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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-11-2013

Nicaragua: un balance del gobierno del FSLN (2007-2013)

Luismi Uharte e Itziar Gandarias
Gara


Realizar un anlisis poltico del gobierno del Frente Sandinista en la Nicaragua actual nos parece un ejercicio de alto riesgo, teniendo en cuenta el desmesurado peso que el factor emocional sigue ocupando en las miradas de todas y todos aquellos que vivieron en primera persona la Revolucin de los aos ochenta. Sin embargo, consideramos necesaria una lectura ms sosegada del momento presente, evitando las posturas extremas que oscilan entre el hipercriticismo nostlgico y la complacencia acrtica. Siete aos de gobierno (2007-2013) es un periodo lo suficientemente extenso como para poder abordar un anlisis serio del Ejecutivo sandinista liderado por Daniel Ortega.

El regreso del FSLN. La victoria electoral del Frente Sandinista en las presidenciales de noviembre de 2006 se produce fundamentalmente por la confluencia de dos factores: el descrdito creciente de la derecha liberal que haba aplicado a rajatabla las directrices del Consenso de Washington durante ms de 15 aos (1990-2006), provocando el hartazgo ciudadano; la nueva poltica de alianzas del FSLN, poco escrupulosa pero sumamente eficaz, que le permiti ampliar su base electoral gracias al pacto realizado con antiguos enemigos, como la cpula de la Iglesia (personificada en el cardenal Obando) y un sector de la ex Contra-revolucin.

Un nuevo modelo poltico? El Ejecutivo de Daniel Ortega ha denominado oficialmente a su proyecto de gobierno como Modelo de Participacin y Poder Ciudadano. En parte, parece cierto que en estos aos se han abierto instancias de comunicacin con las bases, lo que ha permitido un mayor flujo de demandas desde lo local hacia arriba. A su vez, el liderazgo que ha asumido la Juventud Sandinista en la ejecucin de algunos programas sociales ha beneficiado a la imagen pblica del Frente.

Sin embargo, tambin es innegable que se ha producido un proceso de concentracin de poderes en manos del matrimonio Ortega-Murillo. La imagen de direccin colectiva de la dcada del ochenta ha sido sustituida por un liderazgo de corte personalista en el que Daniel Ortega conserva la imagen carismtica y el control de la poltica econmica y exterior, mientras que Rosario Murillo opera como una suerte de primera ministra de facto, con amplio control de la agenda social y comunicacional (es la vocera del gobierno). El arrinconamiento de una gran parte de la vieja guardia sandinista que todava permaneca en el Frente es el dato ms significativo en este sentido.

A da de hoy, el FSLN se jacta del control que ejerce en los poderes del Estado (legislativo, judicial y electoral, adems del Ejecutivo) y de su incidencia meditica gracias a la relevante presencia que tiene en los principales canales de televisin, ya que los hijos de Ortega tienen supuestamente el control de 4 de los 8 canales que emiten en seal abierta.

La persecucin y castigo a la disidencia es una de las prcticas que ms se le critica al FSLN. La supresin de la personalidad jurdica al Movimiento Renovador Sandinista en 2008, por medio de una forzada maniobra de ingeniera legal que imposibilit que se presentara a las elecciones, hay que situarla en estas coordenadas. Pero quizs, uno de los casos ms sangrantes ha sido la criminalizacin del movimiento feminista tras las duras crticas que lanz al Frente por el apoyo de este a la ilegalizacin del aborto en todos los supuestos. Este hecho no solo se recuerda por su carcter represivo sino tambin como una concesin imperdonable del sandinismo hacia los sectores ms ultras y conservadores del pas, como nos confes la ex comandante Mnica Baltodano. El actual discurso oficial sobrecargado de contenido religioso y simbolizado en la figura esotrica de Rosario Murillo es el indicador ms contundente del giro hacia un cristianismo marcadamente conservador.

A pesar de todo esto, el FSLN cosecha a da de hoy un amplio apoyo popular, por su habilidad y pragmatismo para adaptarse al momento histrico y a las nuevas coordenadas sociolgicas. Rosario Murillo ha diseado una nueva imagen del Frente alejada del recuerdo de la guerra y sus muertos, asociando ahora al gobierno con la conquista de la paz y la reconciliacin. Estos dos conceptos se han convertido en ideas-fuerza del nuevo tiempo y sobre todo, en capital poltico del Ejecutivo sandinista. Las encuestas ciudadanas certifican esta afirmacin.

Poltica social. El terreno donde mayor reconocimiento -incluso desde algunos sectores de la oposicin- ha cosechado el gobierno sandinista ha sido en el mbito social, con la puesta en marcha de diversos programas dirigidos a la poblacin ms desfavorecida. Aunque esto no ha supuesto un cambio de paradigma en materia social, es indudable que se han producido cambios apreciables en comparacin con el abandono sufrido en los noventa.

El Ejecutivo de Ortega asegura que en los ltimos 4 aos ha logrado reducir la pobreza rural en ms de 6 puntos y la desnutricin crnica a la mitad (del 22% en 2009 al 11,6% en 2013). A su vez, la CEPAL ha situado a Nicaragua entre los pases que ms han reducido la desigualdad en la regin.

La recuperacin de la gratuidad en salud y educacin desde el inicio del mandato ha sido una de las principales iniciativas del gobierno, posibilitando la restitucin de un derecho humano bsico y un mayor acceso y ahorro para las familias.

Paralelamente, el gobierno ha puesto en marcha una serie de programas emblemticos, entre los que destacan el bono solidario y el bono productivo. El primero, ha permitido incrementar de manera relevante el salario de ms de 170.000 trabajadores de la administracin pblica. El bono productivo, por su parte, hasta el momento ha beneficiado a ms de 100.000 familias en todo el pas, a travs de la entrega de animales de crianza y formacin tcnica para la creacin de cooperativas. Las mujeres estn siendo las destinatarias directas del bono ya que son la garanta para el xito del programa, por su rol de administradoras y cuidadoras del hogar.

Otros programas sociales que tambin estn teniendo un impacto reconocido son: el denominado Usura Cero, que pretende sortear los prstamos onerosos de la banca privada otorgando microcrditos a mujeres para la creacin de pequeos negocios; el exitoso programa de inspiracin cubana Misin Milagro, que est brindando gratuitamente intervenciones de carcter oftalmolgico; y la recuperacin de las brigadas de alfabetizacin con la implicacin de numerosos jvenes.

Pilares del modelo econmico. La orientacin liberal en materia econmica se ha mantenido a grandes rasgos, segn el reputado economista Adolfo Acevedo. Esto se evidencia, en primera instancia, en el mantenimiento de la alianza con los grandes grupos empresariales (nacionales y extranjeros). El mantenimiento del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y la subordinacin al FMI desaprovechando la debilidad de este organismo a principios de siglo- corroboran esta idea. A esto, hay que agregar dos reformas tributarias negociadas con el gran capital para reducir sus impuestos, como recuerda Acevedo.

Sin embargo, el lado opuesto de la balanza nos muestra un escenario econmico ms complejo. En primer lugar, la coyuntura internacional favorable a los productos clsicos de exportacin (caf, azcar, etc.) ha permitido al pas mayores ingresos y por ende ms recursos para el presupuesto gubernamental. En segundo lugar, el aumento del empleo y la seguridad social y sobre todo el fuerte incremento del salario mnimo (casi un 150% en 5 aos) tanto urbano como rural, muestran la cara ms progresista del Frente, como seala Jos Bermdez, Secretario General del Frente Nacional de Trabajadores (FNT).

En la misma lnea, el trabajo conjunto con el sindicalismo agrario liderado por la Asociacin de Trabajadores del Campo (ATC) ha propiciado algunas mejoras en las condiciones de vida del sector campesino, destacndose dos programas: el citado Bono Productivo y el Programa Crisol (otorgamiento de ms de 100.000 crditos a familias campesinas con ms facilidades que la banca privada y con el compromiso estatal de compra a los pequeos productores), segn nos manifiesta Edgardo Garca, Secretario General de la ATC.

Los interminables apagones elctricos de la poca de la derecha liberal tambin fueron superados gracias al apoyo vital del gobierno venezolano, a pesar de que el infame servicio brindado por la espaola Unin Fenosa no ha terminado desembocando en una deseada nacionalizacin. En este campo, desde el FSLN consideran que no es tiempo de nacionalizaciones porque hay que evitar generar zozobra con el sector privado, como nos puntualiza Carlos Fonseca Tern, de la Secretara de Relaciones Internacionales del Frente, afirmacin muy significativa que retrata las coordenadas en las que hoy da se mueve el sandinismo.

Pero el tema estrella de actualidad en Nicaragua es la promesa de la construccin de un canal interocenico que conecte el Atlntico con el Pacfico. El viejo sueo centenario ha sido rescatado por el Ejecutivo de Ortega, consciente de que en el imaginario colectivo y popular siempre fue considerado una va indiscutible para salir de la pobreza y el subdesarrollo. Los detractores, en consecuencia, son minora (grupos ambientalistas y la izquierda ms consecuente), a pesar de que el modelo de concesin a un empresario chino quiebra el concepto de soberana nacional. Los ms crticos se atreven a sealar a la familia Ortega como la futura beneficiaria oculta del proyecto.

Entre el TLC y el ALBA. La poltica exterior es uno de los terrenos donde con mayor claridad se percibe la postura ambivalente del gobierno de Ortega. La apuesta en 2007 por incorporarse al ALBA (expresin del modelo de integracin ms revolucionario hasta la fecha en Amrica Latina) no supuso la ruptura del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, vigente desde hace una dcada.

El Ejecutivo del FSLN contina por tanto manteniendo un difcil equilibrio sobre el trapecio poltico, sujetando una prtiga que se inclina hacia la derecha, cuando el gran capital incluidos algunos empresarios sandinistas- le presiona para que permanezca en el TLC, mientras que por la izquierda la supervivencia le aboca a seguir integrado en el ALBA, va principal de transmisin de los recursos venezolanos.

La ayuda bolivariana, de hecho, le ha permitido la creacin de ALBANISA, complejo empresarial estratgico desde el que se estn financiando diferentes emprendimientos sociales y econmicos. Los resultados, sin embargo, han sido limitados, ya que segn Adolfo Acevedo la magnitud de la cooperacin venezolana poda haber sido la palanca para una reorientacin profunda del modelo econmico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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