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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-11-2013

Elena Poniatowska gana el Cervantes
Reivindicacin de la literatura

Javier Aranda Luna
La Jornada


Algo debe tener la prosa de Elena Poniatowska que tantas emociones provoca. Y digo su prosa porque es como escribe. A veces su prosa es tan transparente que se olvida que estamos leyendo y amanecemos en un Zcalo repleto de inconformes o al lado de un estanque donde Leonora Carrington se baa desnuda en medio del bosque o en la plaza enrojecida de las Tres Culturas, despus de una matanza de estudiantes que a casi medio siglo an se busca minimizar.

Y es tan transparente que algunos piensan que ella y su prosa algo oculta. Que detrs de su militancia se encuentran los contratos, las prebendas, los viajes; que su prosa por clara no puede ser literatura sino periodismo.

Hace ms de 20 aos le pregunt qu pensaba de los crticos que no la consideraban escritora sino periodista; que no escriba cuentos ni novelas sino crnicas. Y Elena con esa sonrisa que no la abandona me dijo que s la clasificaban bien o mal, arriba o abajo, bah. Que ella escriba cuentos, novelas, ensayos, crnicas y si esos crticos medan la literatura de esa manera tan bsica era su problema.

Poniatowska tena razn: los libros se miden por la emocin que provocan. Hace algunos aos la Academia Sueca incluy entre sus candidatos al periodista Ryszard Kapuscinski y ahora este Premio Cervantes reivindica que el periodismo tambin es literatura, que la prosa imantada es lo que cuenta, que los close up de las emociones existen en textos de ficcin y sin ella.

Cuntas historias reales no nos cuentan la historia de La noche de Tlatelolco? Esa historia contada a voces no es menos emotiva por cierta ni Querido Diego, te abraza Quiela expresa menos la condicin humana por construirse alrededor de ese monstruo de la pintura que fue Diego Rivera.

Elena nos cuenta el cuento de la verdad. A sus personajes de ficcin los hace verosmiles y a los que toma de la realidad los fija contndonos el cuento de su historia verdadera. Para los grandes escritores poco importa que sus personajes sean de carne y hueso, que su inspiracin sean archivos o entrevistas. Importan sus historias, no cmo llegaron a ellas.

Elena Poniatowska pertenece a esa estirpe de escritores de accin y reflexin; que lo mismo construyen vidas imaginarias que recuperan la vida de lo que pasa. Para ella, como para los miembros de la Academia de Letrn, periodismo y literatura es una y la misma cosa: forma de expresin, necesidad, compromiso, trabajo que es destino y placer; mtodo para animar la mesa de la cultura y la plaza pblica como lo ha hecho, por ejemplo, al lado de los movimientos de izquierda.

Tambin para ella escribir cuentos y novelas, crnicas y testimonios, biografas o cuentos para nios es un antdoto contra el olvido. Por eso ha escrito sobre uno de esos personajes del montn, de la bola, que luch en la Revolucin y muri en la inopia como Jesusa Palancares o sobre la infamia que sufri Paulina, la nia a la que el Estado oblig a ser madre. Por eso se ha detenido para recuperar los das de una ciudad destruida por el temblor de 1985 donde la gente comn y no el gobierno tom las riendas de su destino o nos ha hecho ver a un Demetrio Vallejo, a una Tina Modotti, a un Carlos Monsivis, a un Octavio Paz o a un Guillermo Haro como slo ella y su escritura han podido hacer.

Gracias a ella hemos encontrado grandes emociones en pequeas vidas y en los personajes que habrn de trascendernos la vida menuda con todas sus miserias y alegras.

Y si a Poniatowska no le ha preocupado la manera en que clasifiquen sus libros arduo trabajo tendrn quienes se empeen en hacerlo en libros como Leonora o El universo o nada as nos digan que una es novela y la otra biografa porque ambas comparten la prosa vigorosa, el registro obsesivo, los dilogos que retratan, las atmsferas que son casi un personaje, la ausencia de prosa sociologizante o aquella que en nombre de un supuesto valor literario padece las tres funestas fu como deca Octavio Paz: el ser profusa, confusa y difusa.

Hace tiempo Poniatowska me explic por qu algunos escritores son mejores que otros: porque unos escriben plano, me dijo, y otros sexy. Entend entonces por qu su textos eran pegajosos, se adheran en la memoria de crticos y admiradores entusiastas: porque escriba sexy; porque su personajes tienen tres dimensiones, respiran, tienen vida interior, porque no son planos ni estticos como las fotografas, porque proyectan sombra y volumen.

En 1986 Jos Emilio Pacheco me revel cmo las ondas expansivas de la Academia de Letrn han llegado, de manera directa hasta nuestros das: Ignacio Ramrez, El Nigromante, tuvo un joven y talentoso discpulo llamado Ignacio Manuel Altamirano. Este ltimo tambin tuvo un seguidor distinguido, don Luis Gonzlez Obregn, quien ense a su vez a un jovencsimo Fernando Bentez la pasin por la literatura. Bentez, para quien el periodismo era literatura, impuls el trabajo de tres jvenes: Jos Emilio Pacheco, Carlos Monsivis y Elena Poniatowska. Me alegra que el premio Jos Emilio Pacheco le haya sido otorgado a Poniatowska hace unos das y hace unas horas el Cervantes de Literatura, que reconoci que su obra vale por las historias que cuenta sin importar que sus personajes a veces sean de carne y hueso y sus historias verdaderas.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/11/21/opinion/a06a2cul



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