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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2013

El grito del silencio

Manuel Cabieses Donoso
Punto Final


Las elecciones del 17 de noviembre confirmaron, una vez ms, la crisis del sistema poltico-institucional que la dictadura impuso a Chile. En el plano electoral se registra un constante desgaste, que se ha hecho ms evidente con el voto voluntario y el aumento del nmero de electores. Cada vez vota menos gente, aunque el padrn electoral creci de 8 a 13 millones. En las elecciones municipales de octubre del ao pasado, la abstencin alcanz al 60%, activando una alarma que de inmediato fue silenciada por la llamada clase poltica y los medios de comunicacin que ella controla. Despus de lavarse las manos, los Pilatos de la poltica iniciaron una nueva campaa electoral, sin detenerse a averiguar los motivos del desafecto ciudadano. Las consecuencias de esa frivolidad estn a la vista. Ms del 50% -aproximadamente 7 millones- no concurri a votar, aunque esta vez se elega al presidente de la Repblica, 120 diputados y la mitad del Senado, adems de los consejeros regionales. La candidata de la derecha, Evelyn Matthei, fue la ms afectada porque su votacin slo alcanz al 25%. Pero a la candidata de la Nueva Mayora, Michelle Bachelet, que obtuvo el 47%, en realidad tampoco le fue mejor. Recibi la menor votacin histrica de la Concertacin, incluida la suya de 2006. Esta vez el bloque que la apoya -que lleva el nombre de fantasa de Nueva Mayora- incluy los votos del Partido Comunista, del Movimiento Amplio de Izquierda y de la Izquierda Ciudadana, sectores que antes votaban por los candidatos de la Concertacin (Lagos y Bachelet) slo en segunda vuelta.

La erosin de la base social y poltica de la ex Concertacin ha sido estrepitosa porque la campaa de Bachelet se proclam segura de alcanzar la mayora absoluta en primera vuelta. Ese objetivo recibi la fianza de numerosas encuestas que hasta ahora posaban de orculos de la poltica -como la del Centro de Estudios Pblicos (CEP)-. Lo mismo ocurri con los vaticinios de una victoria aplastante en primera vuelta que hacan reputados expertos electorales vinculados a la Nueva Mayora, como el pintoresco diputado Auth. Los optimistas pronsticos se fueron al suelo. Sin embargo la clase poltica acomete una segunda vuelta sin darse por aludida del aumento de la abstencin que pone en peligro la legitimidad del cargo en disputa. La candidata de la Nueva Mayora debera obtener el primer lugar el 15 de diciembre, porque tiene una ventaja de ms de un milln de votos sobre Matthei. Sin embargo, si la abstencin vuelve a manifestarse como primera fuerza poltica, a qu universo ciudadano representar Bachelet en La Moneda? Al 22% real que vot por ella el 17 de noviembre? Si esto ocurre -y no hay motivos para pensar que se revertir la tendencia abstencionista-, la crisis poltico-institucional se profundizar an ms, poniendo en duda la legitimidad democrtica del nuevo gobierno.

Al parecer, El Mercurio teme que Bachelet haga un esfuerzo por despertar el entusiasmo de los jvenes, que conforman la mayora del campo de la abstencin, mediante la radicalizacin de su programa. Eso es muy dudoso porque los planteamientos que podran motivar a la juventud, por ejemplo un abierto compromiso con la Asamblea Constituyente o la reforma sustancial del modelo econmico neoliberal, no estn en la lgica de la Nueva Mayora. Ni tampoco en la ambigedad y moderacin del discurso de su candidata. Bachelet encabeza un bloque con hegemona socialdemcrata-democratacristiana. Ese sector -que en el plano internacional es el principal enemigo de los cambios radicales en Amrica Latina- ha demostrado hasta la saciedad su sometimiento al modelo neoliberal. Lo corroboraron los cuatro gobiernos de la Concertacin, que permitieron las ms escandalosas ganancias del capital nacional y extranjero y completaron el ciclo privatizador iniciado por las FF.AA.

Sin embargo, aunque El Mercurio conoce bien esta realidad, ha iniciado una muy poco sutil campaa del terror contra Bachelet, separando aguas del empresariado que apoya a la candidata de la Nueva Mayora. En este sentido, el diario de la oligarqua ha hecho un llamado a los grandes empresarios para que aporten los recursos y la movilizacin pertinente para una campaa competitiva. En la etapa que acaba de concluir, los dineros de la gran empresa aportados a la Nueva Mayora prcticamente triplicaron a los destinados a la Alianza(1). El mismo editorial ironiza sobre la votacin de Bachelet y devela el chantaje que intenta ejercer sobre ella y la Nueva Mayora. Textualmente seala: la convocatoria a refundar un Chile distinto no consigui el apoyo que proclama tener. Pero la gran incgnita sobre cul tendencia prevalezca en definitiva sigue abierta, y del mismo modo es incierto -a la luz de su discurso de ayer- el modo como Michelle Bachelet desarrolle su campaa y compromisos de segunda vuelta, ya sea confirmando su izquierdizacin o bien conteniendo a su ala ms extrema a favor de posiciones ms moderadas y de centro.

Desde luego la presunta izquierdizacin de Bachelet es un cuento como tambin lo es la existencia de un ala ms extrema en su coalicin. Este invento mercurial busca obligar a Bachelet a moderar an ms su discurso y a descartar cualquier promesa que introduzca factores de desestabilizacin del modelo poltico-econmico neoliberal. Sin embargo, lo medular del programa de la Nueva Mayora ya fue hipotecado al aceptar las limitaciones de una institucionalidad en crisis que hoy pudiera ser desafiada con xito y gran respaldo popular. La reforma tributaria -por ejemplo- ha sido aceptada con una sonrisa por el gran empresariado, salvo la eliminacin del Fondo de Utilidades Tributables (FUT). Recaudar 8.200 millones de dlares -en forma gradual- para destinarlos a educacin, cuenta con el visado de los grandes empresarios que por algo han triplicado sus aportes a la Nueva Mayora. Para el gran empresariado la anunciada reforma tributaria es una pelusa en el lomo. Slo en los ltimos 18 meses el empresariado ha invertido 10.664 millones de dlares en fusiones y adquisiciones de empresas en el exterior, superando incluso las marcas de los empresarios brasileos.

De manera que el vocero oligrquico, que en la dcada de los 70 impidi que Chile avanzara al socialismo(2), est expresando otros temores. Acusar a Bachelet de izquierdizacin quizs evidencia una inquietud de la embajada norteamericana y de la ultraderecha por la presencia del Partido Comunista en el gobierno que asumir en marzo. El Mercurio seguramente no cree que la presencia del PC constituya un peligro de izquierdizacin en la conduccin del pas. Ese diario acogi con beneplcito el pacto electoral Concertacin-PC de 2009, que permiti al PC acceder a la Cmara de Diputados segn las reglas del binominal. El Mercurio editorializ que ese pacto afirmaba la institucionalidad democrtica del pas, agregando: Un PC deslavado, a la italiana, sera positivo para Chile(3).

El diario de Edwards conoce la trayectoria democrtica del PC, su poltica reformista y su rol moderador de la Izquierda chilena. Pero El Mercurio puede estar sirviendo -una vez ms- los intereses del Departamento de Estado norteamericano. Washington practica una agresiva poltica ingerencista y de espionaje en todo el mundo. En Amrica Latina se orienta a aislar y derrocar al gobierno de Venezuela y a contener el proceso social y poltico que tiene lugar en los pases de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Amrica (Alba) y en los instrumentos regionales independientes de EE.UU., como Celac y Unasur. Esa lnea ofensiva ha consumado golpes de Estado en Honduras y Paraguay y ha estimulado la formacin de bloques como la Alianza del Pacfico, que intenta revivir el Alca. La casi segura victoria de Michelle Bachelet -una militante socialista que tom parte en la resistencia clandestina a la dictadura militar-, al frente de una coalicin en que participa el PC, perturba al Departamento de Estado porque en el plano de la propaganda parecera significar una derrota de la poltica imperial. En el exterior, en efecto, predomina una imagen simplista de la Nueva Mayora. Sectores ingenuos de la Izquierda latinoamericana se preparan a celebrar como propia la victoria de Bachelet. Los chilenos en cambio sabemos que se trata de una nueva creacin del laboratorio meditico. La Nueva Mayora no se alinear con la tendencia que avanza en el continente desafiando al imperio. Sin embargo, la embajada norteamericana supone algo distinto y utiliza su matraca mercurial para chantajear a Bachelet, obligndola a desmentir, mediante concesiones, su presunta izquierdizacin.

Ms all del entramado de intereses y presiones en juego, una cuestin vuelve a emerger en esta coyuntura: la necesidad de levantar una alternativa popular y democrtica con perspectivas socialistas. Los que votan de mala gana y sin esperanzas por la Nueva Mayora, y los que no votan como una forma silente pero ruidosa de rechazar el sistema, buscan una perspectiva que slo puede hallarse en un proceso de unidad y lucha social y poltica que desemboque en una Asamblea Constituyente. Esa es la tarea en que deben concentrarse los esfuerzos de todos los que saben que ha llegado la hora de preparar los funerales de la Constitucin generadora de desigualdad social.

  Notas: (1) El Mercurio, 18/11/2013. (2) El Mercurio cumpli un rol muy importante durante la Unidad Popular. Fue la seguridad de la burguesa de que Chile no caera en una Cuba. (Fernando Lniz, gerente general de El Mercurio, en Chile indito. El periodismo bajo democracia, Ken Dermota, 2001. (3) El Mercurio, 31/1/2009.

Editorial de Punto Final, edicin N 794, 22 de noviembre, 2013

www.puntofinal.cl


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