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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-12-2013

Dos candidatas para un pas machista

Paul Walder
Punto Final


Hay sin duda algo especial en esta segunda vuelta electoral. Sin dejar de considerar todos los anlisis polticos que abundan en estos das, existe un fenmeno muy simple, pero a la vez el ms complejo de todos. Por primera vez en la historia de Chile son dos mujeres las que disputan la Presidencia. En menos de diez aos, podra llegar a decirse, las mujeres han copado los liderazgos polticos. As pudieron haberlo interpretado, o malinterpretado, los expertos electorales de la Alianza, que habran impulsado la candidatura de Evelyn Matthei a La Moneda por el simple hecho de ser mujer. Qu mejor para competir contra Michelle Bachelet que una adversaria de su mismo gnero.

Por lo visto, esta decisin o ha sido un enorme error de la derecha de cara a sus propios electores, o la figura de Matthei, pese a todos sus atributos femeninos, no logr alterar su vinculacin al pasado ms reaccionario del sector. Por lo mismo, no logr entusiasmar a nuevos votantes y, por otros motivos menos evidentes, alej a los que tradicionalmente han votado por la derecha. Un estudio comparativo publicado por La Tercera confirm esta observacin. Los votos obtenidos por los aspirantes a senadores de la Alianza que compitieron en Santiago superaron con creces los que obtuvo la candidata presidencial. En Santiago Oriente los votos de Ossandn y Golborne sumaron 610 mil, en tanto los de Matthei slo 419.137. En Santiago Poniente la suma entre Allamand y Zalaquett fue de 435.304, contra 299.884 de Matthei.

Podra afirmarse que el electorado de derecha es todava muy machista, pero es ms probable que la escasez comparativa de votos de Matthei est relacionada con su propia trayectoria poltica. Aun cuando la Alianza perdi tambin escaos parlamentarios para el prximo periodo legislativo, no se compara con el desastre electoral de Matthei, el mayor para la derecha en los ltimos veinte aos.

Con retrocesos en las presidenciales y legislativas, el resultado de Matthei no sera una consecuencia directa ni de su condicin femenina ante un electorado conservador, ni de su propia figura y estilo de hacer poltica. La baja en su apoyo estara conectada con transformaciones mucho ms profundas en el electorado, las que han estado influidas por nuevas demandas expresadas no solo en las pancartas sino tambin por las encuestas. Que sondeos de opinin recientes recojan que ms del 80 por ciento de la poblacin est a favor de la renacionalizacin del cobre, o que una gran mayora apoye el fin del sistema de AFP y la educacin gratuita, son indicadores de las actuales demandas del electorado.

La derecha, que ha sido durante la transicin la piedra de tope para cualquier cambio a la institucionalidad neoliberal, los cuales fueron tambin omitidos con agrado por la Concertacin, ha quedado desenmascarada durante el gobierno de Sebastin Piera, y ahora con el discurso electoral de Matthei. El presidente intent, como pudo, ganar tiempo y hacer todo tipo de rodeos para evitar las transformaciones que demandaba la ciudadana. Una estrategia defensiva, torpe y sin propuestas que finalmente estn pagando Matthei y toda la coalicin. No es una sorpresa, ad portas de la segunda vuelta, que en el comando de Matthei pergeen un programa de ltima hora con reforma tributaria y otras propuestas que se parezcan en algo a las de la Nueva Mayora.

La derecha perdi en noviembre y muy probablemente sufrir una paliza en la segunda vuelta. Una pequea catstrofe electoral gatillada por las consecuencias sociales del modelo de mercado. Durante los debates, Matthei era la nica que defendi la institucionalidad, discurso que intentan matizar y encubrir los expertos de su comando.

La Nueva Mayora ha tenido las cosas ms fciles. Contaba desde el principio con una figura, ms all del gnero, con amplia aprobacin ciudadana. Y tambin atin con rapidez para incorporar en un programa los cambios que los electores piden, algo que, es necesario mencionarlo, nadie puede asegurar que se realice.

Todo ello no tiene mucho que ver con el gnero de los candidatos. Porque desde la irrupcin de las mujeres en la escena pblica, que tuvo como acto simblico la investidura como presidenta de Michelle Bachelet en 2006, poco han cambiado en Chile las relaciones entre sexos. En la actualidad, pese a tener en estas elecciones a dos candidatas, apenas un 16 por ciento de los cargos polticos estn representados por mujeres. Y si miramos al mundo real, veremos que ganan en promedio 30 por ciento menos que los hombres por los mismos trabajos. Una verdad que en su extremo ms duro se expresa mediante la violencia. Una encuesta reciente recogi que la percepcin de maltrato contra las mujeres ha aumentado sensiblemente en los ltimos aos.

Ante esa realidad persistente de discriminacin, las elecciones constatan una vez ms la grieta entre representantes y representados. El poder simula y se disfraza, como si fuera un transformista.

 

Publicado en Punto Final, edicin N 795, 6 de diciembre, 2013

 

www.puntofinal.cl



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