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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-11-2013

Las huelgas que se ganaron en Espaa

Antonio Maestre
La Marea


Me dirn que la situacin poltica de entonces y ahora ha cambiado sustancialmente [], me explicarn tambin cuestiones controvertidas referentes a la coyuntura econmica y muchas cosas. Pero lo que el obrero no debe perder de vista es que nuestra sociedad est dividida en clases sociales, con intereses histricamente contrarios y que estas clases sociales generan enfrentamientos que yo y mis compaeros caracterizamos como lucha de clases, y que ni las clases sociales ni la lucha de clases las hemos inventados nosotros.

Este texto forma parte de un intervencin de un trabajador en una huelga, podra ser de ayer mismo en la asamblea de trabajadores de barrenderos de Madrid, pero el discurso se produjo en octubre de 1976 por Angel Aylln, un trabajador de Castella y Ca durante la segunda huelga general que se efectu en Sabadell en ese ao. Segn el historiador Xavier Domenech esta intervencin se realiz en un contexto de abandono de la propagacin del conflicto obrero como mtodo para conseguir el cambio poltico. La lucha obrera molestaba para la transicin a la democracia.

Las huelgas y el conflicto obrero han sido a lo largo de la historia el canal por el que han fluido los derechos de los trabajadores, por ello han sido atacadas y criminalizadas desde los mbitos conservadores cuando se producen. No es la nica estrategia que existe, en una fase avanzada de la propaganda contra la lucha obrera se minimiza la vigencia de estas actuaciones y se pone en duda la efectividad de la huelga como forma de protesta.

Las huelgas ganadas

La retirada del ERE de 1.194 trabajadores de las empresas OHL, SACYR y FCC que gestionan los servicios de limpieza viaria de Madrid ha sido la ltima victoria de una huelga y de la lucha de los trabajadores cuando ven atacados sus derechos. El sbado por la tarde las empresas faltaron a la palabra dada y a la firma del preacuerdo echndose para atrs una vez que la ciudad ya estaba limpia tras la actuacin de Tragsa y los contratados por una ETT. El acuerdo al que final han llegado los barrenderos con las empresas concesionarias recoge las principales demandas por las que la huelga comenz. Han sido muchas las huelgas ganadas en la historia del movimiento obrero espaol en la que la huelga de los barrenderos puede mirarse.

Hace poco hablamos en La Marea de la Huelgona, una huelga de mineros en 1962 de ms de un mes, que consigui que un ministro franquista fuese a negociar con los trabajadores y publicase un decreto urgente que permiti mejorar las condiciones salariales de los mineros tal y como ellos exigan. Pero sin duda, uno de las mayores logros en la historia de la lucha obrera en Espaa fue la Huelga de la Canadiense en 1919, que finaliz con la publicacin del decreto de las ocho horas, siendo Espaa el primer pas europeo donde fue instaurada la jornada laboral de 8 horas.

La huelga de la Canadiense comenz como lo hizo la Huelgona de 1963, por solidaridad entre trabajadores. El gerente de la Canadiense, Fraser Lawton, despidi a ocho trabajadores del departamento de facturacin al exigir stos que todos los empleados del departamento deban cobrar lo mismo si el trabajo tambin era el mismo. El despido de los ocho compaeros provoc que los 117 empleados del departamento se pusieran en huelga y marcharan hacia el edificio de la gobernacin para hablar con el gobernador. La respuesta fue una carga policial y el despido de los 117 trabajadores.

La noticia no tard en conocerse en toda la ciudad. Con el apoyo del sindicato anarquista CNT la huelga de las plumas y los tinteros pas a convertirse en una huelga general que dur 44 das. La protesta lleg a dejar a Barcelona a oscuras por la solidaridad de otros obreros de diferentes ramos, tal y como narra una crnica en el diario ABC del 27 de febrero de 1919.

Muy Interesantes noticias facilit anoche a los periodistas el subsecretario de Gobernacin respecto a la situacin de la huelga de Barcelona. A las ocho estuvo en el ministerio el jefe del gobierno, y, en unin del Sr. Gimeno, conferenci con el gobernador de dicha capital. El Sr Gonzlez Rothwos le inform que la huelga se iba extendiendo, habiendo parado los obreros de la Catalana del Gas, gran nmero de los del ramo de aguas y los encargados de las llaves de luz en las casillas, que son los que encienden el alumbrado de la ciudad. Cuando el gobernador de Barcelona comunicaba estas impresiones, le llevaron la noticia de que se haba verificado un apagn casi general en la ciudad (ABC)

La huelga de La Canadiense provoc la cada del Conde de Romanones, a pesar de que en abril cedi la mayor conquista del movimiento obrero hasta la fecha, la publicacin del decreto de las ocho horas. La jornada de las ocho horas fue la culminacin de 30 aos de lucha obrera en Espaa, la huelga de febrero en Barcelona fue el detonante que acab por hacerlo posible pero que sin las huelgas de los aos anteriores no habra sido ms que una quimera de imposible consecucin.

Ni que decir tiene que la medida no gust a todos. La cmara de comercio de Madrid redact una instancia de protesta a la que se adhirieron todas las corporaciones mercantiles contra el decreto de las ocho horas. La cmara de comercio peda que no se incluyera en la obligatoriedad de trabajar solo ocho horas a los empleados de los comercios y los textiles ya que no eran equiparables a los obreros fabriles.

Uno de los efectos colaterales a la huelga fue la llegada de Severiano Martnez Anido a la gobernacin civil, que solo fue capaz de tratar el conflicto obrero mediante tcticas terroristas en la poca conocida como el pistolerismo, que magistralmente trat Eduardo Mendoza en la verdad sobre el caso Savolta. la gestin de Anido provoc mucho sufrimiento en el movimiento obrero de la poca al tratar de descabezar a los sindicatos anarquistas con asesinatos y tcnicas de terrorismo de estado.

A lo largo de la historia del movimiento obrero no existe consecucin de derechos laborales sin la lucha previa que lo hace posible. Si hoy descansamos en domingo es porque en 1904 se promulg la ley del descanso dominical despus de 10 aos de proposiciones infructuosas por parte de la Comisin de la Reforma Social, un rgano creado para mejorar las condiciones sociales de los obreros que fue ignorado desde su creacin en 1883, un rgano que solo funcionaba con el empuje y el impulso de las huelgas y del conflicto permanente del movimiento obrero.

La propaganda contra la efectividad de las huelgas y la vigencia de la lucha de clases ha funcionado. Al movimiento obrero le queda recuperar ese espritu de protesta que en Espaa se ha vivido durante muchas fases de la historia y que se ha perdido por la falsa sensacin de equiparacin de clases. En los aos del tardofranquismo y los previos a la muerte del dictador el movimiento obrero resurgi con fuerza, formaba parte de la vida de los trabajadores y ese espritu se impregn incluso en los nios que copiaban el comportamiento de sus familias. En el libro Cambio poltico y movimiento obrero bajo el franquismo se recoge una ancdota que muestra ese espritu de lucha tambin en la infancia.

Un alumno de Lidia, durante la clase soplaba una bola de papel de plata que le haba dado la forma de una especie de pjaro, que haban bautizado bajo el nombre de Pipo. Lidia se lo ha quitado dicindole que se lo devolvera al terminar la clase. Unos minutos despus el nio recoga. Mientras tanto, haba construido con un trozo de papel y dos bolgrafos una pancarta con la inscripcin Amnista para Pipo. El nio tiene 12 aos.

Fuente: http://www.lamarea.com/2013/11/17/las-huelgas-que-se-ganaron-en-espana/



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