Portada :: Argentina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2013

Cimientos y simientes

Susana Merino
Rebelin


Los liderazgos no se heredan, tampoco se construyen y tienen que ver ms con intransmisibles carismas personales generalmente acompaados por un malsano culto a la personalidad del dirigente, un tipo de construccin que corre el previsible riesgo de derrumbarse con la desaparicin del lder lo que significa que los liderazgos sobre todo polticos no dejan de ser inevitablemente efmeros o como se suele decir convertidos en dolos con pies de barro.

Segn Peter Senge:

los lderes son hroes, grandes hombres (y en ocasiones mujeres) que avanzan a primer plano en tiempos de crisis. A lo que l contrapone: Mientras prevalezcan estos mitos, reforzarn el nfasis en los hechos de corto plazo y los hroes carismticos y no en las fuerzas sistmicas y el aprendizaje colectivo. La visin tradicional del liderazgo se basa en supuestos sobre la impotencia de la gente, su falta de visin personal y su ineptitud para dominar las fuerzas del cambio, deficiencias que slo algunos grandes lderes pueden remediar (1).

Vanas son por lo tanto la recurrencia a invocaciones esotricas como la comunicacin oral de un pajarito o la aparicin de la difusa imagen del rostro del lder en un tnel que parecen menospreciar la sensatez de la gente o apelar a los ms rudimentarios y primitivos sentimientos de los seres humanos como tambin lo es la arbitraria espectacularidad de cambiar la fecha de las tradicionales fiestas navideas como igualmente lo sera la de cualesquier otro festejo de similar carcter.

Sobre tales cimientos es imposible construir algo duradero. La simiente en cambio contiene en su seno el germen de la vida y puede reproducirse, multiplicarse y extender sus frutos casi ilimitadamente an a riesgo de ser acaparada por las multinacionales de la biogentica (pero esa es otra historia) y es garanta de permanencia a travs del tiempo. Resulta por lo tanto preocupante que nuestra humanidad se empee en construir nuevas formas de asociacin civil, estatal o gubernamental sin preparar adecuadamente el terreno y sembrar en l las semillas que garanticen fructferas y renovadas cosechas.

No puede dejar de sorprender que el manejo institucional y la administracin de un pas sigan quedando o pasando de mano en mano, entre polticos y funcionarios sin la menor preparacin para ejercer el cometido de gobernar ya sea un municipio, una provincia y menos an una nacin. Los partidos polticos deberan cumplir obligatoriamente la misin de preparar dirigentes aptos para el desempeo de esas funciones, pero no simplemente en charlas de caf o en reuniones en las que se apunta no a construir un futuro mejor sino a demoler al adversario o a manejar argucias que garanticen la obtencin de la mayor cantidad de votos y con ellos el codiciado mandato por cuyo desempeo tradicionalmente nadie o casi nadie llegar a pedir cuentas.

Existe, en la estructura institucional de nuestro pas, un ejemplo que debera hacerse extensivo a los dems mbitos del quehacer poltico: el Instituto del Servicio Exterior de la Nacin que previamente a la incorporacin de nuevos agentes realiza concursos pblicos en que los aspirantes deben dar examen sobre Derecho Constitucional e Internacional Pblico, Historia Poltica y Econmica Argentina, Historia de las Relaciones Polticas y Econmicas Internacionales, Economa y Comercio Internacional, Teora Poltica, Conocimientos sobre la Realidad Internacional y Nacional y Temas de Actualidad Internacional, adems de tener que superar una evaluacin sicolgica y un coloquio final sobre aptitud diplomtica. Una institucin que al margen de algunas designaciones consideradas de carcter poltico y que no debieran existir avala de algn modo la idoneidad de los futuros funcionarios de nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores. Es decir que del mismo modo el Estado debera garantizar y la sociedad exigir que sus futuros gobernantes se hallen adecuadamente capacitados para desempear las funciones a que aspiran y para las que se ofrecen como candidatos.

Sembrar para recoger, sembrar para que la cosecha de buenos frutos, sembrar para que la simiente se multiplique y vaya reemplazando a la maleza que hoy en da invade todos los campos de accin de la poltica, desvirtuando la democracia y transgrediendo todos sus principios, aunque solo si la sociedad civil toma conciencia de que debe exigir idoneidad a sus representantes, ser posible desterrar las nocivas prcticas que hoy permiten y facilitan el acceso a la funcin pblica a tantos improvisados y a tantos impresentables que encuentran en la poltica un modus vivendi que sin exigencias ticas ni profesionales les ofrece un personal y promisorio futuro.

Existe, sin embargo un ejemplo que obliga a pensar de otra manera en la transitoriedad de los liderazgos y es el de Marinaleda porque en este caso la contempornea siembra est dando sus frutos y es posible que la eventual desaparicin fsica de su lder no comporte la terminacin de su proyecto. Marinaleda es un municipio de unos 3 mil habitantes ubicado en la provincia de Sevilla en Espaa, que a partir de 1979, es decir durante los ltimos 35 aos ha sido gobernado por su idelogo poltico Juan Manuel Sanchez Gordillo, en una muestra de lo que podra ser considerado como una inusual continuidad en el poder en un sistema democrtico. Sin embargo existe un generalizado respeto por los principios que sustentan la organizacin y pareciera que es sobre esa base que se mantienen las particulares caractersticas de esa comunidad segn ellos mismos lo expresan:

- Todos los cargos son elegibles y revocables por la asamblea general del pueblo.

- Cualquier persona que ocupe alguna responsabilidad deber ser el primero a la hora de la lucha y los sacrificios y los ltimos a la hora de los beneficios

- Consideramos que el dinero debe ser un instrumento de solidaridad y libertad y nunca un botn para enriquecimiento particular de nadie. Por eso nadie cobra por ejercer los cargos polticos o sindicales sino que cada cual vive de su trabajo. Ver: www.marinaleda.com

Es decir que este pareciera ser un caso paradigmtico, el nico ms o menos pblicamente conocido en el que de alguna manera se han podido conciliar las dotes carismticas de un lder con una siembra capaz de garantizar la continuidad de un proyecto basado en la socializacin de los recursos, del trabajo y del uso del suelo arraigando profundamente de este modo en la conviccin de sus habitantes y volvindose por lo tanto as mucho ms difcilmente reversible.

En sntesis, es evidente que edificar sobre cimientos de barro, no genera buenos pronsticos, pero aunque fueren de piedra o de hormign, siempre estarn expuestos a la demoledora piqueta o a los ms modernos sistemas explosivos, pareciera por el contrario que sembrar en el campo de las ideas, de la reflexin, de la difusin conlleva mejores perspectivas de cambio y de permanencia en el territorio del bienestar de la sociedad y de sus habitantes. Y es indudable que esta siembra debe comenzar y continuar en el seno de la sociedad civil pero su profundizacin debe ser asumida fundamentalmente por quienes debieran hallarse tica y profesionalmente bien preparados para ejercer el poder en todos sus niveles y responder de ese modo al inters comn de lograr la transformacin de la realidad y un generalizado bienestar.

Nota:

(1) Senge, Peter M.: La quinta disciplina, Ediciones Juan Granica, Barcelona, 1990.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter