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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2013

El despilfarro de alimentos

Manuel Guerrero Bold
Tiempo de Actuar


El problema del despilfarro de alimentos est determinado por el sistema econmico dominante y por una organizacin social fundamentada en una estructura propia de provisin de alimentos. Todo ello impulsado por la cultura consumista inherente al sistema capitalista, pero es preciso abordar, tambin, esta problemtica desde el mbito cultural para comprender que no es una cuestin completamente ajena al comn de los consumidores. Tal y como seala Tim Lang (profesor de poltica alimentaria en la City University de Londres):

La comida sale a borbotones de la maquinaria de los supermercados y acaba inundando a los consumidores. stos son cmplices voluntarios: el modelo de abundancia de comida es intrnseco a la cultura de consumo. La oferta est dictando la demanda; la cola est moviendo al perro.[1]

Alguna prctica resultante de este sistema econmico es la destruccin de excedentes, a travs de la cual se pueden defender los precios de los alimentos. Otras destacables pueden ser las prdidas que se generan en el transporte, restaurantes, comedores o el papel de los supermercados que incitan de forma clara a un sobreconsumo que pretende elevar las compras por encima de nuestras necesidades reales y de un consumo responsable.

Los pases pobres son los que ms sufren esta deriva consumista que provoca una escasez de alimentos para una parte importante de sus habitantes. A su vez, en estos territorios empobrecidos, las prdidas de alimentos se producen fundamentalmente en la primera etapa de la cadena alimentaria, en la fase de produccin. La ausencia de infraestructuras aptas para unas condiciones de refrigeracin y almacenamiento necesarias, as como el bajo nivel tecnolgico condenan doblemente a estos pases. Sin embargo se puede observar que en los pases industrializados, las prdidas se concentran alrededor de un 40% en la distribucin y en la fase de consumo final.

Una relacin evidente entre el despilfarro generado en los pases enriquecidos y su repercusin en los pases ms pobres la encontramos en los precios de cereales como el trigo, el arroz o el maz. Estos cereales tienen precios globales que determinan el coste de estos alimentos en los mercados asiticos o africanos del mismo modo que lo hacen para los supermercados europeos o norteamericanos.

La cantidad de cereales que los pases ricos importan y exportan depende de la cantidad que se consume en el interior de estos pero tambin de la que se tira a la basura. Esto tiene una relacin directa con la penuria alimentaria que existe en los pases empobrecidos, ya que si desde occidente se envan al cubo de la basura millones de toneladas de cereales, esta prctica conllevar que existan menos cereales disponibles en el mercado mundial. Esto tambin genera una mayor presin sobre los suministros de alimentos mundiales, lo que supone una subida de precios que repercutir negativamente en la capacidad de las personas pobres para poder comprar una cantidad de alimentos suficiente para sobrevivir. Llegados a este punto es conveniente destacar la siguiente afirmacin de Tristam Stuart (uno de los mayores expertos en las cuestiones sociales y medioambientales de la alimentacin):

Dado que el suministro de alimentos se ha convertido en un fenmeno global y especialmente cuando la demanda es mayor que la oferta, tirar alimentos al cubo de la basura equivale verdaderamente a detraerlos del mercado mundial y quitrselos de la boca a quienes pasan hambre.[2]

Esta es una de las consecuencias ocasionadas por tratar la comida como una mera mercanca de consumo absolutamente desposeda de valores y en muchos casos de calidad, que obedece nicamente a una lgica y a unas reglas econmicas del mercado.

Otra grave consecuencia es la huella del desperdicio de alimentos o lo que es lo mismo: el dao a los recursos naturales. Recientemente se ha llevado a cabo el primer estudio -elaborado por la Organizacin de las Naciones Unidas para la Alimentacin y la Agricultura o FAO, por sus siglas en ingls- sobre las consecuencias que tiene la prctica del despilfarro alimentario para el clima, el uso del agua y el suelo y la biodiversidad.[3] Pese a que la demanda de los pases ricos puede estimular la produccin y por ende repercutir positivamente en la actividad econmica de los pases empobrecidos; la creacin de excedentes conlleva perjuicios inasumibles cuando se alcanzan los lmites ecolgicos.

Hemos de ser conscientes de que todos los alimentos que producimos pero que a posteriori no consumimos, gastan un volumen de agua altsimo, y tambin conllevan la emisin de millones de toneladas de gases de efecto invernadero que se acumulan en la atmsfera. Los inconvenientes relacionados con el uso de la tierra, el agotamiento de los recursos, etc., son cuestiones que se han de afrontar como una prioridad.

El pasado 16 de octubre se ha celebrado el Da Mundial de la Alimentacin en 150 pases. El evento fue llevado a cabo en la sede central de la FAO en Roma, ha dejado, una vez ms, una declaracin de buenas intenciones que difcilmente podrn llevarse a cabo dentro de los mrgenes de la lgica econmica dominante. La Ministra Italiana de Poltica Agraria, Alimentaria y Forestal tambin abord la problemtica en trminos culturales ya que concluy que: la reduccin del desperdicio de alimentos no es en realidad slo una estrategia para tiempos de crisis, sino una forma de vida que debemos adoptar si queremos un futuro sostenible para nuestro planeta.[4]

El despilfarro es una variable creada por el actual sistema econmico pero de esto no se ha de deducir que el plano individual es intrascendente. Esta deriva consumista se puede combatir tambin como individuos concienciados del claro componente cultural de este problema. Carlo Petrini -fundador y cabeza visible del movimiento internacional Slow Food- seala que:

En un plano individual es ms fcil de lo que se piensa: no despilfarrar, recuperar las recetas, de las que es rica nuestra tradicin gastronmico-cultural, que aprovecha las sobras, hacer la compra de manera equilibrada y precisa, no ceder a los engaos de la gran distribucin y de sus grandes ofertas, consumir preferiblemente productos locales y de temporada, hacer ms veces la compra, .etc.[5]

El movimiento Slow Food[6] que actualmente cuenta con ms de 100.000 miembros en 150 pases- es una de las plasmaciones del cambio desde abajo, desde la toma de conciencia como individuos responsables. Este movimiento pretende modificar ciertos patrones dietticos poco saludables de los que somos partcipes, fundamentados en un consumo elevado de carne muy procesada y ecolgicamente destructiva. Slow Food slo es un ejemplo de prctica contracultural pero nos sirve para ilustrar la idea de que cada uno de nosotros tiene una cuota de responsabilidad en esta obscenidad alimentaria y medioambiental.

Notas:

[1] T. Stuart, Despilfarro: el escndalo global de la economa, Alianza Editorial, Madrid, 2011, p. 100.

[2] T. Stuart, Posesiones perecederas, PAPELES de relaciones ecosociales y cambio social, N120, 2013, p. 142.

[3] Vase http://www.fao.org/docrep/018/i3347e/i3347e.pdf

[4] Vase http://www.fao.org/news/story/es/item/202860/icode/

[5]M. Di Donato, Entrevista a Carlo Petrini, PAPELES de relaciones ecosociales y cambio global, N 118, 2012, pp. 200-201.

[6] Vase http://www.slowfood.com/

Fuente: http://tiempodeactuar.es/blog/el-despilfarro-de-alimentos/



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