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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-12-2013

A nuestros compaeros presos en Paraguay
Slo la solidaridad nos har libres

Nstor Kohan
Rebelin


Carissima mamma, no querra repetirte lo que ya frecuentemente te he escrito para tranquilizarte en cuanto a mis condiciones fsicas y morales. Para estar tranquilo yo, querra que t no te asustaras ni te turbaras demasiado, cualquiera que sea la condena que me pongan. Y que comprendas bien, incluso con el sentimiento, que yo soy un detenido poltico y ser un condenado poltico, que no tengo ni tendr nunca que avergonzarme de esta situacin. Que, en el fondo, la detencin y la condena las he querido yo mismo en cierto modo, porque nunca he querido abandonar mis opiniones, por las cuales estara dispuesto a dar la vida, y no slo a estar en la crcel. Y que por eso mismo yo no puedo estar sino tranquilo y contento de m mismo.

Yo no hablo nunca del aspecto negativo de mi vida, en primer lugar porque no quiero ser compadecido: era un combatiente que no ha tenido suerte en la lucha inmediata y los combatientes no pueden ni deben ser compadecidos cuando han luchado no por obligacin sino porque lo han querido conscientemente.

Antonio Gramsci: Cartas desde la crcel a su mam


Cmo me cuesta escribir ests lneas! A pesar de que la escritura siempre me alivia y me hace sentir bien, esta vez siento una sensacin de ahogo en la garganta y de angustia en los ojos que no puedo terminar de entender. Hace ms de una semana y media que doy vueltas con los libros subrayados y los materiales en la mano, los llevo, los traigo, los vuelvo a llevar y no puedo escribir. Les haba prometido a los familiares de los presos paraguayos publicar sobre el reciente encuentro que tuvimos en la crcel de Asuncin, pero hay algo que me traba. Y encima ayer, mientras intento escribir en solidaridad con mis amigos y compaeros prisioneros en Paraguay, veo a medio metro cmo se lo llevan preso a Fernando Esteche, ante la bronca de su esposa que desesperada golpea el auto policial con los ojos enrojecidos por las lgrimas, rodeados ambos de centenares de militantes argentinos y argentinas de las tribus populares y tendencias polticas ms variadas, desde las ms institucionales hasta las ms radicalizadas.

Ac y all, en Argentina y Paraguay (con todas las diferencias del caso), la militancia popular encarcelada, los ricachones en sus barrios fastuosos y privados ostentando lujos y derrochando impunidad. Familias enteras, hijos e hijas, amigos, novias y madres del pueblo sufriendo mientras la burguesa est muy preocupada y estresada por... sus dlares mugrientos y el porvenir de sus cuentas bancarias. Cunta mediocridad. Qu mundo cruel que nos toc vivir.

Otra vez en la crcel

Conocimos personalmente a nuestros amigos y compaeros paraguayos en la crcel de Marcos Paz (provincia de Buenos Aires, Argentina) durante junio del ao 2007. Sus nombres: Arstides Vera, Agustn Acosta, Gustavo Lezcano, Basiliano Cardozo, Simen Bordn y Roque Rodrguez. Todos campesinos.

En aquella oportunidad, habamos ido a visitar al penal de Marcos Paz a Fernando Esteche y Ral Boli Lescano, hoy nuevamente encarcelados por el terrible pecado de repudiar el asesinato de un maestro. Ms tarde fuimos a visitar a Roberto Martino, otro dirigente piquetero. Cada vez que vamos, a los compaeros argentinos les llevamos material de lectura. Aquella vez que los conocimos, cuando en la crcel nos cruzamos con estos seis entraables campesinos paraguayos, tambin a ellos les regalamos libros que recibieron como el tesoro ms preciado.

Pasan los aos... y parece que volvemos a ver la misma pelcula, una y otra vez, en un eterno retorno de la injusticia y la irracionalidad del poder. Los mismos jueces, los mismos presos, la misma perversin de las instituciones.

Luego de aquella primera visita a Esteche y Lescano del 2007, el 30 de marzo de 2008, los compaeros paraguayos nos enviaron una hermosa carta de puo y letra. Entonces con la compaera Mara Victoria Prigione Greco   (integrante de HIJOS-La Plata y del Colectivo Amauta)   decidimos ir  a visitarlos. Hubo que esperar. Haba mucha solidaridad del pueblo argentino acumulada. Semana a semana distintas organizaciones y colectivos populares esperaban su turno para conversar con ellos. Nosotros recin pudimos hacerlo en julio de 2008, cuando les realizamos una entrevista (que adjuntamos en los apndices). Aunque organizamos mil movidas en solidaridad (incluyendo cortes de las avenidas cntricas Callao y Corrientes y clases pblicas que salieron en seis canales de televisin, jornadas culturales, exposicin de videos y pelculas, notas periodsticas que le pedimos a Osvaldo Bayer y otros intelectuales solidarios, que tambin adjuntamos), no hubo caso. Sin piedad los extraditaron a Paraguay, importndoles un comino su pedido de asilo poltico.

Paraguay, esa herida abierta

Como argentino no puedo ocultar mi vergenza ante estos compaeros humildes y pobres que vinieron a mi patria a pedir asilo poltico y de manera cruel fueron ilegalmente apresados, mantenidos en cautiverio durante aos y luego extraditados, como si fueran delincuentes, a las crceles paraguayas. Otra vez la injusticia contra el pueblo pobre paraguayo. Como si no hubiera alcanzado la bochornosa guerra de la triple infamia contra ese heroico pueblo (1865-1870, ejecutada sumisamente en el siglo XIX por los ejrcitos de Argentina, Uruguay y Brasil, impulsados por la mano prfida del imperio britnico que no toleraba que hubiera ros, comercios y aduanas que ellos no controlaran). Como si no hubiera sido suficiente esa otra guerra artificial y delirante que entre 1932 y 1935 desangr y enfrent al pueblo pobre de Paraguay contra el pueblo pobre de Bolivia por los intereses petroleros de las grandes multinacionales. Como si no hubiera sobrepasado todos los lmites de lo imaginable esa mugrienta dictadura militar que aplast y tortur a ese pueblo noble durante ms de tres dcadas (1954-1989) con abierto e indisimulado apoyo norteamericano.

Si acaso todo eso no hubiera sido suficiente castigo para esta gente humilde heredera de la riqusima cultura guaran, nuestro pas, mejor dicho, las autoridades estatales de Argentina, se hicieron cmplices traicionando el discurso de los derechos humanos que dicen defender al haber apresado, primero, y al haber extraditado despus, a estos seis compaeros que legalmente haban intentado pedir asilo poltico en Argentina. Qu vergenza! Y fue el mismo Anbal Fernndez que ahora recibe inexplicablemente como galardn el pauelo de las madres de plaza de mayo quien ms se movi y quien ms energa puso para extraditarlos y entregarlos a la mafiosa justicia paraguaya. Qu vergenza! Alguna vez, cuando de verdad se de vuelta la tortilla en Argentina, y el pueblo deje de ser simple base de maniobra para convertirse en autntico sujeto y dueo de su propia historia, no slo habr justicia. Tendr que haber una reparacin histrica frente a tantos atropellos, bochornos e inmundicias que se han cometido en nombre de la libertad, la legalidad, el respeto de las instituciones y la democracia. Qu vergenza que siento al verlos presos cuando tanto mediocre ricachn, tanto corrupto y tanto represor se pasea con impunidad haciendo compras suntuarias en los pasillos de los shoppings!

Pero bueno, tercos y obcecados, los fuimos a visitar nuevamente, ahora en la penintenciara de Tacumb, Asuncin. Nos hemos reencontrado en Paraguay. Tuve que reprimir la emocin y las lgrimas al volver a verlos. A pesar de tantos aos prisioneros, nuestros queridos compaeros y amigos siguen como siempre. Dignos. Altivos. Serenos. Firmes. Con la moral intacta, la mirada transparente y la frente limpia. Convencidos de la absoluta justicia de su causa, la del movimiento campesino y popular paraguayo. Uno de los pueblos ms castigados, ms pobres y ms abnegados de este continente.

Ms rejas, menos libertad

A contramano de tanta retrica humanitaria, en lugar de disminuir la cantidad de presos polticos, va en aumento. En nombre de la libertad y el pluralismo, las rejas no dejan de generalizarse. Si en el penal de Marcos Paz conocimos a los seis militantes paraguayos detenidos por defender la causa popular, hoy en la crcel de Tacumb nos encontramos con una nueva camada de presos polticos: las vctimas de la masacre de Curuguaty (ocurrida el 15 de junio de 2012 en Marina Kue), orquestada por la extrema derecha paraguaya y el imperialismo yanqui para avanzar sobre el movimiento campesino y popular mientras ejecutaban el golpe de estado constitucional contra el presidente Lugo.

Nuestro encuentro de Asuncin se dio entonces con dos ncleos distintos de presos, los de antes, los que venan de Argentina, nuestros viejos amigos y compaeros ya conocidos, y los jvenes de ahora, los de Curuguaty. Y haba ms presos polticos que no pudimos ver, acusados de pertenecer al EPP (Ejrcito del Pueblo Paraguayo). Como sea y por las razones que sean, cada vez hay ms presos polticos. No disminuyen, aumentan. Todos del campo popular. Mientras los yanquis tienen cada da ms poder e impunidad (incluso en Asuncin vimos, por primera vez, un local abierto de la USAID una de las tantas fachada legales de la CIA, tristemente famosa en los ltimos aos en Venezuela y Bolivia de la que tanto habamos escuchado hablar). Ni siquiera disimulan o esconden su presencia como hacen en otros pases.

Los nuevos presos polticos paraguayos, sobrevivientes de la masacre de Curuguaty, llevan la marca de la represin en sus cuerpos. Uno de ellos, tremendamente joven, tiene destrozada la boca y la mandbula por una bala de fusil. Qu campesino paraguayo maneja esa especie sofisticada de armas que deja semejante tipo de marca? Otro tiene pelada media cabeza, pero no por la moda urbana de una nueva tribu punk, sino por una herida de bala de fusil de la polica militarizada. As marca la represin de los grandes capitales sojeros y el agronegocio a los cuerpos del campo popular: a sangre y fuego. No es metfora. El que no sale muerto, termina marcado, herido y fsicamente destrozado. Para ellos no hay esttica, de esa que promueve la televisin siguiendo un patrn yanqui de belleza. Nada de tolerancia con los rebeldes. Palo, garrote y plvora. Disciplina. Mano de hierro y crueldad extrema con los de abajo; sumisin, servilismo y obediencia con los de arriba. La zorra y el len de los que hablaban Maquiavelo y Gramsci, pero siempre contra los de abajo. Esa es la frmula de la dominacin a escala continental, no slo en Paraguay.

De qu se acus a los seis campesinos (la primera tanda de presos que conocimos en Argentina) pertenecientes al partido Patria Libre y al Movimiento Agrario y Popular? De haber secuestrado y asesinado a una joven, Cecilia Cubas, hija de un ex presidente de Paraguay.

La bota imperial

Estados Unidos necesitaba y necesita instalarse definitivamente en la triple frontera (Argentina, Paraguay, Brasil), mantener la base de operaciones de la CIA que de la mano de la dictadura de Stroessner dirigi el Plan Cndor y ampliarla como base operacional del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en la regin, apuntando al control de los recursos naturales (el Amazonas, el acufero guaran, la biodiversidad, etc).

A su vez, la clase dominante criolla, enriquecida al calor de la sumisin ante Estados Unidos y el gran capital brasileo y argentino, tambin necesitaba y necesita pacificar y domesticar el campo paraguayo para continuar acumulando capital con los agronegocios.

La conjuncin de esos intereses imperiales y criollos, entremezclados con los peridicos ajustes de cuentas mafiosos, corruptos y narcos (as funcion y funciona Paraguay durante todo el siglo XX) le costaron la vida a esta pobre joven llamada Cecilia y a muchos otros. Se necesitaba crear un chivo expiatorio. El antiguo fantasma comunista ya no est de moda. Ahora el nuevo espantapjaros es conocido como narco-terrorismo. Entonces la clase dominante paraguaya, con asesoramiento gringo y colombiano, invent un supuesto vnculo entre la insurgencia bolivariana de las FARC-EP y el campesinado paraguayo. El Plan Colombia del imperio se extiende de esta manera como Plan Colombia-Paraguay. Ese libreto inventado por la inteligencia yanqui, colombiana y paraguaya no resiste el menor anlisis serio y riguroso. Ni jurdico, ni poltico ni siquiera... literario. Esa historia parece extrada del guin de una pelcula mala de clase B de Hollywood, de esas que se venden de oferta en la calle y suelen pasarse como relleno y para ocupar el tiempo en los autobuses de larga distancia mientras los pasajeros bostezan aburridos o dormitan. Pero bueno, con esa pantalla ridcula en enero de 2002 comenz la persecucin feroz contra los principales referentes del partido Patria Libre de Paraguay y el encarcelamiento de su dirigencia campesina (en esa fecha fueron torturados Juan Arrom y Anuncio Mart). Ms tarde, en 2005, la persecucin y represin contra esta organizacin popular se profundiz. Los jueces corruptos del partido Colorado, cmplices activos durante dcadas de la sangrienta dictadura del general Stroessner, convalidaron aquel libreto de inteligencia militar y no descansaron hasta encontrar un chivo expiatorio, izquierdista y popular, de ese ajuste de cuentas mafioso.

En realidad qu haba sucedido? Lo que realmente pas tiene que ver con los ajustes de cuentas internos a la mafia burguesa y oligrquica de Paraguay. Se acuerdan de la extraa muerte del hijo de Carlos Menem? Fue vox populi que su fallecimiento era una muerte rara. En Paraguay sucedi algo similar. Pagaron los platos rotos seis campesinos humildes, seis militantes populares, seis revolucionarios, nacidos del noviazgo y el enamoramiento entre la teologa de la liberacin y el marxismo latinoamericano. Pero era y es un secreto a voces que ese crimen horrendo de Cecilia Cubas tiene que ver con los golpes entre las mafias polticas de las altas esferas del poder.

Fue la embajada (la de Estados Unidos, o hay otra?) la que invent una supuesta conexin entre el movimiento popular paraguayo y movimiento popular insurgente de Colombia. Antes era el monstruo de la nieve rusa, ese fantasma tragicmico que supuestamente devoraba nios crudos. En los ltimos aos aquel monstruo de la blanca nieve sovitica ha sido reemplazado por la ms tropical y verde insurgencia colombiana. Cualquier muchacho, cualquier muchacha que se rebele, que levante su voz reclamando lo que le corresponde o que simplemente se niegue a arrodillarse ante una orden de un burcrata ser acusado de ser agente de las FARC. Si no fuera trgico dara risa, por lo pueril, por lo infantil, incluso por lo bizarro.

Como bien seala uno de los campesinos presos, Agustn Acosta, en su libro Reflexiones polticas desde la crcel: Estamos presos por denunciar esta realidad, presos por querer ser libres, por educar a los humildes. Estamos presos porque somos del pueblo, somos la voz del pueblo pobre. Estamos presos porque somos coherentes con nuestro discurso, somos patriotas y pensamos das mejores para las nuevas generaciones [...] Somos prisioneros de la guerra preventiva. (Agustn Acosta: Reflexiones polticas desde la crcel. Bs.As., El Colectivo-Amrica Libre, 2008. pginas 64-65). Su conclusin es extensiva a todos sus compaeros, presos polticos. Estn presos por luchar. Ni ms, ni menos. Es sencillo, aunque duela, es sencillo.

La crcel como escuela

Al reencontrarnos con ellos constatamos que los seis compaeros que habamos conocido en Argentina, curtidos en la lucha contra la crueldad del sistema, ahora son como los hermanos mayores de los nuevos jvenes presos. Los presentan ante las visitas, los aconsejan, los abrazan y acompaan. La fraternidad revolucionaria a flor de piel, en medio de un rgimen carcelario donde sobreviven como si fueran linyeras o mendigos casi 4.000 prisioneros (en un edificio que tiene capacidad fsica y espacial para no ms de 1.400). Miles de muchachos hacinados, descalzos, en patas, durmiendo en el cemento, sin colchn o con slo una manta, mendigando a las visitas una moneda para poder comprar una comida escasamente digerible (en la prensa paraguaya hubo denuncias pblicas de que les daban para comer carne de perros). Una gigantesca favela enrejada, una monumental villa miseria enjaulada y con barrotes.

Una imagen dantesca e infernal que es la contracara oculta de un mundo mercantil de mugre, vigilancia y control permanente, donde todo se compra y se vende, donde todo tiene un precio, donde la frivolidad de las vidrieras y el espacio plano de la imagen (fragmentada y acelerada como si fuera un video clip) pretende aplastar el tiempo profundo de la historia y la identidad colectiva de los pueblos en lucha.

En ese paisaje trgico de pobreza extrema, abandono y mendicidad, estos entraables compaeros, hoy prisioneros del rgimen capitalista, nos esperan sonrientes con la joya ms codiciada en la mano: un libro sobre la historia del Paraguay.

La lectura y el estudio, la formacin poltica ante todo. Entramos a la crcel llevando de regalo bajo el brazo nuestros libros y nos retiramos... con otros libros! Llevamos lo poco que sabemos y nos vamos sabiendo que sabemos muy poco. Nos retiramos con la tarea de continuar aprendiendo, seguir leyendo y estudiando los materiales que nos regalaron, tratando de seguir reconstruyendo la historia de las luchas de Nuestra Amrica indmita y rebelde. Y dentro de Nuestra Amrica, en particular la historia de Paraguay, un pueblo que no se resigna, heredero de una historia riqusima (mayormente desconocida) para la tradicin revolucionaria.

Curiosos terroristas estos presos polticos que hacen un culto casi religioso y sagrado de la lectura, el estudio y los libros (uno de los compaeros presos nos confiesa que en la crcel de Marcos Paz ley y estudi nuestros escritos, un honor que nos llena de orgullo y emocin, eternamente agradecido).

Quines son los verdaderos terroristas, seores fiscales a sueldo de los poderosos? Quines son los violentos, seores periodistas? Quines son los incivilizados y los salvajes, seores empresarios, seores policas, seores militares?

Porque lo que nosotros vemos y constatamos en la crcel, en el stano de la prisin donde nos encontramos con los campesinos paraguayos encarcelados, es gente fraterna, solidaria, altruista, amante de los libros, el estudio y la cultura. No ser que los delincuentes, las salvajes y los violentos irracionales estn del otro lado, fuera de las rejas de la crcel?

Reitero la pregunta: Quines son los terroristas, seores embajadores de Estados Unidos en los distintos pases del cono sur?

Los nuevos presos

Sealbamos que los seis campesinos apresados en Argentina tienen nuevos compaeros, una nueva generacin de prisioneros polticos, los presos de Curuguaty.

El 15 de junio del 2012, una comando de 324 policas armados realiz un desalojo (ilegal, para ms datos, pero si fuera legal no cambiara el asunto) en las tierras pblicas de Marina Kue , departamento de Canindey, Paraguay. En ese momento el territorio se encontraba ocupado por campesinos sin tierra que lo reclamaban para trabajar. Como resultado de la accin represiva de Curuguaty ( una verdadera masacre que la oligarqua paraguaya y sus grandes medios llamaron enfrentamiento), perdieron la vida once campesinos y seis policas. Esta masacre, fue el alegato principal del Poder Legislativo corrupto, mafioso y conservador para la farsa de juicio poltico express que se desarroll das despus, entre el 21 y 22 de junio del 2012 y que termin con la destitucin fulminante del presidente constitucional Fernando Lugo, volviendo a la vieja y conocida lgica de los golpes de estado, ahora legales y constitucionales. De ah que Paraguay haya sido sancionado como Estado por la UNASUR y el MERCOSUR.

Las tierras en disputa son propiedad del estado paraguayo, aunque se encuentran usurpadas por la empresa Campos Moromb de la familia del poltico colorado Blas Riquelme.

Esas dos mil (2.000) hectreas pertenecan a la empresa La Industrial Paraguaya S.A. y fueron donadas al estado (ms precisamente a la Armada Nacional) en 1967, donacin que fue aceptada por Decreto N 29.366 del 6 de septiembre de aquel mismo ao. Actualmente la empresa Campos Moromb arrienda las tierras pblicas usurpadas ( conocidas como Marina Kue) . A quines? A empresarios brasileos. Para qu? Para el cultivo de la soja.

Garrote, tiros y plvora para los asentamientos campesinos, guantes de seda y alfombras rojas para los empresarios que viven de rentas rascndose el ombligo. Antigua ecuacin por dems conocida. No es cierto?

El poder judicial paraguayo abri entonces una investigacin, por llamarla de alguna manera y para ser elegantes, absolutamente parcial, como no poda ser de otro modo. Su objetivo? Legitimar el golpe y al mismo tiempo incriminar a los campesinos por los supuestos delitos de invasin de inmueble, asociacin criminal y homicidio doloso en grado de tentativa . Producto de ese proceso judicial se encarcelaron o se les aplic   arresto domiciliario a Juan Tillera, Alcides Ramrez, Luis Olmedo, Luca Agero, Mara Fani Olmedo, Dolores Lpez, Rubn Villalba, Nstor Castro Bentez, Adalberto Castro, Arnaldo Quintana, Felipe Bentez, Felipe Nery Urbina, adems de una adolescente. Toda gente humilde, todos de abajo, todos sin tierra, sin ningn apellido prestigioso, todos sin dinero. Habr sido un error?

El fiscal de la causa, el doctor Jalil Rachid (amigo y pariente poltico de la familia Riquelme) nunca aport elementos jurdicos probatorios que justifiquen su acusacin, sin embargo ha recibido innumerables denuncias sobre hechos de tortura y ejecuciones extrajudiciales por parte de la polica. Oh casualidad! Esas denuncias no fueron investigadas. Les suena conocido? Creo que esta pelcula ya la v muchas veces.

Las conclusiones del informe sobre el caso de Marina Kue un voluminoso libro que aporta una cantidad abrumadora de pruebas empricas y datos estadsticos no dejan margen a la duda: En la raz del conflicto suscitado sobre las tierras de Marina Kue, este informe concluye en que existe evidencia documentada que seala por lo menos la posible responsabilidad en la administracin de justicia por parte de funcionarios judiciales encargados del trmite de los procedimientos que fueron incoados por la firma Campos Moromb S. A. C. y A. para apropiarse de las 2.000 hectreas de tierra que fueron donadas por LIPSA al Estado paraguayo en 1967. Esta evidencia es particularmente notoria y fehacientemente documentada en dos momentos procesales determinantes para el nacimiento del conflicto, en los que es posible advertir resoluciones incorrectas e indebidas por parte de jueces en la gestin del litigio judicial y en la observacin de una estricta imparcialidad en la conduccin del proceso. (Coordinadora de Derechos Humanos de Paraguay: Informe de derechos humanos sobre el caso Marina Kue. Asuncin, CODEHUPY, 2012. pgina 62).

De aqu en ms, los seis campesinos paraguayos que nosotros conocimos hace aos en Argentina ya no estarn solos. Sern los ltimos prisioneros? Todo hace suponer que en la medida en que las luchas sociales y las demandas populares se incrementen, habr nuevas camadas de presos polticos. Ojal nos equivoquemos.

El adentro y el afuera

Cuando nos despedimos, al apretarnos las manos y darnos un abrazo, tanto con los viejos presos polticos y como con estos nuevos compaeros, cuesta no dejar escapar un lagrimn. Pero qu gran enseanza nos dejan estos muchachos... En medio de las peores adversidades de la vida y la lucha de clases, no cabe otra alternativa que continuar batallando con tenacidad por lo que consideramos justo, valioso y digno.

Agustn Acosta, amigo y compaero, lo sintetiza de esta manera al finalizar su libro, proporcionndonos el secreto del enigma que les permiti a todos ellos sobrevivir tan enteros. La clave est en la capacidad de aferrarse a la vida, de amar, de soar de los pueblos (Agustn Acosta: Reflexiones polticas desde la crcel. pgina 90).

Al atravesar la ltima guardia, el ltimo portn y la ltima reja de la prisin de Tacumb, cuando pusimos el primer pie en la calle bajo un sol fuerte, muy fuerte, Daniel, uno de los compaeros comunistas que me acompa en la visita (a quienes estoy muy agradecido), me dijo, con una mezcla de irona en los labios y tristeza en la mirada: Nstor, salimos de una crcel para entrar en otra. Lamentablemente tena razn.

Aunque obviamente en el adentro todo es peor, ms cruel y salvaje, en el afuera cada da hay ms rejas, control y observacin cotidiana de la poblacin, cmaras de filmacin que registran cada centmetro, milmetro y segundo de nuestra vida, vigilancia de las llamadas telefnicas y los correos electrnicos y una multiplicacin infinita de gente especializada (con uniforme o sin l) en fichar, clasificar, controlar, reprimir, disparar y matar contra los humildes, contra los pobres, contra el mundo de la clase trabajadora.

Nuestros amigos, los de antes y los nuevos, quedaron adentro. Aun as son infinitamente ms libres que sus tristes carceleros y que la burguesa mafiosa que los mantiene como rehenes del movimiento popular.

Quiero terminar estas breves lneas haciendo una invitacin a los organismos de derechos humanos y de abogados, a toda la militancia popular en sus diferentes tendencias y corrientes (tanto de Argentina como de Paraguay y de todo el cono sur), a los profesores y periodistas, al movimiento estudiantil y de la cultura, a las agrupaciones sindicales y campesinas, a que visiten a los campesinos paraguayos prisioneros del rgimen. Tambin a los presos polticos argentinos. Y si no pueden visitarlos por las razones que sean, que de alguna manera u otra hagan sentir pblicamente su solidaridad. Hay que romper la estrategia de aislamiento y demonizacin a los que el imperialismo y sus socios nativos pretenden condenarlos. Para ellos y ellas, para los presos y presas polticas, es muy importante, repito, muy importante la visita, la solidaridad cotidiana y el abrazo fraterno.

Frente a los molinos de viento del capital y sus carceleros, slo la solidaridad popular podr ayudarlos y al mismo tiempo ayudarnos. Slo la solidaridad nos har libres, a los de adentro y a los de afuera.

Buenos Aires, 4 de diciembre de 2013

ltima carta publica de los 6 presos, para difundir:

A la opinin pblica

Asuncin, 5 de noviembre de 2013

Nosotros, los seis campesinos presos desde la crcel de Tacumb nos dirigimos a ustedes para expresar nuestra opinin sobre el momento histrico que vive nuestro pas. A casi noventa das de la asuncin del nuevo gobierno con Cartes a la presidencia, un hombre con una dudosa procedencia y toda su fortuna, encamina al pas hacia una nueva colonizacin despus de 200 aos.

La probacin de la modificacin a la Ley de seguridad para el uso de las FFAA en conflictos internos, como refuerzo de la Ley antiterrorista aprobada en el 2009, para de esta manera legalizar la represin a cualquier intento de repudio de los sectores populares del pas.

Sumado a esto las medidas polticas y econmicas estratgicas para profundizar el neoliberalismo, dos leyes aprobadas de responsabilidad fiscal y la Ley de alianza pblico-privada, la primera, para recortar 4% anual de gastos pblicos y congelar los salarios del sector pblico por cuatro aos. La segunda representa la entrega de todas las instituciones estatales, toda la infraestructura y servicios pblicos.

Ante esta feroz oleada del neocolonialismo hacemos un llamado a la reflexin a todos los compatriotas, porque estamos ante un profundo abismo, que solamente podremos sortear si somos capaces de comprender la necesidad imperiosa de unirnos para defender nuestra soberana e independencia como nacin, el ejemplo de nuestros prceres.

Queridos compatriotas, estamos llamando a la defensa del pas como nacin libre y soberana, es el momento de escribir otra pgina heroica en la historia de nuestro pueblo.

Nos despedimos, esperando sean bien acogidas nuestras opiniones, les dejamos a todos nuestro abrazo, nuestro cario desde nuestro rincn de lucha en la crcel.

Atentamente,

Los seis dirigentes campesinos.

Agustn Acosta Roque Rodrguez Simen Bordn Basiliano Cardozo Gustavo Lezcano . Arstides Vera

Presos polticos paraguayos

[Apndices adjuntados]

* Entrevista de Mara Victoria Prigione Greco y Nstor Kohan a los presos paraguayos (Crcel de Marcos Paz, Buenos Aires, 8/7/2008):  http://amauta.lahaine.org/?p=1849

* Carta de los presos paraguayos al Colectivo Amauta-Ctedra Che Guevara (Buenos Aires, 30/3/2008)  http://amauta.lahaine.org/?p=1770

* Osvaldo Bayer: Seis refugiados polticos paraguayos presos en Argentina  (Pgina 12, Buenos Aires, 18/3/2007)  http://www.lahaine.org/index.php?p=16070

* Osvaldo Bayer: Chokokue (Pgina 12, Buenos Aires, 15/9/2007)  http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-91404-2007-09-15.html

* Carta Abierta a la opinin pblica de los paraguayos presos por el caso Cecilia Cubas (Buenos Aires, 4/7/2006)  http://www.rodolfowalsh.org/spip.php?article2062

* Video de Osvaldo Bayer en solidaridad con los campesinos paraguayos(youtube): https://www.youtube.com/watch?v=XJGWd1P0k88

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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