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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-11-2013

La mercantilizacin de la sanidad
Sin salud no hay libertad, sin libertad no hay salud

Joan Benach
eldiario.es


Al igual que poder votar libremente, tener una pensin, o recibir educacin, ser libre significa que cualquier individuo tenga por ley, de forma garantizada, el derecho a una atencin sanitaria pblica de calidad, no mercantilizada.

Aunque a menudo slo nos acordamos de la salud tras enfermar o sufrir por la muerte de un ser querido, la gran mayora de ciudadanos europeos (ms de 4 de cada 5) piensa que la salud es un bien esencial para alcanzar una buena calidad de vida. Es lgico. Cuando tenemos buena salud disponemos de ms energa, ms capacidad para estudiar, buscar trabajo, desarrollar nuestras capacidades creativas y ocio, ms posibilidades para tener mejores relaciones sociales, adems de sentirnos ms alegres, satisfechos y tener ms libertad. Parece indudable que quienes estn enfermos, con discapacidad, o dolor tienen menos autonoma e independencia; al tener ms salud aumentamos nuestra capacidad para elegir, tomar decisiones, ser ms libres.

An y no siendo el principal determinante social de la salud, no cabe duda de que acceder a una adecuada atencin sanitaria cuando enfermamos (con profesionales socio-sanitarios bien cualificados y preparados, una atencin rpida y eficiente, un uso juicioso de la tecnologa y el mejor trato humano y personal posibles) tiene gran valor para nuestra salud y libertad. La literatura cientfica y la OMS son contundentes al sealar que los sistemas sanitarios universales, con propiedad y gestin pblicas, basados en la atencin primaria y una elevada calidad de prestaciones, no slo ofrecen mejores resultados de salud sino que tambin son ms eficientes, equitativos y humanos. La supuesta mayor eficiencia de la atencin mercantilizada se fundamenta en gran medida en ahorrar en personal y ofrecer bajos salarios y malas condiciones de empleo, todo lo cual afecta la salud de los propios trabajadores sanitarios y daa la calidad de la atencin. Adems, los centros privados seleccionan a los pacientes, dan altas prematuras, cobran por acto mdico y realizan ms pruebas e intervenciones innecesarias.

La Ley General de Sanidad sent en 1986 las bases del Sistema Nacional de Salud (SNS) que ampli la cobertura y provey atencin sanitaria de buena calidad para casi toda la poblacin del Estado espaol. A pesar de sus insuficiencias y limitaciones: restringido gasto pblico, desarrollo limitado de la atencin primaria, la salud laboral y la salud mental, excesivo gasto farmacutico y bajo uso de genricos, y escasa atencin a determinados colectivos, con el SNS casi toda la ciudadana obtuvo una buena atencin independientemente de su clase social, poder adquisitivo y lugar de residencia. Desde entonces, los grandes conglomerados empresariales y lobbies de la industria farmacutica y tecnologa sanitarias, han incrementado su presin para transformar el SNS y abrir nuevas oportunidades y modelos de negocio. Como sea que la sanidad pblica y privada son vasos comunicantes (si se deteriora la primera se refuerza la segunda y al revs), las estrategias polticas, legales y econmicas de mercantilizacin sanitaria de los ltimos aos han pasado no slo por incentivar y fortalecer al sector privado (privatizar o ampliar el espacio para lucrarse, realizar conciertos con la sanidad pblica, favorecer el aseguramiento privado), sino tambin por debilitar, desprestigiar y hacer ms opaco al sistema pblico (recortar presupuesto y recursos, fragmentar, desregular o concertar servicios, establecer repagos). Las consecuencias son conocidas: cerrar centros de atencin primaria, urgencias y quirfanos, y aumentar las listas de espera y reducir el nmero de profesionales, producindose un incremento del riesgo de enfermar y morir prematuramente y un aumento de las desigualdades. En ese proceso, la ideologa y confluencia de intereses entre las elites econmicas privadas, y muchos gestores pblicos y dirigentes polticos ha sido manifiesta, lo cual se refleja en valores e intereses compartidos y en prcticas de clientelismo y puertas giratorias. Boi Ruiz, hombre de la patronal sanitaria y actual conseller de Salut de la Generalitat de Catalunya, lo dijo redondamente al explicar que la salud es un bien privado que depende de cada ciudadano y no del Estado y que no hay un derecho a la salud.

Un importante punto de inflexin en ese continuo proceso hacia la mercantilizacin tuvo lugar con la aprobacin del Real Decreto 16/2012. Decamos hace algo ms de un ao (ver Avanzar al pasado: la sanidad como mercanca, El Pas 16-08-12), que se trataba de una autntica contrarreforma sanitaria, un cambio radical que significaba pasar de un SNS a un sistema de pago para los ricos, seguridad social con menos y peores servicios para trabajadores y una clase media empobrecida, y una sanidad de beneficencia para pobres y marginados. Un cambio para acabar con la sanidad como derecho y dar paso al clasismo, la discriminacin y la desigualdad. Desde la implantacin del RD hace un ao las cosas no han cejado de empeorar. Se ha recortado el gasto sanitario pblico entorno al 12%, se han reducido los mdicos y enfermeras en al menos 52.000, ha aumentado espectacularmente el nmero de desprotegidos (ms de 870.000), se han alargado las listas de espera (entre 20-40%), se ha reducido la capacidad asistencial de los centros pblicos, y ha empeorado la calidad de la atencin primaria y especializada. A ello hay que sumar el creciente aumento de repagos, donde cada vez son ms los pensionistas que no pueden hacer frente al pago de medicamentos. De confirmarse un nuevo recorte del gasto hasta alcanzar el 20% en los prximos aos, el sistema sanitario pblico recibir el golpe de gracia final, crendose problemas de salud pblica y desigualdades an mayores. Si con los recortes han empeorado el acceso, calidad y equidad de la atencin sanitaria, con la mercantilizacin de la sanidad se perder definitivamente no slo el derecho a la atencin y la salud, sino tambin libertad.

El pensamiento liberal sostiene de forma interesada y clasista que un individuo es libre cuando hace lo que desea, cuando puede tomar decisiones sin que existan interferencias externas. Bajo esa visin, un esclavo sera libre cuando un amo extremadamente bondadoso le dejara hacer todo lo que quisiera. Pero hay otra manera de ver las cosas que entiende que la libertad no nace de la voluntad del amo sino de la existencia de derechos sociales (por ejemplo, el derecho a trabajar la tierra, la democracia en la empresa, o recibir una renta bsica universal), donde los ciudadanos disponen de los recursos, los medios y la proteccin adecuados para trabajar y vivir dignamente y con buena salud. Al igual que poder votar libremente, tener una pensin, o recibir educacin, ser libre significa que cualquier individuo tenga por ley, de forma garantizada, el derecho a una atencin sanitaria pblica de calidad, no mercantilizada. Tambin ah, Boi Ruiz seal con claridad su ideologa de clase al indicar que elegir una mutua sanitaria privada es una forma de libre eleccin de la gente (lase, clases pudientes), un derecho que debe reconocerse fiscalmente. La atencin sanitaria no puede ser la mercanca de una minora con libertad (lase, dinero) para poder pagarla sino un derecho universal garantizado que nos haga ciudadanos libres y con ms salud.

En la conocida pelcula de Frank Capra Que bello es vivir!, Clarence, un ngel de segunda clase que intenta obtener sus alas, da la oportunidad a que un George Bailey (James Stewart) sin blanca, desesperado y a punto de suicidarse, pueda mirar qu hubiera ocurrido en Bedford Falls en el supuesto de que no hubiera vivido. George se siente entonces inmensamente feliz cuando comprende las espantosas consecuencias sociales que hubieran ocurrido en su pueblo si las muchas acciones solidarias y justas que ha llevado a cabo durante su vida no se hubieran realizado. Pensemos por un momento en el incontable sufrimiento y dolor, en las enfermedades y muertes, en la brutal desigualdad, sobre todo en las clases populares e inmigrantes, si en las ltimas dcadas no hubiera habido un SNS pblico, universal y con un buen nivel de calidad. Imaginmoslo. Podemos apreciar las consecuencias que tendr el desplome del SNS? Reflexionemos sobre ello porque, si los movimientos sociales y sindicales junto a los partidos polticos que los apoyan no lo impiden, la sanidad pblica, universal y de calidad que hemos conocido est en trance de desaparecer. Rebelmonos. Al igual que para George, entender que las luchas justas valen la pena debe crear felicidad y esperanza. La libertad y la salud estn en juego.

Joan Benach es profesor e investigador de salud pblica y director de GREDS-EMCONET (Dpto. Ciencias Polticas y Sociales, UPF). Su ltimo libro publicado es La sanidad est en venta (Icaria). En la actualidad es coordinador del proyecto en vas de financiacin a travs de un crowdfunding Privatizando la Sanidad. Impacto en la salud de la privatizacin de la sanidad en Catalunya

Fuente: http://www.eldiario.es/catalunya/mercantilizacion-sanidad-salud-libertad_0_198431052.html



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