Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2013

Qu significa luchar por el hogar

Gideon Levy
Haaretz

Traducido para Rebelin por J. M.


Las ruinas de Biram

Las ruinas de Biram, abandonadas junto con Ikrit, en 1948. Foto por Oren Ziv

Era tarde en la noche y pude or el sonido de personas dirigindose hacia el jardn. En la oscuridad, pude distinguir un grupo de desconocidos que haban llegado hasta los bordes. Al parecer, estas personas haban venido en la oscuridad con el fin de hacer los preparativos para el inicio de la demolicin y construccin en el edificio de enfrente. Su aspecto y sus palabras fueron muy amenazantes. Maana comenzaran a demoler la casa y, para hacerlo, tendran que invadir mi jardn. Despus de medir el rea, me informaron resueltamente, "Lo siento, no tenemos otra opcin".

Mis asustados vecinos asustados de viviendas adyacentes aadieron lea al fuego de mis temores. Uno de ellos me dijo que crea que las excavadoras acabaran por destrozar mi jardn. Otro vecino agreg su observacin de que el acceso a mi jardn sera bloqueado para siempre y que las topadoras incluso causaran daos en las paredes de mi casa. La oscuridad de la noche, la sorpresa, los vecinos que tenan miedo como yo y los huspedes que no haban sido invitados fueron de terror "resolvieron el problema": me qued despierto toda la noche, no pude conciliar el sueo.

Con un sentimiento de impotencia absoluta, ya poda prever los monstruos mecanizados de hierro invadiendo mi casa y destruirla; ya haba perdido la esperanza de que mi jardn sobreviviera. Nunca haba sentido tal primordial apego a mi casa, mi castillo, que haba sido erigido sobre las ruinas de la aldea palestina de Munis Sheikh, ahora Ramat Aviv, un suburbio de Tel Aviv, y que estaba a punto de ser tumbada.

Al amanecer, la imagen se hizo ms clara. Los trabajadores rabes se conformaron con recortar slo las ramas de los arbustos que comprenden mi cerca para erigir un muro de hierro en el otro lado. Nadie invadi mi casa, mi jardn se salv y hasta mi intimidad y mi propiedad se mantuvieron intactas, aunque hasta ah noms. Pero haba polvo, as como la vista de una valla como barrera, que se poda ver desde mi ventana. Tambin haba una excavadora demoliendo la casa de mis vecinos y converti una estructura antigua, llena de recuerdos, en un montn de escombros.

Durante esas horas en las que he experimentado tan grandes y - como se vio despus - temores infundados, me sent profundamente identificado con aquellos cuyas casas han sido demolidas. Innumerables artculos sobre las casas de los palestinos que haban sido destruidas - casas de terroristas cuyas familias eran completamente inocentes; casas que haban sido construidas sin permiso de construccin (permisos que nunca se han formulado, todos modos). Tambin artculos en las tiendas de l pastores, en las viviendas temporales de los agricultores, en aldeas beduinas "no reconocidas" aldeas beduinas, en campamentos de tiendas de campaa beduinas, en cuevas excavadas en las colinas rocosas y en chozas de hojalata cuya demolicin document como testigo de grabacin. Volvieron a mi mente todas estas imgenes, miedos que al final de la experiencia, resultaron falsos.

Pude ver en mi mente los cientos de personas a las que haba conocido en los ltimos aos y que en un solo da vieron que su hogar y su mundo llegaban a su fin. A veces, ni siquiera se les permiti rescatar algn enser de sus hogares. La demolicin es siempre brutal y con una sensacin de dominio de los que tienen el poder para hacerlo, mientras que el dueo de la casa no puede hacer otra cosa que permanecer de brazos cruzados, totalmente impotente.

Una vez ms, comprend que nadie puede realmente entender lo que sienten las decenas de miles de palestinos que han sufrido la misma experiencia - la experiencia de la prdida y la destruccin. S, yo tambin record por un momento a los colonos judos que fueron expulsados ​​ de sus hogares, sin embargo, invadieron la tierra que haba sido robada y despojada a sus legtimos propietarios y se saba de antemano que podran ser desalojados un da.

Al da siguiente, vi pel debut cinematogrfico de la preciosa Ami Livne, "Sharqiya", que transmite esta experiencia desde el punto de vista de un guardia de seguridad beduino israel que se entera de que las autoridades israeles planean demoler su casa y el pueblo "no reconocido" en el que est situada. Unos das ms tarde, me un a los habitantes desterrados de Ikrit, ya que se realiz una visita a las ruinas de este pueblo palestino, que fue su casa antes de la Guerra de la Independencia de Israel. En 1948, las autoridades israeles ordenaron a los residentes de las aldeas de Biram e Ikrit abandonar sus aldeas, dicindoles que iban a poder regresar una vez estabilizada la situacin de seguridad. No se les ha permitido volver desde entonces. Sesenta y cinco aos han pasado y las almas de los habitantes, sus hijos y sus nietos siguen doliendo.

En una sola noche, por unas extraas horas, pude haber empezado a comprender el trauma profundo que experimental las personas cuando pierden sus hogares. En mi caso, la casa que tema que podra perder no era la casa que mis antepasados ​​ haban construido, con el rbol de limn que mi abuelo haba plantado, no era todo mi mundo ni era la nica posesin que tena en la tierra. Sin embargo, es mi casa. Record a Burhan Basharat, un residente de Halat Makhoul, un pueblo pa lestino en el valle del Jordn ocupado por Israel, que, en los ltimos dos meses ha estado vagando sin rumbo entre los escombros de su pueblo destruido, negndose a salir y decidido a reconstruirla desde las ruinas.

Pens en los habitantes de Umm al-Hiran en el Neguev, en el sur del pas. Una unidad de demolicin israel estaba en camino a la aldea beduina con el fin de destruirla y construir sobre sus ruinas una comunidad juda. Me acord de los cientos de miles de palestinos de sus aldeas y campos de refugiados, en la dispora beduina (las comunidades beduinas no reconocidas por el gobierno israel y que tienen una poblacin total de entre 70.000 y 80.000), as como el beduino israel y los rabes israeles cuyos hogares el Estado de Israel ha demolido brutalmente desde 1948 hasta nuestros das, convirtiendo gran parte de esta tierra en un montn de escombros y recuerdos dolorosos.

Con la vista de la excavadora que est destruyendo la casa de mis vecinos, mientras escribo estas lneas, con el fin de que puedan construir una casa ms grande y ms hermosa, todos mis sentimientos, por supuesto, se reducen a nada ms que una sola pesadilla, que fue inspirada por los temores infundados y que ahora se evapora con la primera luz de la maana.

Fuente: http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.557879


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter