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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2013

Y si llevamos el cansancio en nuestra mirada?

Amador Fernndez-Savater
eldiario.es


Qu nos cansa en poltica? Una reflexin sobre el momento actual del proceso de politizacin social que empez hace dos aos y medio con el 15M, prolongndose luego en forma de mareas y PAH.

Un amigo dice: Durante dos aos y medio, hemos estado golpeando el muro con un ariete, huelga tras huelga y mani tras mani. Pero el muro no cede, el Congreso sigue blindado a cualquier demanda ciudadana y ahora predomina el cansancio.

Otro amigo responde: La coyuntura son nuestras vidas, no lo que sale en el telediario. Aunque la realidad est quieta en la superficie, el fondo sigue dislocado. No hay vuelta a la normalidad, persiste el malestar y el rechazo. Y las vallas que la polica usa para proteger al Congreso de la gente continuan ah apiladas en la calle, por si acaso.

Si se hace difcil pensar lo que est pasando, es quiz porque no hay cuadro nico de situacin, sino una mezcla de dinmicas diferentes (y contradictorias) sin un proceso central claro: luchas y cansancio, activacin y resignacin, pesimismo en los discursos y alegra de la accin, etc.

El Colectivo Situaciones llama a esto un impasse. Se trata de un terreno fangoso en el que fracasan las lneas rectas estratgicas, las lgicas binarias y los titulares rimbombantes. Y que nos requiere una mirada muy fina, sin triunfalismo ni derrotismo, con mxima atencin a los detalles.

En ese sentido, quisiera compartir algunas intuiciones para pensar un poco ms la relacin entre cansancio y accin poltica. El cansancio al que me refiero no es la fatiga o el desgaste de energa, sino que tiene ms que ver con la frustracin. El muro resiste los golpes y eso provoca frustracin, seguro. Pero me pregunto si no hay algo en nuestras propias formas de entender y hacer poltica que tambin puede saturarnos y quemarnos. Por aqu voy ahora.

Son ms intuiciones para empezar una conversacin que conclusiones o certezas, pero creo que una de las virtudes del formato blog es que permite compartir materiales as, balbuceantes e inacabados. Ah van, son cinco.

1.- A la contra. Y si nos cansa y nos frustra correr constantemente tras la actualidad, reaccionando? Gritar cada da nuestra indignacin ante un nuevo desmn de los poderosos. Acusar, poner en la picota, cargarnos de razn... Se ha instalado en la opinin crtica una retrica victimista e incluso un cierto masoquismo. Pero la denuncia por s sola nunca ha cambiado las cosas porque sigue girando en el crculo de lo negado. Son cabezazos contra la pared. La crtica ms eficaz, por el contrario, es la que plantea nuevos puntos de partida. La que muestra en los hechos que s se puede. La que se sale del crculo.

Recuerdo lo poco que se deprimi la gente en el campamento de Sol cuando llegaron las noticias de la victoria del PP en las elecciones municipales de mayo 2011. No es que diese igual o que no se intuyese lo que vena, sino que de pronto haba un espacio que construir para hacer algo al respecto. Ya no estbamos solos frente al televisor, expuestos a la radioactividad permanente de las malas noticias y reducidos a la queja, sino creando con otros una realidad mejor que la criticada. Entre la tele y nosotros se haba abierto un espacio (de vida). Poder hacer algo en positivo con lo que (nos) pasa, en lugar de simplemente sufrirlo, es una forma de evitar la frustracin.

2.- Poltica y vida. Julio Cortzar dej escrito: Hay que cambiar la vida sin salirse de la vida. No ha sido sa una de las potencias de las mareas? Activarse polticamente desde donde cada uno est, desde donde cada uno tiene puesto el cuerpo y la ilusin, desde los ritmos de la propia vida. No moverse por los dems, para los dems u organizando a los dems, sino elaborando con los dems lo que a cada cual le afecta directamente.

Poder percibir en lo ms cotidiano el alcance de los cambios y los logros concretos (que no cierren un hospital, etc.). Pero tambin los problemas reales de la transformacin social: la dificultad de hacer cosas con otros distintos, la dificultad de cambiar el entorno inmediato y a uno mismo. Sin salirse de la vida: sin hablar en abstracto de lo que debera hacerse o de si la gente" tal o cual (como si uno no fuese tambin la gente). Sin poner entre parntesis la multiplicidad de planos en los que transcurre nuestra existencia para convertirnos en hroes de la asamblea o activistas full time.

El desafo es, hoy como hace dos aos, inventar formas de organizacin poltica que estn a la altura de la vida de las personas y no al revs. Una poltica habitable para el 99%. Lo personal se desliga de lo colectivo cuando no somos capaces de inventar engarces entre modos de vida y modos de lucha; entonces la poltica se vaca y muere.

3.- El ser y el deber ser. Desde donde pensar lo que pasa, desde lo que pasa efectivamente o desde lo que debera pasar (segn nuestros gustos, nuestras exigencias o nuestras conclusiones tericas)? El desacople entre ser y deber ser se llena de voluntarismo agotador o de amargura. Mirar la realidad desde lo que debera ser nos lleva a no ver en ella ms que carencias y faltas: no se ha conseguido tumbar al Gobierno, no se ha conseguido detener todos los recortes, no se ha conseguido inquietar a la troika, etc.

No sera ms interesante partir de lo que s se ha podido, de lo que s hemos sido capaces? No para contentarse o conformarse con ello, sino para entenderlo y prolongarlo. Entonces no veramos todo el rato carencias o faltas, sino una multitud de logros que pueden servir como puntos de apoyos para continuar.

Ningn cambio social ha obedecido nunca un diseo predeterminado. Cansa y frustra tirar de los pelos a la realidad para acercarla a nuestro modelo, a nuestro ideal. Otra cosa muy distinta es detectar, favorecer, conectar y expandir los puntos de potencia que ya existen (y a veces una propuesta general puede servir para ello, como estructura o espacio abierto, marco o paraguas). No preguntarnos qu hacer, sino qu se est ya haciendo. No forzar la realidad, sino coger las vas, las pendientes y las inclinaciones que ella misma nos ofrece.

4.- Una pluralidad de tiempos. Hay una contradiccin irresoluble entre la aceleracin brutal del tiempo de destruccin del capitalismo (que en segundos devora derechos que se consiguieron en dcadas) y nuestro vamos despacio porque vamos lejos. Entonces? Responder a la urgencia con urgencia nos agota y nos empuja a apostar por salidas simplificadas, medio redentoras y llenas de trampas. Santiago Alba Rico explica en algn sitio que estamos posedos por una concepcin  hollywoodiana  del tiempo (trepidante, repleto de novedades, con desenlace inmediato) que poco o nada tiene que ver con el tiempo de la transformacin social verdadera (o de la vida misma).

Se trata, entonces, de darse tiempo y cultivar la paciencia? Es difcil recomendar esto en una realidad en desintegracin. Sera posible oponer al tiempo acelerado del capitalismo, no una lgica de la urgencia simtrica y opuesta, ni tampoco simplemente la lentitud o el largo plazo, sino una pluralidad de tiempos? Aprender a articular o movernos entre distintos tiempos: la urgencia de lo inmediato, el tiempo largo de la produccin de nueva subjetividad. Desde luego, es ms fcil de decir que de hacer. Ni el milagro ni la construccin lineal de un edificio piso a piso, necesitamos (urgentemente!) otras metforas temporales.

5.- La poltica es (tambin) una experiencia. Nos descubrimos capaces de hacer cosas para las que no nos sabamos o creamos capaces, tejemos vnculos con otros de los que estamos normalmente separados, la relacin con la realidad se vuelve ms problemtica pero tambin ms intensa, menos banal. Es un aprendizaje del mundo. La fuerza de las plazas del 15M no consisti slo en la justeza de nuestros argumentos crticos y nuestras reivindicaciones, sino tambin en la propia experiencia de construir un lugar poltico con desconocidos, tratndonos de igual a igual.

Las lecturas codificadas de la poltica invisibilizan o minusvaloran todo esto y slo miran si se han conseguido las demandas o no. Pero la accin poltica no slo es una demanda dirigida a otro, sino que tambin lleva en s misma la recompensa. Cada manifestacin, cada asamblea, cada accin, cada reunin hace existir un mundo. No slo es un medio para un fin. Qu mundo hacemos existir cada vez? Qu aprendemos, cmo nos relacionamos entre nosotros, cmo circula la palabra, disfrutamos? Me sorprendi escuchar una vez a un militante asambleario decir que las asambleas no son para pensar. Nos cansamos y frustramos dejando la existencia para ms tarde, considerando cada cosa que hacemos simplemente como un medio (tcnico o neutro) para un fin (que nunca acaba de llegar).

Coda: lo irreversible

No hay vuelta atrs, lo que hemos hecho en los ltimos dos aos y medio ha merecido la pena y constituye el suelo desde donde continuar. Hay cosas que no dependen de nosotros pero otras, s. Nuestra mirada es una de ellas. Una amiga repite siempre: Dime cmo miras y te dir qu ves. Desde el relato de la impotencia (derrotismo), slo se ve lo que no se pudo, fracaso y desastre. Desde el relato de la omnipotencia (triunfalismo), se niega la realidad y se crean falsas expectativas, espejismos. Ambos llevan a la misma decepcin. Entre el todo y la nada, podemos escuchar, pensar y hacer algo? Pequeos cambios que sin embargo son decisivos. Ligeros desplazamientos que pueden modificar el paisaje entero.

Nada es lineal, todo acontece en un sin fin de pliegues, por debajo del juego macropoltico hay una mirada de interacciones micropolticas producindose a las que siempre hay que estar ligado, porque all se reabren las posibilidades. Hay algo de este orden que debemos aprender a cultivar como una potencia propiamente poltica, para evitar tener que seguir manejndonos con la imagen de un gran movimiento social que nos atraviesa y alcanza una forma magnfica, definitivamente fantstica, nueva y deslumbrante. Sobre todo porque si no, una vez que la movilidad circula por otras frecuencias o alcanza otras gradaciones, la sensacin de fracaso se vuelve inevitable y todo el mundo queda deprimido (Suely Rolnik). 

Amador Fernndez-Savater acaba de publicar Fuera de Lugar. Conversaciones entre crisis y transformacin (Acuarela, 2013).

Este texto se alimenta de mil conversaciones mantenidas los ltimos tres meses, con Carolina, Leo, Stphane, Silvia, Aurora, Pepe, lvaro, Irati, Javi, Marta, Marina...

Fuente: http://www.eldiario.es/interferencias/llevamos-cansancio-mirada_6_197090304.html

 


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