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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2013

La lite criminal de los Estados Unidos
Una orga de ladrones

Jeffrey St. Clair y Alexander Cockburn
Sin Permiso


Entre los aos 1980 y 1990, algunos embaucadores profesionales como James Q. Wilson y Charles Murray se llenaron de gloria con sus bestsellers sobre las propensiones criminales inherentes a la "clase marginal", sobre la patologa de la pobreza, los depredadores adolescentes, el derrumbe de la moral y la irresponsabilidad de las madres de dichos adolescentes.

Exista, en realidad, una amplia clase criminal que adquiri su mayor potencial en los 90. Un grupo completamente desprovisto de los ms elementales instintos de honestidad social, carentes de toda fibra moral y egostas hasta un nivel casi insondable. Esta clase se personifica en la lite empresarial.

Despus de dar luz verde a finales de los 70 con el festn desregulador instado por los think tanks de las empresas, y lanzado a nivel legislativo por Jimmy Carter y Ted Kennedy, en los 90, los lderes de las empresas estadounidenses haban desarrollado una estrategia criminal muy sencilla de auto-enriquecimiento.

En primer lugar, deban mentir sobre su actuacin, para que, de forma calculada, sta decepcionara a los inversores. Todo ello fue diseado con la produccin de un balance general "pro forma", servido con una argucia de contabilidad para cada tendencia y matiz, y suministrado voluntariamente por Arthur Andersen y otros de su misma calaa. Las prdidas se catalogaron como "gastos de capital"; los activos con prdidas fueron "vendidos" a co-conspiradores de los grandes bancos en los perodos contables relevantes.

Ms tarde, empleando los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados, se presentaron balances ligeramente ms realistas a la SEC y al IRS.

Haciendo alarde de las cifras "pro forma", las empresas expidieron ms reservas, solicitaron ms crditos de algunos de los bancos co-conspiradores, volvieron a comprar las reservas para los jefes ejecutivos, quienes ms adelante inflaran su valor a fuerza de una contabilidad falsa, vendieron las reservas a los clientes ms crdulos y obtuvieron rescates antes de que se les cayera el cielo encima, dejando los fondos de pensiones como si CalPERS (sistema de pensiones pblico para empleados en California) sostuviera sus bolsas. Las fortunas amasadas por George W. Bush y Dick Cheney son ejemplos vvidos de esta tcnica.

Cul ha sido la magnitud del saqueo? De un nivel prodigioso. Esta orga de robos, sin parangn en la historia del capitalismo, fue aprobada e instigada ao tras ao por el arzobispo de la economa Alan Greenspan, un hombre con un afilado sentido de la distincin entre la magnitud de reprobacin que merecen los ricos y la que merecen los menos poderosos. Cuando Ron Carey lider al sindicato de transportes en su victoria en el ao 1997, Greenspan se apresur a denunciar el potencial "inflacionista" de las modestas mejoras en los salarios. Aun habiendo sido declarado inocente por un jurado compuesto por sus iguales, a Carey se le prohibi incluso volver a presentarse en futuras elecciones de sindicatos. De igual manera continua ahora, sistemticamente, la presin sobre el aumento del salario mnimo.

Dnde se encontraban entonces los sermones de Greenspan y su sucesor Ben Bernake sobre el potencial inflacionista de las fortunas en opciones de compra de acciones, impulsadas con las grandes nfulas de la contabilidad deshonesta y del resto de conspiraciones anlogas?

Si una persona muere en un fuego cruzado en South Central, William Bennet se apresurar a condenar a toda una generacin, a toda una raza. Dnde quedan entonces los discursos de Bennett, Murray y los moralistas del Sunday Show sobre cmo los directivos se marchan con el botn, dejando a sus empleados en la miseria entre pensiones destrozadas y perspectivas rotas? Un nio de la calle en Oakland puede sentarse frente a un ordenador a la edad de 10 aos. No existen perfiles de "propensin criminal" en los licenciados de las escuelas de negocios de Wharton o Harvard.

Resulta necesario retomar a Marx o a Balzac para adquirir un sentido verdadero y claro de los ricos como lite criminal. Sin embargo, estos gigantes han legado una tradicin de alegre diseccin de la moral y tica de los ricos, impulsada por Veblen, John Moody, C. Wright Mills, William Domhoff y otros tantos. A mediados de los aos 60, la ciencia poltica negativa no era una propuesta viable si se apuntaba a ocupar un cargo en la universidad. Un estudiante que investigara sobre Mills tena que pagar sus estudios trabajando de noche en un bar, mientras que uno que lo hiciera sobre Robert Dahl y escribiera necedades sobre el pluralismo poda obtener una beca de estudios.

En los aos 50, en las zonas residenciales acomodadas, se lea sobre el vaco moral que propugnaban escritores como Vance Packard y David Riesman. Puede entenderse entonces que la soledad interior pronto se convirti en felicidad interior. No haba nada malo en pisotear la cabeza de un coetneo para obtener un beneficio. Dnde estn ahora esos libros (que resultan pruebas tangibles) sobre los fundamentos de la gran cohorte empresarial criminal de la dcada del 2000, que alcanz la mayora de edad en la poca de Reagan?

De hecho, hoy es tarea casi imposible localizar aquellos libros que analizan a la clase de ejecutivos de empresa a travs de las lentes del menosprecio cientfico e imparcial. Mucha de la literatura actual sobre el mundo de los grandes directivos de empresa se publica en revistas como Fortune, Businessweel o Forbes. Adems, a pesar de que hay unos cuantos autores como Robert Monks (Power and Accountability) que centran su atencin en la cultura de los ejecutivos, en ningn lugar pueden encontrarse estudios empricos sobre las races sociobiolgicas de las tendencias criminales de la clase ejecutiva.

Por qu? Quizs porque los ricos han comprado a la oposicin. En las remotas neblinas de la antigedad, existan comunistas, socialistas y populistas que lean a Marx, y que tenan una nocin bastante certera de lo que pretendan los ricos. Incluso los demcratas tenan ciertos conocimientos de la verdadera situacin. Entonces llegaron de la mano las cazas de brujas y las compras de empresas. Como resultado, un operador de Goldman Sachs ha podido llegar a la madurez sin escuchar una sola palabra admonitoria sobre lo deleznable que resulta mentir, robar, engaar, vender a los socios o defraudar a los clientes.

Las escuelas ms reputadas de los Estados Unidos han formado a una lite criminal que ha robado todos sus fondos en menos de una dcada. Ha sido todo ello culpa de Ayn Rand, de la Escuela de Chicago, de Hollywood o de la muerte de Dios?

Este ensayo es la adaptacin y actualizacin de un artculo publicado en la edicin de noviembre del 2000 de la revista The New Statesman.

Jeffrey St. Clair es el autor de Been Brown So Long It Looked Like Green to Me: the Politics of Nature, Grand Theft Pentagon y Born Under a Bad Sky. Su ltimo libro es Hopeless: Barack Obama and the Politics of Illusion. Es el editor de Counterpunch.org. Alexander Cockburn (1941-2012) fue el editor de Counterpunch.org


Traduccin para Sin Permiso de Vicente Abella

Fuente: www.sinpermiso.info


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