La Vivienda de proteccin Oficial de compra (VPO) se ensay como una autntica incubadora de propietarios que ayud a inchar an ms la burbuja por el lado de las polticas gubernamentales. Hoy an muchos pisos en alquiler siempre aaden la coletilla "con opcin a compra". Realmente la gente es muy crdula y no hace nmeros.

9 Cualquier bsqueda por Internet ofrece buenas explicaciones de la naturaleza de las cdulas hipotecarias y sus implicaciones econmicas y polticas.

10 http://lamiradarevoltosa.blogspot.de/2013/07/la-gente-no-vive-en-cedulas-hipotecarias.html

11 Fuente: Prouespeculacio.org - 2,5 millones de hogares en alquiler sufren el grueso de los desahucios

12 Fuente : BarcelonaTelevisio - los alquileres impagados copan el 95% de los desahucios de Barcelona

13 Fuente: Prouespeculacio.org - huelga de alquileres: ayer y hoy en Espaa

14 Fuente: Prouespeculacio.org, Las ocupaciones de viviendas: creando riqueza frente a la estrategia de expolio financiero del Banco Malo de Rajoy , http://prouespeculacio.org/ocupaciones-de-viviendas-creando-riqueza-frente-al-expolio-financiero-del-banco-malo-de-rajoy

15 En Barcelona hay casi 90.000 pisos vacios segn el web del Ayuntamiento. Un 12% del parque inmobiliario. Cuando se increpa a un poltico siempre dice que son cifras. Pero el propio Ayuntamiento certifica que en el 2012 se realizaron + de 50.000 contratos de alquiler. No se puede alquilar si el piso no est vaco. Fuente: prouespeculacio.org- http://prouespeculacio.org/?p=3745

16 Como el reciente decreto del gobierno andaluz.

17 Tenemos la tasa ms lata de viviendas por habitante del mundo: 1'2 viviendas por cada dos ciudadanos

18 Asociacin 500x20 "Por el Alquiler Pblico y Asequible" http://500x20.prouespeculacio.org/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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