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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2013

El declive de Estados Unidos (y de todos los dems...)

James Petras
Rebelin

Traducido para Rebelin por Silvia Arana


La economa poltica del mundo es un mosaico de corrientes opuestas: deterioro interior y enriquecimiento de la lite, nuevas fuentes de incremento de las ganancias y de profundizacin del desencanto poltico, cada de los estndares de vida para muchos y lujo extravagante para unos pocos; prdidas militares en algunas regiones y avances imperiales en otras. Se habla de configuraciones de poder mundial de carcter unipolar, multipolar e incluso despolarizada. Dnde, cundo, hasta qu punto y bajo qu circunstancias tienen validez dichas caracterizaciones?

Las burbujas crecen y se desvanecen -pero hablemos de los "beneficiados": Aquellos que causan las crisis, recogen las mayores ganancias mientras sus vctimas no tienen voz ni voto. La economa especulativa y el estado delictivo prosperan promoviendo la perversin de la cultura y del lenguaje. "Periodismo investigador", o reportaje a travs de la mirilla, est de moda. El mundo del poder gira descontrolado: Mientras se produce la decadencia, los poderes lderes declaran: "o nuestro liderazgo o la ruina de todos!".

Configuraciones globales de poder

El poder es una relacin entre clases, estados e instituciones militares e ideolgicas. Cualquier configuracin de poder depende de las luchas pasadas y presentes que reflejan relaciones cambiantes de fuerza. Las estructuras y los recursos materiales, las concentraciones de riqueza, armamento y medios tienen una gran importancia; establecen el marco en el cual se insertan los dueos principales del poder. Pero las estrategias para retener o ganar poder dependen del tejido de alianzas, del desarrollo de guerras y de la negociacin de la paz. Por encima de todo, el poder depende de la fuerza de los cimientos internos. Estos se basan en una economa productiva, un estado independiente y libre de conflictos externos perjudiciales y de una clase dominante capaz de recolectar recursos globales para "comprar" el consenso interno de la mayora.

Para evaluar la posicin de Estados Unidos en la configuracin global de poder es necesario analizar las cambiantes relaciones polticas y econmicas a dos niveles: por regin y por esfera de poder. La historia no transcurre siguiendo un patrn lineal ni ciclos recurrentes: las derrotas militares y polticas en algunas regiones pueden ir acompaadas de victorias importantes en otras. La decadencia econmica en algunas esferas y regiones puede estar compensada por marcados avances en otros sectores econmicos y en otras regiones.

En el anlisis final, no se trata de marcar los resultados en un tablero ni de sumar victorias y restar derrotas sino de interpretar los resultados regionales y sectoriales extrayendo la tendencia y las estructuras emergentes de la configuracin de poder global. Comencemos por examinar el legado de las guerras recientes en el poder econmico, militar y poltico global de EE.UU.

Mantenimiento del imperio estadounidense: Derrotas, retiradas, avances y victorias

Las perspectiva dominante en los anlisis ms crticos sostien que en la dcada pasada el imperio estadounidense ha sufrido una serie de derrotas militares, de decadencia econmica y que ahora enfrenta competidores ms fuertes y la probabilidad de mayores derrotas militares. La evidencia citada es contundente: EE.UU. se vio forzado a retirar tropas de Irak, despus de una ocupacin militar extremadamente costosa que dur una dcada, dejando un rgimen que es un estrecho aliado de Irn, el adversario regional de EE.UU. La guerra de Irak saque la economa, priv a las corporaciones de EE.UU. de la riqueza del petrleo, increment el presupuesto de Washington y los dficit de la balanza comercial y disminuy los estndares de vida de los ciudadanos de EE.UU. La guerra de Afganistn tuvo resultados similares, con altos costos externos, retirada militar, regmenes subalternos dbiles, descontento interno y carencia de transferencia de poder (saqueo imperial) hacia el Tesoro de EE.UU. o hacia las corporaciones privadas. La guerra de Libia caus la destruccin total de una rica economa petrolera en el Norte de frica, la desintegracin total del estado y de la sociedad civil y la emergencia de milicias armadas tribales y fundamentalistas opuestas a los regmenes subalternos de EE.UU. y la Unin Europea en frica del Norte, en la regin al Sur del Sahara y ms all. Washington decidi que, en lugar de seguir beneficindose de los jugosos acuerdos de gas y petrleo con el gobierno conciliador de Kadafi, iba a impulsar un "cambio de rgimen", mediante una guerra que arruin Libia y destruy la viabilidad de un estado central. La actual "guerra por intermediarios" en Siria ha fortalecido a los seores de la guerra musulmanes, ha destruido la economa del pas y ha incrementado la cantidad de refugiados -que ya contaba con millones de desplazados de las guerras en Irak y Libia. Las guerras imperiales de EE.UU. han causado prdidas econmicas, inestabilidad poltica y ganancias militares para los adversarios musulmanes.

Amrica Latina ha rechazado categricamente los esfuerzos de EE.UU. para derrocar al gobierno de Venezuela. El mundo entero -menos Israel y Washington- repudia el embargo a Cuba. Proliferan las organizaciones de integracin regional, que excluyen a EE.UU. Ha disminuido la participacin de EE.UU. en la balanza comercial de la regin, con Asia tomando el lugar dejado por EE.UU. en los mercados latinoamericanos.

En Asia, China consolida y expande sus vnculos econmicos con los pases clave, mientras que el "pivot" de EE.UU. se centra principalmente alrededor de los asentamientos militares en Japn, Australia y Filipinas. Es decir que China es ms importante que EE.UU. para la expansin econmica de Asia, y al mismo tiempo, China financia el dficit de la balanza comercial de EE.UU. y revitaliza la economa estadounidense.

En frica, las fuerzas militares de EE.UU. llevan a cabo operaciones para promover los conflictos armados e intensificar la inestabilidad. Mientras, los capitalistas asiticos, con grandes inversiones en los pases estratgicos de frica, recogen los beneficios del boom de commodities, expanden los mercados e incrementan las ganancias.

Las revelaciones sobre la red de espionaje global de la NSA de EE.UU. han perjudicado el accionar de los servicios de inteligencia y las operaciones clandestinas. La inversin masiva de EE.UU. en el ciber-imperialismo, aunque pudo haber beneficiado los intereses de algunas corporaciones privadas privilegiadas, parece haber generado reacciones diplomticas y prcticas negativas para el imperio.

En suma, el actual panorama global presenta un cuadro de derrotas significativas en las polticas imperiales, al igual que prdidas sustanciales para el Tesoro de EE.UU. y la erosin del respaldo popular. Sin embargo, esta perspectiva presenta debilidades notorias, especialmente en relacin con otras regiones, relaciones y esferas de la actividad econmica. Las estructuras fundamentales del imperio siguen intactas.

 

La OTAN, la principal alianza militar liderada por el Pentgono, est ampliando su lista de socios y expandiendo su campo de operaciones. Los estados del Bltico, especialmente Estonia, son sitio de ejercicios militares a gran escala a solo pocos minutos de las principales ciudades rusas. Tanto Europa del Centro como del Este proveen bases para misiles que apuntan a Rusia. Ucrania recientemente ha dado pasos para integrarse a la Unin Europea y para integrar la OTAN.

La Alianza Trans-Pacfico (TPP) liderada por EE.UU. ha expandido sus socios entre los pases andinos: Chile, Per y Colombia. Esto funciona como un trampoln para debilitar los bloques de intercambio comercial en la regin como MERCOSUR y ALBA, que excluyen a Washington. Mientras tanto, la CIA, el Departamento de Estado y las ONGs aliadas impulsan todo tipo de sabotajes econmicos y campaas de desestabilizacin poltica para debilitar al gobierno nacionalista de Venezuela. Los banqueros y capitalistas pro-EE.UU. siguen trabajando para sabotear la economa, generar inflacin (50%), desabastecimiento de artculos bsicos de consumo y apagones elctricos. El control que ejercen sobre los medios de prensa de Venezuela les ha permitido explotar el descontento popular echndole la culpa de la inestabilidad econmica a la "ineficiencia del gobierno".

Por sobretodo, la ofensiva de EE.UU. en Amrica Latina se ha enfocado en el golpe militar en Honduras, en el sabotaje econmico constante en Venezuela, en campaas electorales y de medios en Argentina, en la guerra ciberntica en Brasil, mientras que a la par EE.UU. estrecha vnculos con los gobiernos neoliberales complacientes de Mxico, Colombia, Chile, Panam, Guatemala y Repblica Dominicana. EE.UU. ha perdido influencia en Amrica Latina durante la primera dcada del siglo XXI, pero desde entonces ha recuperado parcialmente algunos de sus clientes y socios. La recuperacin relativa de la influencia de EE.UU. en la regin ilustra el hecho de que los "cambios de rgimen" y la disminucin en la balanza comercial, no han desgastado los vnculos financieros y corporativos con los poderosos intereses estadounidenses, incluso en los pases progresistas. La presencia continua de poderosos aliados polticos -incluso aquellos "fuera del gobierno- constituye un trampoln para que EE.UU. pueda recuperar su influencia en la regin. Las polticas nacionalistas y los proyectos de integracin regional emergentes siguen siendo vulnerables a los contraataques de EE.UU.

Mientras que EE.UU. ha perdido influencia entre algunos pases productores de petrleo, por otra parte ha disminuido el grado de dependencia de las importaciones de gas y petrleo gracias a un notable incremento de la produccin energtica va "fracking" y otras tecnologas extractivas intensivas. Mayor autosuficiencia significa costos energticos ms bajos para los productores internos, lo que aumenta su capacidad competitiva en los mercados mundiales, y por ende la posibilidad de recuperar espacio en los mercados para sus exportaciones.

El aparente declive de la influencia imperial de EE.UU. en el mundo rabe, posterior a las populares revueltas de la "Primavera rabe", se ha detenido e incluso se ha revertido. El golpe militar en Egipto, y el establecimiento y consolidacin de la dictadura militar en El Cairo sofoc las movilizaciones de masa populares y nacionales. Egipto ha regresado a la rbita de EE.UU. e Israel. En Argelia, Marruecos y Tnez los viejos y nuevos gobernantes estn aplastando cualquier protesta antiimperialista. En Libia, la fuerza area de EE.UU. y la OTAN destruyeron el gobierno nacional populista de Kadafi, eliminaron un modelo alternativo de estado de bienestar social y lo reemplazaron con el saqueo neocolonial, pero hasta el momento no lograron consolidar un rgimen neoliberal aliado en Trpoli. Pandillas musulmanas armadas adversarias, matones de grupos tnicos y monrquicos saquean y asolan el territorio. La destruccin de un rgimen antiimperialista no condujo al establecimiento de un rgimen proimperialista.

En el Medio Oriente, Israel contina despojando a los palestinos de la tierra y del agua. EE.UU. sigue escalando las maniobras militares e imponiendo ms sanciones econmicas contra Irn -debilitando a Tehern pero tambin disminuyendo la riqueza y la influencia de EE.UU. por la prdida del lucrativo mercado iran. Como en Siria, los aliados de EE.UU. y la OTAN destruyeron la economa nacional y fragmentaron una sociedad compleja, sin lograr convertirse en los principales beneficiados del proceso. Los mercenarios musulmanes han ampliados sus bases de operacin mientras que Hezbol se ha consolidado como un importante actor en la regin. Las negociaciones actuales con Irn abrieron posibilidades para que EE.UU. reduzca sus prdidas y la amenaza regional de una nueva y costosa guerra pero esas conversaciones son bloqueadas por una alianza entre el estado sionista-militar de Israel, la monarqua de Arabia Saudita y la Francia "socialista".

Washington ha perdido influencia econmica en Asia -ante el avance de China- pero est implementando una contraofensiva regional, desde su red de bases militares en Japn, Filipinas y Australia. Promueve un nuevo acuerdo econmico Trans-Pacfico que excluye a China. Esto pone de manifiesto la capacidad de EE.UU. para intervenir y para delinear los intereses imperialistas. Sin embargo, anunciar nuevas poltica y formas organizativas no es lo mismo que implementarlas y proveerles un contenido dinmico. El cerco militar tendido por Washington alrededor de China est contrabalanceado por la deuda billonaria contrada con Beijn. Una poltica militar agresiva contra China podra causar que China se decida a vender masivamente bonos del Tesoro estadounidense y que las inversiones de quinientas multinacionales se hallen en serio peligro.

El reparto del poder entre una potencia global establecida y una emergente, como los son EE.UU. y China, no puede ser "negociado" a travs de la superioridad militar de EE.UU. Las amenazas y chicanas diplomticas solo consiguen victorias propagandsticas, nicamente los logros econmicos de largo plazo pueden constituir los caballos de Troya necesarios para erosionar el dinmico crecimiento de China. Incluso hoy, la lite de China gasta cuantiosas sumas para educar a sus hijos en las "prestigiosas" universidades de EE.UU. y Gran Bretaa, donde se ensean las doctrinas econmicas de libre mercado y las narrativas centradas en la nocin de imperio. En la ltima dcada, los polticos chinos ms destacados y las corporaciones ms adineradas han enviado miles de millones de dlares de valores lcitos y no-lcitos hacia cuentas bancarias en el exterior, para invertir en negocios inmobiliarios de lujo en Amrica del Norte y Europa y para lavado de dinero en parasos de estas actividades. Hoy, existe en China una faccin poderosa de economistas y consejeros de las lites financieras a favor de una mayor "liberalizacin financiera", es decir, un dominio de las corporaciones financieras especuladoras de Wall Street y la City de Londres. Mientras que las industrias chinas pueden estar ganando espacios en la competencia por los mercados internacionales, EE.UU. ha ganado y sigue ganando espacios en la estructura financiera de China.

La participacin de EE.UU. en el comercio de Amrica Latina puede estar en retroceso pero el valor absoluto del dlar se ha incrementado varias veces en la ltima dcada.

EE.UU. puede estar perdiendo clientes de derecha en Amrica Latina pero los nuevos gobiernos de centro-izquierda estn colaborando activamente con las principales corporaciones mineras y agro-industriales y con las empresas de importacin-exportacin de bienes. El Pentgono no ha sido capaz de orquestar golpes de estado, con la pattica excepcin de Honduras, pero todava mantiene una estrecha relacin con los militares de Amrica Latina de dos maneras: 1) realizando actividades "antiterroristas", "antinarcticos" y de "control de migracin" a nivel regional, 2) proporcionando entrenamiento tcnico y adoctrinamiento poltico mediante programas militares "educativos" en el extranjero y 3) desarrollando ejercicios militares conjuntos.

En suma, las estructuras corporativas, financieras, militares, polticas y culturales del imperio estadounidense continan en su lugar y dispuestas a recobrar hegemona en el momento en que las oportunidades polticas se presenten. Por ejemplo, un marcado declive en los precios de los bienes (k) probablemente provocara una crisis profunda e intensificara los conflictos de clase en los pases gobernados por regmenes de centro-izquierda, que dependen de las exportaciones agrcolas y mineras para financiar sus programas sociales. En cualquier confrontacin, EE.UU. impulsara el derrocamiento del gobierno y la reimplantacin de un gobierno aliado neoliberal en asociacin con las lites econmicas y militares. La fase actual de polticas y configuraciones de poder post neoliberal es vulnerable. El "declive de la influencia y del poder de EE.UU." es relativo y puede ser revertido, incluso cuando no vuelva a su configuracin anterior. El punto terico es que mientras las estructuras imperiales sigan vigentes y mientras los colaboradores externos mantengan posiciones estratgicas, EE.UU. podr recuperar una posicin dominante en la configuracin global de poder.

Para que se concrete el regreso imperial no hace falta que sigan "las mismas caras conocidas". Ya hay nuevas figuras polticas, especialmente algunas con credenciales de progresistas y retoques cosmticos de ideologa "socialmente incluyente" con papeles importantes en las nuevas redes de intercambio dirigidas por el imperio. En Chile, la recientemente electa Presidenta "socialista" Michelle Bachelet y el peruano ex-nacionalista Ollanta Humala son grandes defensores de la Alianza Trans-Pacfico de Washington, un mercado regional que compite con MERCOSUR y ALBA, y excluye a China. En Mxico, el Presidente Pea Nieto, cliente de EE.UU., est privatizando la "joya" de la economa mexicana, PEMEX, la gigante compaa petrolera, fortaleciendo el poder de Washington sobre los recursos energticos regionales y aumentando la independencia de EE.UU. del petrleo de Medio Oriente. El Presidente colombiano Santos, el presidente de la "paz", est negociando el fin de la guerrilla para expandir la explotacin multinacional de minerales y recursos energticos localizados en regiones disputadas por la guerrilla, un desenlace que le traer grandes beneficios a las corporaciones petroleras de EE.UU. En Argentina, Yacimientos Petrolferos Fiscales (YPF) ha firmado un contrato con el gigante petrolero Chevron para explotar un gran yacimiento de gas y petrleo conocido como Vaca Muerta. Este acuerdo expandir la presencia de EE.UU. en Argentina en el rea energtica, sumndose a la influencia ganada por Monsanto en el poderoso sector agrcola.

No hay dudas de que Amrica Latina ha diversificado el comercio y que la participacin de EE.UU. ha experimentado un declive relativo. Los gobernantes latinoamericanos ya no buscan ansiosamente la "certificacin" de los embajadores de EE.UU. antes de presentar una candidatura poltica. EE.UU. est totalmente aislado en el boicot a Cuba. La OEA ya no es un paraso para EE.UU. Pero hay tendencias en el sentido contrario, como las reflejadas por el TPP. Hay nuevos sitios de explotacin econmica, que no se hallan bajo el control absoluto de EE.UU. que ahora sirven como trampolines desde donde obtener un incremento del poder imperial.

Conclusin

La economa de EE.UU. est en una fase de estancamiento y no logra recuperar dinamismo debido a una serie de guerras imperiales. Sin embargo, en el Medio Oriente, el declive de EE.UU. en relacin con el pasado, no fue acompaado de un ascenso de los viejos rivales. Europa se halla en una crisis cada vez ms profunda, con un ejrcito inmenso de desocupados, crecimiento negativo crnico y pocos signos de recuperacin para el futuro cercano. Incluso China, el nuevo poder global emergente, est disminuyendo su crecimiento, que ha bajado del 11% al 7% en la dcada actual. Beijn enfrenta un creciente descontento interno. India, al igual que China, est liberalizando su sistema financiero, abrindolo a la penetracin e influencia del capital financiero de EE.UU.

Las principales fuerzas antiimperialistas de Asia y frica no son los movimientos progresistas, seculares, democrticos o socialistas. Los movimientos que se enfrentan al imperialismo son religiosos, tnicos, misginos y autoritarios con tendencias irredentistas. Las viejas voces seculares y socialistas han perdido fuerza, y proporcionan "justificaciones" perversas para las guerras de agresin en Libia, Mali y Siria. Los socialistas franceses, que se opusieron a la guerra de Irak en el 2003, ahora tienen al Presidente Hollande parodiando el militarismo brutal del seor de la guerra israel, Netanyahu.

El punto es que tanto la tesis del "declive del imperio estadounidense" como su corolario, "la crisis de EE.UU." es una exageracin, dependiente del tiempo y carente de datos especficos. En realidad no hay una alternativa al imperio ni una tendencia antiimperialista en el horizonte inmediato. Mientras que es cierto que el capitalismo occidental est en crisis, la reciente curva ascendente del capitalismo asitico en China e India enfrentan diferentes crisis producidas por la salvaje explotacin de clase y por las criminales relaciones de casta. Si las condiciones objetivas estn "maduras para el socialismo", los socialistas, al menos aquellos que tienen alguna presencia poltica, se hallan cmodamente insertados en sus respectivos regmenes imperialistas. Los marxistas y socialistas de Egipto respaldaron a los militares para derrocar el gobierno conservador musulmn electo por el pueblo, conduciendo a la restauracin de un rgimen pro-imperialista en el pas. Los "marxistas" franceses e ingleses han respaldado la destruccin de Libia y Siria por parte de la OTAN. Numerosos progresistas y socialistas, en Europa y Estados Unidos apoyan a los israeles militaristas y/o se quedan callados ante el poder sionista interno en el poder ejecutivo y en el legislativo.

Si el imperialismo est en una fase de declive, tambin lo est el antiimperialismo. Si el capitalismo est en crisis, los anticapitalistas estn en retirada. Si los capitalistas buscan nuevos rostros e idelogos para restablecer su prosperidad, no es hora de que los antiimperialistas y anticapitalistas hagan lo mismo?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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