Portada :: Chile :: Elecciones presidenciales 2013
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-11-2013

Bachelet S.A. gana primera licitacin para administrar el modelo neoliberal

Andrs Figueroa Cornejo
Rebelin


Slo sufrag la mitad de los habilitados; habr balotaje el prximo 15 de diciembre y los estudiantes secundarios se tomaron comando de Bachelet.

Las elecciones presidenciales y legislativas del 17 de noviembre en Chile, predecibles y sin misterio, slo fueron interrumpidas por los jvenes agrupados en la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (Aces) que se tomaron el comando de Michelle Bachelet en Santiago y afirmaron que El movimiento estudiantil en su conjunto tiene la claridad de que mas all de los resultados de las elecciones que hoy se desarrollan, el prximo ao y los que vienen, sern de lucha y de organizacin () Hoy la antigua Concertacin se disfraza de Nueva Mayora, ha tomado nuestras demandas llevndolas a un programa que sabemos no cumplirn, deformndolas y convirtindolas en propuestas para la clase empresarial y alejndolas de su origen: el movimiento social () Trabajaremos incansablemente por la articulacin transversal de las luchas de hoy y las del maana. Salga quien salga electo, seguiremos consecuentes y firmes con el movimiento social. 

La candidata de la concesionaria administrativa del Ejecutivo, ex Concertacin, denominada ahora Nueva Mayora, Michelle Bachelet, obtuvo 45,5 % de los sufragios emitidos. Segunda preferencia tuvo la candidata de la derecha tradicional Evelyn Matthei con 24,9 % (1). Es decir, el triunfo de Bachelet tendr que ser refrendado mediante un balotaje en un mes ms.

Lo que se proyecta es que los sufragios emitidos para los candidatos Marco Ominami (11%) y Alfredo Sfeir (2,5 %) adems de los que pudieran provenir de fracciones electores de Mauricio Israel (0,6 %), y Toms Jocelyn-Holt (0,2 %)- se desplazarn a favor de Bachelet en la segunda vuelta.

Por su lado, una gran parte de las preferencias para Franco Parisi, 11,1 % (derecha tradicional, tambin), marcharan hacia Evelyn Matthei, pese a que el derechista Parisi manifest que l no votar por ella el prximo diciembre. Es decir, las disputas entre las formas partidarias de la vieja derecha ultraliberal tambin explican la votacin de Bachelet.

Por su parte, Marcel Claude (Partido Humanista + independientes) sac 3 %, y la candidata anticapitalista del Partido Igualdad, Roxana Miranda, un 1,3 %. La candidatura de Roxana que prcticamente se realiz sin recursos, slo a pulso e imaginacin- fue desoda en su llamado a primarias con el candidato del Partido Humanista para participar con un solo nombre en las presidenciales. Sin embargo, ese comando se neg. Los desafos para el pueblo que acompa a Roxana son la intensificacin de la lucha social, la ampliacin social de sus fuerzas, la formacin poltica y una organizacin sustantivamente superior.

La crisis de representatividad del sistema de partidos polticos se expres nuevamente en que de las ms de trece millones y medio de personas habilitadas para votar, slo lo hizo alrededor de un 50 % del electorado.

La candidatura de Bachelet fue apoyada abiertamente por los intereses corporativos y geopolticos del imperialismo norteamericano, la inmensa mayora del empresariado y las cadenas periodsticas, sin contrapeso alguno, debido a su supuesto potencial para dotar de mayor gobernabilidad y continuidad del capitalismo ultra que regenta Chile desde hace casi 40 aos.

Sobre los intereses y la fuerza popular

Claro que todava falta. Claro que la dictadura cvico-militar signific una ofensiva histrica contra los trabajadores y los pueblos de Chile. Por supuesto que el Pentgono y sus subordinados nativos deban detener a cualquier precio una posible revolucin en el ltimo territorio que cuelga en el mapa del norte mandarn. Claro que entonces el establecimiento de tiranas castrenses se extenda como petrleo en Amrica Latina como reaccin al terror imperialista de la eventual recreacin de experiencias inspiradas en la Cuba del joven Fidel y Guevara. Por supuesto que en Chile, con un gobierno -resultado de combates antiguos y contexto coyuntural- que tomaba medidas para caminar hacia la creacin de las condiciones materiales y culturales en vistas al socialismo, la minora en el poder dej caer horrorizada y echando mano a un golpe de Estado bien financiado, como cuestan las inversiones ms rendidoras- la venganza de clase prometida y el espanto ejemplar para doblegar a un pueblo autoconciente y desarmado.

Naturalmente, con la memoria fresca y gatillada por la crisis de la deuda a inicios de los 80, se reanim y repolitiz ese mismo pueblo mancillado. Y ante el peligro, esta vez de los reflejos victoriosos de la Nicaragua insurrecta, se apresur el pacto interburgus entre los viejos polticos golpistas y la embajada norteamericana para inaugurar una democracia de baja intensidad, vacunada contra asalariados y empobrecidos por fuerza y por ley. El crimen ya estaba consumado y en las mejores condiciones posibles para los dueos de todo.

Con la Unin Sovitica en estado terminal y desde haca casi dos dcadas experimentando en Chile la nueva fase del capitalismo, hoy hegemnica, entre 1988 y 1990, se transit en el pas andino a lo que hasta ahora mismo es la versin dominante del orden mundial. Esto es, un capitalismo slo imaginado por el liberalismo ms delirante. Un Chile y sistema mundo donde todas las relaciones sociales se han vuelto mercancas; la concentracin capitalista con aval estatal; las formas ms originales de sper explotacin del trabajo asalariado; la manga ancha para vaciar los recursos naturales a precio de feria y a costa de humanidad; y el imperialismo financiero funcionando como holding monoplico para que desde su panel de controles se digiten las condiciones de la produccin, la distribucin, el intercambio y el consumo.

Y, cmo no, la proliferacin de leyes antiterroristas dedicadas a todos quienes levanten cabeza. La represin preventiva y por sospecha, la cultura de la alienacin cada vez ms sofisticada, el conformismo y la fatalidad. Y como cscara brillante a punta de preservantes autorizados, una democracia antipopular y ms limitada incluso que la jubilada repblica representativa. El reino de la deuda y la especulacin. El voto cada tanto como parodia de participacin, tal cual la educacin como ilusoria palanca de movilidad social.

La administracin planetaria de la desigualdad, la industria de las armas, el narcotrfico y la prostitucin; la competencia a muerte entre fracciones del capital; el empeoramiento absoluto y relativo de la vida de la inmensa mayora terrcola. La extincin del Estado de bienestar, la naturalizacin de la miseria, la dependencia actualizada de las economas perifricas.

La contradiccin estructural de la apropiacin privada del valor y el excedente colectivamente producido. La rebelda de los territorios sociales todava insuficientes para modificar radicalmente la vida. Nuestras faltas como resistencia organizada o mal organizada o nada organizadas. El enemigo principal sabotendonos la voluntad, la experiencia acumulada, la persistencia necesaria. La conviccin de que las contradicciones internas del capitalismo no lo derrumban por s solas. La juventud rebelde buscando a tientas, con rostro de mujer, de indgena, de migrante, de ambientalista bravo, de creyente emputecido, de trabajador y de estudiante pobre. El orden de las cosas y las cosas bien ordenadas de los numerados de arriba.

Pero hasta el palco mejor cementado cede cuando se inquieta la galera sin butacas de los plebeyos.

Nota:

(1) Cifras provisorias antes del escrutinio final

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter