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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2013

Los hipervnculos a debate

Pascual Serrano
Rebelin


El Defensor de la comunidad de lectores de Eldiario.es se ha hecho eco en su ltima columna de las quejas de lectores que demandan una mayor presencia y visibilidad de los enlaces o hipervnculos en los textos del diario. Coinciden en que en los reportajes propios de los periodistas de eldiario.es los enlaces se deberan utilizar mucho ms. Su presencia es un servicio que se le hace al lector; al seleccionar puntos de ampliacin de la informacin, o al proporcionar el vinculo directo con el origen de la afirmacin que se est realizando este elemento hipertextual no slo hace ms fiable y completa la informacin: tambin proporciona al lector un mayor grado de control sobre su lectura, ya que es l quien decide hasta dnde llega. Concluye que sera por tanto muy recomendable hacer ms visibles los enlaces y animar a los periodistas de eldiario.es a usarlos ms y mejor para enriquecer sus informaciones. La calidad del medio, y la de la propia Internet, mejoraran con ello. As como el servicio a los lectores.

Probablemente yo vaya contracorriente de la modernidad y, ms probablemente, no tenga ninguna posibilidad de conseguir que mi razonamiento salga victorioso en las nuevas tendencias, pero no por ello renunciar a ofrecer mi visin del tema y aportar una posicin crtica ante la fascinacin de los hipervnculos.

Coincidimos todos en que estos enlaces son la variante internautica de las citas y notas al pie que han venido siendo elementos comunes de los documentos. Pero su efecto sobre nosotros mientras leemos no es el mismo. Mientras que las notas a pie de pgina aportan rigor y veracidad, as como ofertan una ampliacin del tema a travs de obras o textos relacionados o complementarios, los hipervnculos, como seala Nicholas Carr (Superficiales Qu est haciendo internet con nuestras mentes?, Taurus, Madrid, 2012), nos incitan a abandonar cualquier texto en el que pudiramos estar inmersos en lugar de dedicarle una atencin sostenida. Su valor como herramientas de navegacin es inseparable de la distraccin que provocan. De modo que nuestro apego a cualquier texto se vuelve ms tenue, ms provisional. Nunca nos sumergimos del todo porque cualquier tentacin de pinchar en un hipervnculo nos expulsa a la superficie o incluso nos lanza a otro texto, perdiendo inevitablemente el hilo discursivo del documento que estbamos leyendo. Evaluar las posibilidades de pinchar en los enlaces y navegar por una ruta que nos van creando, bien porque los pinchemos o porque los sorteemos, implica el esfuerzo mental de estar constantemente tomando decisiones de aceptacin o no del hipertexto que son ajenas al hilo argumental del texto que estamos leyendo, lo cual afecta a nuestra capacidad de comprender y retener. O dicho de otro modo, terminamos dedicando ms atencin y potencial cerebral a evaluar los vnculos para decidir si pulsarlos o no en detrimento del inters y comprensin de lo ledo.

Los estudios han demostrado que los lectores de hipertextos a menudo acababan vagando distradamente de una pgina a otra, en lugar de leerlas detenidamente. Las investigaciones no dejan de mostrar que la gente que lee texto lineal entiende ms, recuerda ms y aprende ms que aquellos que leen texto salpimentado de vnculos dinmicos. Los buscadores como Google fomentan y necesitan el surfeo por los enlaces, lo que finalmente termina en paseos por textos relacionados con otros que estn relacionados con otros que estn relacionados sin que nunca excavemos hasta llegar al conocimiento profundo. El modelo econmico de la informacin online se fundamenta en el clic, no en la calidad de la informacin. Las informaciones son rentables en funcin de los clics que el lector hace a los banners publicitarios, las estadsticas de lectura de un medio se basan en el nmero de pginas ledas -los clics que hace el lector a diferentes textos del propio medio-. El modelo comercial de rentabilidad en internet se fundamenta en tener al lector paseando por muchas pginas, cada uno de ellas con sus correspondiente banners de anunciantes. El negocio en internet no quiere tener a un lector concentrado en un texto durante diez minutos, su ideal es que en esos diez minutos se pasee por cinco pginas diferentes, todas ellas con sus correspondiente anuncios, de ah la necesidad de una oferta numerosa de hipervnculos en los artculos.

Es verdad que el hipervnculo que los lectores y su defensor estn reclamando es de carcter informativo y no comercial, pero su abuso impedir pronto diferenciarlo. Las crticas literarias o de pelculas reciben ingresos en la medida en que los lectores terminan pinchando en el vnculo a Amazon o a la Casa de libro donde se vende el producto reseado. Algunos medios venden palabras a las empresas de publicidad para que cuando el periodista las incluya en su informacin se conviertan en hipervnculo dirigido al anuncio. El resultado puede ser bochornoso cuando, por ejemplo, en una informacin de sucesos sobre una violacin la palabra sexo aparece vinculada a la pgina web de un sex-shop. Como seala Ignacio Ramonet, es verdad que los periodistas todava no conocen las palabras que los anunciantes compran, pero quin sabe si pronto lo sabrn y condicionaran su vocabulario a esos trminos para que aparezcan ms hipervnculos y, por tanto, ms posibilidades de negocio para el medio online. Del igual modo, el autor, periodista o editor, nunca preparar textos profundos porque sabe que los lectores antes de alcanzar el fondo de un texto acaban tomando desvos relacionados sin cesar.

Esto supone toda una revolucin cuando se trata de la lectura de libros en dispositivos electrnicos con conexin wifi. Son muchas las personas que relatan su experiencia y sealan que no pueden evitar ir a Wikipedia a ver el biografa del autor, enlazar con algn otro texto breve disponible en la red de ese autor, del mismo modo que no pueden evitar interrumpir la lectura para ver el correo o atender el chat. Incluso, afirman, percibieron cmo una semana despus recordaban mucho menos la lectura que cuando lean en papel.

S que es difcil en muchas ocasiones ir contra la corriente mayoritaria, por ello me he resignado a comenzar este artculo con el hipervnculo al texto al que hago referencia, pero no por ello debemos evitar caer en la fascinacin incondicional y no advertir de los efectos secundarios y los peligros de las sobredosis. Mientras tanto, yo sigo defendiendo las notas a pie de pgina (stas s, con su correspondiente hipervnculo).

 

Pascual Serrano es periodista. Su ltimo libro es La comunicacin jibarizada (Pennsula).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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